domingo, 5 de julio de 2009

Impuestos

Estos días se empieza a hablar de lo que nos espera. En España el gobierno prepara una subida de impuestos que afectará a prácticamente todo bicho contribuyente y de la que, directa o indirectamente, no se librará nadie.

En Lugo, la concejala de economía acaba de decir que no descartan subir los impuestos municipales para el próximo año porque no están recaudando lo previsto.

Se repite la historia de los gobiernos modelo PSOE: gastar lo que se pueda dilapidando las arcas saneadas que recibieron para, después, cuando se acercan al límite máximo de endeudamiento permitido por Ley, subir los impuestos de los contribuyentes y poner una tirita a la maltrecha economía. Viejas recetas que ya han demostrado que no sirven para crear empleo, sino más bien para generar más paro.

Zapatero pasó de no reconocer la crisis a ver brotes verdes que anuncian su final, sin más receta que la de incrementar el gasto, liquidarse el superávit y, para más INRI, no conseguir parar la galopante progresión del paro que, según todos los expertos, pronto llegará al 20% de la población. Ahora, para hacer caja y seguir gastando, nos anuncian para después del verano una subida de los impuestos, después de haber subido los de gasolinas y tabaco.

En Lugo Orozco, como alumno disciplinado, sigue su ejemplo y, tras derrochar en gastos superfluos e innecesarios comprobar que ya casi no le queda superávit y meter al ayuntamiento de Lugo en cuentas deficitarias, ya prepara su particular receta, la misma de Zapatero: subida de tasas, precios públicos, en definitiva, subida de impuestos municipales.

Se lo dijimos desde el Partido Popular en agosto del año pasado y nos dijeron que no aceptaban lecciones del PP. Lo repetimos en el pleno de noviembre de 2008, cuando preparaban los presupuestos municipales para este año, y nos dijeron que sus previsiones ya contemplaban la caída de ingresos, que ya eran pesimistas en los cálculos que hacían y, finalmente, que dejáramos de enredar.

Ahora acabamos de pedirles, a la vista de que se confirman los malos augurios y de que no estábamos equivocados en nuestras previsiones, que se pongan a realizar de manera inmediata un plan de equilibrio presupuestario, que recorten más los gastos innecesarios y que digan la verdad. La respuesta no se ha hecho esperar y, así, en el último Pleno municipal de este pasado lunes, nos contestaban desde las filas del gobierno con un sonoro rechazo a nuestra propuesta de redacción de un Plan de equilibrio presupuestario. Y en esta ocasión no fue por rechazar otra propuesta del PP, no. En esta ocasión es por coherencia con la estrategia que el alcalde nos tiene preparada. Le quedan menos de dos años para someterse a la reválida de las urnas y anda algo nervioso. Por eso habla de modernizar su equipo, de rearmarse, de nombrar representantes políticos que coordinen su equipo con su Partido... Y me arriesgaré a realizar un pronóstico que preferiría fallar. Subirá impuestos para recaudar más y endeudará el ayuntamiento hasta el límite permitido por Ley, que para eso el gobierno de Zapatero acaba de incrementar el techo presupuestario y el nivel de endeudamiento permitido a los ayuntamientos españoles. ¿Y después? pues muy fácil. En el año y poco que quede tras las navidades veremos cortar, una a una, las cintas de las inauguraciones correspondientes a las obrillas del Plan E, esas que por ejemplo destrozan para hacer de nuevo aceras donde ya las había mientras en otros barrios siguen suspirando por tener algo parecido por donde caminar separados de los coches.

Y acabado el Plan E con unos presupuestos prorrogados en el último año y la maquinaria del gasto a tope, Orozco se presentará como a él le gusta: diciendo que “nunca en la Historia de Lugo se había hecho tanto”. Lástima que los romanos no pudieran levantar la cabeza y escucharlo, aunque algunos más contemporáneos, como el que escribe estas líneas, cuando lo escucha piense que, algún día, los lucenses, le digamos: “Ahí tiene lo que usted mereció por tanta palabrería y tan poco proyecto de ciudad con visión de futuro y no de juego cortoplacista y en clave electoral”.
Termino, que ya estoy enredando de más.


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Impostos

Estes días empézase a falar do que nos espera. En España o Goberno prepara unha subida de impostos que afectará a practicamente todo bicho contribuínte e da que, directa ou indirectamente, non se librará ninguén.

En Lugo, a concelleira de economía acaba de dicir que non descartan subir os impostos municipais para o próximo ano porque non están recadando o previsto.

Repítese a historia dos gobernos modelo PSOE: gastar o que se poida dilapidando as arcas saneadas que recibiron para, despois, cando se achegan ao límite máximo de endebedamento permitido pola Lei, subir os impostos dos contribuíntes e pór unha tirita á maltreita economía. Vellas receitas que xa demostraron que non serven para crear emprego, senón máis ben para xerar máis paro.

Zapatero pasou de non recoñecer a crise a ver brotes verdes que anuncian o seu final, sen máis receita que a de incrementar o gasto, liquidarse o superávit e, para mais INRI, non conseguir parar a galopante progresión do paro que, segundo todos os expertos, pronto chegará ao 20% da poboación. Agora, para facer caixa e seguir gastando, anúnciannos para despois do verán unha subida dos impostos, logo de subir os de gasolinas e tabaco.

En Lugo Orozco, como alumno disciplinado, segue o seu exemplo e, tras malgastar en gastos superfluos e innecesarios comprobar que xa case non lle queda superávit e meter ao concello de Lugo en contas deficitarias, xa prepara a súa particular receita, a mesma de Zapatero: subida de taxas, prezos públicos, en definitiva, subida de impostos municipais.

Dixémosllo desde o Partido Popular en agosto do ano pasado e dixéronnos que non aceptaban leccións do PP. Repetímolo no pleno de novembro de 2008, cando preparaban os orzamentos municipais para este ano, e dixéronnos que as súas previsións xa contemplaban a caída de ingresos, que xa eran pesimistas nos cálculos que facían e, finalmente, que deixásemos de enredar.

Agora acabamos de pedirlles, á vista de que se confirman os malos agoiros e de que non estabamos equivocados nas nosas previsións, que se poñan a realizar de xeito inmediato un plan de equilibrio orzamentario, que recorten máis os gastos innecesarios e que digan a verdade. A resposta non se fixo esperar e, así, no último Pleno municipal deste pasado luns, contestábannos desde as filas do goberno cun sonoro rexeitamento á nosa proposta de redacción dun Plan de equilibrio orzamentario. E nesta ocasión non foi por rexeitar outra proposta do PP, non. Nesta ocasión é por coherencia coa estratexia que o alcalde tennos preparada. Quédanlle menos de dous anos para someterse á reválida das urnas e anda algo nervioso. Por iso fala de modernizar o seu equipo, de rearmarse, de nomear representantes políticos que coordinen o seu equipo co seu Partido... E arriscareime a realizar un prognóstico que preferiría fallar. Subirá impostos para recadar máis e endebedará o concello ata o límite permitido por Lei, que para iso o goberno de Zapatero acaba de incrementar o teito orzamentario e o nivel de endebedamento permitido aos concellos españois. E despois? pois moi fácil. No ano e pouco que quede tras os Nadais veremos cortar, unha a unha, as cintas das inauguracións correspondentes ás obriñas do Plan E, esas que por exemplo esnaquizan para facer de novo beirarrúas onde xa as había mentres noutros barrios seguen suspirando por ter algo parecido por onde camiñar separados dos coches.

E acabado o Plan E cuns orzamentos prorrogados no último ano e a maquinaria do gasto a lume de biqueira, Orozco presentarase como a el lle gusta: dicindo que "nunca na Historia de Lugo fíxose tanto". Mágoa que os romanos non puidesen levantar a cabeza e escoitalo, aínda que algúns máis contemporáneos, como o que escribe estas liñas, cando o escoita pense que, algún día, os lucenses, digámoslle: "Aí ten o que vostede mereceu por tanta palabrería e tan pouco proxecto de cidade con visión de futuro e non de xogo cortoplacista e en clave electoral".

Termino, que xa estou enredando de máis.

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