miércoles 7 de marzo de 2012

Consejos de ricos

Hay un libro que no pienso leer pero que ha llamado mi atención en un artículo periodístico. Su titulo, “Te enseñaré a ser rico” tiene gancho. El autor del libro es un joven de 29 años de origen indio llamado Ramit Sethi, que hoy se ha convertido en el asesor financiero favorito de muchos jóvenes en todo el mundo.

Con su página Web, su blog y sus cursos online que llegan a costar hasta mil dólares, ha conseguido tener unos ingresos de más de un millón de dólares al año.

Y lo llamativo es que sus consejos se basan en cuestiones poco originales como rechazar el uso de tarjetas de crédito, reducir el nivel de deudas, invertir desde joven en la jubilación, y buscar cómo incrementar el nivel adquisitivo basándose en estrategias como el arte de la negociación.

Para Sethi pagar la mínima comisión por una tarjeta de crédito equivale a un niño que permite que el matón de la clase se coma su almuerzo el primer día de colegio, pero que el resto del curso siempre lleva unas monedas en el bolsillo.

En otro lugar, y casi el mismo día, leía un correo de esos que circulan por la red y de los que siempre pongo en cuarentena credibilidad y contenido. Habla de Warren Buffett, la segunda persona más rica del mundo, y nos aporta algunos datos curiosos sobre su vida, que repito tendríamos que contrastar para darle toda la credibilidad. Así nos dice que vive en la misma pequeña casa desde hace 50 años, que conduce su propio coche sin chofer ni guardaespaldas, que a pesar de ser el dueño de la compañía de jets privados más grande del mundo nunca viaja en aviones privados, no hace vida social con las gentes de su nivel económico, le gusta prepararse palomitas de maíz en casa y ver la tele…

Entre los consejos que suele dar a la gente también están las tarjetas de crédito, y suele decir que nos alejemos de ellas y que invirtamos en nosotros mismos: esfuerzo, estudio, formación, sin olvidar la parte espiritual.

En los tiempos que estamos viviendo, todos debemos aprender algo de aquellos que han llegado a poseer riqueza pero viven con sencillez y esfuerzo diario. Una sociedad como la nuestra que se ha rendido al culto al dinero, a la riqueza a base de pelotazos, a renunciar al esfuerzo y al sacrificio, en definitiva una sociedad consumista que aplica la máxima de "tanto tienes tanto vales", necesita que nos recuerden cuestiones tan básicas como que no gastemos el dinero que no tenemos, y que no compremos cosas que realmente no necesitamos.

Si reflexionamos un poquito veremos como todos, en mayor o menor medida, hemos caído en las trampas que la sociedad de consumo nos pone a diario. La crisis que ahora padecemos puede que tenga algo de positivo, puede que nos haga ver que nada volverá a ser como fue para muchos. Y puede que muchos dejen de añorar aquellos tiempos para vivir felices con lo que a base de esfuerzo consigan ahora. De todo habrá.

Consellos de ricos

Hai un libro que non penso ler pero que chamou a miña atención nun artigo xornalístico. O seu titulo, "Ensinareiche a ser rico" ten gancho. O autor do libro é un mozo de 29 anos de orixe india chamado Ramit Sethi, que hoxe se converteu no asesor financeiro favorito de moitos mozos en todo o mundo.

Coa súa páxina Web, a súa blog e os seus cursos online que chegan a custar ata mil dólares, conseguiu ter uns ingresos de máis dun millón de dólares ao ano.

E o rechamante é que os seus consellos baséanse en cuestións pouco orixinais como rexeitar o uso de cartóns de crédito, reducir o nivel de débedas, investir desde moza na xubilación, e buscar como incrementar o nivel adquisitivo baseándose en estratexias como a arte da negociación.

Para Sethi pagar a mínima comisión por un cartón de crédito equivale a un neno que permite que o matón da clase coma o seu xantar o primeiro día de colexio, pero que o resto do curso sempre leva unhas moedas no peto.

Noutro lugar, e case o mesmo día, lía un correo deses que circulan pola rede e dos que sempre poño en corentena credibilidade e contido. Fala de Warren Buffett, a segunda persoa máis rica do mundo, e achéganos algúns datos curiosos sobre a súa vida, que repito teriamos que contrastar para darlle toda a credibilidade. Así nos di que vive na mesma pequena casa desde fai 50 anos, que conduce o seu propio coche sen chofer nin gardacostas, que a pesar de ser o dono da compañía de jets privados máis grande do mundo nunca viaxa en avións privados, non fai vida social coas xentes do seu nivel económico, gústalle prepararse palomitas de millo en casa e ver a tele…

Entre os consellos que adoita dar á xente tamén están os cartóns de crédito, e adoita dicir que nos afastemos delas e que invistamos en nós mesmos: esforzo, estudo, formación, sen esquecer a parte espiritual.

Nos tempos que estamos vivindo, todos debemos aprender algo daqueles que chegaron a posuír riqueza pero viven con sinxeleza e esforzo diario. Unha sociedade como a nosa que se rendeu ao culto ao diñeiro, á riqueza a base de pelotazos, a renunciar ao esforzo e ao sacrificio, en definitiva unha sociedade consumista que aplica a máxima de "tanto tes tanto vales", necesita que nos recorden cuestións tan básicas como que non gastemos o diñeiro que non temos, e que non compremos cousas que realmente non necesitamos.

Se reflexionamos un pouquiño veremos como todos, en maior ou menor medida, caemos nas trampas que a sociedade de consumo ponnos a diario. A crise que agora padecemos poida que teña algo de positivo, poida que fáganos ver que nada volverá ser como foi para moitos. E poida que moitos deixen de estrañar aqueles tempos para vivir felices co que a base de esforzo consigan agora. De todo haberá.

miércoles 22 de febrero de 2012

Pensar las cosas

Como muchos militantes y simpatizantes del PP, este último fin de semana he tenido la oportunidad de participar en un nuevo Congreso de mi Partido.

En Sevilla escuché a un hombre sereno y tranquilo que se presentaba ante sus afiliados e invitados en circunstancias muy difíciles para España y pocas semanas después de haber conseguido un importante e histórico triunfo electoral.

A pesar de ello, ni un atisbo de prepotencia ni de euforia asomaba en sus palabras o en su rostro. Nos recordaba lo que algunos piensas de él, como elogio o como crítica, que de todo hay. Que es un hombre previsible, que piensa las cosas y que maneja los tiempos.

Desgranando estas características de su personalidad, tenía razón Rajoy al decir que se tomaba como un elogio político lo de ser previsible, y lo decía porque ello implica que con él es fácil saber a que atenerse. Lástima que esta característica no fuera con otros gobernantes que recientemente han abandonado la Moncloa, porque nos hubiésemos evitado muchos bandazos en las decisiones que un día sí y otro también llevaron a nuestro país por rumbos erráticos y poco favorables.

Pero más razón todavía tenía Mariano Rajoy cuando reflexionaba a cerca de a qué   extremos habremos llegado en España para que pueda llamar la atención que un político, especialmente aquel que tiene enormes responsabilidades, tenga como una característica de su personalidad la de “pensar las cosas”. Estuvo acertado al decirnos que no temiéramos, que con él las cosas no se hacen sin pensar.

Reflexionando algo más sobre este acertado comentario, uno entiende que esto pueda llamar la atención, pues hemos vivido los últimos años gobernados por políticos que más bien parecían no pensar sus propuestas o decisiones, bien por su constante manía de improvisar, bien por hacerlo al dictado de ocurrencias o bien porque las decisiones que tomaron desde luego no necesitaban de mucha pensada previa, simple y llanamente porque se trataban de disparates sin sentido.

Pero Rajoy añadió algo más a estos rasgos de personalidad, algo que los demás no dicen de él, como su preocupación por seleccionar adecuadamente las prioridades, lejos de presiones, al margen de lo que interesa a los medios de comunicación o del que dirán. Solamente pensando en las necesidades de las personas y la gravedad de los problemas Eso es lo único que me interesa, sentenció.

Inevitablemente vuelven a surgir las comparaciones. ¿De verdad puede alguien pensar que en los últimos ocho años y desde el Gobierno se eligieron bien las prioridades? ¿Creen ustedes que la alianza de civilizaciones, la memoria histórica, las listas paritarias y otras muchas cosas que todos tenemos en la memoria, eran prioritarias con la que estaba cayendo?

Por eso permítanme que me quede con gobernantes previsibles y que piensan las cosas. Pensar las cosas es lo normal, lo que marca el sentido común.

Pensar as cousas

Como moitos militantes e simpatizantes do PP, este último fin de semana tiven a oportunidade de participar nun novo Congreso do meu Partido.

En Sevilla escoitei a un home sereno e tranquilo que se presentaba ante os seus afiliados e invitados en circunstancias moi difíciles para España e poucas semanas logo de conseguir un importante e histórico triunfo electoral.

A pesar diso, nin un indicio de prepotencia nin de euforia asomaba nas súas palabras ou no seu rostro. Recordábanos o que algúns pensas del, como eloxio ou como crítica, que de todo hai. Que é un home previsible, que pensa as cousas e que manexa os tempos.

Debullando estas características da súa personalidade, tiña razón Rajoy ao dicir que se tomaba como un eloxio político o de ser previsible, e dicíao porque iso implica que con el é fácil saber a que aterse. Mágoa que esta característica non fose con outros gobernantes que recentemente abandonaron a Moncloa, porque nos evitamos moitos bandazos nas decisións que un día si e outro tamén levaron ao noso país por rumbos erráticos e pouco favorables.

Pero máis razón aínda tiña Mariano Rajoy cando reflexionaba a preto da que extremos chegariamos en España para que poida chamar a atención que un político, especialmente aquel que ten enormes responsabilidades, teña como unha característica da súa personalidade a de “pensar as cousas”. Estivo acertado ao dicirnos que non temésemos, que con el as cousas non se fan sen pensar.

Reflexionando algo máis sobre este acertado comentario, un entende que isto poida chamar a atención, pois vivimos os últimos anos gobernados por políticos que máis ben parecían non pensar as súas propostas ou decisións, ben pola súa constante teima de improvisar, ben por facelo ao ditado de ocorrencias ou ben porque as decisións que tomaron desde logo non necesitaban de moita pensada previa, simple e sinxelamente porque se trataban de disparates sen sentido.

Pero Rajoy engadiu algo máis a estes trazos de personalidade, algo que os demais non din del, como a súa preocupación por seleccionar adecuadamente as prioridades, lonxe de presións, á marxe do que interesa aos medios de comunicación ou do que dirán. Soamente pensando nas necesidades das persoas e a gravidade dos problemas Iso é o único que me interesa, sentenciou.

Inevitablemente volven xurdir as comparacións. De verdade pode alguén pensar que nos últimos oito anos e desde o Goberno elixíronse ben as prioridades? Cren vostedes que a alianza de civilizacións, a memoria histórica, as listas paritarias e outras moitas cousas que todos temos na memoria, eran prioritarias coa que estaba caendo?

Por iso permítanme que me quede con gobernantes previsibles e que pensan as cousas. Pensar as cousas é o normal, o que marca o sentido común.

miércoles 8 de febrero de 2012

Héroes entre nosotros

Son tantos los titulares y artículos de prensa cuya lectura deja un poso de pesimismo y preocupación que hoy he decidido intentar que mis letras no se sumen a esa ola gigante que invade hasta las tertulias de cotilleo en las televisiones, donde puedes ver a la Belén Esteban de turno opinar sobre la deuda, el déficit, el paro, la prima de riesgo y cualquier otro asunto de calado económico como si de expertos en la materia se tratasen.

Prefiero recoger algo de lo positivo y bueno que la vida nos ofrece y que se refleja en actos heroicos de conciudadanos nuestros, que tenemos al lado y no apreciamos y valoramos hasta que ya no los tenemos. Los héroes anónimos existen, están entre nosotros, pero los medios de comunicación y la sociedad en general sólo los recordamos en momentos de tragedias o desgracias colectivas.

Algunos de estos héroes vienen luchando desde hace tiempo contra la indiferencia del sistema, la precariedad de sus presupuestos, la amortización de sus vacantes. Algunos saben lo que es pagarse de su bolsillo algún utensilio de trabajo.

La mayoría de ellos son grandes profesionales, y además por vocación. Otros porque las precarias condiciones laborales del país les ofrecieron en este trabajo una oportunidad que han aprovechado con esfuerzo y sacrificios.

Son miembros de las fuerzas y cuerpos de seguridad de nuestro Estado, de España. Son también soldados profesionales de nuestros ejércitos.

Sus gestas sólo son conocidas cuando acaban en desgracia, como la que en los últimos días hemos conocido. Los protagonistas, en esta ocasión, han sido tres lucenses de los diferentes rincones de nuestra provincia que ejercían su  destino en la capital herculina y que, de manera voluntaria y ejemplar, decidieron saltar en medio de una noche fría y oscura al interior de unas aguas embravecidas con la intención de salvar a un estudiante irresponsable que también perdió su vida.

Ellos tres en esta ocasión y otros compañeros suyos en otras son el mejor ejemplo de una sociedad en ocasiones enferma y sólo preocupada de los aspectos materiales de nuestras vidas. Son el reflejo de la puesta en práctica de los valores que, o bien les inculcaron en sus modestos hogares, o recibieron en sus periodos de formación disciplinada. Valores y conductas que nos deben recordar y hacer reflexionar en el sentido de que nuestra sociedad cuenta con personas, la mayoría de las veces anónimas, que están para cuidarnos, que permanecen vigilantes ante los peligros que nos acechan, que defienden causas que no están perdidas, que son imprescindibles en todo tiempo.

Nuestra provincia en otros momentos fue noticia por la irresponsable conducta de algunos que no entraré a calificar, pero estos días la actitud ejemplar de nuestro tres héroes, policías nacionales, ha contribuido a recordarnos que también aquí contamos con personas que con su trabajo y sus conductas nos engrandecen a todos y nos estimulan para mejorar cada día.

 

Heroes entre nós

Son tantos os titulares e artigos de prensa cuxa lectura deixa un pouso de pesimismo e preocupación que hoxe decidín intentar que as miñas letras non se somen a esa onda xigante que invade ata os faladoiros de murmuración nas televisións, onde podes ver á Belén Esteban de quenda opinar sobre a débeda, o déficit, o paro, a prima de risco e calquera outro asunto de calado económico coma se de expertos na materia tratásense.

Prefiro recoller algo do positivo e bo que a vida ofrécenos e que se reflicte en actos heroicos de concidadáns nosos, que temos á beira e non apreciamos e valoramos ata que xa non os temos. Os heroes anónimos existen, están entre nós, pero os medios de comunicación e a sociedade en xeral só os recordamos en momentos de traxedias ou desgrazas colectivas.

Algúns destes heroes veñen loitando desde fai tempo contra a indiferenza do sistema, a precariedade dos seus orzamentos, a amortización das súas vacantes. Algúns saben o que é pagarse do seu peto algún utensilio de traballo.

A maioría deles son grandes profesionais, e ademais por vocación. Outros porque as precarias condicións laborais do país ofrecéronlles neste traballo unha oportunidade que aproveitaron con esforzo e sacrificios.

Son membros das forzas e corpos de seguridade do noso Estado, de España. Son tamén soldados profesionais dos nosos exércitos.

Os seus xestas só son coñecidas cando acaban en desgraza, como a que nos últimos días coñecemos. Os protagonistas, nesta ocasión, foron tres lucenses dos diferentes recunchos da nosa provincia que exercían o seu destino na capital herculina e que, de xeito voluntario e exemplar, decidiron saltar no medio dunha noite fría e escura ao interior dunhas augas embravecidas coa intención de salvar a un estudante irresponsable que tamén perdeu a súa vida.

Eles tres nesta ocasión e outros compañeiros seus noutras son o mellor exemplo dunha sociedade en ocasións enferma e só preocupada dos aspectos materiais das nosas vidas. Son o reflexo da posta en práctica dos valores que, ou ben lles inculcaron nos seus modestos fogares, ou recibiron nos seus períodos de formación disciplinada. Valores e condutas que nos deben recordar e facer reflexionar no sentido de que a nosa sociedade conta con persoas, a maioría das veces anónimas, que están para coidarnos, que permanecen vixiantes ante os perigos que nos axexan, que defenden causas que non están perdidas, que son imprescindibles en todo tempo.

A nosa provincia noutros momentos foi noticia pola irresponsable conduta dalgúns que non entrarei a cualificar, pero estes días a actitude exemplar do noso tres heroes, policías nacionais, contribuíu a recordarnos que tamén aquí contamos con persoas que co seu traballo e as súas condutas nos engrandecen a todos e estimúlannos para mellorar cada día.

miércoles 25 de enero de 2012

Elogios tras su ausencia

Quien en estos últimos días no haya visto o leído artículos sobre Don Manuel Fraga es que no ha estado por el planeta Tierra. Posiblemente se hayan escrito y escribirán muchos más que no alcance a conocer, pero ya podemos sacar algunas conclusiones.

La primera, y no es ésta la excepción que confirme la regla, sino al contrario un claro ejemplo de lo que sucede habitualmente en la vida, es que parecemos condenados a irnos definitivamente de entre los nuestros para empezar a recibir las loas y los elogios que durante el tiempo de vida nuestra propia sociedad nos negó.

Durante años a Don Manuel se le atribuyeron leyendas y calificativos poco ajustados a la realidad, que ahora se han visto compensados por otros en sentido contrario, realizados en algunos casos por las mismas personas u otras de similar condición o ideología política, para mayor sorpresa del lector.

Los adjetivos calificativos que en estos días le han dedicado son innumerables, pero en general muy positivos: ejemplar, trabajador, apasionado, padre de la Constitución, enamorado de su tierra, etc. Pero en los tiempos que corren me gustaría añadir uno, que seguro que alguien también habrá apuntado ya pero no por ello se debe olvidar, y me refiero a su tremenda honradez.

Jamás escuche a nadie una leve insinuación que cuestionase su forma de proceder desde el punto de vista de la honradez a lo largo de su extensa vida pública, y ocupando puestos de enorme responsabilidad y con capacidad de decisión, y por tanto con poder político y económico, repito, jamás. Estaría acertado u errado en sus decisiones, pero estoy seguro de no equivocarme si afirmo que a su bolsillo nunca llegó ni una peseta, ni un euro, que no fuesen los que legalmente tenía asignados en el desempeño de los cargos que ocupó. Y aunque no es el único que en política pueda atribuirse esta condición, quiero resaltarla en estas breves líneas, porque la imagen de los políticos en los tiempos que corren por una u otra razón no está identificada con estas conductas.

Los que por una u otra circunstancia tuvimos la ocasión de trabajar a su lado o relacionarnos con frecuencia en el desempeño de nuestra actividad política, coincidiremos en muchos de los análisis sobre su forma de trabajar. Hombre incansable en el trabajo, puntual hasta el extremo de llegar antes de la hora. Memoria prodigiosa y cargado de vivencias que hacían que su conversación fuese toda una enciclopedia del anecdotario.

En definitiva, toda una personalidad, con sus aciertos y errores, pero siempre coherente con su conciencia y pensamiento, honrado y con sensibilidad, a pesar de la imagen que él mismo se empeñaba en transmitir de hombre brusco en sus palabras y modos, con los que en el fondo protegía a un ser sensible y que también se dejaba embargar por la emoción.

Al hombre, a la persona, lo añorarán muchos, pero al gran político de Estado y a entre los legisladores, su ausencia será imposible de cubrir. Descanse en Paz.

Eloxios trala súa ausencia


Quen nestes últimos días non vexa ou lido artigos sobre Don Manuel Fraga é que non estivo polo planeta Terra. Posiblemente escribíronse e escribirán moitos máis que non alcance a coñecer, pero xa podemos sacar algunhas conclusións.

A primeira, e non é esta a excepción que confirme a regra, senón ao contrario un claro exemplo do que sucede habitualmente na vida, é que parecemos condenados a irnos definitivamente de entre os nosos para empezar a recibir lóalas e os eloxios que durante o tempo de vida nosa propia sociedade negounos.

Durante anos a Don Manuel atribuíronselle lendas e cualificativos pouco axustados á realidade, que agora se viron compensados por outros en sentido contrario, realizados nalgúns casos polas mesmas persoas ou outras de similar condición ou ideoloxía política, para maior sorpresa do lector.

Os adxectivos cualificativos que nestes días dedicáronlle son innumerables, pero en xeral moi positivos: exemplar, traballador, apaixonado, pai da Constitución, namorado da súa terra, etc. Pero nos tempos que corren gustaríame engadir un, que seguro que alguén tamén apuntaría xa pero non por iso débese esquecer, e refírome á súa tremenda honradez.

Xamais escoite a ninguén unha leve insinuación que cuestionase a súa forma de proceder desde o punto de vista da honradez ao longo da súa extensa vida pública, e ocupando postos de enorme responsabilidade e con capacidade de decisión, e xa que logo con poder político e económico, repito, xamais. Estaría acertado ou errado nas súas decisións, pero estou seguro de non equivocarme se afirmo que ao seu peto nunca chegou nin unha peseta, nin un euro, que non fosen os que legalmente tiña asignados no desempeño dos cargos que ocupou. E aínda que non é o único que en política poida atribuírse esta condición, quero resaltala nestas breves liñas, porque a imaxe dos políticos nos tempos que corren por unha ou outra razón non está identificada con estas condutas.

Os que por unha ou outra circunstancia tivemos a ocasión de traballar ao seu lado ou relacionarnos con frecuencia no desempeño da nosa actividade política, coincidiremos en moitos das análises sobre a súa forma de traballar. Home incansable no traballo, puntual ata o extremo de chegar antes da hora. Memoria prodixiosa e cargado de vivencias que facían que a súa conversación fose toda unha enciclopedia do anecdotario.

En definitiva, toda unha personalidade, cos seus acertos e erros, pero sempre coherente coa súa conciencia e pensamento, honrado e con sensibilidade, a pesar da imaxe que el mesmo se empeñaba en transmitir de home brusco nas súas palabras e modos, cos que no fondo protexía a un ser sensible e que tamén se deixaba embargar pola emoción.

Ao home, á persoa, estrañarano moitos, pero ao gran político de Estado e a entre os lexisladores, a súa ausencia será imposible de cubrir. Descanse en Paz.

miércoles 11 de enero de 2012

Vuelta a la normalidad

Se acabaron las navidades. Pasó el tiempo de las cenas familiares, del turrón y demás excesos calóricos. Es tiempo de volver a la normalidad, de atender nuestras obligaciones laborales, de volver al colegio, de hacer frente a la cuesta de enero, este año más empinada que otros, de despedirnos de los seres queridos que viven lejos y que también vuelven a sus tareas, de poner en marcha los renovados propósitos de empezar el año haciendo algo que muchos abandonarán semanas más tarde, como hacer ejercicio o aprender inglés.

Para España tambien es tiempo de volver a la normalidad tras años de sobresaltos, de medidas irracionales, de confundir las prioridades, de negar la realidad, de mirar para otro lado. Es tiempo de aplicar sentido común y transparencia a la gestión del gobierno.

Durante mucho tiempo escuchamos las quejas de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado en el sentido de sentirse frustrados cuando no desmoralizados, por ver como después de esforzarse en el cumplimento de su deber, y en ocasiones jugándose la vida, detenían a presuntos delincuentes para verlos salir en libertad a las pocas horas, una y otra vez, convertidos en reincidentes impunes. El sentido común nos indica que hay que cambiar las normas y eso es lo que acaba de anunciar el Gobierno con su intención de reformar el Código Penal. Volvemos a la normalidad, para que quien delinca pague por sus errores.

También hemos escuchado que las previsiones del Gobierno saliente estaban alejadas de la realidad, por no decir falseadas, y así con urgencia y contundencia se adoptaban medidas económicas para corregir estas desviaciones, poder cumplir con los objetivos contraídos en Europa y con los españoles, y evitar quiebras como la de la Seguridad Social, una vez más en déficit tras la gestión socialista. Corregir los desvaríos económicos y no gastar más de lo que se ingresa es lo normal, y por eso también en estas cuestiones volvemos a la normalidad.

La nueva Ministra de Fomento nos aclaraba que sus prioridades serán pagar las obras inauguradas por el anterior Gobierno pero dejadas en el cajón de las deudas, algo habitual en los anteriores gestores y que se ha repetido en muchas Comunidades Autónomas. Pagar lo que se debe antes de asumir nuevos compromisos es volver a la normalidad.

Lo normal será atender las necesidades prioritarias de los españoles, como conseguir un trabajo, garantizar las pensiones y la atención sanitaria, en lugar de dedicar el tiempo a alianzas de civilizaciones, generar efectos llamada masivos que ahora se han convertido en operaciones retorno, o aprobar decenas de paquetes legislativos con el apellido “sostenible” que han demostrado no sostener nada y sí contribuir a incrementar la dispersión normativa y la duplicidad de competencias engordando las administraciones hasta limites inadmisibles para los ciudadanos.

Bienvenida sea la normalidad. Por ahora me conformo con eso.

 

Volta á normalidade

Acabáronse os Nadais. Pasou o tempo das ceas familiares, do turrón e demais excesos calóricos. É tempo de volver á normalidade, de atender as nosas obrigacións laborais, de volver ao colexio, de facer fronte á costa de xaneiro, este ano máis empinada que outros, de despedirnos dos seres queridos que viven lonxe e que tamén volven ás súas tarefas, de pór en marcha os renovados propósitos de empezar o ano facendo algo que moitos abandonarán semanas máis tarde, como facer exercicio ou aprender inglés.

Para España tamén é tempo de volver á normalidade tras anos de sobresaltos, de medidas irracionais, de confundir as prioridades, de negar a realidade, de mirar para outro lado. É tempo de aplicar sentido común e transparencia á xestión do goberno.

Durante moito tempo escoitamos as queixas das forzas e corpos de seguridade do Estado no sentido de sentirse frustrados cando non desmoralizados, por ver como logo de esforzarse no cumprimento do seu deber, e en ocasións xogándose a vida, detiñan a presuntos delincuentes para velos saír en liberdade ás poucas horas, unha e outra vez, convertidos en reincidentes impunes. O sentido común indícanos que hai que cambiar as normas e iso é o que acaba de anunciar o Goberno coa súa intención de reformar o Código Penal. Volvemos á normalidade, para que quen delinca pague polos seus erros.

Tamén escoitamos que as previsións do Goberno saínte estaban afastadas da realidade, por non dicir falseadas, e así con urxencia e contundencia adoptábanse medidas económicas para corrixir estas desviacións, poder cumprir cos obxectivos contraídos en Europa e cos españois, e evitar quebras como a da Seguridade Social, unha vez máis en déficit tras a xestión socialista. Corrixir os desvaríos económicos e non gastar máis do que se ingresa é o normal, e por iso tamén nestas cuestións volvemos á normalidade.

A nova Ministra de Fomento aclarábanos que as súas prioridades serán pagar as obras inauguradas polo anterior Goberno pero deixadas no caixón das débedas, algo habitual nos anteriores xestores e que se repetiu en moitas Comunidades Autónomas. Pagar o que se debe antes de asumir novos compromisos é volver á normalidade.

O normal será atender as necesidades prioritarias dos españois, como conseguir un traballo, garantir as pensións e a atención sanitaria, en lugar de dedicar o tempo a alianzas de civilizacións, xerar efectos chamada masivos que agora se converteron en operacións retorno, ou aprobar decenas de paquetes lexislativos co apelido "sostible" que demostraron non soster nada e si contribuír a incrementar a dispersión normativa e a duplicidade de competencias engordando as administracións ata limites inadmisibles para os cidadáns.

Benvida sexa a normalidade. Por agora confórmome con iso.

miércoles 28 de diciembre de 2011

Contrastes navideños

Se acaba de producir la apertura solemne de la X Legislatura presidida por SSMM los Reyes de España. El importante evento coincide en el tiempo con fechas muy navideñas y por tanto con el momento de arrancar las ultimas hojas del calendario de este año para dar paso al 2012.

Sin duda son instantes de fuertes contrastes dentro de la normalidad democrática, pero días de enorme actividad a pesar de estar en Navidad.

Personalmente creo que España necesitaba esta actividad. Había ganas de que alguien por fin se pusiera al timón y comenzara a tomar medidas, ganas de sentir que hay un Gobierno. A pesar de las fechas se nombraron Ministros y se les puso tarea de inmediato, se celebró un primer consejo de ministros y en dos días se celebrará el segundo, con contenidos importantes como la prórroga de los Presupuestos Generales del Estado, la actualización del poder adquisitivo de las pensiones a partir del 1 de enero próximo, y un importante paquete de medidas económicas con un calendario de aplicación.

Ya están anunciados los plazos para cumplir con las principales promesas electorales del Partido Popular. Así, el gobierno presentará los Presupuestos Generales del Estado para 2012, antes del 31 de marzo. Durante el próximo mes de enero presentará la Ley de Estabilidad Presupuestaria que permitirá desarrollar la reforma constitucional y en la que se establecerán los criterios para reducir de manera progresiva el nivel de nuestra deuda hasta el año 2020,  fijar en un 0,4% el déficit estructural global máximo del conjunto de las distintas Administraciones Públicas a partir del 2020, o regular la distribución de los límites de déficit y de deuda entre las distintas Administraciones Públicas, así como la responsabilidad de cada una de ellas en caso de incumplimiento de estos nuevos objetivos. Sirvan sólo de muestra y ejemplo del trabajo y de los compromisos que ya empiezan a cumplirse. Aunque estemos en Navidad.

El turrón, la lotería y el cava se mezclan con los nombramientos, las tomas de posesión, los Decretos, el BOE o los discursos institucionales como el de Don Juan Carlos. Fuertes contrastes entre la emoción del reencuentro en casa con los que están fuera el resto del año y las caras nuevas que poco a poco se irán haciendo un hueco en los telediarios que vemos día tras día. Contrastes entre los momentos íntimos de la Nochebuena y Navidad, y el día a día de cualquier mes del año, de la actividad política que por momentos interesa, y en ocasiones hastía y se aborrece.

Pronto nos tomaremos las 12 uvas y nos abrazaremos y besaremos deseándonos un nuevo año cargado de buenas intenciones, noticias y salud. Y ya con la hoja de enero en el calendario, esas nuevas caras se irán haciendo más familiares y nos irán desgranando las medidas que se tomarán, dolorosas pero espero entendibles.

Contrastes do Nadal


Acábase de producir a apertura solemne da X Lexislatura presidida por SSMM os Reis de España. O importante evento coincide no tempo con datas moi do Nadal e xa que logo co momento de arrincar ultímalas follas do calendario deste ano para dar paso ao 2012.

Sen dúbida son instantes de fortes contrastes dentro da normalidade democrática, pero días de enorme actividade a pesar de estar en Nadal.

Persoalmente creo que España necesitaba esta actividade. Había ganas de que alguén por fin se puxese ao temón e comezase a tomar medidas, ganas de sentir que hai un Goberno. A pesar das datas nomeáronse Ministros e púxoselles tarefa de inmediato, celebrouse un primeiro consello de ministros e en dous días celebrarase o segundo, con contidos importantes como a prórroga dos Orzamentos Xerais do Estado, a actualización do poder adquisitivo das pensións a partir do 1 de xaneiro próximo, e un importante paquete de medidas económicas cun calendario de aplicación.

Xa están anunciados os prazos para cumprir coas principais promesas electorais do Partido Popular. Así, o goberno presentará os Orzamentos Xerais do Estado para 2012, antes do 31 de marzo. Durante o próximo mes de xaneiro presentará a Lei de Estabilidade Orzamentaria que permitirá desenvolver a reforma constitucional e na que se establecerán os criterios para reducir de xeito progresivo o nivel da nosa débeda ata o ano 2020, fixar nun 0,4% o déficit estrutural global máximo do conxunto das distintas Administracións Públicas a partir do 2020, ou regular a distribución dos límites de déficit e de débeda entre as distintas Administracións Públicas, así como a responsabilidade de cada unha delas en caso de incumprimento destes novos obxectivos. Sirvan só de mostra e exemplo do traballo e dos compromisos que xa empezan a cumprirse. Aínda que esteamos en Nadal.

O turrón, a lotería e o cava mestúranse cos nomeamentos, as tomas de posesión, os Decretos, o BOE ou os discursos institucionais como o de Don Juan Carlos. Fortes contrastes entre a emoción do reencontro en casa cos que están fose o resto do ano e as caras novas que aos poucos se irán facendo un oco nos telexornais que vemos día tras día. Contrastes entre os momentos íntimos da Noiteboa e Nadal, e o día a día de calquera mes do ano, da actividade política que por momentos interesa, e en ocasións hastía e se aborrece.

Pronto nos tomaremos as 12 uvas e abrazarémonos e bicaremos desexándonos un novo ano cargado de boas intencións, noticias e saúde. E xa coa folla de xaneiro no calendario, esas novas caras iranse facendo máis familiares e irannos debullando as medidas que se tomarán, dolorosas pero espero entendibles.

miércoles 14 de diciembre de 2011

Primeros pasos

En mi último artículo quincenal me referí a las críticas, a mi juicio infundadas, hacia el futuro Presidente del Gobierno por su falta de anuncios y medidas. En aquella ocasión  argumenté que malamente una persona seria y responsable como Rajoy debía anunciar medidas sin conocer al milímetro las cuentas públicas. En otras palabras, ningún buen médico se atreve a diagnosticar y prescribir sin antes conocer todos los síntomas y pruebas realizadas al enfermo.

Estos días ya hemos tenido ocasión de conocer, después de sus entrevistas con líderes europeos y de los acuerdos del último Consejo europeo, algo más de la letra de esa partitura musical que lleva tiempo sonando tan bien.

Este lunes, en la Junta Directiva Nacional del PP he tenido ocasión de escuchar a Rajoy en tono sereno y responsable insistir en sus prioridades y las de su futuro gobierno: crecer y crear empleo, facilitar el crédito, luchar contra el déficit y la deuda pública, y volver a contar en Europa.

Parece obvio, pero no por ello debe olvidarse, y por ello lo repitió este lunes, no gastar lo que no se tiene ni vivir por encima de nuestras posibilidades. Precisamente el incumplimiento de esta sencilla norma de sentido común nos ha llevado hasta donde hoy nos encontramos, al borde del precipicio, sin apoyos en el exterior y con un mínimo margen de maniobra para el nuevo gobierno.

Pero como bien ha dicho Rajoy, la austeridad por sí sola no remedia esta situación ni creará empleo, y de ahí la necesidad de hacer reformas urgentes. La primera, la reforma laboral, y así, transcurrido un breve periodo de tiempo y si los sindicatos y la patronal no alcanzasen acuerdos, tomar las decisiones que el gobierno considere necesarias para contar con un nuevo escenario en materia laboral. Le seguirán otras reformas no menos importantes, como la educativa, la energética…

A continuación la reestructuración del sistema financiero que, entre otras cuestiones, permita que el crédito vuelva a las pequeñas empresas y a las familias.

No faltarán en estos primeros pasos la presentación a la mayor brevedad de las previsiones de crecimiento y del techo de gasto, las reuniones con las Comunidades Autónomas para implicarlas en estas medidas y la presentación de los Presupuestos Generales del Estado para el 2012 con las consiguientes y necesarias medidas de ajuste.
Me gustaría terminar con palabras que entenderán todos, sin tecnicismos ni expresiones rebuscadas, con las palabras también de Rajoy: trabajar en contacto con la sociedad, explicando las razones de todas las decisiones a tomar desde el Gobierno, y no haciendo nada de lo que tengamos que avergonzarnos.

Comparto su diagnostico. No nos estamos jugando esta Legislatura, nos estamos jugando el futuro de España.

Primeiros pasos


No meu último artigo quincenal referinme ás críticas, ao meu xuízo infundadas, cara ao futuro Presidente do Goberno pola súa falta de anuncios e medidas. Naquela ocasión argumentei que malamente unha persoa seria e responsable como Rajoy debía anunciar medidas sen coñecer ao milímetro as contas públicas. Noutras palabras, ningún bo médico atrévese a diagnosticar e prescribir sen antes coñecer todos os síntomas e probas realizadas ao enfermo.

Estes días xa tivemos ocasión de coñecer, logo das súas entrevistas con líderes europeos e dos acordos do último Consello europeo, algo máis da letra desa partitura musical que leva tempo soando tan ben.

Este luns, na Xunta Directiva Nacional do PP tiven ocasión de escoitar a Rajoy en ton sereno e responsable insistir nas súas prioridades e as do seu futuro goberno: crecer e crear emprego, facilitar o crédito, loitar contra o déficit e a débeda pública, e volver contar en Europa.

Parece obvio, pero non por iso debe esquecerse, e por iso repetiuno este luns, non gastar o que non se ten nin vivir por encima das nosas posibilidades. Precisamente o incumprimento desta sinxela norma de sentido común levounos ata onde hoxe nos atopamos, ao bordo do precipicio, sen apoios no exterior e cunha mínima marxe de manobra para o novo goberno.

Pero como ben dixo Rajoy, a austeridade por si soa non remedia esta situación nin creará emprego, e de aí a necesidade de facer reformas urxentes. A primeira, a reforma laboral, e así, transcorrido un breve período de tempo e se os sindicatos e a patronal non alcanzasen acordos, tomar as decisións que o goberno considere necesarias para contar cun novo escenario en materia laboral. Seguiranlle outras reformas non menos importantes, como a educativa, a enerxética?

A continuación a reestruturación do sistema financeiro que, entre outras cuestións, permita que o crédito volva ás pequenas empresas e ás familias.

Non faltarán nestes primeiros pasos a presentación o máis axiña posible das previsións de crecemento e do teito de gasto, as reunións coas Comunidades Autónomas para implicalas nestas medidas e a presentación dos Orzamentos Xerais do Estado para o 2012 coas consecuentes e necesarias medidas de axuste.

Gustaríame terminar con palabras que entenderán todos, sen tecnicismos nin expresións rebuscadas, coas palabras tamén de Rajoy: traballar en contacto coa sociedade, explicando as razóns de todas as decisións a tomar desde o Goberno, e non facendo nada do que teñamos que avergoñarnos.

Comparto o seu diagnostico. Non nos estamos a xogar esta Lexislatura, estámonos a xogar o futuro de España

miércoles 30 de noviembre de 2011

Gracias

Gracias es una hermosa palabra que solemos utilizar de forma mecánica. A pesar de lo gastada y recurrente, es la que quiero utilizar para, transcurrida algo más de una semana desde la jornada del 20 de noviembre, dirigirme a todos cuantos han confiado en la candidatura lucense que tuve el honor y la responsabilidad de encabezar, a todos cuantos han confiado en el proyecto para gobernar España los próximos años que presentó el Partido Popular.

Gracias por tanta confianza en forma de votos, ahora hay que saber administrar para no defraudarla. Gracias por darnos la oportunidad de trabajar para devolver a España a la senda de la que nunca debimos salir.

En estos días por la calle, teléfono, mensajes, correos electrónicos, redes sociales, y todavía alguna carta en papel, he recibido muchas enhorabuenas. Gracias por ellas. Pero también comentarios del estilo “lo duro os viene ahora”, “menudo lío tenéis por delante, “vais a necesitar mucha suerte”... Todos ellos justificados pues nadie es ajeno a la difícil situación que vive España y en especial a su realidad económica y al drama del paro, especialmente el juvenil. Éramos conscientes de ello y por eso durante las últimas semanas, y especialmente durante la dura campaña electoral, no caímos en la tentación, tan frecuente y recurrente, de prometer imposibles y sí de hacer todo lo posible por mejorar este panorama. Otros equivocaron su estrategia y creyeron que con más mentiras y con el viejo truco de meter miedo en el cuerpo a los más vulnerables podían alcanzar su pírrica victoria. Se equivocaron.

Ahora es el momento de presentar a todos los españoles, nos votaran o no, nuestras soluciones para abordar con responsabilidad y de manera colectiva la salida a la crisis económica y de valores que cada nueva jornada amenaza con llevarnos por delante. Pero todo en su preciso momento. No puedo entender como ya existen voces y medios de comunicación empeñados en que el futuro presidente de gobierno comparezca ya y diga lo que piensa hacer de manera concreta y precisa. Conozco a Rajoy y espero que no cometa semejante irresponsabilidad.

Los plazos, aunque largos y fijados por el gobierno saliente, hay que respetarlos. El proceso de traspaso de poderes es, a mi entender, excesivamente dilatorio y en las presentes circunstancias todavía más injustificado. Pero es el que es. Ningún líder serio y responsable puede salir a la palestra sin conocer al milímetro la situación de las cuentas publicas y el grado de cumplimiento de los objetivos de déficit publico, porque cada millón de euros que se desvíe de ese objetivo, supondrá un agujero más en el cinturón de la austeridad que toca aplicar después de años viviendo muy por encima de nuestras posibilidades. Confío en quien ha recibido tanta confianza hace unos días en las urnas. Desconfío de los que después de hacernos perder tantas oportunidades, ahora los días les parecen semanas.

Gracias a todos y tienen mi compromiso de no defraudar y trabajar por dignificar al máximo esta vocación de servicio público que es la política.

Grazas


Grazas é unha fermosa palabra que adoitamos utilizar de forma mecánica. A pesar do gastada e recorrente, é a que quero utilizar para, transcorrida algo máis dunha semana desde a xornada do 20 de novembro, dirixirme a todos cantos confiaron na candidatura lucense que tiven a honra e a responsabilidade de encabezar, a todos cantos confiaron no proxecto para gobernar España os próximos anos que presentou o Partido Popular.

Grazas por tanta confianza en forma de votos, agora hai que saber administrar para non defraudala. Grazas por darnos a oportunidade de traballar para devolver a España á senda da que nunca debemos saír.

Nestes días pola rúa, teléfono, mensaxes, correos electrónicos, redes sociais, e aínda algunha carta en papel, recibín moitos parabéns. Grazas por elas. Pero tamén comentarios do estilo ?o duro vénvos agora?, ?miúda lea tedes por diante, ?ides necesitar moita sorte?... Todos eles xustificados pois ninguén é alleo á difícil situación que vive España e en especial á súa realidade económica e ao drama do paro, especialmente o xuvenil. Eramos conscientes diso e por iso durante as últimas semanas, e especialmente durante a dura campaña electoral, non caemos na tentación, tan frecuente e recorrente, de prometer imposibles e si de facer todo o posible por mellorar este panorama. Outros equivocaron a súa estratexia e creron que con máis mentiras e co vello truco de meter medo no corpo aos máis vulnerables podían alcanzar o seu pírrica vitoria. Equivocáronse.

Agora é o momento de presentar a todos os españois, votásennos ou non, as nosas solucións para abordar con responsabilidade e de xeito colectivo a saída á crise económica e de valores que cada nova xornada ameaza con levarnos por diante. Pero todo no seu preciso momento. Non podo entender como xa existen voces e medios de comunicación empeñados en que o futuro presidente de goberno compareza xa e diga o que pensa facer de xeito concreto e precisa. Coñezo a Rajoy e espero que non cometa semellante irresponsabilidade.

Os prazos, aínda que longos e fixados polo goberno saínte, hai que respectalos. O proceso de traspaso de poderes é, ao meu entender, excesivamente dilatorio e nas presentes circunstancias aínda máis inxustificado. Pero é o que é. Ningún líder serio e responsable pode saír á palestra sen coñecer ao milímetro a situación das contas publicas e o grao de cumprimento dos obxectivos de déficit publico, porque cada millón de euros que se desvíe dese obxectivo, suporá un buraco máis no cinto da austeridade que toca aplicar logo de anos vivindo moi por encima das nosas posibilidades. Confío en quen recibiu tanta confianza fai uns días nas urnas. Desconfío dos que logo de facernos perder tantas oportunidades, agora os días parécenlles semanas.

Grazas a todos e teñen o meu compromiso de non defraudar e traballar por dignificar ao máximo esta vocación de servizo público que é a política.

miércoles 16 de noviembre de 2011

¡NO VA MÁS!

Se acabó el “¡hagan juego!”.
Durante casi 8 años interminables, el espectáculo de unos gobernantes prometiendo y dilapidando unos preciados y escasos recursos, ha terminado con la paciencia de muchas familias en serias dificultades.
Se acabó jugar frívolamente con las cifras escalofriantes de millones, digo millones, de españoles que ven roto su proyecto de vida por la pérdida de su empleo o por no encontrar su primer trabajo. He mantenido y reitero que son cifras que esconden detrás el rostro impotente de jóvenes y no tan jóvenes como para volver a escuchar, a los mismos que nos llevaron hasta esta situación, que saben lo que hay que hacer para crear empleo.
Se acabó el tratar de meter el miedo en el cuerpo de los más mayores y necesitados de toda la ayuda posible, como las personas con discapacidad, diciéndoles que si gobierna Rajoy se quedarán sin el “Estado de Bienestar”. Se lo dicen los mismos que congelaron las pensiones, alargaron la vida laboral retrasando la edad de jubilación, recortaron los presupuestos para la dependencia o nos llevaron al mayor índice de fracaso escolar y abandono de los estudios de nuestra historia democrática.
Ya se acabaron los votos de confianza hacia aquellas personas que tienen por norma rectificar, en el mejor de los casos, lo que dijeron en la campaña electoral.
Se acabó el tiempo de prometer para no cumplir. De decirles a los españoles que aquí no pasaba nada cuando ya estábamos dentro del túnel. De mirar para otro lado desde el gobierno de España mientras en países de nuestro entorno se tomaban medidas para paliar los efectos devastadores de esta crisis económica.
Se acabaron las actitudes despilfarradoras de los que gastaron el dinero de los demás con la alegría propia de los que nunca tuvieron y de repente se vieron en la cima del poder.
Se acabaron las ofensas a los electores provocadas por los buzoneos de lujosas propagandas para lucimiento narcisista de algunos candidatos que tienen dificultades para conciliar el sueño preguntándose si habrá en la faz de la tierra alguien mejor que ellos.
Se acabó la descalificación gratuita al rival con mentiras y argucias más propias de trileros que de los que aspiramos a representar dignamente a nuestros vecinos en las Cortes Generales.
¡No va más! Hasta aquí el bochornoso espectáculo de la política en minúsculas.
Es la hora de las personas en mayúsculas. De líderes  que tengan muy claro cómo dirigir todo el esfuerzo colectivo que ahora se necesita para salir de esta difícil, complicadísima situación en la que la irresponsabilidad, la mala gestión y la frivolidad de quienes dirigieron España estos años nos ha metido.
¡No va más! Ya sólo cabe la masiva participación electoral como respuesta serena y democrática  a tanta provocación y a tanta irresponsabilidad.


¡NON VAI MÁIS!

Acabouse o "¡fagan xogo!"
Durante case 8 anos interminables, o espectáculo duns gobernantes prometendo e dilapidando uns prezados e escasos recursos, terminou coa paciencia de moitas familias en serias dificultades.
Acabouse xogar frívolamente coas cifras arrepiante de millóns, digo millóns, de españois que ven roto o seu proxecto de vida pola perda do seu emprego ou por non atopar o seu primeiro traballo. mantiven e reitero que son cifras que esconden detrás o rostro impotente de mozos e non tan novos como para volver escoitar, aos mesmos que nos levaron ata esta situación, que saben o que hai que facer para crear emprego.
Acabouse o tratar de meter o medo no corpo dos máis maiores e necesitados de toda a axuda posible, como as persoas con discapacidade, dicíndolles que se goberna Rajoy quedarán sen o ?Estado de Benestar?. Dinllo os mesmos que conxelaron as pensións, alargaron a vida laboral atrasando a idade de xubilación, recortaron os orzamentos para a dependencia ou nos levaron ao maior índice de fracaso escolar e abandono dos estudos da nosa historia democrática.
Xa se acabaron os votos de confianza cara a aquelas persoas que teñen por norma rectificar, no mellor dos casos, o que dixeron na campaña electoral.
Acabouse o tempo de prometer para non cumprir. De dicirlles aos españois que aquí non pasaba nada cando xa estabamos dentro do túnel. De mirar para outro lado desde o goberno de España mentres en países da nosa contorna tomábanse medidas para paliar os efectos devastadores desta crise económica.
Acabáronse as actitudes despilfarradoras dos que gastaron o diñeiro dos demais coa alegría propia dos que nunca tiveron e de súpeto víronse na cima do poder.
Acabáronse as ofensas aos electores provocadas polos buzoneos de luxosas propagandas para lucimento narcisista dalgúns candidatos que teñen dificultades para conciliar o soño preguntándose se haberá na face da terra alguén mellor que eles.
Acabouse a descualificación gratuíta ao rival con mentiras e argucias máis propias de trileiros que dos que aspiramos a representar dignamente aos nosos veciños nas Cortes Xerais.
¡Non vai máis! Ata aquí o bochornoso espectáculo da política en minúsculas.
É a hora das persoas en maiúsculas. De líderes que teñan moi claro como dirixir todo o esforzo colectivo que agora se necesita para saír desta difícil, complicadísima situación na que a irresponsabilidade, a mala xestión e a frivolidade de quen dirixiron España estes anos meteunos.
¡Non vai máis! Xa só cabe a masiva participación electoral como resposta serena e democrática a tanta provocación e a tanta irresponsabilidade.

miércoles 2 de noviembre de 2011

Detrás de las cifras

Cada vez me gustan menos las estadísticas, las encuestas, las cifras que reflejan cualquier cosa con frialdad, escondiendo que detrás de cada uno de esos números una historia.

Estos días nuevas cifras servían para presentar la última encuesta de población activa, la EPA del tercer trimestre de este año. Un trimestre que tradicionalmente se salvaba por las contrataciones en servicios y por el tirón turístico de la temporada veraniega. Pero esta vez se confirma la tendencia de crecimiento imparable del drama del paro en España y la EPA ha sido la peor en la historia de la democracia.

Casi 5 millones de parados, 403.600 parados más en lo que va de año, 150.000 sólo en este trimestre, un millón y medio de familias con todos sus miembros en paro, un millón de familias sin ingresos y sin subsidios por desempleo, la mitad de los jóvenes sin trabajo, 2.000 personas cada día se quedan sin trabajo…

Demasiadas cifras, todas dramáticas, para quedarse indiferente. A cada número hay que ponerle una cara, una vida personal truncada, un drama familiar, un fracaso personal, en definitiva una historia sin final feliz. En Internet encuentro algunas, en la calle otras. Aquí solo caben unas pocas. Una peluquera que con 30 años pierde su empleo porque la crisis impide que su negocio dé para renovar su contrato, dice que su sueño frustrado es tener su empresa; una cocinera de 43 años con un hijo de 19 a su cargo vive con un subsidio de 480 euros y dice que no llega a fin de mes y casi tiene que pedir; una auxiliar de odontología de 24 años comenta que trabajaría de lo que fuera porque está en paro desde hace 2 años y tiene dos bebés, y para no alargar algo inagotable, un hombre de 54 años que dice que de no ser por los 763 euros de la pensión de su madre se hubieran muerto de hambre después de trabajar 30 años en un comercio y perder el empleo.

Detrás de estas historias están las caras de quienes las relatan, de sus protagonistas, caras que no se pueden ver pero que en la mayoría de las ocasiones cuentan su experiencia entre lágrimas.

Es la primera vez en nuestra historia que hay una generación de jóvenes que, estando mejor preparados que sus padres, están condenados a vivir peor que sus progenitores, y esto es algo que resultando impensable hace poco, hoy es una realidad, una realidad inaceptable.

Cuando estas letras salgan publicadas faltarán unas horas para el inicio de la campaña electoral en la que está en juego el futuro de España y la posible salida para tantas y tantas historias de frustración y falta de oportunidades. Como candidato en ellas y sensible al sufrimiento ajeno y también cercano, sólo puede existir esta prioridad. Los enfrentamientos dialécticos pueden resultar una ofensa irreparable para todos los que hoy sufren la falta de trabajo. Estos días de campaña que  solo cuenten conmigo para escuchar y buscar la unión de todos los que quieran arrimar el hombro para resolver estos problemas.

 

Detrás das cifras

Cada vez gústanme menos as estatísticas, as enquisas, as cifras que reflicten calquera cousa con frialdade, escondendo que detrás de cada un deses números unha historia.

Estes días novas cifras servían para presentar a última enquisa de poboación activa, a EPA do terceiro trimestre deste ano. Un trimestre que tradicionalmente se salvaba polas contratacións en servizos e polo tirón turístico da tempada estival. Pero esta vez confírmase a tendencia de crecemento imparable do drama do paro en España e a EPA foi a peor na historia da democracia.

Case 5 millóns de parados, 403.600 parados máis no que vai de ano, 150.000 só neste trimestre, un millón e medio de familias con todos os seus membros en paro, un millón de familias sen ingresos e sen subsidios por desemprego, a metade dos mozos sen traballo, 2.000 persoas cada día quedan sen traballo?

Demasiadas cifras, todas dramáticas, para quedar indiferente. A cada número hai que porlle unha cara, unha vida persoal truncada, un drama familiar, un fracaso persoal, en definitiva unha historia sen final feliz. En Internet atopo algunhas, na rúa outras. Aquí só caben unhas poucas. Unha perruqueira que con 30 anos perde o seu emprego porque a crise impide que o seu negocio dea para renovar o seu contrato, di que o seu soño frustrado é ter a súa empresa; unha cociñeira de 43 anos cun fillo de 19 ao seu cargo vive cun subsidio de 480 euros e di que non chega a fin de mes e case ten que pedir; unha auxiliar de odontoloxía de 24 anos comenta que traballaría do que fose porque está en paro desde fai 2 anos e ten dous bebés, e para non alargar algo inesgotable, un home de 54 anos que di que de non ser polos 763 euros da pensión da súa nai morréronse de fame logo de traballar 30 anos nun comercio e perder o emprego.

Detrás destas historias están as caras de quen as relatan, dos seus protagonistas, caras que non se poden ver pero que na maioría das ocasións contan a súa experiencia entre bágoas.

É a primeira vez na nosa historia que hai unha xeración de mozas que, estando mellor preparados que os seus pais, están condenados a vivir peor que os seus proxenitores, e isto é algo que resultando impensable hai pouco, hoxe é unha realidade, unha realidade inaceptable.

Cando estas letras salgan publicadas faltarán unhas horas para o inicio da campaña electoral na que está en xogo o futuro de España e a posible saída para tantas e tantas historias de frustración e falta de oportunidades. Como candidato nelas e sensible ao sufrimento alleo e tamén próximo, só pode existir esta prioridade. Os enfrontamentos dialécticos poden resultar unha ofensa irreparable para todos os que hoxe sofren a falta de traballo. Estes días de campaña que só conten comigo para escoitar e buscar a unión de todos os que queiran arrimar o ombreiro para resolver estes problemas.