miércoles, 24 de noviembre de 2021

Sólo si todos lo queremos

Hace dos días se realizaba el trayecto de prueba para el nuevo tren de alta velocidad entre Madrid y Ourense. Una vez concluidas las obras en el último tramo que todavía estaba pendiente, a partir del 21 de diciembre van a ser posibles viajes comerciales entre ambas ciudades en algo más de dos horas. Así, los viajes entre Ourense y Madrid durarán 2 horas y 15 minutos mientras que entre Lugo y Madrid estaremos en torno a 4 horas y 46 minutos. Cuando en el próximo verano se incorporen los nuevos trenes Avril (serie 106 de Talgo) los tiempos anteriores se reducirán unos veinte minutos más.

La noticia más repetida en estos días ha sido que el AVE ha llegado a Galicia y lamento corregirla, porque el AVE a donde ha llegado es a Ourense, ya que Lugo ha quedado excluida de la red de altas prestaciones. Nos han dejado fuera del mapa de la alta velocidad. 

Durante años las mejoras en las conexiones e infraestructuras ferroviarias en la provincia de Lugo han sido lentas y escasas. Todos los plazos prometidos han ido quedando pulverizados por la realidad. Después de pelear y exigir pequeños avances algunos pusimos empeño en aumentar el número de trenes entre Lugo y Ourense para enlazar con los que desde allí siguen viaje a Madrid. Llegamos a tener 4 trenes diarios, pero entonces llegó la pandemia y se suspendieron los servicios. Renfe aprovechó para eliminar el tren hotel con Madrid y con Barcelona y todavía no ha recuperado el número de frecuencias anteriores a esta situación.

En el año 2018 se abrieron las esperanzas ante los anuncios presentados con luz y taquígrafos por el Gobierno del Partido Popular a todos los lucenses. Unos mil millones previstos en varios años para mejorar la línea entre ambas ciudades que incluía nuevos trazados en puntos complicados del actual trayecto, conocidos como variantes, y que permitirían reducir el tiempo actual de una hora y treinta y cinco minutos a poco más de una hora de Lugo a Ourense.

Nuestro gozo en un pozo. El actual Gobierno de la Nación redujo aquellos proyectos a una inversión de algo más de cuatrocientos millones, sacrificando la construcción de esas variantes o nuevos trazados y con ello impidiendo que podamos reducir el tiempo de viaje.

A estas alturas la posibilidad de que Lugo no quede definitivamente apartada del mapa del ferrocarril moderno que permita conexiones en tiempos competitivos con otros medios de transporte pasa por la unidad de acción. Pasa porque la sociedad y sus representantes políticos, de todas las ideologías, queramos lo mismo, por plantear una hoja de ruta realista en sus aspectos técnicos y sus costes. Un cronograma cumplible y no sujeto a vaivenes políticos ni a los cambios de gobierno.

Sólo si todos lo queremos y unimos nuestras fuerzas, sin necesidad de convertir esta reivindicación en un combate político, podremos albergar esperanzas de conseguirlo. 

Como siempre alguien tiene que tirar de los demás y entiendo que corresponde a las autoridades locales y provinciales, buscando y contando con la opinión de técnicos y con el apoyo de las asociaciones vecinales y del resto de representantes políticos. Hacer de esta cuestión una demanda de todos los lucenses no es tarea fácil. Pero ha llegado el momento de dar los primeros pasos y si los que tienen que marcar el ritmo no lo hacen, lo intentaremos los demás.

Pero como dije, sólo lo conseguiremos si todos lo queremos.

Só se todos querémolo

Hai dous días realizábase o traxecto de proba para o novo tren de alta velocidade entre Madrid e Ourense. Unha vez concluídas as obras no último tramo que aínda estaba pendente, a partir do 21 de decembro van ser posibles viaxes comerciais entre ambas as cidades en algo máis de dúas horas. Así, as viaxes entre Ourense e Madrid durarán 2 horas e 15 minutos mentres que entre Lugo e Madrid estaremos ao redor de 4 horas e 46 minutos. Cando no próximo verán incorpórense os novos trens  Avril (serie 106 de Talgo) os tempos anteriores reduciranse uns vinte minutos máis.

A noticia máis repetida nestes días foi que o AVE chegou a Galicia e queixume corrixila, porque o AVE onde chegou é a Ourense, xa que Lugo quedou excluída da rede de altas prestacións. Deixáronnos fóra do mapa da alta velocidade. 

Durante anos as melloras nas conexións e infraestruturas ferroviarias na provincia de Lugo foron lentas e escasas. Todos os prazos prometidos foron quedando  pulverizados pola realidade. Despois de pelexar e esixir pequenos avances algúns puxemos empeño en aumentar o número de trens entre Lugo e Ourense para enlazar cos que desde alí seguen viaxe a Madrid. Chegamos a ter 4 trens diarios, pero entón chegou a pandemia e suspendéronse os servizos. Renfe aproveitou para eliminar o tren hotel con Madrid e con Barcelona e aínda non recuperou o número de frecuencias anteriores a esta situación.

No ano 2018 abríronse as esperanzas #ante os anuncios presentados con luz e  taquígrafos polo Goberno do Partido Popular a todos os lucenses. Uns mil millóns previstos en varios anos para mellorar a liña entre ambas as cidades que incluía novos trazados en puntos complicados do actual traxecto, coñecidos como variantes, e que permitirían reducir o tempo actual dunha hora e trinta e cinco minutos a pouco máis dunha hora de Lugo a Ourense.

O noso gozo nun pozo. O actual Goberno da Nación reduciu aqueles proxectos a un investimento de algo máis de catrocentos millóns, sacrificando a construción desas variantes ou novos trazados e con iso impedindo que podamos reducir o tempo de viaxe.

A estas alturas a posibilidade de que Lugo non quede definitivamente apartada do mapa do ferrocarril moderno que permita conexións en tempos competitivos con outros medios de transporte pasa pola unidade de acción. Pasa porque a sociedade e os seus representantes políticos, de todas as ideoloxías, queiramos o mesmo, por expor unha folla de roteiro realista nos seus aspectos técnicos e os seus custos. Un cronograma cumplible e non suxeito a vaivéns políticos nin aos cambios de goberno.

Só se todos querémolo e unimos as nosas forzas, sen necesidade de converter esta reivindicación nun combate político, poderemos albergar esperanzas de conseguilo. 

Como sempre alguén ten que tirar dos demais e entendo que corresponde ás autoridades locais e provinciais, buscando e contando coa opinión de técnicos e co apoio das asociacións veciñais e do resto de representantes políticos. Facer desta cuestión unha demanda de todos os lucenses non é tarefa fácil. Pero chegou o momento de dar os primeiros pasos e se os que teñen que marcar o ritmo non o fan, tentarémolo os demais.

Pero como dixen, só o conseguiremos se todos querémolo.


miércoles, 10 de noviembre de 2021

Cuadrar las cuentas

Corren ríos de tinta, minutos de informativos y largas conversaciones en torno a nuestro momento económico como país. Se habla, y con razón, de los brutales incrementos de los precios de la energía, los combustibles, los productos alimenticios, los materiales de construcción... También de las dificultades en conseguir, o al menos de hacerlo en plazos razonables, recambios, piezas, materiales básicos para muchas industrias, incluso la entrega de un vehículo nuevo en tiempo y forma.

En algunos ambientes también se sube el nivel de alarma y se habla de posibles desabastecimientos de bienes habitualmente ligados a las fiestas navideñas, llegando a insinuarse que se deben adelantar las compras.

En medio de este ruido y preocupación se inicia en el Congreso de los Diputados el debate de los Presupuestos Generales del Estado para 2022, y con ello la confrontación de posicionamientos y modelos económicos contrapuestos.

Para algunos manejar las cuentas públicas debe ser como jugar con el dinero del Monopoly, que se utiliza para comprar y vender casas con la alegría propia de un juego. Al menos eso parece cuando nos proponen incrementar el gasto a niveles nunca vistos hasta la fecha.

Pocos dudan que la inyección de dinero y actividad desde lo público suele ayudar en tiempos de crisis, donde el motor que mueve la actividad privada se ve muy ralentizado por situaciones como las que llevamos viviendo durante los últimos 18 meses. Pero también saben que todo esfuerzo e incremento del gasto obliga a equilibrar con mayores ingresos o ahorros de otros conceptos. Lo contrario nos lleva a un crecimiento de la deuda que no se paga con dinero de juguete, sino con el ganado con esfuerzo de muchos españoles.

De las cuentas presentadas por el Gobierno ya sabemos algo muy claro: las subidas de impuestos serán las vías para tratar de cuadrar los incrementos de gastos. Nada de ahorrar, nada de prescindir de algún Ministerio o de los miles de asesores que, como nunca en nuestra historia, forman parte de la nómina del Gobierno, la que pagamos todos.

Recordarán como en aquellas interminables comparecencias televisivas del Sr. Sánchez en plena pandemia, un buen día nos anunció los miles de millones que llegarían de Bruselas para ayudar a nuestra recuperación. A día de hoy toda la ayuda pendiente de recibir está condicionada al cumplimiento de una serie de medidas que nos ocultan pero que iremos conociendo según las vayamos sufriendo.

Como todo el mundo sabe, a cualquier presupuesto, sea doméstico o de las cuentas públicas, lo que le da validez y credibilidad son que cuadren ingresos y gastos y que los fines recojan las prioridades de las verdaderas necesidades. En nuestro caso las prioridades ya sabemos cuales son, las de Sánchez: contentar a los socios de gobierno para que él pueda continuar en la Moncloa a toda costa. Y aquí en Lugo, borrar del presupuesto todas las infraestructuras pendientes y retrasar la finalización de las que estaban en marcha.

Aquí lo único que cuadran son los agravios, y estos seguirán engrosando el debe de las cuentas públicas de este Gobierno. Será en las urnas donde finalmente tendrán que cuadrar agravios y votos.


Cadrar as contas

Corren ríos de tinta, minutos de informativos e longas conversacións ao redor do noso momento económico como país. Fálase, e con razón, dos brutais incrementos dos prezos da enerxía, os combustibles, os produtos alimenticios, os materiais de construción... Tamén das dificultades en conseguir, ou polo menos de facelo en prazos razoables, recambios, pezas, materiais básicos para moitas industrias, incluso a entrega dun vehículo novo en tempo e forma.

Nalgúns ambientes tamén se sobe o nivel de alarma e fálase de posibles desabastecementos de bens habitualmente ligados ás festas do Nadal, chegando a insinuarse que se deben adiantar as compras.

No medio deste ruído e preocupación iníciase no Congreso dos Deputados o debate dos Orzamentos Xerais do Estado para 2022, e con iso a confrontación de posicionamentos e modelos económicos contrapostos.

Para algúns manexar as contas públicas debe ser como xogar co diñeiro do Monopoly, que se utiliza para comprar e vender casas coa alegría propia dun xogo. Polo menos iso parece cando nos propoñen incrementar o gasto a niveis nunca vistos ata a data.

Poucos dubidan que a inxección de diñeiro e actividade desde o público adoita axudar en tempos de crises, onde o motor que move a actividade privada vese moi retardado por situacións como as que levamos vivindo durante os últimos 18 meses. Pero tamén saben que todo esforzo e incremento do gasto obriga a equilibrar con maiores ingresos ou aforros doutros conceptos. O contrario lévanos a un crecemento da débeda que non se paga con diñeiro de xoguete, senón co gando con esforzo de moitos españois.

Das contas presentadas polo Goberno xa sabemos algo moi claro: as subidas de impostos serán as vías para tratar de cadrar os incrementos de gastos. Nada de aforrar, nada de prescindir dalgún Ministerio ou dos miles de asesores que, como nunca na nosa historia, forman parte da nómina do Goberno, a que pagamos todos.

Lembrarán como naquelas interminables comparecencias televisivas do Sr. Sánchez en plena pandemia, un bo día anunciounos os miles de millóns que chegarían de Bruxelas para axudar á nosa recuperación. A día de hoxe toda a axuda pendente de recibir está condicionada ao cumprimento dunha serie de medidas que nos ocultan pero que iremos coñecendo segundo vaiámolas sufrindo.

Como todo o mundo sabe, a calquera orzamento, sexa doméstico ou das contas públicas, o que lle dá validez e credibilidade son que cadren ingresos e gastos e que os fins recollan as prioridades das verdadeiras necesidades. No noso caso as prioridades xa sabemos cales son, as de Sánchez: contentar aos socios de goberno para que el poida continuar na Moncloa custe o que custe. E aquí en Lugo, borrar do orzamento todas as infraestruturas pendentes e atrasar a finalización das que estaban en marcha.

Aquí o único que cadran son os agravios, e estes seguirán engrosando o debe das contas públicas deste Goberno. Será nas urnas onde finalmente terán que cadrar agravios e votos.

miércoles, 27 de octubre de 2021

Optimismo necesario

En los tiempos que corren no cabe duda que una de las actitudes más necesarias para afrontar los retos y superar las heridas de esta pandemia y sus enormes consecuencias, es la de ser optimistas, aunque cuesta.

Hace unos días en Lugo gracias a la convocatoria realizada por El Progreso, pude escuchar a un insigne economista y estudioso de los problemas que más nos preocupan, pronunciar una conferencia que versaba sobre el paisaje después de la pandemia y las cicatrices que nos dejó. Antón Costas, presidente del Consejo Económico y Social, hizo un repaso sobre algunas de las consecuencias de lo que el virus nos deja, además de las secuelas y pérdidas personales. Habló del incremento de las diferencias sociales o el aumento de la pobreza, especialmente la infantil. A nadie dejó indiferente su comentario sobre la existencia de niños que llegan a su colegio sin desayunar, pero también sin haber cenado en casa la noche anterior. Solo ingieren lo que comen en el Colegio… y los colegios estuvieron cerrados meses.

Para Costas el futuro es prometedor si la nueva economía no deja a nadie atrás. Vaticina una rápida recuperación de la economía porque se resistió y se fortaleció el sector público, algo clave en la recuperación.

Entre sus recetas, evitar la pobreza infantil, garantizar la educación y asegurar la emancipación de los jóvenes. Como en Galicia,donde Feijoo acaba de implantar la universalización de la educación gratuita de 0 a 3 años.

Pero no puedo ocultar que a pesar de ese optimismo, necesario más que nunca para reinventarnos y salir de esta dura crisis, me cuesta no ser escéptico y positivista.

Lo digo porque el día a día no deja titulares que animen al optimismo. La escalada incesante e indecente de los precios de la energía, pronto veremos como repercute en todos los productos. El maíz subiendo un 38%, el trigo un 41%... ¿cómo no vamos anotar los consumidores las subidas hasta del pan, en una ola de inflación que la FAO pronostica en un 32% para los precios de los alimentos?

A esas previsiones de los precios hay que añadir el ambiente en el panorama político e institucional. Sólo algunos ejemplos.

Uno de los partidos que forma parte del Gobierno, Podemos, ataca, llamando “evasor fiscal” a Amancio Ortega fundador de Inditex, por donar al gobierno 280 millones para comprar equipos de protonterapia, tan eficaces en la lucha contra el cáncer.

Desde el Gobierno, ministras de Podemos, anuncian querellas contra la Presidenta del Congreso y acusan de “prevaricación” a los jueces, hablando de “asalto a la democracia”por condenar a un diputado que propinó patadas a un policía.

Y por si nos habíamos creído que la democracia nos cayó del cielo y es interminable, el Rey Felipe VI nos recordaba desde Oviedo la fragilidad de los valores democráticos diciéndonos que “no están garantizados y es necesario defenderlos con firmeza y constancia”, y añadió “el futuro dependerá de que cada uno cumpla con su deber, pero también actué con solidaridad y con cohesión”.

Pues en ese trabajar unidos, sin aislarse, puede que estén algunas de las recetas para no dejar a nadie atrás y poder hablar de una reconstrucción sin brechas sociales. Me quedo con sus palabras para tratar de generar ese optimismo tan necesario en los días que vivimos.

Optimismo necesario

Nos tempos que corren non cabe dúbida que una das actitudes máis necesarias para afrontar os retos e superar as feridas desta pandemia e as súas enormes consecuencias, é a de ser optimistas, aínda que costa.

Hai uns días en Lugo grazas á convocatoria realizada polo Progreso, puiden escoitar a un insigne economista e estudoso dos problemas que máis nos preocupan, pronunciar unha conferencia que versaba sobre a paisaxe despois da pandemia e as cicatrices que nos deixou. Antón Costas, presidente do Consello Económico e Social, fixo un repaso sobre algunhas das consecuencias do que o virus nos deixa, ademais das secuelas e perdas persoais. Falou do incremento das diferenzas sociais ou o aumento da pobreza, especialmente a infantil. A ninguén deixou indiferente o seu comentario sobre a existencia de nenos que chegan ao seu colexio sen almorzar, pero tamén sen cear na casa a noite anterior. Só inxiren o que comen no Colexio… e os colexios estiveron pechados meses.

Para Costas o futuro é prometedor se a nova economía non deixa a ninguén atrás. Vaticina unha rápida recuperación da economía porque se resistiu e fortaleceuse o sector público, algo clave na recuperación.

Entre as súas receitas, evitar a pobreza infantil, garantir a educación e asegurar a emancipación dos mozos. Como en Galicia,onde Feijoo acaba de implantar a universalización da educación gratuíta de 0 a 3 anos.

Pero non podo ocultar que a pesar dese optimismo, necesario máis que nunca para  reinventarnos e saír desta dura crise, cústame non ser escéptico e  positivista.

Dígoo porque o día a día non deixa titulares que animen ao optimismo. A escalada incesante e indecente dos prezos da enerxía, pronto veremos como repercute en todos os produtos. O millo subindo un 38%, o trigo un 41%... como non imos anotar os consumidores as subidas ata do pan, nunha onda de inflación que a  FAO prognostica nun 32% para os prezos dos alimentos?

A esas previsións dos prezos hai que engadir o ambiente no panorama político e institucional. Só algúns exemplos.

Un dos partidos que forma parte do Goberno, Podemos, ataca, chamando “ evasor fiscal” a Amancio Ortega fundador de Inditex, por doar ao goberno 280 millóns para comprar equipos de  protonterapia, tan eficaces na loita contra o cancro.

Desde o Goberno, ministras de Podemos, anuncian querelas contra a Presidenta do Congreso e acusan de “prevaricación” aos xuíces, falando de “asalto á democracia”por condenar a un deputado que propinou patadas a un policía.

E por se nos criamos que a democracia nos caeu do ceo e é interminable, o Rey Felipe VI lembrábanos desde Oviedo a fraxilidade dos valores democráticos dicíndonos que “non están garantidos e é necesario defendelos con firmeza e constancia”, e engadiu “o futuro dependerá de que cada un cumpra co seu deber, pero tamén actuei con solidariedade e con cohesión”.

Pois nese traballar unidos, sen illarse, poida que estean algunhas das receitas para non deixar a ninguén atrás e poder falar dunha reconstrución sen brechas sociais. Quedo coas súas palabras para tratar de xerar ese optimismo tan necesario nos días que vivimos.

miércoles, 13 de octubre de 2021

Faltar al respeto

Para mí no hay cosa peor que mentir y faltar al respeto. En la vida diaria y también en la política. En estos tiempos tan convulsos con sobresaltos continuos, hemos recibido muchas muestras de lo uno y de lo otro, mentiras y faltas de respeto.

Hace unos días me interesaba, dentro de las funciones propias de un diputado, por asuntos relacionados con las infraestructuras ferroviarias en nuestra provincia. Concretamente le preguntaba al Gobierno si tenía en sus planes realizar algún estudio de la posibilidad y el coste de unir por tren Lugo y Santiago, además de la capital lucense con A Mariña, en ambos casos aprovechando las vías ya existentes entre y completando lo que falta. Las respuestas recibidas han sido un despropósito y todo un ejemplo de la falta de respeto desde el Gobierno al trabajo de un diputado que ejerce su labor de control. En esa respuesta escrita no se contiene ni una sola palabra sobre lo que se preguntaba, desviando la atención hacia las obras que actualmente se están contratando entre Lugo y Ourense. Algo así como preguntar por el tiempo y que te contesten con el menú del día.

Siguiendo con más ejemplos de ámbito local, el gobierno municipal y el provincial de Lugo han tenido idénticas actitudes despectivas con la labor de los concejales y diputados provinciales del principal partido en la oposición. Durante la inauguración de las obras que, durante largo tiempo, se realizaron en el Hogar de Santa María en la Ronda de la Muralla fueron inauguradas por el Presidente del ente provincial acompañado exclusivamente por diputados de su partido, y cuando los del Partido Popular quieren visitar el edificio, se les niega el acceso. Lo mismo hizo el gobierno municipal de Lugo a los concejales del PP que intentaron acceder al nuevo Auditorio, que lleva camino de quedarse viejo sin haberse inaugurado. 

En ambas situaciones estamos ante un claro ejemplo de patrimonialización partidista de unos bienes públicos, y además ante una absoluta falta de respeto hacia representantes de los ciudadanos.

En política la mentira en ocasiones parece que se asume como algo normal, incluso habitual, lo que ya de por sí es preocupante. Pero la falta de respeto hacia el rival político, cada día más extendida, dificulta el entendimiento y los necesarios acuerdos. Esto trae consigo el desapego de los ciudadanos hacia quienes previamente han sido elegidos por ellos mismos para que los representen. En definitiva, el camino perfecto para la ruptura de las bases de nuestra convivencia.

Aprecio en todo esto una mezcla de complejo de inferioridad disfrazado de uno de superioridad, revanchismo, oportunismo, soberbia y grandes dosis de narcisismo. Contra ello solo caben conductas de ejemplaridad, de humildad y de no faltar a la verdad. Puede que lo que acabo de escribir, estas últimas palabras, suenen cursis en el contexto actual, pero les digo que las echo de menos, y me gustaría pensar que a muchos de ustedes les ocurre lo mismo.

Faltar ao respecto

Para min non hai cousa peor que mentir e faltar ao respecto. Na vida diaria e tamén na política. Nestes tempos tan convulsos con sobresaltos continuos, recibimos moitas mostras de únoo e do outro, mentiras e faltas de respecto.

Hai uns días interesábame, dentro das funcións propias dun deputado, por asuntos relacionados coas infraestruturas ferroviarias na nosa provincia. Concretamente preguntáballe ao Goberno se tiña nos seus plans realizar algún estudo da posibilidade e o custo de unir por tren Lugo e Santiago, ademais da capital lucense coa Mariña, en ambos os casos aproveitando as vías xa existentes entre e completando o que falta. As respostas recibidas foron un despropósito e todo un exemplo da falta de respecto desde o Goberno ao traballo dun deputado que exerce o seu labor de control. Nesa resposta escrita non se contén nin unha soa palabra sobre o que se preguntaba, desviando a atención cara ás obras que actualmente se están contratando entre Lugo e Ourense. Algo así como preguntar polo tempo e que che contesten co menú do día.

Seguindo con máis exemplos de ámbito local, o goberno municipal e o provincial de Lugo tiveron idénticas actitudes despectivas co labor dos concelleiros e deputados provinciais do principal partido na oposición. Durante a inauguración das obras que, durante longo tempo, realizáronse no Hogar de Santa María na Rolda da Muralla foron inauguradas polo Presidente do ente provincial acompañado exclusivamente por deputados do seu partido, e cando os do Partido Popular queren visitar o edificio, négaselles o acceso. O mesmo fixo o goberno municipal de Lugo aos concelleiros do PP que tentaron acceder ao novo Auditorio, que leva camiño de quedar vello sen inaugurarse. 

En ambas as situacións estamos #ante un claro exemplo de  patrimonialización partidista duns bens públicos, e ademais #ante unha absoluta falta de respecto cara a representantes dos cidadáns.

En política a mentira en ocasións parece que se asume como algo normal, mesmo habitual, o que xa de seu é preocupante. Pero a falta de respecto cara ao rival político, cada día máis estendida, dificulta o entendemento e os necesarios acordos. Isto trae consigo o  desapego dos cidadáns cara a quen previamente foron elixidos por eles mesmos para que os representen. En definitiva, o camiño perfecto para a ruptura das bases da nosa convivencia.

Aprecio en todo isto unha mestura de complexo de inferioridade disfrazado dun de superioridade,  revanchismo, oportunismo, soberbia e grandes doses de  narcisismo. Contra iso só caben condutas de exemplaridade, de humildade e de non faltar á verdade. Poida que o que acabo de escribir, estas últimas palabras, soen ridículas no contexto actual, pero dígolles que as boto de menos, e gustaríame pensar que a moitos de vostedes ocórrelles o mesmo.

miércoles, 29 de septiembre de 2021

La fuerza de la Naturaleza

No descubro nada nuevo si digo que la Naturaleza mantiene intacta su capacidad de sorprendernos con el paso de los siglos. Son muchos los fenómenos naturales los que, cuando se producen, consiguen llamar la atención de todo el mundo. A los medios de comunicación les ocurre lo mismo, sus portadas y cabeceras de informativos desplazan a otras noticias en el momento de producirse cualquier fenómeno natural con capacidad de destrucción.

Quién no recuerda cuando los informativos empezaban y terminaban con cifras y más cifras sobre contagios, fallecidos e internados en las Ucis por la pandemia que todavía sigue entre nosotros. O más recientemente, cuando dedicaban un amplio espacio a informarnos sobre el precio de la electricidad, con datos y más datos estadísticos y comparativas anuales. 

A nivel internacional, durante semanas estuvimos leyendo, viendo y escuchando terribles noticias sobre lo que ocurría en Afganistán tras la inesperada y vergonzosa retirada de las tropas americanas de aquel país. Imposible no resultar impactado emocionalmente ante lo que nos narraban y veíamos.

Más cerca de nuestras casas, aquí en Lugo, semanas de debates sobre si las fiestas de San Froilán, huérfanas de casetas del pulpo, se quedarán también sin las atracciones que son sello de identidad de cualquier fiesta popular: las barracas. Un debate en el que algunos tratan de desviar la atención sobre su responsabilidad buscando disculpas de mal pagador cuando solo hay un verdadero responsable, el gobierno municipal. La verdadera razón por la cual no se autorizan las barracas nada tiene que ver con las medidas sanitarias, más bien se me antoja que guarda mucha relación con la incapacidad de terminar unas obras en la Ronda de la Muralla que llevan meses de retraso y que, al desviar el tráfico por las calles próximas al Parque Rosalía de Castro, hacen incompatible la circulación con las barracas.

Podríamos seguir poniendo multitud de ejemplos que a nivel mundial, nacional o local, siendo noticias de impacto o sensibles para la población, dejan de serlo ante cualquier catástrofe o violencia provocada por fenómenos naturales.

El último ejemplo, todavía muy presente, lo tenemoscon la entrada en erupción de un volcán en la isla de La Palma. Desde el minuto uno ya sólo se habla del volcán y sus tremendas consecuencias. Sus impactantes imágenes, su rugir, las declaraciones de los miles de palmeros presos de incertidumbre o desesperación ante la pérdida de todo lo que tenían, incluidos sus pequeños y grandes recuerdos. Todo ello ha desplazado a lo que hasta ese momento era noticia, diría más, lo ha borrado de la actualidad y con ello de muchas memorias. Ya no se habla de la escalada en los precios de la electricidad que continua día si día también, tampoco de las atrocidades del gobierno afgano que ahora anuncia amputaciones de manos y pies a los que cojan robando o que están pensando si volver a las ejecuciones públicas en campos de fútbol. Tampoco de los problemas de nuestras ciudades como los macrobotellones o las ocupaciones.

Todo ello queda oculto tras la lava y las cenizas de un volcán. Todo pasa a un segundo plano por obra y gracia de la fuerza de la Naturaleza. Esa Naturaleza que confirma nuestra fragilidad.

O poder da Natureza

Non descubro nada novo se digo que a Natureza mantén intacta a súa capacidade de sorprendernos co paso dos séculos. Son moitos os fenómenos naturais os que, cando se producen, conseguen chamar a atención de todo o mundo. Aos medios de comunicación ocórrelles o mesmo, as súas portadas e cabeceiras de informativos desprazan a outras noticias no momento de producirse calquera fenómeno natural con capacidade de destrución.

Quen non lembra cando os informativos empezaban e terminaban con cifras e máis cifras sobre contaxios, falecidos e internados nas Ucis pola pandemia que aínda segue entre nós. Ou máis recentemente, cando dedicaban un amplo espazo a informarnos sobre o prezo da electricidade, con datos e máis datos estatísticos e comparativas anuais. 

A nivel internacional, durante semanas estivemos a ler, vendo e escoitando terribles noticias sobre o que ocorría en Afganistán tras a inesperada e vergoñosa retirada das tropas americanas daquel país. Imposible non resultar impactado emocionalmente fronte o que nos narraban e viamos.

Máis preto das nosas casas, aquí en Lugo, semanas de debates sobre se as festas de San Froilán, orfas de casetas do polbo, quedarán tamén sen as atraccións que son selo de identidade de calquera festa popular: as barracas. Un debate no que algúns tratan de desviar a atención sobre a súa responsabilidade buscando desculpas de mal  pagador cando só hai un verdadeiro responsable, o goberno municipal. A verdadeira razón pola cal non se autorizan as barracas nada ten que ver coas medidas sanitarias, máis ben antóllalleme que garda moita relación coa incapacidade de terminar unhas obras na Rolda da Muralla que levan meses de atraso e que, ao desviar o tráfico polas rúas próximas ao Parque Rosalía de Castro, fan incompatible a circulación coas barracas.

Poderiamos seguir poñendo multitude de exemplos que a nivel mundial, nacional ou local, sendo noticias de impacto ou sensibles para a poboación, deixan de selo #ante calquera catástrofe ou violencia provocada por fenómenos naturais.

O último exemplo, aínda moi presente, o  temos con a entrada en erupción dun volcán na illa da Palma. Desde o minuto uno xa só se fala do volcán e as súas tremendas consecuencias. As súas impactantes imaxes, a súa ruxir, as declaracións dos miles de palmeiros presos de incerteza ou desesperación #ante a perda de todo o que tiñan, incluídos os seus pequenos e grandes recordos. Todo iso desprazou ao que ata ese momento era noticia, diría máis, borrouno da actualidade e con iso de moitas memorias. Xa non se fala da escalada nos prezos da electricidade que continua día se día tamén, tampouco das atrocidades do goberno afgán que agora anuncia amputacións de mans e pés aos que collan roubando ou que están a pensar se volver ás execucións públicas en campos de fútbol. Tampouco dos problemas das nosas cidades como os macrobotellóns ou as ocupacións.

Todo iso queda oculto tras lávaa e as cinzas dun volcán. Todo pasa a un segundo plano por obra e graza da forza da Natureza. Esa Natureza que confirma a nosa fraxilidade.


miércoles, 15 de septiembre de 2021

Bajar el listón

Hay una prueba dentro del atletismo, el salto de altura, que consiste en sobrepasar un listón colocado a una altura determinada. En la competición el saltador dispone de tres intentos para superar dicha altura y, si lo logra, el listón se sube varios centímetros repitiéndose el proceso hasta que no consiga superar en tres intentos la última altura.

Estamos ante una competición donde el esfuerzo y la superación reciben su recompensa en función de la altura máxima alcanzada. A mayor altura superada mayor recompensa deportiva. El que más salta, el que más altura supera es el campeón de la prueba.

En nuestra vida, fuera del deporte, ocurre algo similar. En el trabajo nos marcamos o nos imponen objetivos a superar y si los logramos solemos recibir la recompensa, muchas veces simplemente de carácter emocional.

Si desde niños nos enseñan a superar dificultades y a valorar el esfuerzo y lo que cuesta conseguir alcanzar las diferentes metas que durante la vida disputaremos, es muy posible que podamos hacer frente a las dificultades que la vida nos pone delante, también es muy probable que solos o con ayudas sintamos la satisfacción de ir superándolas y valoremos las cosas en su justa medida y en función de lo que nos cuesta conseguirlas.

Lo que no resulta entendible es que en la España del siglo XXI sean las directrices del Gobierno las que, en la noble tarea de impartir educación tanto en los colegios como en las familias, vayan bajando el listón, disminuyendo las exigencias.

No me considero una persona experta en juzgar los sistemas de enseñanza, ni establecer comparaciones críticas entre los diferentes modelos de educación. Sólo puedo decir que cuando yo estudiaba en el colegio y después en el instituto, era necesario estudiar, esforzarse y superar las pruebas que cada curso te ponía delante. En pocas palabras, había que aprobar los exámenes para poder obtener el apto y seguir escalando al siguiente nivel, pasar de curso.

Ahora lo que el Gobierno nos propone consiste en facilitar las cosas para que el alumno pase de nivel sin haber aprobado las asignaturas que cursa cada año. Es decir, ¿qué para que voy a estudiar y aprobar los exámenes si el resultado es similar, y me van a permitir pasar al siguiente nivel? Es como si al saltador de altura le aceptasen un salto derribando el listón o pasando por debajo. Lo mismo.

Si esto les parece poco, demos más facilidades. Si no queremos estudiar y vamos al examen mal preparados, no hay problema, a copiar. Copiar ya no estará penalizado.

¿Que esto tampoco es suficiente?, vayamos al nivel de los profesores. Hasta ahora para poder ser elegido rector de una Universidad los aspirantes deberían haber realizado su tesis doctoral, es decir estar en posesión del grado de doctor. Pues si la Ley que ahora promueve el Ministro de Universidades sale adelante, quedará eliminada la condición de ser un funcionario en activo del Cuerpo de catedráticos para aspirar y ocupar el cargo de rector.

Sigamos bajando el listón y pronto comprobaremos la capacidad de las personas que dirijan nuestras vidas. La educación familiar y académica son los pilares en los que se apoya la convivencia y el progreso como sociedad y como país. No sigamos bajando el listón.


Baixar o listón

Hai unha proba dentro do atletismo, o salto de altura, que consiste en exceder un listón colocado a unha altura determinada. Na competición o saltador dispón de tres intentos para superar a devandita altura e, se o logra, o listón sóbese varios centímetros repetíndose o proceso ata que non consiga superar en tres intentos a última altura.

Estamos fronte unha competición onde o esforzo e a superación reciben a súa recompensa en función da altura máxima alcanzada. A maior altura superada maior recompensa deportiva. O que máis salta, o que máis altura supera é o campión da proba.

Na nosa vida, fóra do deporte, ocorre algo similar. No traballo marcámonos ou nos impoñen obxectivos a superar e se os logramos adoitamos recibir a recompensa, moitas veces simplemente de carácter emocional.

Se desde nenos ensínannos a superar dificultades e a valorar o esforzo e o que custa conseguir alcanzar as diferentes metas que durante a vida disputaremos, é moi posible que podamos facer fronte ás dificultades que a vida nos pon diante, tamén é moi probable que sós ou con axudas sintamos a satisfacción de ir superándoas e valoremos as cousas na súa xusta medida e en función do que nos custa conseguilas.

O que non resulta entendible é que na España do século XXI sexan as directrices do Goberno as que, na nobre tarefa de impartir educación tanto nos colexios como nas familias, vaian baixando o listón, diminuíndo as esixencias.

Non me considero unha persoa experta en xulgar os sistemas de ensino, nin establecer comparacións críticas entre os diferentes modelos de educación. Só podo dicir que cando eu estudaba no colexio e despois no instituto, era necesario estudar, esforzarse e superar as probas que cada curso poñíache diante. En poucas palabras, había que aprobar os exames para poder obter o apto e seguir escalando ao seguinte nivel, pasar de curso.

Agora o que o Goberno nos propón consiste en facilitar as cousas para que o alumno pase de nivel sen aprobar as materias que cursa cada ano. É dicir, que para que vou estudar e aprobar os exames se o resultado é similar, e vanme a permitir pasar ao seguinte nivel? É coma se ao saltador de altura aceptásenlle un salto derrubando o listón ou pasando por baixo. O mesmo.

Se isto parécelles pouco, demos máis facilidades. Se non queremos estudar e imos ao exame mal preparados, non hai problema, a copiar. Copiar xa non estará penalizado.

Que isto tampouco é suficiente?, vaiamos ao nivel dos profesores. Ata o de agora para poder ser elixido reitor dunha Universidade os aspirantes deberían realizar a súa tese doutoral, é dicir estar en posesión do grao de doutor. Pois se a Lei que agora promove o Ministro de Universidades sae adiante, quedará eliminada a condición de ser un funcionario en activo do Corpo de catedráticos para aspirar e ocupar o cargo de reitor.

Sigamos baixando o listón e pronto comprobaremos a capacidade das persoas que dirixan as nosas vidas. A educación familiar e académica son os piares nos que se apoia a convivencia e o progreso como sociedade e como país. Non sigamos baixando o listón.

miércoles, 1 de septiembre de 2021

Septiembre

Hoy es 1 de septiembre, iniciamos un mes algo singular por lo que representa, el final para muchos de un periodo de descanso, el comienzo de una etapa que en lo escolar supone el regreso a las aulas, también el inicio de un nuevo curso político, y como no, la continuidad de muchos de los temas candentes en los meses anteriores.

Septiembre es el noveno mes de nuestro calendario actual, pero el séptimo mes en el calendario romano que tenía marzo como primer mes del año y que se utilizó hasta el año 46 a.C. Septiembre en nuestro hemisferio equivale al mes de marzo en el hemisferio sur. 

Septiembre también tiene algo de enero, no en lo meteorológico, pero sí en lo emocional. En enero muchos comienzan nuevos planes y propósitos en sus hábitos, como apuntarse al gimnasio. En septiembre también. Lo mismo ocurre en muchas ocasiones en el ámbito laboral, con cambios de trabajo, nuevos retos. 

Pero en septiembre también ocurrirán cosas que no serán curiosidades ni banalidades, porque muchas personas no habrán disfrutado de unas vacaciones porque no tienen un puesto de trabajo. Septiembre para ellos será otro mes cualquiera en el que los días se harán largos en la búsqueda de oportunidades laborales que les permitan desarrollar un proyecto de vida. A ellos no les hablemos de vacaciones ni de la vuelta a la rutina, porque para muchos su rutina es el paro.

Durante el mes de septiembre también tendremos oportunidad de ver cómo el precio de la energía eléctrica seguirá batiendo records de subida y el recibo que nos llegue será casi el triple que el del mismo mes de hace un año. Todavía recuerdo las palabras de Pedro Sánchez dirigiéndose a Rajoy desde la tribuna del Congreso de los Diputados, “Los precios que dependen de usted no han hecho más que subir durante sus años de gobierno, ha aumentado en un 13% la factura de la luz señor Rajoy”. “Usted le sale muy caro a los españoles”. Corría el mes de febrero de 2015 cuando pude escuchar aquellos improperios en vivo y en directo. Hoy, iniciando el mes de septiembre de 2021, el precio de la electricidad pulveriza récords y no parece tener limites. Me pregunto, nos preguntamos muchos españoles, si es que ahora el precio de la luz ya no depende de el presidente del gobierno como dependía del presidente Rajoy.

Pero también en septiembre sucederán cosas que abochornan. Seguiremos sin poder celebrar un debate del Estado de la Nación, que no convocan desde hace años, sólo porque el presidente prefiere esconderse y dar la espalda a su obligación de dar explicaciones. Seguiremos también mirando para otro lado ante acontecimientos tan graves como los que están ocurriendo en Afganistán, todo un fracaso de la política donde 20 años de sacrificios económicos y humanos que se cobraron miles de vidas, muchas de españoles, han quedado reducidos a cenizas para volver a la casilla de partida en un tablero ensangrentado y con un futuro nada esperanzador.

Septiembre, a pesar de todo, es para mí un mes especial, es el mes en que nací.

Setembro 

Hoxe é 1 de setembro, iniciamos un mes algo singular polo que representa, o final para moitos dun período de descanso, o comezo dunha etapa que no escolar supón o regreso ás aulas, tamén o inicio dun novo curso político, e como non, a continuidade de moitos dos temas candentes nos meses anteriores.

Setembro é o noveno mes do noso calendario actual, pero o sétimo mes no calendario romano que tiña marzo como primeiro mes do ano e que se utilizou ata o ano 46 a. C. Setembro no noso hemisferio equivale ao mes de marzo no hemisferio sur. 

Setembro tamén ten algo de xaneiro, non no meteorolóxico, pero si no emocional. En xaneiro moitos comezan novos plans e propósitos nos seus hábitos, como apuntarse ao ximnasio. En setembro tamén. O mesmo ocorre en moitas ocasións no ámbito laboral, con cambios de traballo, novos retos. 

Pero en setembro tamén ocorrerán cousas que non serán curiosidades nin banalidades, porque moitas persoas non gozarían dunhas vacacións porque non teñen un posto de traballo. Setembro para eles será outro mes calquera no que os días se farán longos na procura de oportunidades laborais que lles permitan desenvolver un proxecto de vida. A eles non lles falemos de vacacións nin da volta á rutina, porque para moitos a súa rutina é o paro.

Durante o mes de setembro tamén teremos oportunidade de ver como o prezo da enerxía eléctrica seguirá batendo records de subida e o recibo que nos chegue será case o triplo que o do mesmo mes de hai un ano. Aínda lembro as palabras de Pedro Sánchez dirixíndose a Rajoy desde a tribuna do Congreso dos Deputados, “Os prezos que dependen de vostede non fixeron máis que subir durante os seus anos de goberno, aumentou nun 13% a factura da luz señor Rajoy”. “Vostede sáelle moi caro aos españois”. Corría o mes de febreiro de 2015 cando puiden escoitar aqueles improperios en vivo e en directo. Hoxe, iniciando o mes de setembro de 2021, o prezo da electricidade  pulveriza récords e non parece ter limites. Pregúntome, preguntámonos moitos españois, se é que agora o prezo da luz xa non depende do presidente do goberno como dependía do presidente Rajoy.

Pero tamén en setembro sucederán cousas que avergonzan. Seguiremos sen poder celebrar un debate do Estado da Nación, que non convocan desde hai anos, só porque o presidente prefire esconderse e dar as costas á súa obrigación de dar explicacións. Seguiremos tamén mirando para outro lado #ante acontecementos tan graves como os que están a ocorrer en Afganistán, todo un fracaso da política onde 20 anos de sacrificios económicos e humanos que se cobraron miles de vidas, moitas de españois, quedaron reducidos a cinzas para volver á casa de partida nun taboleiro ensanguentado e cun futuro nada esperanzador.

Setembro, a pesar de todo, é para min un mes especial, é o mes en que nacín.

miércoles, 21 de julio de 2021

Contrapuesto

Esto viene a cuento de las sensaciones y percepciones que el pasado fin de semana experimenté al escuchar la intervención del Presidente Feijoo en el 17 Congreso del Partido Popular de Galicia, mi partido desde hace 39 años.

Sensaciones y percepciones que inevitablemente se contraponen con las que semanalmente vivo al escuchar al Presidente Sánchez o alguno de los miembros del Gobierno.

Feijoo dijo en su brillante discurso que “no sería nadie sin sus compañeros, presidentes provinciales, alcaldes, sin la estructura del partido…” En definitiva sin sus equipos refiriéndose a sus gobiernos como los que cuentan con la mayor experiencia de España. Lo dejó claro: “he nombrado en 12 años a la mitad de consejeros que Pedro Sánchez en 3 años”. Es decir, un nuevo ejemplo de buscar la estabilidad contrapuesto al de mantenerse en el poder aunque sea a costa de deshacerse de tus más leales colaboradores. Contraponer “hacer” frente a “mantenerse”.

Cuando se refirió a la manera de entender la política dejó dicho que no le gusta que nadie le diga lo que quiere oír, sino lo que debe hacer, y nuevamente mi pensamiento perverso intentaba encontrar a un colaborador de Sánchez atreviéndose a decirle a la cara algo diferente a lo que quiere oír.

En ese capítulo dedicado a la manera de entender y de hacer política se refirió a algo que comparto al cien por cien: escuchar y pactar. Lo hizo poniendo el acento en los interesantes debates constructivos en los que el adversario puede tener razón. Actitud que se contrapone a la de un Pedro Sánchez que pertenece al prototipo de líder que nos dice a los demás lo que tenemos que hacer aunque él nunca haga nada de eso. Un Sánchez “instalado en el pensamiento único sobre todos los temas, incluso sobre los más íntimos y personales, donde se cruzan la moral y la ética.”

La política es más que un eslogan, no se puede resumir lo que se piensa en 140 caracteres, o que se necesitan más resultados y menos titulares, también fueron algunas de sus palabras que certifican que no es un político al uso.

Pero el contenido más profundo estuvo incluido en el apartado relativo a entender la desmotivación ciudadana por la política y sus posibles causas. Lo hizo refiriéndose a la manera de hacer política basada en el poder por el poder, en un gobierno sin un proyecto de España, sólo con un proyecto de supervivencia, “dándole la espalda a cualquier consenso, incluso sobre los cimientos de la democracia española”, que esta sometiendo “sin rubor a toda una nación a los caprichos de los independentistas”. Otros ejemplos de las maneras contrapuestas de entender y practicar la política.

Para finalizar no podía faltar su diagnóstico sobre las respuestas a estas situaciones y a la desmotivación que provocan entre los ciudadanos. Su receta es otra vez clara en contraposición a las de otros gobernantes. “Busquemos la respuesta más allá de las frases vacías, más allá de todos los populismos, de los egoísmos independentistas, de los políticos que se creen superiores a los demás”.

Sus posturas se resumen en darle a la gente lo que necesita, entenderse, ofrecer soluciones y no problemas. Cooperación, alianzas y entendimientos. Lo contrapuesto a lo que nos ofrecen los perfiles que hoy se empeñan en perpetuarse en la Moncloa.

Contraposto

Isto vén a conto das sensacións e percepcións que a pasada fin de semana experimentei ao escoitar a intervención do Presidente Feijoo no 17 Congreso do Partido Popular de Galicia, o meu partido desde hai 39 anos.

Sensacións e percepcións que inevitablemente se contrapoñen coas que semanalmente vivo ao escoitar ao Presidente Sánchez ou algún dos membros do Goberno.

Feijoo dixo no seu brillante discurso que “non sería ninguén sen os seus compañeiros, presidentes provinciais, alcaldes, sen a estrutura do partido…” En definitiva sen os seus equipos referíndose aos seus gobernos como os que contan coa maior experiencia de España. Deixouno claro: “nomeei en 12 anos á metade de conselleiros que Pedro Sánchez en 3 anos”. É dicir, un novo exemplo de buscar a estabilidade contraposto ao de manterse no poder aínda que sexa á conta de desfacerse dos teus máis leais colaboradores. Contrapoñer “facer” fronte a “manterse”.

Cando se referiu á maneira de entender a política deixou dito que non lle gusta que ninguén lle diga o que quere oír, senón o que debe facer, e novamente o meu pensamento perverso tentaba atopar a un colaborador de Sánchez atrevéndose a dicirlle á cara algo diferente ao que quere oír.

Nese capítulo dedicado á maneira de entender e de facer política referiuse a algo que comparto ao cento por cento: escoitar e pactar. Fíxoo poñendo o acento nos interesantes debates construtivos nos que o adversario pode ter razón. Actitude que se contrapón á dun Pedro Sánchez que pertence ao prototipo de líder que nos di aos demais o que temos que facer aínda que el nunca faga nada diso. Un Sánchez “instalado no pensamento único sobre todos os temas, mesmo sobre os máis íntimos e persoais, onde se cruzan a moral e a ética.”

A política é máis que un slogan, non se pode resumir o que se pensa en 140 caracteres, ou que se necesitan máis resultados e menos titulares, tamén foron algunhas das súas palabras que certifican que non é un político ao uso.

Pero o contido máis profundo estivo incluído no apartado relativo a entender a desmotivación cidadá pola política e as súas posibles causas. Fíxoo referíndose á maneira de facer política baseada no poder polo poder, nun goberno sen un proxecto de España, só cun proxecto de supervivencia, “dándolle as costas a calquera consenso, mesmo sobre os cimentos da democracia española”, que esta sometendo “sen rubor a toda unha nación aos caprichos dos independentistas”. Outros exemplos das maneiras contrapostas de entender e practicar a política.

Para finalizar non podía faltar o seu diagnóstico sobre as respostas a estas situacións e á desmotivación que provocan entre os cidadáns. A súa receita é outra vez clara en contraposición ás doutros gobernantes. “Busquemos a resposta máis aló das frases baleiras, máis aló de todos os populismos, dos egoísmos independentistas, dos políticos que se cren superiores aos demais”.

As súas posturas resúmense en darlle á xente o que necesita, entenderse, ofrecer solucións e non problemas. Cooperación, alianzas e entendementos. O contraposto ao que nos ofrecen os perfís que hoxe se empeñan en perpetuarse na Moncloa.

miércoles, 7 de julio de 2021

Su tiempo se agota

No es la primera vez, ni será la última, en la que la hemeroteca o las declaraciones solemnes y públicas sirven para destapar a un mentiroso. Cuan cierto es eso de que la mentira tiene las patas muy cortas.

Hace unos días el Presidente Sánchez nos decía en la sede que representa a la Soberanía Nacional que “nunca jamás el PSOE aceptará un referéndum de independencia en Cataluña”. Inmediatamente a muchos se nos vinieron a la memoria anteriores afirmaciones que detrás de su rotundidad sólo ocultaban otros engaños.

Ya nos había dicho (cuando era Pedro Sánchez diputado y no Presidente), que nunca daría indultos políticos y que sentía vergüenza por los que había concedido su partido, incluso pedía perdón a los españoles por ello.

También que nunca pactaría con independentistas, lo recuerdan “falso es falso, nunca es nunca y no es no”. Volviendo a oírlo es para llorar, y no precisamente de risa.

Se cansó de reiterar que la sentencia por lo acontecido el 1 de octubre en Cataluña implicaba el cumplimiento integro de las penas y que haría que Puigdemont se sentara en el banquillo ante la justicia española.

Han sido tantas las afirmaciones rotundas que en poco tiempo han quedado pulverizadas por la conveniencia, que viniendo de alguien que ostenta la alta responsabilidad de dirigir el Gobierno de la Nación, si tuviera algo de dignidad ya tendría que haber presentado su dimisión.

Por estas y otras razones ni muchos españoles ni yo nos creemos ahora sus grandilocuentes afirmaciones de “nunca jamás” a no ser que las pronuncie con el sentido que las pronunciaba Romanones hace casi 100 años cuando decía “cuando digo nunca jamás, me refiero al momento presente”. Así que seguramente cuando bajó de la tribuna del hemiciclo ese “nunca jamás” ya había caducado. 

Hablando de Romanones y de Cataluña, también dejo dicho “en mi frecuente paso por el gobierno he aprendido que la atención de los Ministros ha estado absorbida constantemente por Cataluña; cuando no era una cosa, era otra; huelgas, regionalismo, separatismo, sindicalismo, proteccionismo. Si el resto de España hubiera originado iguales preocupaciones, la vida ministerial habría sido imposible.” Cuántas cosas semejantes repitiéndose en nuestra historia, y es que no hay que intentar contentar a los que no se quieren contentar, que dijo Julián Marías.

Pero puestos a citar sin retroceder tanto en el tiempo, quiero recordar aquí lo que el portavoz de ERC, el Sr. Rufián, le dijo a Sánchez unos minutos después de abandonar la tribuna: “denos tiempo, también nos dijo que no habría indultos y ahí están”. Hasta los que lo sustentan en el poder le recuerdan de manera burlesca sus mentiras y debilidades.

Tiempo es el que se propone ganar para seguir alojado en la Moncloa. Tiempo para seguir dinamitando cuatro décadas de convivencia en paz y progreso entre españoles.

Pero también es conveniente recordar que el tiempo también se agota, y que tarde o temprano los españoles pasaremos factura en las urnas a los que traicionan sus promesas y articulan todas sus políticas pactando con aquellos que solamente buscan el beneficio propio a costa de romper las bases y los cimientos de nuestra convivencia. Por eso le digo que su tiempo se agota.

O seu tempo esgótase

Non é a primeira vez, nin será a última, na que a hemeroteca ou as declaracións solemnes e públicas serven para destapar a un mentireiro.  Cuan certo é iso de que a mentira ten as patas moi curtas.

Hai uns días o Presidente Sánchez dicíanos na sede que representa á Soberanía Nacional que “nunca xamais o PSOE aceptará un referendo de independencia en Cataluña”. Inmediatamente a moitos se nos viñeron á memoria anteriores afirmacións que detrás da súa rotundidade só ocultaban outros enganos.

Xa nos dicía (cando era Pedro Sánchez deputado e non Presidente), que nunca daría indultos políticos e que sentía vergoña polos que concedera o seu partido, mesmo pedía perdón aos españois por iso.

Tamén que nunca pactaría con independentistas, lémbrano “falso é falso, nunca é nunca e non é non”. Volvendo oílo é para chorar, e non precisamente de risa.

Cansouse de reiterar que a sentenza polo acontecido o 1 de outubro en Cataluña implicaba o cumprimento integro das penas e que faría que  Puigdemont sentase no banco #ante a xustiza española.

Foron tantas as afirmacións rotundas que en pouco tempo quedaron  pulverizadas pola conveniencia, que vindo de alguén que ostenta a alta responsabilidade de dirixir o Goberno da Nación, se tivese algo de dignidade xa tería que presentar a súa dimisión.

Por estas e outras razóns nin moitos españois nin eu crémonos agora os seus  grandilocuentes afirmacións de “nunca xamais” a non ser que as pronuncie co sentido que as pronunciaba  Romanones hai case 100 anos cando dicía “cando digo nunca xamais, refírome ao momento presente”. Así que seguramente cando baixou da tribuna do hemiciclo ese “nunca xamais” xa caducara. 

Falando de  Romanones e de Cataluña, tamén deixo dito “no meu frecuente paso polo goberno aprendín que a atención dos Ministros estivo absorbida constantemente por Cataluña; cando non era unha cousa, era outra; folgas, rexionalismo,  separatismo, sindicalismo, proteccionismo. Se o resto de España orixinase iguais preocupacións, a vida ministerial sería imposible.” Cantas cousas semellantes repetíndose na nosa historia, e é que non hai que tentar contentar aos que non se queren contentar, que dixo Julián Marías.

Pero postos a citar sen retroceder tanto no tempo, quero lembrar aquí o que o portavoz de ERC, o Sr.  Rufián, díxolle a Sánchez uns minutos despois de abandonar a tribuna: “denos tempo, tamén nos dixo que non habería indultos e aí están”. Ata os que o sustentan no poder lémbranlle de maneira  burlesca as súas mentiras e debilidades.

Tempo é o que se propón gañar para seguir aloxado na Moncloa. Tempo para seguir dinamitando catro décadas de convivencia en paz e progreso entre españois.

Pero tamén é conveniente lembrar que o tempo tamén se esgota, e que tarde ou cedo os españois pasaremos factura nas urnas aos que traizoan as súas promesas e articulan todas as súas políticas pactando con aqueles que soamente buscan o beneficio propio á conta de romper as bases e os cimentos da nosa convivencia. Por iso dígolle que o seu tempo esgótase.


miércoles, 23 de junio de 2021

Ilusión

Nada se hace más necesario en tiempos como los que nos está tocando vivir como contar con las dosis necesarias de ilusión para luchar todos los días contra los contratiempos que en nuestras vidas debemos afrontar. Lo mismo ocurre en los ámbitos sociales, políticos o de cualquier otra índole. Sin ilusión los éxitos se resistirán mucho más.

Estos últimos días se han producido dos noticias en Lugo que guardan mucha relación con lo que intento explicar. “Galicia recupera la ilusión de las verbenas” reza un titular. “El Breogán regresa a la élite del baloncesto” podemos leer en otro.

Ambas noticias sin duda están muy ligadas a los sentimientos y emociones que vinculan a las actividades de las fiestas tradicionales, tan ausentes de Galicia durante más de 16 meses, y a las pasiones deportivas que despierta un equipo de baloncesto que tantos días de gloria ha dado durante su historia a Lugo. Son sentimientos y emociones ilusionantes, que sin duda ayudarán a mantener más alicientes para superar las dificultades que tenemos como personas y como sociedad.

Si consultamos el diccionario y buscamos como define “ilusión” podemos leer “esperanza cuyo cumplimiento parece especialmente atractivo”. Efectivamente si por algo se caracteriza un estado anímico cargado de ilusión es porque esta lleno de esperanza, de conseguir aquellas cosas que nos gustaría poder tener o disfrutar.

En cualquier caso la ilusión es algo necesario para sacar adelante proyectos de vida o de ciudad. Es frecuente culpar de la falta de proyectos a las personas que dirigen un organismo con capacidad inversora, llámese ayuntamiento, diputación gobierno... Y sin duda en ocasiones tienen culpas. Pero no es menos cierto que la sociedad debe también actuar, proponer, exigir, participar, por los medios o canales que se nos ofrecen. 

Ahora bien, para mí la clave en conseguir esa participación no viene dada tanto por establecer presupuestos participativos o buzones de sugerencias. Lo importante es conseguir en primer lugar que quien gobierna tenga ilusión en lo que hace y, fundamental, que logre contagiar y transmitir al conjunto de la ciudadanía esa ilusión, ese proyecto para su ciudad o territorio. Ahí reside el éxito de un buen político.

Es muy frecuente, y más en los momentos de pesimismo, fiarlo todo al “Dios proveerá”, a decir que “mantenemos la esperanza” sin más. Pero lo que es realmente necesario para combatir aquellas cosas que no nos gustan o que queremos cambiar, es la determinación por intentarlo, la ilusión en conseguirlo.

En lo político hoy España vive un momento de seria preocupación. Desde este mismo espacio y en varias ocasiones me he referido a la crisis sanitaria y a las derivadas de los problemas económicos y sociales que ya están aquí. También los que afectan a la convivencia y las tensiones territoriales. Pero también me digo a mi mismo que para combatir estas situaciones y lograr cambiarlas, es imprescindible creer en lo que se hace y poner en ello toda la ilusión de la que uno sea capaz.

Por ello que vuelvan las verbenas y el Breogán regrese a la ACB serán sin duda para muchos de gran ayuda para recuperar algunas de las ilusiones que se quedan por el camino.   

Ilusión

Nada se fai máis necesario en tempos como os que nos está tocando vivir como contar coas doses necesarias de ilusión para loitar todos os días contra os contratempos que nas nosas vidas debemos afrontar. O mesmo ocorre nos ámbitos sociais, políticos ou de calquera outra índole. Sen ilusión os éxitos resistiranse moito máis.

Estes últimos días producíronse dúas noticias en Lugo que gardan moita relación co que tento explicar. “Galicia recupera a ilusión das verbenas” reza un titular. “O Breogán regresa á elite do baloncesto” podemos ler noutro.

Ambas as noticias sen dúbida están moi ligadas aos sentimentos e emocións que vinculan ás actividades das festas tradicionais, tan ausentes de Galicia durante máis de 16 meses, e ás paixóns deportivas que esperta un equipo de baloncesto que tantos días de gloria deu durante a súa historia a Lugo. Son sentimentos e emocións ilusionantes, que sen dúbida axudarán a manter máis alicientes para superar as dificultades que temos como persoas e como sociedade.

Se consultamos o dicionario e buscamos como define “ilusión” podemos ler “esperanza cuxo cumprimento parece especialmente atractivo”. Efectivamente se por algo se caracteriza un estado anímico cargado de ilusión é porque esta cheo de esperanza, de conseguir aquelas cousas que nos gustaría poder ter ou gozar.

En calquera caso a ilusión é algo necesario para sacar adiante proxectos de vida ou de cidade. É frecuente culpar da falta de proxectos ás persoas que dirixen un organismo con capacidade investidora, chámese concello, deputación goberno... E sen dúbida en ocasións teñen culpas. Pero non é menos certo que a sociedade debe tamén actuar, propoñer, esixir, participar, polos medios ou canles que se nos ofrecen. 

Agora ben, para min a clave en conseguir esa participación non vén dada tanto por establecer orzamentos participativos ou caixas de correos de suxerencias. O importante é conseguir en primeiro lugar que quen goberna teña ilusión no que fai e, fundamental, que logre contaxiar e transmitir ao conxunto da cidadanía esa ilusión, ese proxecto para a súa cidade ou territorio. Aí reside o éxito dun bo político.

É moi frecuente, e máis nos momentos de pesimismo, fialo todo ao “Deus proverá”, a dicir que “mantemos a esperanza” sen máis. Pero o que é realmente necesario para combater aquelas cousas que non nos gustan ou que queremos cambiar, é a determinación por tentalo, a ilusión en conseguilo.

No político hoxe España vive un momento de seria preocupación. Desde leste mesmo espazo e en varias ocasións referinme á crise sanitaria e ás derivadas dos problemas económicos e sociais que xa están aquí. Tamén os que afectan á convivencia e as tensións territoriais. Pero tamén me digo ao meu mesmo que para combater estas situacións e lograr cambialas, é imprescindible crer no que se fai e poñer niso toda a ilusión da que un sexa capaz.

Por iso que volvan as verbenas e o Breogán regrese á ACB serán sen dúbida para moitos de gran axuda para recuperar algunhas das ilusións que quedan polo camiño.

miércoles, 9 de junio de 2021

Los granos

Tienen que disculparme por el título pero no encontré otro que se adaptara mejor a lo que necesito expresar. Con sólo con nombrarlos, los granos evocan imágenes desagradables si se refieren a los que afloran en nuestros cuerpos y en especial a nuestras caras. Las molestias y las ganas de eliminarlos se convierten en nuestra prioridad.

Pero hay otro tipo de granos. En la pandilla de amigos es frecuente que alguien sea el grano que provoca las tensiones. En las familias también hay granos molestos que, por ambiciones desmedidas, envidias o una larga lista de pecados - incluso algunos capitales -, son capaces de convertirse en cancerígenos acabando con la convivencia familiar. En el trabajo, en el gimnasio, en tantos lugares que frecuentamos, los granos molestos son inevitables y los tratamientos varían en función del tamaño del sarpullido y de la constancia al aplicar la receta.

En nuestra querida España (si pongo Patria algunos me tildarán de facha) han surgido en los últimos años varios “granos” que han provocado reacciones que van mucho más lejos que las preocupaciones estéticas. Al igual que a cualquier cuerpo, a nuestra tierra y a la convivencia entre españoles, los granos son molestos y la irritan.

Pero ha llegado el momento de hacer el diagnostico, de distinguir entre las espinillas, el acné juvenil, los quistes sebáceos o los granos con células cancerígenas. A la convivencia entre españoles le ha salido un sarpullido de fácil diagnostico y difícil tratamiento.

Tratándose de un sarpullido peligroso y contagioso, preocupa que a quien corresponde aplicar el tratamiento, ese Gobierno tan numeroso como incapaz, es errático en sus prescripciones, al extremo de que el paciente, España, cada día tiene peor su piel y con ello su enfermedad se agrava.

Continuando con el símil, les pido que piensen en ejemplos. Les puedo dar pistas. ¿Cómo diagnosticarían lo referente a la concesión de indultos a personas que después de cometer graves ataques a nuestra convivencia, y al estado de derecho, no solo están lejos de mostrar el menor arrepentimiento sino que además manifiestan sin titubeos su intención de volver a cometer esos actos? Y es un grano entre muchos: qué decir del que tiene que ver con la desastrosa gestión de la mayor pandemia, o del de la nefasta política exterior que nos ha convertido en un país no respetado. Son sólo algunos ejemplos, pistas para que, con poco esfuerzo, ustedes completen el cuadro clínico que cada día que pasa evidencia el empeoramiento del enfermo.

Pero lo peor de esta situación es que quien debería ponerle remedio se ha convertido en otro auténtico grano. Un ser que se fotografía en la replica del zulo que fue la cárcel inhumana de Ortega Lara durante año y medio mientras sigue apoyándose en los herederos de aquellos asesinos y terroristas para mantenerse en la Moncloa. Un ser así sólo es comparable con el peor de los forúnculos. Un individuo que arruina la vida de policías gravemente heridos en los altercados de Cataluña concediéndoles jubilaciones anticipadas por sus lesiones sin reconocerles que fueron en acto de servicio, al tiempo que resuelve la vida de los políticos presos… ¿qué nombre puede tener?

Por eso he recurrido a la desagradable imagen que transmiten toda clase de granos, no ha sido casual. Cada día resultan más repugnantes estos comportamientos despectivos con toda una nación a cambio de mantenerse un día más en el poder.


Os grans

Teñen que desculparme polo título pero non atopei outro que se adaptase mellor ao que necesito expresar. Con só con nomealos, os grans evocan imaxes desagradables se se refiren aos que afloran nos nosos corpos e en especial ás nosas caras. As molestias e as ganas de eliminalos convértense na nosa prioridade.

Pero hai outro tipo de grans. Na cuadrilla de amigos é frecuente que alguén sexa o gran que provoca as tensións. Nas familias tamén hai grans molestos que, por ambicións desmedidas, envexas ou unha longa lista de pecados - mesmo algúns capitais -, son capaces de converterse en canceríxenos acabando coa convivencia familiar. No traballo, no ximnasio, en tantos lugares que frecuentamos, os grans molestos son inevitables e os tratamentos varían en función do tamaño da erupción e da constancia ao aplicar a receita.

Na nosa querida España (se poño Patria algúns me tacharán de  facha) xurdiron nos últimos anos varios “grans” que provocaron reaccións que van moito máis lonxe que as preocupacións estéticas. Do mesmo xeito que a calquera corpo, á nosa terra e á convivencia entre españois, os grans son molestos e irrítana.

Pero chegou o momento de facer o diagnostico, de distinguir entre as canelas, a acne xuvenil, os  quistes  sebáceos ou os grans con células canceríxenas. Á convivencia entre españois saíulle unha erupción de fácil diagnostico e difícil tratamento.

Tratándose dunha erupción perigoso e contaxioso, preocupa que a quen corresponde aplicar o tratamento, ese Goberno tan numeroso como incapaz, é  errático nas súas prescricións, ao extremo de que o paciente, España, cada día ten peor a súa pel e con iso a súa enfermidade agrávase.

Continuando co símil, pídolles que pensen en exemplos. Pódolles dar pistas. Como diagnosticarían o referente á concesión de indultos a persoas que despois de cometer graves ataques á nosa convivencia, e ao estado de dereito, non só están lonxe de mostrar o menor arrepentimento senón que ademais manifestan sen titubeos a súa intención de volver cometer eses actos? E é un gran entre moitos: que dicir do que ten que ver coa desastrosa xestión da maior pandemia, ou do da nefasta política exterior que nos converteu nun país non respectado. Son só algúns exemplos, pistas para que, con pouco esforzo, vostedes completen o cadro clínico que cada día que pasa evidencia o empeoramento do enfermo.

Pero o peor desta situación é que quen debería poñerlle remedio converteuse noutro auténtico gran. Un ser que se fotografa na  replica do  zulo que foi o cárcere inhumano de Ortega Lara durante ano e medio mentres segue apoiándose nos herdeiros daqueles asasinos e terroristas para manterse na Moncloa. Un ser así só é comparable co peor dos forúnculos. Un individuo que arruína a vida de policías gravemente feridos nos altercados de Cataluña concedéndolles xubilacións anticipadas polas súas lesións sen recoñecerlles que foron en acto de servizo, á vez que resolve a vida dos políticos presos… que nome pode ter?

Por iso recorrín á desagradable imaxe que transmiten toda clase de grans, non foi casual. Cada día resultan máis repugnantes estes comportamentos despectivos con toda unha nación a cambio de manterse un día máis no poder.

miércoles, 26 de mayo de 2021

Maniobra de distracción

Acababa de cumplir 14 años en 1968 cuando con alguno de mis hermanos todavía mas pequeños y de la mano de mi tío Paco fuimos a ver en un cine de la Gran Vía madrileña, la recién estrenada película “2001, una odisea en el espacio” de Stanley Kubrick, que según los críticos ha sido una de las cinco grandes películas de la historia del cine.

Como todas las experiencias y emociones especiales que se viven de niño, aquella dejó durante un tiempo mi imaginación revoloteando sobre las imágenes de un espacio todavía desconocido. Pocos meses después una hazaña de película, pero esta vez real, volvería a agitar nuevas emociones en aquel niño: la llegada del hombre a la luna.

Por entonces y con aquella edad no paraba de darle vueltas a la fecha que daba titulo a la película, 2001, para rápidamente ponerme a hacer cábalas sobre lo mayor que entonces sería y los años que todavía tendrían que pasar, faltaban 33.

Hoy, superada en 20 años esa fecha, una nueva puesta en escena, en esta ocasión más teatral que cinematográfica, nos plantea un nuevo horizonte en el que pensar, el año 2050, para el que también tendrán que transcurrir casi 30 años más.

Si de niño me costaba imaginar aquel lejano 2001, hoy ya avanzada mi etapa de adulto no es que me cueste imaginar el 2050, es que me lo impide el preocupante y cambiante devenir de acontecimientos del presente.

No puedo entender, salvo bajo el prisma de considerar esto una maniobra de distracción, que a un Gobierno y a su Presidente, le inquiete más el horizonte del 2050 que lo que tenemos encima en 2021 con la que está cayendo y con las necesarias medidas para hoy y el mañana más inmediato.

Pero si carece de sentido esta estrategia, tampoco le acompaña la credibilidad al documento presentado por Pedro Sánchez bajo el título de “50 objetivos para 2050”. Lo digo porque resulta paradójico que demos por buenas sus previsiones y objetivos cuando los hechos que las avalan son de signo contrario. Sólo un ejemplo demoledor: Propone empujar el avance económico quien, desde que llegó al Gobierno, ha conseguido subir en un 12% el gasto público al tiempo que ha hundido la economía en un 6%. En pocas palabras: despilfarro y más déficit, la herencia perfecta para que en 2050 todavía estemos pagando esa enorme deuda que todos los españoles seguimos incrementando año a año. España no volverá al nivel de deuda anterior a la pandemia hasta dentro de 89 años, es decir hasta el año 2110.

Con esos mimbres pretende el Presidente ilusionarnos, distraernos de lo que hoy más nos preocupa. De la pandemia, el paro galopante, la precariedad laboral, las tensiones territoriales... También con las medidas que contiene su Plan, como prolongar la edad de jubilación, atraer a 200.000 inmigrantes al año, reducir la jornada laboral, subir los impuestos, gravar el uso del automóvil, penalizar el consumo de carne y de ropa…

En definitiva, quien no ha dado una en la gestión de la pandemia o gestionando nuestra economía ahora, desde su posición favorita, el atril ante las cámaras, nos presenta su gran producción, su maniobra de distracción.

Como en la película de Kubrick con más de 200 tomas con efectos especiales, Pedro Sánchez ha realizado una nueva puesta en escena plagada de ficción para dibujarnos un futuro prometedor en un presente desolador.


Manobra de distracción

Acababa de cumprir 14 anos en 1968 cando con algún dos meus irmáns aínda mais pequenos e da man do meu tío Paco fomos a ver nun cinema da Gran Vía madrileña, a recentemente estreada película “2001, unha odisea no espazo” de  Stanley  Kubrick, que segundo os críticos foi unha das cinco grandes películas da historia do cinema.

Como todas as experiencias e emocións especiais que se viven de neno, aquela deixou durante un tempo a miña imaxinación  revoloteando sobre as imaxes dun espazo aínda descoñecido. Poucos meses despois unha fazaña de película, pero esta vez real, volvería axitar novas emocións naquel neno: a chegada do home á lúa.

Por entón e con aquela idade non paraba de darlle voltas á data que daba titulo á película, 2001, para rapidamente poñerme a facer cábalas sobre o maior que entón sería e os anos que aínda terían que pasar, faltaban 33.

Hoxe, superada en 20 anos esa data, unha nova posta en escena, nesta ocasión máis teatral que cinematográfica, exponnos un novo horizonte no que pensar, o ano 2050, para o que tamén terán que transcorrer case 30 anos máis.

Se de neno custábame imaxinar aquel afastado 2001, hoxe xa avanzada a miña etapa de adulto non é que me custe imaxinar o 2050, é que mo impide o preocupante e cambiante devir de acontecementos do presente.

Non podo entender, salvo baixo o prisma de considerar isto unha manobra de distracción, que a un Goberno e ao seu Presidente, inquiételle máis o horizonte do 2050 que o que temos encima en 2021 coa que está a caer e coas necesarias medidas para hoxe e o mañá máis inmediato.

Pero se carece de sentido esta estratexia, tampouco lle acompaña a credibilidade ao documento presentado por Pedro Sánchez baixo o título de “50 obxectivos para 2050”. Dígoo porque resulta paradoxal que demos por boas as súas previsións e obxectivos cando os feitos que as avalan son de signo contrario. Só un exemplo demoledor: Propón empuxar o avance económico quen, desde que chegou ao Goberno, conseguiu subir nun 12% o gasto público á vez que afundiu a economía nun 6%. En poucas palabras: malgasto e máis déficit, a herdanza perfecta para que en 2050 aínda esteamos a pagar esa enorme débeda que todos os españois seguimos incrementando ano a ano. España non volverá ao nivel de débeda anterior á pandemia ata dentro de 89 anos, é dicir ata o ano 2110. 

Con esas vimbias pretende o Presidente ilusionarnos, distraernos do que hoxe máis nos preocupa. Da pandemia, o paro galopante, a precariedade laboral, as tensións territoriais... Tamén coas medidas que contén o seu Plan, como prolongar a idade de xubilación, atraer a 200.000 inmigrantes ao ano, reducir a xornada laboral, subir os impostos, gravar o uso do automóbil, penalizar o consumo de carne e de roupa…

En definitiva, quen non deu unha na xestión da pandemia ou xestionando a nosa economía agora, desde a súa posición favorita, o atril #ante as cámaras, preséntanos a súa gran produción, a súa manobra de distracción.

Como na película de  Kubrick con máis de 200 tomas con efectos especiais, Pedro Sánchez realizou unha nova posta en escena infestada de ficción para debuxarnos un futuro prometedor nun presente desolador.

miércoles, 12 de mayo de 2021

Crueles y cobardes

En el transcurso de la vida, el comportamiento ante el devenir de los acontecimientos es la mejor prueba para calar a las personas, su verdadera naturaleza.

De lo acontecido en Madrid en las últimas semanas ya han corrido ríos de tinta. Se han analizado las estrategias de la campaña electoral de unos y otros y también al detalle los resultados del 4 de mayo, incluso sus consecuencias en la política nacional. Todo ello sin duda ha despertado el interés de propios y extraños. Pero permítanme que hoy ponga el foco en algo que a mi juicio define el por qué de mucho de lo acontecido, la explicación en gran medida del resultado final: el comportamiento humano.

Si nos remontamos unos meses atrás y analizamos el comportamiento político de Pedro Sánchez es fácil que se nos quedaran bien grabados algunos hitos en la memoria de todos. Desde pactar con quien le quitaría el sueño, apoyarse en los partidos más extremistas y separatistas para mantenerse en La Moncloa, descalificar a jueces y periodistas, hasta ningunear al Rey, han sido muchas las ocasiones en las que las verdaderas intenciones y la condición del personaje han dejado cada día más clara la pasta de la que esta formado.

Pero también han ocurrido, y siguen aconteciendo, cosas que al ciudadano le impactan más que los eslóganes de las campañas electorales: el desprecio al castellano, la aprobación de una Ley de educación sin dialogo previo con padres y profesores y sin aceptar una sola enmienda de la oposición, las constantes mentiras sobre la brutal subida de impuestos que nos esperan a la vuelta de la esquina, el lavado de manos en la gestión de la pandemia, el final del estado de alarma sin dotar de los instrumentos necesarios a las comunidades autónomas para controlar los nuevos brotes del virus, que con lamentable seguridad se producirán, el semanal acercamiento de presos etarras acompañado de la cesión de las competencias en materia penitenciaria al gobierno vasco, el uso indecente del BOE para hacer propaganda, unido al del Ministerio del Interior y de la Fiscalía General del Estado, al que también podríamos añadir las constantes vergonzosas manipulaciones del CIS… Son tantas cosas que según salen de mi mente producen dolor.

Y si a lo acontecido durante la campaña madrileña nos refiriésemos, a nadie le habrán pasado inadvertidos los giros en las estrategias y las provocaciones constantes para tensionar al máximo el ambiente. Se acuerdan de aquella frase de Zapatero, “nos conviene la tensión”, pues eso. Lo que hizo implicarse a tope en los primeros días de campaña a Pedro Sánchez, diciéndonos que estas elecciones iban de “elegir entre fascismo o democracia en España”, acabó, a la vista del desastroso resultado para él, en decir que solo habían sido unas elecciones locales en Madrid sin consecuencias para su gobierno.

Pero lo peor, para rematar tanta indecencia, ha sido no solo la falta de autocrítica, sino el señalamiento y endose de culpabilidad al candidato Ángel Gabilondo al que impusieron la estrategia de la campaña y ahora abandonan a su suerte. Añádanle si quieren la apertura de expediente a dos coherentes socialistas como Leguina y Redondo Terreros por hacerse una foto con Ayuso.

Sánchez ha quedado retratado, su comportamiento ha evidenciado su crueldad y cobardía.

Crueis e covardes

No transcurso da vida, o comportamento #ante o devir dos acontecementos é a mellor proba para calar ás persoas, a súa verdadeira natureza.

Do acontecido en Madrid nas últimas semanas xa correron ríos de tinta. Analizáronse as estratexias da campaña electoral duns e outros e tamén ao detalle os resultados do 4 de maio, mesmo as súas consecuencias na política nacional. Todo iso sen dúbida espertou o interese de propios e estraños. Pero permítanme que hoxe poña o foco en algo que ao meu xuízo define o por que de moito do acontecido, a explicación en gran medida do resultado final: o comportamento humano.

Se nos remontamos uns meses atrás e analizamos o comportamento político de Pedro Sánchez é fácil que se nos quedasen ben gravados algúns fitos na memoria de todos. Desde pactar con quen lle quitaría o soño, apoiarse nos partidos máis extremistas e separatistas para manterse na Moncloa, descualificar a xuíces e xornalistas, ata ningunear ao Rey, foron moitas as ocasións nas que as verdadeiras intencións e a condición do personaxe deixaron cada día máis clara a pasta da que esta formado.

Pero tamén ocorreron, e seguen acontecendo, cousas que ao cidadán impáctanlle máis que os eslóganes das campañas electorais: o desprezo ao castelán, a aprobación dunha Lei de educación sen dialogo previo con pais e profesores e sen aceptar unha soa emenda da oposición, as constantes mentiras sobre a brutal subida de impostos que nos esperan ao virar a esquina, o lavado de mans na xestión da pandemia, o final do estado de alarma sen dotar dos instrumentos necesarios ás comunidades autónomas para controlar os novos brotes do virus, que con lamentable seguridade produciranse, o semanal achegamento de presos etarras acompañado da cesión das competencias en materia penal ao goberno vasco, o uso indecente do BOE para facer propaganda, unido ao do Ministerio do Interior e da Fiscalía Xeral do Estado, ao que tamén poderiamos engadir as constantes vergoñosas manipulacións do CIS… Son tantas cousas que segundo saen da miña mente producen dor.

E se ao acontecido durante a campaña madrileña referísemonos/referísemosnos, a ninguén lle pasarán inadvertidos os xiros nas estratexias e as provocacións constantes para tensionar ao máximo o ambiente. Acórdanse daquela frase de Zapatero, “convennos a tensión”, pois iso. O que fixo implicarse a lume de biqueira nos primeiros días de campaña a Pedro Sánchez, dicíndonos que estas eleccións ían de “elixir entre fascismo ou democracia en España”, acabou, á vista do desastroso resultado para el, en dicir que só foran unhas eleccións locais en Madrid sen consecuencias para o seu goberno.

Pero o peor, para rematar tanta indecencia, foi non só a falta de autocrítica, senón a sinalización e endose de culpabilidade ao candidato Anxo Gabilondo ao que impuxeron a estratexia da campaña e agora abandonan á súa sorte. Engádanlle se queren a apertura de expediente a dous coherentes socialistas como Leguina e Redondo Terreros por facerse unha foto con Ayuso.

Sánchez quedou retratado, o seu comportamento evidenciou a súa crueldade e covardía.

miércoles, 28 de abril de 2021

De mal en peor

No es ninguna novedad decir que llevamos un largo tiempo padeciendo la crispación y polarización que algunas formaciones políticas practican y que, como consecuencia, también acaban contagiando al resto de la sociedad.

A los enfrentamientos y provocaciones que nos hemos acostumbrado a ver en todo debate con carga ideológica, se vienen sumando en las últimas semanas los derivados de una nueva campaña electoral, esta vez en la Comunidad de Madrid. Lejos de parecer algo ajeno a los ciudadanos de otros lugares de España, al menos en esta ocasión, se está convirtiendo en el punto de mira de la política y de los medios de comunicación. Las razones, la oportunidad de apoyar o reprobar la gestión de la Comunidad más atacada desde el Gobierno de la Nación, la ocasión de decirles a los partidos que gobiernan desde la Moncloa que no quieren, o sí, que su modelo se aplique a los madrileños, y también la manera de castigar, o no, las políticas económicas, sociales y de gestión de esta pandemia lideradas por el presidente Sánchez. Cada cual podrá añadir otras razones, la suyas.

Con el foco puesto en Madrid nos hemos olvidado de que hace pocas semanas también se celebraron elecciones en Cataluña, y de que allí a día de hoy todavía no se ponen de acuerdo los nacionalistas e independentistas en la formación de un gobierno, lo que de no corregirse en pocos días avocaría a la repetición de los comicios. Un nuevo factor que añadir a este clima de polarización y enfrentamientos en el que cada día más se está convirtiendo la convivencia política y social de los españoles.

Lejos de los focos electorales y los debates en los parlamentos, el ruido también ha llegado esta semana nada menos que a las páginas del Boletín Oficial de Estado. Un BOE publicado en el día del libro, que en sus páginas y en preámbulo de una ley orgánica contiene un texto más propio de un mitin electoral que de un texto legislativo. Introduce criticas a la gestión de un gobierno de España, el de Rajoy, y en una ley, y lo grave es que dicho texto tiene la firma del Rey porque así lo exigen sus obligaciones constitucionales. Meten en campaña electoral al BOE. Muy grande debe ser la preocupación y desesperación entre las filas de los partidos en el gobierno.

Escribiendo este articulo desde una atalaya privilegiada, Galicia, no puedo dejar de poner en valor la situación que aquí tenemos. Aquí se respira sana convivencia, se centra el foco en lo que realmente importa a los gallegos, la salud y el trabajo. Se percibe a un gobierno entregado a resolver estas prioridades y a una oposición que desde la discrepancia y en ocasiones el ruido, no llega al nivel de tensión de otros lares. En Galicia gozamos de una paz social que aleja el centro de las noticias de las broncas entre paridos para orientarlas hacia una gestión sanitaria y económica que en general resulta muy bien valorada.

Sin duda alguna apuesto una vez más por un modelo de convivencia social y político donde se rebaje el nivel de crispación y donde los ciudadanos puedan valorar, juzgar y decidir sobre las políticas que quieren para ellos. Sin ese modelo cada día que pase, iremos de mal en peor, y todo tiene un límite.


De mal a peor

Non é ningunha novidade dicir que levamos un longo tempo padecendo a crispación e polarización que algunhas formacións políticas practican e que, como consecuencia, tamén acaban contaxiando ao resto da sociedade.

Aos enfrontamentos e provocacións que nos afixemos a ver en todo debate con carga ideolóxica, veñen sumando nas últimas semanas os derivados dunha nova campaña electoral, esta vez na Comunidade de Madrid. Lonxe de parecer algo alleo aos cidadáns doutros lugares de España, polo menos nesta ocasión, está a converterse no punto de mira da política e dos medios de comunicación. As razóns, a oportunidade de apoiar ou reprobar a xestión da Comunidade máis atacada desde o Goberno da Nación, a ocasión de dicirlles aos partidos que gobernan desde a Moncloa que non queren, ou si, que o seu modelo aplíquese aos madrileños, e tamén a maneira de castigar, ou non, as políticas económicas, sociais e de xestión desta pandemia lideradas polo presidente Sánchez. Cada cal poderá engadir outras razóns, a súas.

Co foco posto en Madrid esquecémonos de que hai poucas semanas tamén se celebraron eleccións en Cataluña, e de que alí a día de hoxe aínda non se poñen de acordo os nacionalistas e independentistas na formación dun goberno, o que de non corrixirse en poucos días obrigaría á repetición dos comicios. Un novo factor que engadir a este clima de polarización e enfrontamentos no que cada día máis se está convertendo a convivencia política e social dos españois.

Lonxe dos focos electorais e os debates nos parlamentos, o ruído tamén chegou esta semana nada menos que ás páxinas do Boletín Oficial de Estado. Un BOE publicado no día do libro, que nas súas páxinas e en preámbulo dunha lei orgánica contén un texto máis propio dun mitin electoral que dun texto lexislativo. Introduce criticas á xestión dun goberno de España, o de Rajoy, e nunha lei, e o grave é que devandito texto ten a firma do Rei porque así o esixen as súas obrigacións constitucionais. Meten en campaña electoral ao BOE. Moi grande debe ser a preocupación e desesperación entre as filas dos partidos no goberno.

Escribindo leste articulo desde unha atalaia privilexiada, Galicia, non podo deixar de poñer en valor a situación que aquí temos. Aquí respírase sa convivencia, céntrase o foco no que realmente importa aos galegos, a saúde e o traballo. Percíbese a un goberno entregado a resolver estas prioridades e a unha oposición que desde a discrepancia e en ocasións o ruído, non chega ao nivel de tensión doutras lareiras. En Galicia gozamos dunha paz social que afasta o centro das noticias das rifas entre paridos para orientalas cara a unha xestión sanitaria e económica que en xeral resulta moi ben valorada.

Sen ningunha dúbida aposto unha vez máis por un modelo de convivencia social e político onde se rebaixe o nivel de crispación e onde os cidadáns poidan valorar, xulgar e decidir sobre as políticas que queren para eles. Sen ese modelo cada día que pase, iremos de mal a peor, e todo ten un límite.