domingo, 23 de marzo de 2008

Procesiones

¿De qué hablar en estas fechas que sea más apropiado que las procesiones de Semana Santa? En estos días sólo hay filas interminables de nazarenos, cofrades, coches en atascos y colas en las cafeterías de los centros comerciales y en los lugares turísticos.

Hace pocos años estas fechas tenían un sentido marcadamente austero y religioso. Eran otros tiempos y otras épocas diferentes. Ni mejores, ni peores, eran otras.

Hoy vivimos en una sociedad consumista y con la cultura del ocio como objetivo prioritario, mezclada con la permanencia de tradiciones muy ligadas a cada tierra de los diferentes rincones de España, que hacen que en pocos días el país se movilice y unos y otros busquemos nuestro particular descanso. Para ello estamos dispuestos a desplazarnos kilómetros por muchos medios, pero sobre todo por carretera.

Y lo hacemos casi todos al mismo tiempo, por lo que desde que ponemos el motor en marcha hasta que llegamos a nuestro destino, todo ese tiempo se convierte en procesión, con penitencias incluidas. Podemos observar las conductas de seres de nuestra misma especie, aunque con distintas carrocerías. El catalogo resultaría interminable: piques, chulerías, agresividad, muchas prisas, y también, al otro lado, algún educado conductor que todavía decide ceder el paso.

Las cifras de accidentes, fallecidos y heridos en estas circunstancias hacen temblar a cualquier alma sensible. Aún así, ninguno cambiamos nuestros planes, y muchos, como si la cosa no fuese con ellos, tampoco modifican sus conductas al volante.

Las otras procesiones, las que en muchas poblaciones, pequeñas y grandes, salen a las calles en estos días guiadas por miles de cofrades son otra historia.

Guiadas por personas que entienden su participación en las cofradías de maneras muy diferentes, desde sentimientos de fe y religiosidad hasta aquellos que sin ser creyentes defienden a su virgen o a su cristo con más pasión que la que manifiestan por su equipo de fútbol.

Son personas como las demás. Como las otras que conducen por las carreteras estos días, con sus virtudes y defectos. Pero me quedo con las últimas, con las procesiones de toda la vida, donde las caras de los cofrades van tapadas. A los conductores agresivos por suerte no les ves su expresión cuando te adelantan y con su mirada parecen perdonarte la vida.

Que volvamos todos, que la vida continúa y tenemos mucho por hacer todavía.

Procesións

De que falar nestas datas que sexa máis apropiado que as procesións de Semana Santa?

Nestes días só hai filas interminables de nazarenos, confrades, coches en atascos e colas nas cafeterías dos centros comerciais e nos lugares turísticos.

Hai poucos anos estas datas tiñan un sentido marcadamente austero e relixioso. Eran outros tempos e outras épocas diferentes. Nin mellores, nin peores, eran outras.

Hoxe vivimos nunha sociedade consumista e coa cultura do lecer como obxectivo prioritario, mesturada coa permanencia de tradicións moi ligadas a cada terra dos diferentes recunchos de España, que fan que en poucos días o país se mobilice e uns e outros busquemos o noso particular descanso. Para iso estamos dispostos a desprazarnos quilómetros por moitos medios, pero sobre todo por estrada.

E facémolo case todos ao mesmo tempo, polo que desde que pomos o motor en marcha ata que chegamos ao noso destino, todo ese tempo convértese en procesión, con penitencias incluídas. Podemos observar as condutas de seres da nosa mesma especie, aínda que con distintas carrocerías. O catalogo resultaría interminable: piques, chulerías, agresividade, moitas présas, e tamén, alén, algún educado condutor que aínda decide ceder o paso.

As cifras de accidentes, falecidos e feridos nestas circunstancias fan tremer a calquera alma sensible. Aínda así, ningún cambiamos os nosos plans, e moitos, coma se a cousa non fose con eles, tampouco modifican as súas condutas ao volante.

As outras procesións, as que en moitas poboacións, pequenas e grandes, saen ás rúas nestes días guiadas por miles de confrades son outra historia.

Guiadas por persoas que entenden a súa participación nas confrarías de xeitos moi diferentes, desde sentimentos de fe e relixiosidade ata aqueles que sen ser crentes defenden á súa virxe ou ao seu cristo con máis paixón que a que manifestan polo seu equipo de fútbol.

Son persoas como as demais. Como as outras que conducen polas estradas estes días, coas súas virtudes e defectos. Pero me quedo coas últimas, coas procesións de toda a vida, onde as caras dos confrades van tapadas. Aos condutores agresivos por sorte non lles ves a súa expresión cando che adiantan e coa súa mirada parecen perdoarche a vida.

Que volvamos todos, que a vida continúa e temos moito por facer aínda.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

PXOM DE LUGO

No, Joaquin, no basta con mirar las modificaciones solicitadas por el PP, hay que exigir copia de los planos y estudiarlos tranquilamente.
¿Que pretendes? Volver a cometer la misma equivocación que en el PGOU del 91 ¿Otras Cuestas del Parque?

Manolo dijo...

Lo estais haciendo muy bien, si señor.
Tapasteis a Liñares cuando quedo claro que se habia reido de vosotros. Pensabais que a lo mejor Orozco no os iba a echar en cara las cuestas del Parque a cambio, pues no,
Ahora vais a aprobar el PXOM a escondidas y echarle otro cable a Orozco en vez de fundirlo.
Bravo, sigamos repitiendo los mismos errores del 91.
Las proximas elecciones en vez de 9concejales habra 6 ó 7b.

Anónimo dijo...

Es muy interesante la propuesta de que se publiquen en la web municipal todos los convenios urbanísticos
¿Porque no publicais aqui el convenio urbanístico de las Cuestas del Parque?
Los lucenses queremos saber la verdadera historia de este tema

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