miércoles, 10 de marzo de 2010

Conquistas pendientes

No me refiero a descubrir nuevas tierras, ni nuevos avances tecnológicos, sino que en esta ocasión y tras dedicar el día 8 al día internacional de la mujer trabajadora y leer los manifiestos y noticias publicados al efecto, todos coinciden en las diferencias todavía irreconciliables entre los salarios y la presencia en los puestos de alta dirección entre ellas y nosotros.
Aunque en España la Constitución consagra la igualdad entre hombres y mujeres, la realidad es tozuda y pone de manifiesto las desigualdades. Las tenemos en Europa, pero en España más acentuadas: diferencias en retribuciones entre hombre y mujer a igualdad de trabajo 17% a favor del hombre, mientras que en Francia es del 9% o en Italia del 6%. No hablemos de los horarios de trabajo que practicamos por estas tierras donde la principal característica es la dificultad, por no decir imposibilidad, de compatibilizar la vida laboral y familiar.
Pero una de las prioridades del Gobierno de la Nación fue, y bien que se vendió y sigue vendiéndose a diario, la Ley de Igualdad. Ley que se ha mostrado poco efectiva y que, si por algo se ha caracterizado, ha sido por introducir cuotas o paridades en listas electorales y en otros ámbitos de los cargos públicos. A pesar de las fotos de los primeros gobiernos paritarios, ni las propias promesas fueron cumplidas por Zapatero y así, hoy podemos decir que solamente un 29% de los altos cargos de la administración y de las empresas públicas los ocupan mujeres.
Pero otros aspectos de esa Ley, como fomentar la empleabilidad, la calidad del empleo o la igualdad salarial, tampoco se han cumplido. De las diferencias de salario ya he dicho algo, y de los otros aspectos, debo decir que la tasa de paro es mayor en las mujeres, que los últimos contratos, tanto fijos como temporales, han sido mayoritariamente para hombres, que el 45% de las mujeres que son madres son despedidas o abandonan su empleo y que más de la mitad de las mujeres embarazadas, por el hecho de estarlo, no pueden acceder a un puesto de trabajo.
Por estas y otras razones es imprescindible abandonar la política de gestos y anuncios y sustituirla por auténticas políticas transversales que impliquen a todos los órganos del Gobierno en lugar de ponerlo todo en manos de un Ministerio sin competencias.
Son muchas las cosas que quedan por hacer en este campo, cargado de mucho eslogan y palabras huecas de gran sonoridad. Hace falta, en definitiva, un cambio cultural y generacional, un cambio de mentalidad. Sin una educación y formación adecuada no lograremos cambiar los usos y costumbres de una sociedad machista, no cambiaremos las inercias del pasado.
No podemos seguir consintiendo que, para ganar lo mismo, mientras los hombres trabajan 365 días, las mujeres tengan que trabajar 418 días.
Sé de lo que hablo. Mi vida son mi mujer y mis tres hijas. Ellas merecen este esfuerzo porque, entre otras cosas, valen más que yo.

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Conquistas pendentes

Non me refiro a descubrir novas terras, nin novos avances tecnolóxicos, senón que nesta ocasión e tras dedicar o día 8 ao día internacional da muller traballadora e ler os manifestos e noticias publicados ao efecto, todos coinciden nas diferenzas aínda irreconciliables entre os salarios e a presenza nos postos de alta dirección entre elas e nós.
Aínda que en España a Constitución consagra a igualdade entre homes e mulleres, a realidade é túzara e pon de manifesto as desigualdades. Témolas en Europa, pero en España máis acentuadas: diferenzas en retribucións entre home e muller a igualdade de traballo 17% a favor do home, mentres que en Francia é do 9% ou en Italia do 6%. Non falemos dos horarios de traballo que practicamos por estas terras onde a principal característica é a dificultade, por non dicir imposibilidade, de compatibilizar a vida laboral e familiar.
Pero unha das prioridades do goberno da nación foi, e ben que se vendeu e sigue vendéndose a diario, a Lei de Igualdade. Lei que se mostrou pouco efectiva e que, se por algo se caracterizou, foi por introducir cotas ou paridades en listas electorais e noutros ámbitos dos cargos públicos. A pesar das fotos dos primeiros gobernos paritarios, nin as propias promesas foron cumpridas por Zapatero e así, hoxe podemos dicir que soamente un 29% dos altos cargos da administración e das empresas públicas ocúpanos mulleres.
Pero outros aspectos desa Lei, como fomentar a empleabilidad, a calidade do emprego ou a igualdade salarial, tampouco se cumpriron. Das diferenzas de salario xa dixen algo, e dos outros aspectos, debo dicir que a taxa de paro é maior nas mulleres, que os últimos contratos, tanto fixos como temporais, foron maioritariamente para homes, que o 45% das mulleres que son nais son despedidas ou abandonan o seu emprego e que máis da metade das mulleres embarazadas, polo feito de estalo, non poden acceder a un posto de traballo.
Por estas e outras razóns é imprescindible abandonar a política de xestos e anuncios e substituíla por auténticas políticas transversais que impliquen a todos os órganos do goberno en lugar de polo todo en mans dun Ministerio sen competencias.
Son moitas as cousas que quedan por facer neste campo, cargado de moito slogan e palabras ocas de gran sonoridad. Fai falta, en definitiva, un cambio cultural e xeracional, un cambio de mentalidade. Sen unha educación e formación adecuada non lograremos cambiar os usos e costumes dunha sociedade machista, non cambiaremos as inercias do pasado.
Non podemos seguir consentindo que, para gañar o mesmo, mentres os homes traballan 365 días, as mulleres teñan que traballar 418 días.
Sei do que falo. A miña vida son a miña muller e as miñas tres fillas. Elas merecen este esforzo porque, entre outras cousas, valen máis que eu.

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