miércoles, 6 de febrero de 2013

Se lo debemos a ellos.


Durante el fin de semana he leído mucho de lo publicado, y quiero quedarme con la historia que en cuatro páginas hace el diario El Mundo sobre la carrera interna desarrollada por el ya famoso Luis Bárcenas dentro del Partido Popular. “Madrid, 1982. Un chaval apocado, con un traje viejo y los zapatos rotos, llega a la antigua sede de Alianza Popular…”. Comienza así este diario el relato donde describe como en 28 años pasó de ser un sencillo administrativo a controlar los dineros y finanzas del principal partido político de España. Me basta con lo leído y las noticias de sus estancias estos días en lujosos hoteles de Baqueira y París, mientras en España se desataba la tormenta perfecta. En las ultimas horas se niega la veracidad, digo mas, la existencia de los famosos papeles.

Con esto me llega. No me interesan más cosas que las que la justicia pueda hacer aflorar y concluir en las sentencias que procedan y las consecuencias que conlleven.

Ya está bien de juicios callejeros sumarísimos y condenas a diestro y siniestro sin haber sido ni tan siquiera imputadas algunas de las personas a las que ya se ha condenado. Si la envidia parece ser nuestro deporte nacional, los bulos, las cacerías políticas y todo tipo de acosos sin fundamento parecen irle a la zaga.

Me interesa la política en mayúsculas. He conocido a muchos compañeros extraordinarios, como políticos y como personas. Quiero recordar a uno de los más grandes, a Gregorio Ordóñez. Hace ahora 18 años que unos asesinos de ETA le segaron la vida y arruinaron la de su familia y dejaron un vacío tan difícil de llenar en nuestra organización, que es precisamente en estos momentos cuando quiero que se le recuerde, porque personas y líderes como Gregorio dan sentido a la política y a los políticos.

No tuve tiempo de ganarme su amistad. Lo recuerdo en la campaña electoral de 1995 en la que ambos optábamos a las alcaldías de nuestras ciudades, él la de San Sebastián y yo la de Lugo. A él no le dejaron terminarla. Le escuché decir en una ocasión que los ciudadanos que iban a un ayuntamiento, iban porque tenían un problema y que teníamos que trabajar para que no salieran con dos.

Por él y los muchos honrados y luchadores militantes y simpatizantes que tiene el Partido Popular y otras formaciones políticas es por los que ahora hay que llegar hasta el final.

La confusión es grande y debe imperar la calma. No se puede hacer tanto daño a un país en menos tiempo con todas las falsedades vertidas sobre personas trabajadoras y honradas como Rajoy.

Es ahora cuando, emulando el ejemplo de los que como Gregorio fueron a la política para servir y no servirse, procede actuar con firmeza y sosiego para despejar hasta la última incógnita en todos los procesos abiertos por corrupción. Se lo debemos a ellos, a los miles de simpatizantes y militantes que durante años colaboran y trabajan sin esperar nada a cambio, sólo ver a su Partido triunfar y seguir ganándose la confianza de los ciudadanos. Se lo debemos.


Debémosllo a eles.

Durante o fin de semana lin moito do publicado, e quero quedarme coa historia que en catro páxinas fai o diario O Mundo sobre a carreira interna desenvolvida polo xa famoso Luís Bárcenas dentro do Partido Popular. "Madrid, 1982. Un rapaz apocado, cun traxe vello e os zapatos rotos, chega á antiga sé de Alianza Popular". Comeza así este diario o relato onde describe como en 28 anos pasou de ser un sinxelo administrativo a controlar os diñeiros e finanzas do principal partido político de España. Bástame co lido e as noticias das súas estancias estes días en luxosos hoteis de Baqueira e Parides, mentres en España desatábase a tormenta perfecta. En ultímalas horas négase a veracidad, digo mais, a existencia dos famosos papeis.

Con isto chégame. Non me interesan máis cousas que as que a xustiza poida facer aflorar e concluír nas sentenzas que procedan e as consecuencias que conlleven.

Xa está ben de xuízos callejeros sumarísimos e condenas a torto e a dereito sen ser nin tan sequera imputadas algunhas das persoas ás que xa se condenou. Si a envexa parece ser o noso deporte nacional, os bulos, as cacerías políticas e todo tipo de acosos sen fundamento parecen irlle á zaga.

Interésame a política en mayúsculas. coñecín a moitos compañeiros extraordinarios, como políticos e como persoas. Quero recordar a un dos máis grandes, a Gregorio Ordóñez. Fai agora 18 anos que uns asasinos de ETA lle segaron a vida e arruinaron a da súa familia e deixaron un baleiro tan difícil de encher na nosa organización, que é precisamente nestes momentos cando quero que se lle recorde, porque persoas e líderes como Gregorio dan sentido á política e aos políticos.

Non tiven tempo de gañarme a súa amizade. Recórdoo na campaña electoral de 1995 na que ambos optabamos ás alcaldías das nosas cidades, el a de San Sebastián e eu a de Lugo. A el non lle deixaron terminala. Escoiteille dicir nunha ocasión que os cidadáns que ían a un concello, ían porque tiñan un problema e que tiñamos que traballar para que non saísen con dous.

Por el e os moitos honrados e loitadores militantes e simpatizantes que ten o Partido Popular e outras formacións políticas é polos que agora hai que chegar ata o final.

A confusión é grande e debe imperar a calma. Non se pode facer tanto dano a un país en menos tempo con todas as falsedades vertidas sobre persoas traballadoras e honradas como Rajoy.

É agora cando, emulando o exemplo dos que como Gregorio foron á política para servir e non servirse, procede actuar con firmeza e acougo para despexar ata a última incógnita en todos os procesos abertos por corrupción. Debémosllo a eles, aos miles de simpatizantes e militantes que durante anos colaboran e traballan sen esperar nada a cambio, só ver ao seu Partido triunfar e seguir gañándose a confianza dos cidadáns. Debémosllo.

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