miércoles, 15 de mayo de 2024

Gratitud

Han transcurrido unas horas desde que he vivido uno de los momentos más emotivos de mis últimos tiempos y en mi cabeza sólo ronda una palabra: gratitud, cuya definición en el diccionario nos dice que se trata de un sentimiento que obliga a una persona a estimar el beneficio o favor que otra le ha hecho, y a corresponderle de alguna manera.

Efectivamente es un sentimiento que me obliga a corresponder a todos cuantos me han hecho llegar mucho cariño y afecto en estos años y concretamente en el homenaje que el pasado sábado me organizaron. 

No es muy habitual que una persona dedicada durante muchos años al servicio público, que es como concibo la actividad política, sea destinatario de un homenaje por abandonarla y jubilarse. Yo he sido una excepción, y me considero un privilegiado por haberlo recibido.

Han sido muchas las palabras amables y cariñosas dedicadas a mi persona. Posiblemente algunas lo hayan sido por cortesía y por enmarcarse en un acto no apto para reproches. Pero también han sido muchos los abrazos y las miradas sinceras corroborando un genuino afecto. Escuchar a otros decir de ti que te consideran buena persona puede que sea a lo que más importancia le haya dado.

Tampoco me han pasado inadvertidas palabras como amigo, gran amigo, maestro, bellísima persona, afable, educado, abierto a las corrientes de su tiempo, metódico, ordenado, trabajador, abuelo convencido. Palabras que me llenan de emoción, como lo puede hacer escuchar que tus hijas se sienten orgullosísimas de tus valores y de tu ética profesional, que eres su ejemplo de vida, que tu mujer te diga que se siente muy orgullosa de ti, o escuchar a tus nietas diciéndote que eres el mejor abuelo del mundo. 

Hablaron de haber dejado como legado “una forma de ser alcalde, cercano y no conflictivo”, un “excelente recuerdo”, y es abrumador escuchar al presidente de todos los gallegos pidiéndote que no te vayas del todo, que te siguen necesitando.

En mi intervención, además de los sinceros agradecimientos, quise trasladar un ruego a las personas que permanecen activos en política y cuantos en diferentes ámbitos de la sociedad trabajan por mejorar la vida de todos. Una petición para que busquen el acuerdo, el diálogo, el consenso, en el convencimiento de que, aunque no siempre se consiga, sí se sabrá valorar.

Mis palabras finales recogían una frase del escritor y filósofo David Thoreau que dice así: “la bondad es la única inversión que nunca falla”, y si realmente durante mi vida traté de hacer el bien, invertí en bondad, y a la vista de las palabras y el afecto recibido, esa inversión no ha fallado. Por ello después de este acto, además de ser casi imposible contener la emoción, mi sentimiento en mayúsculas es el de GRATITUD, de mucha gratitud. 

Por ello y aunque solo sea una muestra, este articulo hoy pretende deciros a todos: gracias por todo.


Gratitude

Transcorreron unhas horas desde que vivín un dos momentos máis emotivos dos meus últimos tempos e na miña cabeza só rolda unha palabra: gratitude, cuxa definición no dicionario dinos que se trata dun sentimento que obriga a unha persoa para estimar o beneficio ou favor que outra lle fixo, e a corresponderlle dalgunha maneira.

Efectivamente é un sentimento que me obriga a corresponder a todos cuantos fixéronme chegar moito agarimo e afecto nestes anos e concretamente na homenaxe que o pasado sábado me organizaron. 

Non é moi habitual que unha persoa dedicada durante moitos anos ao servizo público, que é como concibo a actividade política, sexa destinatario dunha homenaxe por abandonala e xubilarse. Eu fun unha excepción, e considérome un privilexiado por recibilo.

Foron moitas as palabras amables e cariñosas dedicadas á miña persoa. Posiblemente algunhas o foran por cortesía e por enmarcarse nun acto non apto para reproches. Pero tamén foron moitos os abrazos e as miradas sinceras corroborando un xenuíno afecto. Escoitar a outros dicir de ti que che consideran boa persoa poida que sexa ao que máis importancia deulle.

Tampouco me pasaron inadvertidas palabras como amigo, gran amigo, mestre, belísima persoa, afable, educado, aberto ás correntes do seu tempo, metódico, ordenado, traballador, avó convencido. Palabras que me enchen de emoción, como o pode facer escoitar que as túas fillas senten orgullosísimas dos teus valores e da túa ética profesional, que es o seu exemplo de vida, que a túa muller dígache que sente moi orgullosa de ti, ou escoitar ás túas netas dicíndoche que es o mellor avó do mundo. 

Falaron de deixar como legado “unha forma de ser alcalde, próximo e non conflitivo”, un “excelente recordo”, e é abafador escoitar ao presidente de todos os galegos pedíndoche que non che vaias do todo, que che seguen necesitando.

Na miña intervención, ademais dos sinceros agradecementos, quixen trasladar un rogo ás persoas que permanecen activos en política e cuantos en diferentes ámbitos da sociedade traballan por mellorar a vida de todos. Unha petición para que busquen o acordo, o diálogo, o consenso, no convencemento de que, aínda que non sempre se consiga, si se saberá valorar.

As miñas palabras finais recollían unha frase do escritor e filósofo David Thoreau que di así: “a bondade é o único investimento que nunca falla”, e se realmente durante a miña vida tratei de facer o ben, investín en bondade, e á vista das palabras e o afecto recibido, ese investimento non fallou. Por iso despois deste acto, ademais de ser case imposible conter a emoción, o meu sentimento en maiúsculas é o de GRATITUDE, de moita gratitude. 

Por iso e aínda que só sexa unha mostra, leste articulo hoxe pretende dicirvos a todos: grazas por todo.

miércoles, 1 de mayo de 2024

La otra carta

Desde hace una semana que no se habla más que de la famosa carta que el presidente Sánchez por medio de las redes sociales ha dirigido a los ciudadanos en general. Se ha escrito y hablado mucho del contenido y de la oportunidad de ésta, también de las posibles estrategias políticas estrechamente relacionadas con la misiva. No tengo intención de polemizar ni de añadir más argumentos a favor o en contra de ella, los españoles ya nos hemos hecho una idea de todo ello y de lo que perseguía.

Hoy pongo el foco en otra carta, escrita hace dos años y objeto de mi artículo en este diario a finales de abril de 2022.

Con aquella otra carta dirigida al presidente Sánchez se adjuntaba un documento que contenía un amplio número de propuestas que tenían la finalidad de ayudar al Gobierno, repito de ayudar, en la difícil tarea de mejorar la vida de muchos españoles, especialmente en asuntos relacionados con la escalada de los precios de los alimentos, la electricidad, los combustibles...

Aquella carta dirigida a Pedro Sánchez, y en el documento que recogía las propuestas para ayudarle a acertar en políticas útiles y necesarias, se aclaraba que no solo partían de la iniciativa del principal Partido de la oposición, sino que “en su concepción y desarrollo han participado decenas de personas de la sociedad civil que, siendo conocedoras de esta iniciativa, han formulado sus aportaciones”.

Aquella carta nunca tuvo respuesta, o mejor dicho, la respuesta vino del desprecio a la misma y de la aplicación de medidas en dirección contraria a la que se le ofrecía, y lo que a mí personalmente me ha parecido más preocupante, la polarización de la política, la construcción de muros al entendimiento con quienes obtuvieron más representación parlamentaria y por tanto más respaldo ciudadano.

En aquella carta de hace ahora dos años, quien la firmaba, el líder de la oposición Sr. Feijoo, también le decía a nuestro presidente: “mi forma de entender la política es de entendimiento y, en mi opinión, ningún otro asunto es más urgente en este momento que trabajar juntos para fortalecer el presente y el futuro económico de los españoles.”

También le decía que lo deseable para muchos españoles sería que Ejecutivo y la alternativa de Gobierno trabajen juntos en los temas de estado, siendo anómalo no hacerlo y por ello le añadía “mi voluntad es cambiar esa política y sustituirla por otra que lo considere normal y habitual.”

Todos hemos vivido los sucesos acontecidos en estos dos últimos años y, dejando al margen ideologías y posicionamientos partidistas, podríamos coincidir en que los resultados de las políticas denominadas “progresistas” lo que han conseguido es que la sociedad se encuentre hoy más dividida, enfrentada y polarizada que hace ese breve periodo de tiempo.

De las distintas reacciones a los acontecimientos derivados de la decisión del presidente Sánchez, me ha parecido injustificable culpar al líder de la oposición de traspasar líneas rojas, embarrar el campo de juego y otras lindezas que no voy a reproducir.

Si las palabras de Sánchez este lunes al anunciar que sigue como presidente fuesen sinceras, y su deseo de mejorar la convivencia entre los españoles su prioridad, haciendo de su continuidad “un punto y aparte”, podría empezar por aceptar la invitación que desde hace dos años le brindó el líder de la oposición. Sinceramente no lo espero, y después de escucharlo, me temo lo peor.


A outra carta

Desde hai unha semana que non se fala máis que da famosa carta que o presidente Sánchez por medio das redes sociais ha dirixido aos cidadáns en xeral. Escribiuse e falado moito do contido e da oportunidade desta, tamén das posibles estratexias políticas estreitamente relacionadas coa misiva. Non teño intención de polemizar nin de engadir máis argumentos a favor ou en contra dela, os españois xa nos fixemos unha idea de todo iso e do que perseguía.

Hoxe poño o foco noutra carta, escrita hai dous anos e obxecto do meu artigo neste diario a finais de abril de 2022.

Con aquela outra carta dirixida ao presidente Sánchez anexábase un documento que contiña un amplo número de propostas que tiñan a finalidade de axudar ao Goberno, repito de axudar, na difícil tarefa de mellorar a vida de moitos españois, especialmente en asuntos relacionados coa escalada dos prezos dos alimentos, a electricidade, os combustibles...

Aquela carta dirixida a Pedro Sánchez, e no documento que recollía as propostas para axudarlle a acertar en políticas útiles e necesarias, aclarábase que non só partían da iniciativa do principal Partido da oposición, senón que “na súa concepción e desenvolvemento participaron decenas de persoas da sociedade civil que, sendo coñecedoras desta iniciativa, formularon as súas achegas”.

Aquela carta nunca tivo resposta, ou mellor devandito, a resposta veu do desprezo á mesma e da aplicación de medidas en dirección contraria á que se lle ofrecía, e o que a min persoalmente pareceume máis preocupante, a polarización da política, a construción de muros ao entendemento con quen obtivo máis representación parlamentaria e por tanto máis respaldo cidadán.

Naquela carta de hai agora dous anos, quen a asinaba, o líder da oposición Sr. Feijoo, tamén lle dicía ao noso presidente: “a miña forma de entender a política é de entendemento e, na miña opinión, ningún outro asunto é máis urxente neste momento que traballar xuntos para fortalecer o presente e o futuro económico dos españois.”

Tamén lle dicía que o desexable para moitos españois sería que Executivo e a alternativa de Goberno traballen xuntos nos temas de estado, sendo anómalo non facelo e por iso engadíalle “a miña vontade é cambiar esa política e substituíla por outra que o considere normal e habitual.”

Todos vivimos os sucesos acontecidos nestes dous últimos anos e, deixando á marxe ideoloxías e posicionamentos partidistas, poderiamos coincidir en que os resultados das políticas denominadas “progresistas” o que conseguiron é que a sociedade se atope hoxe máis dividida, enfrontada e polarizada que fai ese breve período de tempo.

Das distintas reaccións aos acontecementos derivados da decisión do presidente Sánchez, pareceume inxustificable culpar ao líder da oposición de traspasar liñas vermellas, embarrar o campo de xogo e outras lindezas que non vou reproducir.

Se as palabras de Sánchez este luns ao anunciar que segue como presidente fosen sinceras, e o seu desexo de mellorar a convivencia entre os españois a súa prioridade, facendo da súa continuidade “un punto e aparte”, podería empezar por aceptar a invitación que desde hai dous anos brindoulle o líder da oposición. Sinceramente non o espero, e despois de escoitalo, témome o peor.