domingo, 19 de julio de 2009

Marcha verde por la Muralla

“¡tun tun! ¿quién es?
Una rosa y un clavel...
¡abre la muralla!
¡tun tun! ¿quién es?
El sable del coronel
¡cierra la muralla!”

La historia que hoy les quiero contar es algo parecido, pero en lugar de abrir o cerrar iría de limpiar o no limpiar.

En los últimos días nuestro Alcalde aparecía como una persona preocupada y reivindicativa en pro de nuestra querida muralla romana. En este breve artículo intentaré explicar la capacidad de algunos para aparecer ante la opinión pública como defensores de aquello en lo que nunca creyeron o entendieron; ese tipo de personas que, por un puñado de votos, son capaces de convocar oportunistas marchas verdes cual Hassan de turno. Lugo en ocasiones pierde con facilidad la memoria, y precisamente por eso, hay gobernantes que, actuando hoy de una forma y mañana de la contraria, casi siempre obtienen rentabilidad.

Pero la realidad es bien distinta. A Orozco le tocó recoger los frutos de esfuerzos de personas, entre las que modestamente me incluyo - porque si no lo hago yo otros no lo harán por mí - que trabajamos para conseguir que la Muralla fuese declarada Patrimonio de la Humanidad. Lejos de aprovechar tal oportunidad, el gobierno municipal la dejó huérfana de planes de promoción.

Cuando llegó el bipartito a la Xunta, fue objeto de constantes litigios entre PSOE y BNG, que fueron incapaces de firmar un convenio para repartirse las tareas. El colmo fue cuando el Ayuntamiento de Lugo no concedió una licencia solicitada por los responsables de la Consellería de Cultura para realizar obras de limpieza similares a las que ahora reclama Orozco.

Durante este último mandato tuve la ocurrencia de denunciar públicamente, en nombre del Grupo Municipal Popular, este abandono y la necesidad de tomar medidas como prohibir botellones en el adarve, o redactar, de acuerdo con la Xunta, una ordenanza específica para su vigilancia y conservación. Socialistas y nacionalistas votaron en contra.

Posteriormente vinieron más propuestas en positivo, siempre nuestras, como la celebración de un importante evento deportivo ligado al aniversario de la declaración de la Muralla como Patrimonio de la Humanidad, con retransmisión televisiva incluida. Se aprobó, con el voto en contra del PSOE, y aún estamos esperando a que se materialice.

Como colofón, hace unos días recibimos la visita institucional del Presidente Feijóo, y nadie, salvo el que suscribe, le planteó la necesidad de actuar y de tomarse en serio a la Muralla.

Lo que sigue es lo que ya saben: los que fueron incapaces de realizar un mínimo esfuerzo cuando pudieron ahora no sólo exigen plazos imposibles a la Xunta de Galicia, sino que se convocan actos populistas para realizar trabajos que sólo con la supervisión de especialistas pueden acometerse.
Mientras unos montaron su particular teatrillo provinciano, otros ya anunciaron la licitación y comienzo de las obras para esta misma semana.

Vivir para ver. Y lo que nos queda.

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Marcha verde pola Muralla

“¡tun tun! ¿quién es?
Una rosa y un clavel...
¡abre la muralla!
¡tun tun! ¿quién es?
El sable del coronel
¡cierra la muralla!”

A historia que hoxe lles quero contar é algo parecido, pero en lugar de abrir ou pechar iría de limpar ou non limpar.

Nos últimos días o noso Alcalde aparecía como unha persoa preocupada e reivindicativa en prol da nosa querida muralla romana. Neste breve artigo intentarei explicar a capacidade dalgúns para aparecer ante a opinión pública como defensores daquilo no que nunca creron ou entenderon; ese tipo de persoas que, por un puñado de votos, son capaces de convocar oportunistas marchas verdes cal Hassan de quenda. Lugo en ocasións perde con facilidade a memoria, e precisamente por iso, hai gobernantes que, actuando hoxe dunha forma e mañá da contraria, case sempre obteñen rendibilidade.

Pero a realidade é ben distinta. A Orozco tocoulle recoller os froitos de esforzos de persoas, entre as que modestamente me inclúo - porque se non o fago eu outros non o farán por min - que traballamos para conseguir que a Muralla fose declarada Patrimonio da Humanidade. Lonxe de aproveitar tal oportunidade, o goberno municipal deixouna orfa de plans de promoción.

Cando chegou o bipartito á Xunta, foi obxecto de constantes litixios entre PSOE e BNG, que foron incapaces de asinar un convenio para repartirse as tarefas. O colmo foi cando o Concello de Lugo non concedeu unha licenza solicitada polos responsables da Consellería de Cultura para realizar obras de limpeza similares ás que agora reclama Orozco.

Durante este último mandato tiven a ocorrencia de denunciar publicamente, en nome do Grupo Municipal Popular, este abandono e a necesidade de tomar medidas como prohibir botellóns no adarve, ou redactar, de acordo coa Xunta, unha ordenanza específica para a súa vixilancia e conservación. Socialistas e nacionalistas votaron en contra.

Posteriormente viñeron máis propostas en positivo, sempre nosas, como a celebración dun importante evento deportivo ligado ao aniversario da declaración da Muralla como Patrimonio da Humanidade, con retransmisión televisiva incluída. Aprobouse, co voto en contra do PSOE, e aínda estamos esperando a que se materialice.

Como colofón, hai uns días recibimos a visita institucional do Presidente Feijóo, e ninguén, salvo o que subscribe, expúxolle a necesidade de actuar e de tomarse en serio á Muralla.

O que segue é o que xa saben: os que foron incapaces de realizar un mínimo esforzo cando puideron agora non só esixen prazos imposibles á Xunta de Galicia, senón que se convocan actos populistas para realizar traballos que só coa supervisión de especialistas poden acometerse.

Mentres uns montaron o seu particular teatrillo provinciano, outros xa anunciaron a licitación e comezo das obras para esta mesma semana.

Vivir para ver. E o que nos queda.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

SOLIDARIDAD DE ZP

Un español viaja en un tren. En el departamento en que viaja hace su entrada otro viajero.
- Disculpe. ¿Le importa que viaje en este departamento? Es que soy catalán y a lo mejor tiene usted algo contra los catalanes.
- Entre usted, por favor. No tengo absolutamente nada contra los catalanes.
El hombre deja el equipaje y toma asiento. Al cabo de un rato dice:
- Si no le importa preferiría dormir en la litera inferior. Claro, que como soy catalán…
- Le repito que no tengo nada contra los catalanes. Ocupe la litera inferior
Al cabo de un rato el hombre sigue:
- No tendrá usted inconveniente en que use el lavabo… Pero claro, sabiendo usted que soy catalán a lo mejor...
- Vuelvo a decirle que no tengo ninguna animadversión por los catalanes. ¡Utilice el lavabo, por favor!
Así que nuestro hombre entra en en lavabo y al cabo de un rato se le oye:
-Oiga, ¿tendría usted inconveniente en que use su cepillo de dientes? Es que he olvidado el mío.
- No, lo siento. El cepillo de dientes no se lo puedo dejar. Es algo estrictamente personal

- ¡Ya sabía yo que era usted un jodido anticatalanista.!

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