miércoles, 21 de julio de 2021

Contrapuesto

Esto viene a cuento de las sensaciones y percepciones que el pasado fin de semana experimenté al escuchar la intervención del Presidente Feijoo en el 17 Congreso del Partido Popular de Galicia, mi partido desde hace 39 años.

Sensaciones y percepciones que inevitablemente se contraponen con las que semanalmente vivo al escuchar al Presidente Sánchez o alguno de los miembros del Gobierno.

Feijoo dijo en su brillante discurso que “no sería nadie sin sus compañeros, presidentes provinciales, alcaldes, sin la estructura del partido…” En definitiva sin sus equipos refiriéndose a sus gobiernos como los que cuentan con la mayor experiencia de España. Lo dejó claro: “he nombrado en 12 años a la mitad de consejeros que Pedro Sánchez en 3 años”. Es decir, un nuevo ejemplo de buscar la estabilidad contrapuesto al de mantenerse en el poder aunque sea a costa de deshacerse de tus más leales colaboradores. Contraponer “hacer” frente a “mantenerse”.

Cuando se refirió a la manera de entender la política dejó dicho que no le gusta que nadie le diga lo que quiere oír, sino lo que debe hacer, y nuevamente mi pensamiento perverso intentaba encontrar a un colaborador de Sánchez atreviéndose a decirle a la cara algo diferente a lo que quiere oír.

En ese capítulo dedicado a la manera de entender y de hacer política se refirió a algo que comparto al cien por cien: escuchar y pactar. Lo hizo poniendo el acento en los interesantes debates constructivos en los que el adversario puede tener razón. Actitud que se contrapone a la de un Pedro Sánchez que pertenece al prototipo de líder que nos dice a los demás lo que tenemos que hacer aunque él nunca haga nada de eso. Un Sánchez “instalado en el pensamiento único sobre todos los temas, incluso sobre los más íntimos y personales, donde se cruzan la moral y la ética.”

La política es más que un eslogan, no se puede resumir lo que se piensa en 140 caracteres, o que se necesitan más resultados y menos titulares, también fueron algunas de sus palabras que certifican que no es un político al uso.

Pero el contenido más profundo estuvo incluido en el apartado relativo a entender la desmotivación ciudadana por la política y sus posibles causas. Lo hizo refiriéndose a la manera de hacer política basada en el poder por el poder, en un gobierno sin un proyecto de España, sólo con un proyecto de supervivencia, “dándole la espalda a cualquier consenso, incluso sobre los cimientos de la democracia española”, que esta sometiendo “sin rubor a toda una nación a los caprichos de los independentistas”. Otros ejemplos de las maneras contrapuestas de entender y practicar la política.

Para finalizar no podía faltar su diagnóstico sobre las respuestas a estas situaciones y a la desmotivación que provocan entre los ciudadanos. Su receta es otra vez clara en contraposición a las de otros gobernantes. “Busquemos la respuesta más allá de las frases vacías, más allá de todos los populismos, de los egoísmos independentistas, de los políticos que se creen superiores a los demás”.

Sus posturas se resumen en darle a la gente lo que necesita, entenderse, ofrecer soluciones y no problemas. Cooperación, alianzas y entendimientos. Lo contrapuesto a lo que nos ofrecen los perfiles que hoy se empeñan en perpetuarse en la Moncloa.

Contraposto

Isto vén a conto das sensacións e percepcións que a pasada fin de semana experimentei ao escoitar a intervención do Presidente Feijoo no 17 Congreso do Partido Popular de Galicia, o meu partido desde hai 39 anos.

Sensacións e percepcións que inevitablemente se contrapoñen coas que semanalmente vivo ao escoitar ao Presidente Sánchez ou algún dos membros do Goberno.

Feijoo dixo no seu brillante discurso que “non sería ninguén sen os seus compañeiros, presidentes provinciais, alcaldes, sen a estrutura do partido…” En definitiva sen os seus equipos referíndose aos seus gobernos como os que contan coa maior experiencia de España. Deixouno claro: “nomeei en 12 anos á metade de conselleiros que Pedro Sánchez en 3 anos”. É dicir, un novo exemplo de buscar a estabilidade contraposto ao de manterse no poder aínda que sexa á conta de desfacerse dos teus máis leais colaboradores. Contrapoñer “facer” fronte a “manterse”.

Cando se referiu á maneira de entender a política deixou dito que non lle gusta que ninguén lle diga o que quere oír, senón o que debe facer, e novamente o meu pensamento perverso tentaba atopar a un colaborador de Sánchez atrevéndose a dicirlle á cara algo diferente ao que quere oír.

Nese capítulo dedicado á maneira de entender e de facer política referiuse a algo que comparto ao cento por cento: escoitar e pactar. Fíxoo poñendo o acento nos interesantes debates construtivos nos que o adversario pode ter razón. Actitude que se contrapón á dun Pedro Sánchez que pertence ao prototipo de líder que nos di aos demais o que temos que facer aínda que el nunca faga nada diso. Un Sánchez “instalado no pensamento único sobre todos os temas, mesmo sobre os máis íntimos e persoais, onde se cruzan a moral e a ética.”

A política é máis que un slogan, non se pode resumir o que se pensa en 140 caracteres, ou que se necesitan máis resultados e menos titulares, tamén foron algunhas das súas palabras que certifican que non é un político ao uso.

Pero o contido máis profundo estivo incluído no apartado relativo a entender a desmotivación cidadá pola política e as súas posibles causas. Fíxoo referíndose á maneira de facer política baseada no poder polo poder, nun goberno sen un proxecto de España, só cun proxecto de supervivencia, “dándolle as costas a calquera consenso, mesmo sobre os cimentos da democracia española”, que esta sometendo “sen rubor a toda unha nación aos caprichos dos independentistas”. Outros exemplos das maneiras contrapostas de entender e practicar a política.

Para finalizar non podía faltar o seu diagnóstico sobre as respostas a estas situacións e á desmotivación que provocan entre os cidadáns. A súa receita é outra vez clara en contraposición ás doutros gobernantes. “Busquemos a resposta máis aló das frases baleiras, máis aló de todos os populismos, dos egoísmos independentistas, dos políticos que se cren superiores aos demais”.

As súas posturas resúmense en darlle á xente o que necesita, entenderse, ofrecer solucións e non problemas. Cooperación, alianzas e entendementos. O contraposto ao que nos ofrecen os perfís que hoxe se empeñan en perpetuarse na Moncloa.

miércoles, 7 de julio de 2021

Su tiempo se agota

No es la primera vez, ni será la última, en la que la hemeroteca o las declaraciones solemnes y públicas sirven para destapar a un mentiroso. Cuan cierto es eso de que la mentira tiene las patas muy cortas.

Hace unos días el Presidente Sánchez nos decía en la sede que representa a la Soberanía Nacional que “nunca jamás el PSOE aceptará un referéndum de independencia en Cataluña”. Inmediatamente a muchos se nos vinieron a la memoria anteriores afirmaciones que detrás de su rotundidad sólo ocultaban otros engaños.

Ya nos había dicho (cuando era Pedro Sánchez diputado y no Presidente), que nunca daría indultos políticos y que sentía vergüenza por los que había concedido su partido, incluso pedía perdón a los españoles por ello.

También que nunca pactaría con independentistas, lo recuerdan “falso es falso, nunca es nunca y no es no”. Volviendo a oírlo es para llorar, y no precisamente de risa.

Se cansó de reiterar que la sentencia por lo acontecido el 1 de octubre en Cataluña implicaba el cumplimiento integro de las penas y que haría que Puigdemont se sentara en el banquillo ante la justicia española.

Han sido tantas las afirmaciones rotundas que en poco tiempo han quedado pulverizadas por la conveniencia, que viniendo de alguien que ostenta la alta responsabilidad de dirigir el Gobierno de la Nación, si tuviera algo de dignidad ya tendría que haber presentado su dimisión.

Por estas y otras razones ni muchos españoles ni yo nos creemos ahora sus grandilocuentes afirmaciones de “nunca jamás” a no ser que las pronuncie con el sentido que las pronunciaba Romanones hace casi 100 años cuando decía “cuando digo nunca jamás, me refiero al momento presente”. Así que seguramente cuando bajó de la tribuna del hemiciclo ese “nunca jamás” ya había caducado. 

Hablando de Romanones y de Cataluña, también dejo dicho “en mi frecuente paso por el gobierno he aprendido que la atención de los Ministros ha estado absorbida constantemente por Cataluña; cuando no era una cosa, era otra; huelgas, regionalismo, separatismo, sindicalismo, proteccionismo. Si el resto de España hubiera originado iguales preocupaciones, la vida ministerial habría sido imposible.” Cuántas cosas semejantes repitiéndose en nuestra historia, y es que no hay que intentar contentar a los que no se quieren contentar, que dijo Julián Marías.

Pero puestos a citar sin retroceder tanto en el tiempo, quiero recordar aquí lo que el portavoz de ERC, el Sr. Rufián, le dijo a Sánchez unos minutos después de abandonar la tribuna: “denos tiempo, también nos dijo que no habría indultos y ahí están”. Hasta los que lo sustentan en el poder le recuerdan de manera burlesca sus mentiras y debilidades.

Tiempo es el que se propone ganar para seguir alojado en la Moncloa. Tiempo para seguir dinamitando cuatro décadas de convivencia en paz y progreso entre españoles.

Pero también es conveniente recordar que el tiempo también se agota, y que tarde o temprano los españoles pasaremos factura en las urnas a los que traicionan sus promesas y articulan todas sus políticas pactando con aquellos que solamente buscan el beneficio propio a costa de romper las bases y los cimientos de nuestra convivencia. Por eso le digo que su tiempo se agota.

O seu tempo esgótase

Non é a primeira vez, nin será a última, na que a hemeroteca ou as declaracións solemnes e públicas serven para destapar a un mentireiro.  Cuan certo é iso de que a mentira ten as patas moi curtas.

Hai uns días o Presidente Sánchez dicíanos na sede que representa á Soberanía Nacional que “nunca xamais o PSOE aceptará un referendo de independencia en Cataluña”. Inmediatamente a moitos se nos viñeron á memoria anteriores afirmacións que detrás da súa rotundidade só ocultaban outros enganos.

Xa nos dicía (cando era Pedro Sánchez deputado e non Presidente), que nunca daría indultos políticos e que sentía vergoña polos que concedera o seu partido, mesmo pedía perdón aos españois por iso.

Tamén que nunca pactaría con independentistas, lémbrano “falso é falso, nunca é nunca e non é non”. Volvendo oílo é para chorar, e non precisamente de risa.

Cansouse de reiterar que a sentenza polo acontecido o 1 de outubro en Cataluña implicaba o cumprimento integro das penas e que faría que  Puigdemont sentase no banco #ante a xustiza española.

Foron tantas as afirmacións rotundas que en pouco tempo quedaron  pulverizadas pola conveniencia, que vindo de alguén que ostenta a alta responsabilidade de dirixir o Goberno da Nación, se tivese algo de dignidade xa tería que presentar a súa dimisión.

Por estas e outras razóns nin moitos españois nin eu crémonos agora os seus  grandilocuentes afirmacións de “nunca xamais” a non ser que as pronuncie co sentido que as pronunciaba  Romanones hai case 100 anos cando dicía “cando digo nunca xamais, refírome ao momento presente”. Así que seguramente cando baixou da tribuna do hemiciclo ese “nunca xamais” xa caducara. 

Falando de  Romanones e de Cataluña, tamén deixo dito “no meu frecuente paso polo goberno aprendín que a atención dos Ministros estivo absorbida constantemente por Cataluña; cando non era unha cousa, era outra; folgas, rexionalismo,  separatismo, sindicalismo, proteccionismo. Se o resto de España orixinase iguais preocupacións, a vida ministerial sería imposible.” Cantas cousas semellantes repetíndose na nosa historia, e é que non hai que tentar contentar aos que non se queren contentar, que dixo Julián Marías.

Pero postos a citar sen retroceder tanto no tempo, quero lembrar aquí o que o portavoz de ERC, o Sr.  Rufián, díxolle a Sánchez uns minutos despois de abandonar a tribuna: “denos tempo, tamén nos dixo que non habería indultos e aí están”. Ata os que o sustentan no poder lémbranlle de maneira  burlesca as súas mentiras e debilidades.

Tempo é o que se propón gañar para seguir aloxado na Moncloa. Tempo para seguir dinamitando catro décadas de convivencia en paz e progreso entre españois.

Pero tamén é conveniente lembrar que o tempo tamén se esgota, e que tarde ou cedo os españois pasaremos factura nas urnas aos que traizoan as súas promesas e articulan todas as súas políticas pactando con aqueles que soamente buscan o beneficio propio á conta de romper as bases e os cimentos da nosa convivencia. Por iso dígolle que o seu tempo esgótase.


miércoles, 23 de junio de 2021

Ilusión

Nada se hace más necesario en tiempos como los que nos está tocando vivir como contar con las dosis necesarias de ilusión para luchar todos los días contra los contratiempos que en nuestras vidas debemos afrontar. Lo mismo ocurre en los ámbitos sociales, políticos o de cualquier otra índole. Sin ilusión los éxitos se resistirán mucho más.

Estos últimos días se han producido dos noticias en Lugo que guardan mucha relación con lo que intento explicar. “Galicia recupera la ilusión de las verbenas” reza un titular. “El Breogán regresa a la élite del baloncesto” podemos leer en otro.

Ambas noticias sin duda están muy ligadas a los sentimientos y emociones que vinculan a las actividades de las fiestas tradicionales, tan ausentes de Galicia durante más de 16 meses, y a las pasiones deportivas que despierta un equipo de baloncesto que tantos días de gloria ha dado durante su historia a Lugo. Son sentimientos y emociones ilusionantes, que sin duda ayudarán a mantener más alicientes para superar las dificultades que tenemos como personas y como sociedad.

Si consultamos el diccionario y buscamos como define “ilusión” podemos leer “esperanza cuyo cumplimiento parece especialmente atractivo”. Efectivamente si por algo se caracteriza un estado anímico cargado de ilusión es porque esta lleno de esperanza, de conseguir aquellas cosas que nos gustaría poder tener o disfrutar.

En cualquier caso la ilusión es algo necesario para sacar adelante proyectos de vida o de ciudad. Es frecuente culpar de la falta de proyectos a las personas que dirigen un organismo con capacidad inversora, llámese ayuntamiento, diputación gobierno... Y sin duda en ocasiones tienen culpas. Pero no es menos cierto que la sociedad debe también actuar, proponer, exigir, participar, por los medios o canales que se nos ofrecen. 

Ahora bien, para mí la clave en conseguir esa participación no viene dada tanto por establecer presupuestos participativos o buzones de sugerencias. Lo importante es conseguir en primer lugar que quien gobierna tenga ilusión en lo que hace y, fundamental, que logre contagiar y transmitir al conjunto de la ciudadanía esa ilusión, ese proyecto para su ciudad o territorio. Ahí reside el éxito de un buen político.

Es muy frecuente, y más en los momentos de pesimismo, fiarlo todo al “Dios proveerá”, a decir que “mantenemos la esperanza” sin más. Pero lo que es realmente necesario para combatir aquellas cosas que no nos gustan o que queremos cambiar, es la determinación por intentarlo, la ilusión en conseguirlo.

En lo político hoy España vive un momento de seria preocupación. Desde este mismo espacio y en varias ocasiones me he referido a la crisis sanitaria y a las derivadas de los problemas económicos y sociales que ya están aquí. También los que afectan a la convivencia y las tensiones territoriales. Pero también me digo a mi mismo que para combatir estas situaciones y lograr cambiarlas, es imprescindible creer en lo que se hace y poner en ello toda la ilusión de la que uno sea capaz.

Por ello que vuelvan las verbenas y el Breogán regrese a la ACB serán sin duda para muchos de gran ayuda para recuperar algunas de las ilusiones que se quedan por el camino.   

Ilusión

Nada se fai máis necesario en tempos como os que nos está tocando vivir como contar coas doses necesarias de ilusión para loitar todos os días contra os contratempos que nas nosas vidas debemos afrontar. O mesmo ocorre nos ámbitos sociais, políticos ou de calquera outra índole. Sen ilusión os éxitos resistiranse moito máis.

Estes últimos días producíronse dúas noticias en Lugo que gardan moita relación co que tento explicar. “Galicia recupera a ilusión das verbenas” reza un titular. “O Breogán regresa á elite do baloncesto” podemos ler noutro.

Ambas as noticias sen dúbida están moi ligadas aos sentimentos e emocións que vinculan ás actividades das festas tradicionais, tan ausentes de Galicia durante máis de 16 meses, e ás paixóns deportivas que esperta un equipo de baloncesto que tantos días de gloria deu durante a súa historia a Lugo. Son sentimentos e emocións ilusionantes, que sen dúbida axudarán a manter máis alicientes para superar as dificultades que temos como persoas e como sociedade.

Se consultamos o dicionario e buscamos como define “ilusión” podemos ler “esperanza cuxo cumprimento parece especialmente atractivo”. Efectivamente se por algo se caracteriza un estado anímico cargado de ilusión é porque esta cheo de esperanza, de conseguir aquelas cousas que nos gustaría poder ter ou gozar.

En calquera caso a ilusión é algo necesario para sacar adiante proxectos de vida ou de cidade. É frecuente culpar da falta de proxectos ás persoas que dirixen un organismo con capacidade investidora, chámese concello, deputación goberno... E sen dúbida en ocasións teñen culpas. Pero non é menos certo que a sociedade debe tamén actuar, propoñer, esixir, participar, polos medios ou canles que se nos ofrecen. 

Agora ben, para min a clave en conseguir esa participación non vén dada tanto por establecer orzamentos participativos ou caixas de correos de suxerencias. O importante é conseguir en primeiro lugar que quen goberna teña ilusión no que fai e, fundamental, que logre contaxiar e transmitir ao conxunto da cidadanía esa ilusión, ese proxecto para a súa cidade ou territorio. Aí reside o éxito dun bo político.

É moi frecuente, e máis nos momentos de pesimismo, fialo todo ao “Deus proverá”, a dicir que “mantemos a esperanza” sen máis. Pero o que é realmente necesario para combater aquelas cousas que non nos gustan ou que queremos cambiar, é a determinación por tentalo, a ilusión en conseguilo.

No político hoxe España vive un momento de seria preocupación. Desde leste mesmo espazo e en varias ocasións referinme á crise sanitaria e ás derivadas dos problemas económicos e sociais que xa están aquí. Tamén os que afectan á convivencia e as tensións territoriais. Pero tamén me digo ao meu mesmo que para combater estas situacións e lograr cambialas, é imprescindible crer no que se fai e poñer niso toda a ilusión da que un sexa capaz.

Por iso que volvan as verbenas e o Breogán regrese á ACB serán sen dúbida para moitos de gran axuda para recuperar algunhas das ilusións que quedan polo camiño.

miércoles, 9 de junio de 2021

Los granos

Tienen que disculparme por el título pero no encontré otro que se adaptara mejor a lo que necesito expresar. Con sólo con nombrarlos, los granos evocan imágenes desagradables si se refieren a los que afloran en nuestros cuerpos y en especial a nuestras caras. Las molestias y las ganas de eliminarlos se convierten en nuestra prioridad.

Pero hay otro tipo de granos. En la pandilla de amigos es frecuente que alguien sea el grano que provoca las tensiones. En las familias también hay granos molestos que, por ambiciones desmedidas, envidias o una larga lista de pecados - incluso algunos capitales -, son capaces de convertirse en cancerígenos acabando con la convivencia familiar. En el trabajo, en el gimnasio, en tantos lugares que frecuentamos, los granos molestos son inevitables y los tratamientos varían en función del tamaño del sarpullido y de la constancia al aplicar la receta.

En nuestra querida España (si pongo Patria algunos me tildarán de facha) han surgido en los últimos años varios “granos” que han provocado reacciones que van mucho más lejos que las preocupaciones estéticas. Al igual que a cualquier cuerpo, a nuestra tierra y a la convivencia entre españoles, los granos son molestos y la irritan.

Pero ha llegado el momento de hacer el diagnostico, de distinguir entre las espinillas, el acné juvenil, los quistes sebáceos o los granos con células cancerígenas. A la convivencia entre españoles le ha salido un sarpullido de fácil diagnostico y difícil tratamiento.

Tratándose de un sarpullido peligroso y contagioso, preocupa que a quien corresponde aplicar el tratamiento, ese Gobierno tan numeroso como incapaz, es errático en sus prescripciones, al extremo de que el paciente, España, cada día tiene peor su piel y con ello su enfermedad se agrava.

Continuando con el símil, les pido que piensen en ejemplos. Les puedo dar pistas. ¿Cómo diagnosticarían lo referente a la concesión de indultos a personas que después de cometer graves ataques a nuestra convivencia, y al estado de derecho, no solo están lejos de mostrar el menor arrepentimiento sino que además manifiestan sin titubeos su intención de volver a cometer esos actos? Y es un grano entre muchos: qué decir del que tiene que ver con la desastrosa gestión de la mayor pandemia, o del de la nefasta política exterior que nos ha convertido en un país no respetado. Son sólo algunos ejemplos, pistas para que, con poco esfuerzo, ustedes completen el cuadro clínico que cada día que pasa evidencia el empeoramiento del enfermo.

Pero lo peor de esta situación es que quien debería ponerle remedio se ha convertido en otro auténtico grano. Un ser que se fotografía en la replica del zulo que fue la cárcel inhumana de Ortega Lara durante año y medio mientras sigue apoyándose en los herederos de aquellos asesinos y terroristas para mantenerse en la Moncloa. Un ser así sólo es comparable con el peor de los forúnculos. Un individuo que arruina la vida de policías gravemente heridos en los altercados de Cataluña concediéndoles jubilaciones anticipadas por sus lesiones sin reconocerles que fueron en acto de servicio, al tiempo que resuelve la vida de los políticos presos… ¿qué nombre puede tener?

Por eso he recurrido a la desagradable imagen que transmiten toda clase de granos, no ha sido casual. Cada día resultan más repugnantes estos comportamientos despectivos con toda una nación a cambio de mantenerse un día más en el poder.


Os grans

Teñen que desculparme polo título pero non atopei outro que se adaptase mellor ao que necesito expresar. Con só con nomealos, os grans evocan imaxes desagradables se se refiren aos que afloran nos nosos corpos e en especial ás nosas caras. As molestias e as ganas de eliminalos convértense na nosa prioridade.

Pero hai outro tipo de grans. Na cuadrilla de amigos é frecuente que alguén sexa o gran que provoca as tensións. Nas familias tamén hai grans molestos que, por ambicións desmedidas, envexas ou unha longa lista de pecados - mesmo algúns capitais -, son capaces de converterse en canceríxenos acabando coa convivencia familiar. No traballo, no ximnasio, en tantos lugares que frecuentamos, os grans molestos son inevitables e os tratamentos varían en función do tamaño da erupción e da constancia ao aplicar a receita.

Na nosa querida España (se poño Patria algúns me tacharán de  facha) xurdiron nos últimos anos varios “grans” que provocaron reaccións que van moito máis lonxe que as preocupacións estéticas. Do mesmo xeito que a calquera corpo, á nosa terra e á convivencia entre españois, os grans son molestos e irrítana.

Pero chegou o momento de facer o diagnostico, de distinguir entre as canelas, a acne xuvenil, os  quistes  sebáceos ou os grans con células canceríxenas. Á convivencia entre españois saíulle unha erupción de fácil diagnostico e difícil tratamento.

Tratándose dunha erupción perigoso e contaxioso, preocupa que a quen corresponde aplicar o tratamento, ese Goberno tan numeroso como incapaz, é  errático nas súas prescricións, ao extremo de que o paciente, España, cada día ten peor a súa pel e con iso a súa enfermidade agrávase.

Continuando co símil, pídolles que pensen en exemplos. Pódolles dar pistas. Como diagnosticarían o referente á concesión de indultos a persoas que despois de cometer graves ataques á nosa convivencia, e ao estado de dereito, non só están lonxe de mostrar o menor arrepentimento senón que ademais manifestan sen titubeos a súa intención de volver cometer eses actos? E é un gran entre moitos: que dicir do que ten que ver coa desastrosa xestión da maior pandemia, ou do da nefasta política exterior que nos converteu nun país non respectado. Son só algúns exemplos, pistas para que, con pouco esforzo, vostedes completen o cadro clínico que cada día que pasa evidencia o empeoramento do enfermo.

Pero o peor desta situación é que quen debería poñerlle remedio converteuse noutro auténtico gran. Un ser que se fotografa na  replica do  zulo que foi o cárcere inhumano de Ortega Lara durante ano e medio mentres segue apoiándose nos herdeiros daqueles asasinos e terroristas para manterse na Moncloa. Un ser así só é comparable co peor dos forúnculos. Un individuo que arruína a vida de policías gravemente feridos nos altercados de Cataluña concedéndolles xubilacións anticipadas polas súas lesións sen recoñecerlles que foron en acto de servizo, á vez que resolve a vida dos políticos presos… que nome pode ter?

Por iso recorrín á desagradable imaxe que transmiten toda clase de grans, non foi casual. Cada día resultan máis repugnantes estes comportamentos despectivos con toda unha nación a cambio de manterse un día máis no poder.

miércoles, 26 de mayo de 2021

Maniobra de distracción

Acababa de cumplir 14 años en 1968 cuando con alguno de mis hermanos todavía mas pequeños y de la mano de mi tío Paco fuimos a ver en un cine de la Gran Vía madrileña, la recién estrenada película “2001, una odisea en el espacio” de Stanley Kubrick, que según los críticos ha sido una de las cinco grandes películas de la historia del cine.

Como todas las experiencias y emociones especiales que se viven de niño, aquella dejó durante un tiempo mi imaginación revoloteando sobre las imágenes de un espacio todavía desconocido. Pocos meses después una hazaña de película, pero esta vez real, volvería a agitar nuevas emociones en aquel niño: la llegada del hombre a la luna.

Por entonces y con aquella edad no paraba de darle vueltas a la fecha que daba titulo a la película, 2001, para rápidamente ponerme a hacer cábalas sobre lo mayor que entonces sería y los años que todavía tendrían que pasar, faltaban 33.

Hoy, superada en 20 años esa fecha, una nueva puesta en escena, en esta ocasión más teatral que cinematográfica, nos plantea un nuevo horizonte en el que pensar, el año 2050, para el que también tendrán que transcurrir casi 30 años más.

Si de niño me costaba imaginar aquel lejano 2001, hoy ya avanzada mi etapa de adulto no es que me cueste imaginar el 2050, es que me lo impide el preocupante y cambiante devenir de acontecimientos del presente.

No puedo entender, salvo bajo el prisma de considerar esto una maniobra de distracción, que a un Gobierno y a su Presidente, le inquiete más el horizonte del 2050 que lo que tenemos encima en 2021 con la que está cayendo y con las necesarias medidas para hoy y el mañana más inmediato.

Pero si carece de sentido esta estrategia, tampoco le acompaña la credibilidad al documento presentado por Pedro Sánchez bajo el título de “50 objetivos para 2050”. Lo digo porque resulta paradójico que demos por buenas sus previsiones y objetivos cuando los hechos que las avalan son de signo contrario. Sólo un ejemplo demoledor: Propone empujar el avance económico quien, desde que llegó al Gobierno, ha conseguido subir en un 12% el gasto público al tiempo que ha hundido la economía en un 6%. En pocas palabras: despilfarro y más déficit, la herencia perfecta para que en 2050 todavía estemos pagando esa enorme deuda que todos los españoles seguimos incrementando año a año. España no volverá al nivel de deuda anterior a la pandemia hasta dentro de 89 años, es decir hasta el año 2110.

Con esos mimbres pretende el Presidente ilusionarnos, distraernos de lo que hoy más nos preocupa. De la pandemia, el paro galopante, la precariedad laboral, las tensiones territoriales... También con las medidas que contiene su Plan, como prolongar la edad de jubilación, atraer a 200.000 inmigrantes al año, reducir la jornada laboral, subir los impuestos, gravar el uso del automóvil, penalizar el consumo de carne y de ropa…

En definitiva, quien no ha dado una en la gestión de la pandemia o gestionando nuestra economía ahora, desde su posición favorita, el atril ante las cámaras, nos presenta su gran producción, su maniobra de distracción.

Como en la película de Kubrick con más de 200 tomas con efectos especiales, Pedro Sánchez ha realizado una nueva puesta en escena plagada de ficción para dibujarnos un futuro prometedor en un presente desolador.


Manobra de distracción

Acababa de cumprir 14 anos en 1968 cando con algún dos meus irmáns aínda mais pequenos e da man do meu tío Paco fomos a ver nun cinema da Gran Vía madrileña, a recentemente estreada película “2001, unha odisea no espazo” de  Stanley  Kubrick, que segundo os críticos foi unha das cinco grandes películas da historia do cinema.

Como todas as experiencias e emocións especiais que se viven de neno, aquela deixou durante un tempo a miña imaxinación  revoloteando sobre as imaxes dun espazo aínda descoñecido. Poucos meses despois unha fazaña de película, pero esta vez real, volvería axitar novas emocións naquel neno: a chegada do home á lúa.

Por entón e con aquela idade non paraba de darlle voltas á data que daba titulo á película, 2001, para rapidamente poñerme a facer cábalas sobre o maior que entón sería e os anos que aínda terían que pasar, faltaban 33.

Hoxe, superada en 20 anos esa data, unha nova posta en escena, nesta ocasión máis teatral que cinematográfica, exponnos un novo horizonte no que pensar, o ano 2050, para o que tamén terán que transcorrer case 30 anos máis.

Se de neno custábame imaxinar aquel afastado 2001, hoxe xa avanzada a miña etapa de adulto non é que me custe imaxinar o 2050, é que mo impide o preocupante e cambiante devir de acontecementos do presente.

Non podo entender, salvo baixo o prisma de considerar isto unha manobra de distracción, que a un Goberno e ao seu Presidente, inquiételle máis o horizonte do 2050 que o que temos encima en 2021 coa que está a caer e coas necesarias medidas para hoxe e o mañá máis inmediato.

Pero se carece de sentido esta estratexia, tampouco lle acompaña a credibilidade ao documento presentado por Pedro Sánchez baixo o título de “50 obxectivos para 2050”. Dígoo porque resulta paradoxal que demos por boas as súas previsións e obxectivos cando os feitos que as avalan son de signo contrario. Só un exemplo demoledor: Propón empuxar o avance económico quen, desde que chegou ao Goberno, conseguiu subir nun 12% o gasto público á vez que afundiu a economía nun 6%. En poucas palabras: malgasto e máis déficit, a herdanza perfecta para que en 2050 aínda esteamos a pagar esa enorme débeda que todos os españois seguimos incrementando ano a ano. España non volverá ao nivel de débeda anterior á pandemia ata dentro de 89 anos, é dicir ata o ano 2110. 

Con esas vimbias pretende o Presidente ilusionarnos, distraernos do que hoxe máis nos preocupa. Da pandemia, o paro galopante, a precariedade laboral, as tensións territoriais... Tamén coas medidas que contén o seu Plan, como prolongar a idade de xubilación, atraer a 200.000 inmigrantes ao ano, reducir a xornada laboral, subir os impostos, gravar o uso do automóbil, penalizar o consumo de carne e de roupa…

En definitiva, quen non deu unha na xestión da pandemia ou xestionando a nosa economía agora, desde a súa posición favorita, o atril #ante as cámaras, preséntanos a súa gran produción, a súa manobra de distracción.

Como na película de  Kubrick con máis de 200 tomas con efectos especiais, Pedro Sánchez realizou unha nova posta en escena infestada de ficción para debuxarnos un futuro prometedor nun presente desolador.

miércoles, 12 de mayo de 2021

Crueles y cobardes

En el transcurso de la vida, el comportamiento ante el devenir de los acontecimientos es la mejor prueba para calar a las personas, su verdadera naturaleza.

De lo acontecido en Madrid en las últimas semanas ya han corrido ríos de tinta. Se han analizado las estrategias de la campaña electoral de unos y otros y también al detalle los resultados del 4 de mayo, incluso sus consecuencias en la política nacional. Todo ello sin duda ha despertado el interés de propios y extraños. Pero permítanme que hoy ponga el foco en algo que a mi juicio define el por qué de mucho de lo acontecido, la explicación en gran medida del resultado final: el comportamiento humano.

Si nos remontamos unos meses atrás y analizamos el comportamiento político de Pedro Sánchez es fácil que se nos quedaran bien grabados algunos hitos en la memoria de todos. Desde pactar con quien le quitaría el sueño, apoyarse en los partidos más extremistas y separatistas para mantenerse en La Moncloa, descalificar a jueces y periodistas, hasta ningunear al Rey, han sido muchas las ocasiones en las que las verdaderas intenciones y la condición del personaje han dejado cada día más clara la pasta de la que esta formado.

Pero también han ocurrido, y siguen aconteciendo, cosas que al ciudadano le impactan más que los eslóganes de las campañas electorales: el desprecio al castellano, la aprobación de una Ley de educación sin dialogo previo con padres y profesores y sin aceptar una sola enmienda de la oposición, las constantes mentiras sobre la brutal subida de impuestos que nos esperan a la vuelta de la esquina, el lavado de manos en la gestión de la pandemia, el final del estado de alarma sin dotar de los instrumentos necesarios a las comunidades autónomas para controlar los nuevos brotes del virus, que con lamentable seguridad se producirán, el semanal acercamiento de presos etarras acompañado de la cesión de las competencias en materia penitenciaria al gobierno vasco, el uso indecente del BOE para hacer propaganda, unido al del Ministerio del Interior y de la Fiscalía General del Estado, al que también podríamos añadir las constantes vergonzosas manipulaciones del CIS… Son tantas cosas que según salen de mi mente producen dolor.

Y si a lo acontecido durante la campaña madrileña nos refiriésemos, a nadie le habrán pasado inadvertidos los giros en las estrategias y las provocaciones constantes para tensionar al máximo el ambiente. Se acuerdan de aquella frase de Zapatero, “nos conviene la tensión”, pues eso. Lo que hizo implicarse a tope en los primeros días de campaña a Pedro Sánchez, diciéndonos que estas elecciones iban de “elegir entre fascismo o democracia en España”, acabó, a la vista del desastroso resultado para él, en decir que solo habían sido unas elecciones locales en Madrid sin consecuencias para su gobierno.

Pero lo peor, para rematar tanta indecencia, ha sido no solo la falta de autocrítica, sino el señalamiento y endose de culpabilidad al candidato Ángel Gabilondo al que impusieron la estrategia de la campaña y ahora abandonan a su suerte. Añádanle si quieren la apertura de expediente a dos coherentes socialistas como Leguina y Redondo Terreros por hacerse una foto con Ayuso.

Sánchez ha quedado retratado, su comportamiento ha evidenciado su crueldad y cobardía.

Crueis e covardes

No transcurso da vida, o comportamento #ante o devir dos acontecementos é a mellor proba para calar ás persoas, a súa verdadeira natureza.

Do acontecido en Madrid nas últimas semanas xa correron ríos de tinta. Analizáronse as estratexias da campaña electoral duns e outros e tamén ao detalle os resultados do 4 de maio, mesmo as súas consecuencias na política nacional. Todo iso sen dúbida espertou o interese de propios e estraños. Pero permítanme que hoxe poña o foco en algo que ao meu xuízo define o por que de moito do acontecido, a explicación en gran medida do resultado final: o comportamento humano.

Se nos remontamos uns meses atrás e analizamos o comportamento político de Pedro Sánchez é fácil que se nos quedasen ben gravados algúns fitos na memoria de todos. Desde pactar con quen lle quitaría o soño, apoiarse nos partidos máis extremistas e separatistas para manterse na Moncloa, descualificar a xuíces e xornalistas, ata ningunear ao Rey, foron moitas as ocasións nas que as verdadeiras intencións e a condición do personaxe deixaron cada día máis clara a pasta da que esta formado.

Pero tamén ocorreron, e seguen acontecendo, cousas que ao cidadán impáctanlle máis que os eslóganes das campañas electorais: o desprezo ao castelán, a aprobación dunha Lei de educación sen dialogo previo con pais e profesores e sen aceptar unha soa emenda da oposición, as constantes mentiras sobre a brutal subida de impostos que nos esperan ao virar a esquina, o lavado de mans na xestión da pandemia, o final do estado de alarma sen dotar dos instrumentos necesarios ás comunidades autónomas para controlar os novos brotes do virus, que con lamentable seguridade produciranse, o semanal achegamento de presos etarras acompañado da cesión das competencias en materia penal ao goberno vasco, o uso indecente do BOE para facer propaganda, unido ao do Ministerio do Interior e da Fiscalía Xeral do Estado, ao que tamén poderiamos engadir as constantes vergoñosas manipulacións do CIS… Son tantas cousas que segundo saen da miña mente producen dor.

E se ao acontecido durante a campaña madrileña referísemonos/referísemosnos, a ninguén lle pasarán inadvertidos os xiros nas estratexias e as provocacións constantes para tensionar ao máximo o ambiente. Acórdanse daquela frase de Zapatero, “convennos a tensión”, pois iso. O que fixo implicarse a lume de biqueira nos primeiros días de campaña a Pedro Sánchez, dicíndonos que estas eleccións ían de “elixir entre fascismo ou democracia en España”, acabou, á vista do desastroso resultado para el, en dicir que só foran unhas eleccións locais en Madrid sen consecuencias para o seu goberno.

Pero o peor, para rematar tanta indecencia, foi non só a falta de autocrítica, senón a sinalización e endose de culpabilidade ao candidato Anxo Gabilondo ao que impuxeron a estratexia da campaña e agora abandonan á súa sorte. Engádanlle se queren a apertura de expediente a dous coherentes socialistas como Leguina e Redondo Terreros por facerse unha foto con Ayuso.

Sánchez quedou retratado, o seu comportamento evidenciou a súa crueldade e covardía.

miércoles, 28 de abril de 2021

De mal en peor

No es ninguna novedad decir que llevamos un largo tiempo padeciendo la crispación y polarización que algunas formaciones políticas practican y que, como consecuencia, también acaban contagiando al resto de la sociedad.

A los enfrentamientos y provocaciones que nos hemos acostumbrado a ver en todo debate con carga ideológica, se vienen sumando en las últimas semanas los derivados de una nueva campaña electoral, esta vez en la Comunidad de Madrid. Lejos de parecer algo ajeno a los ciudadanos de otros lugares de España, al menos en esta ocasión, se está convirtiendo en el punto de mira de la política y de los medios de comunicación. Las razones, la oportunidad de apoyar o reprobar la gestión de la Comunidad más atacada desde el Gobierno de la Nación, la ocasión de decirles a los partidos que gobiernan desde la Moncloa que no quieren, o sí, que su modelo se aplique a los madrileños, y también la manera de castigar, o no, las políticas económicas, sociales y de gestión de esta pandemia lideradas por el presidente Sánchez. Cada cual podrá añadir otras razones, la suyas.

Con el foco puesto en Madrid nos hemos olvidado de que hace pocas semanas también se celebraron elecciones en Cataluña, y de que allí a día de hoy todavía no se ponen de acuerdo los nacionalistas e independentistas en la formación de un gobierno, lo que de no corregirse en pocos días avocaría a la repetición de los comicios. Un nuevo factor que añadir a este clima de polarización y enfrentamientos en el que cada día más se está convirtiendo la convivencia política y social de los españoles.

Lejos de los focos electorales y los debates en los parlamentos, el ruido también ha llegado esta semana nada menos que a las páginas del Boletín Oficial de Estado. Un BOE publicado en el día del libro, que en sus páginas y en preámbulo de una ley orgánica contiene un texto más propio de un mitin electoral que de un texto legislativo. Introduce criticas a la gestión de un gobierno de España, el de Rajoy, y en una ley, y lo grave es que dicho texto tiene la firma del Rey porque así lo exigen sus obligaciones constitucionales. Meten en campaña electoral al BOE. Muy grande debe ser la preocupación y desesperación entre las filas de los partidos en el gobierno.

Escribiendo este articulo desde una atalaya privilegiada, Galicia, no puedo dejar de poner en valor la situación que aquí tenemos. Aquí se respira sana convivencia, se centra el foco en lo que realmente importa a los gallegos, la salud y el trabajo. Se percibe a un gobierno entregado a resolver estas prioridades y a una oposición que desde la discrepancia y en ocasiones el ruido, no llega al nivel de tensión de otros lares. En Galicia gozamos de una paz social que aleja el centro de las noticias de las broncas entre paridos para orientarlas hacia una gestión sanitaria y económica que en general resulta muy bien valorada.

Sin duda alguna apuesto una vez más por un modelo de convivencia social y político donde se rebaje el nivel de crispación y donde los ciudadanos puedan valorar, juzgar y decidir sobre las políticas que quieren para ellos. Sin ese modelo cada día que pase, iremos de mal en peor, y todo tiene un límite.


De mal a peor

Non é ningunha novidade dicir que levamos un longo tempo padecendo a crispación e polarización que algunhas formacións políticas practican e que, como consecuencia, tamén acaban contaxiando ao resto da sociedade.

Aos enfrontamentos e provocacións que nos afixemos a ver en todo debate con carga ideolóxica, veñen sumando nas últimas semanas os derivados dunha nova campaña electoral, esta vez na Comunidade de Madrid. Lonxe de parecer algo alleo aos cidadáns doutros lugares de España, polo menos nesta ocasión, está a converterse no punto de mira da política e dos medios de comunicación. As razóns, a oportunidade de apoiar ou reprobar a xestión da Comunidade máis atacada desde o Goberno da Nación, a ocasión de dicirlles aos partidos que gobernan desde a Moncloa que non queren, ou si, que o seu modelo aplíquese aos madrileños, e tamén a maneira de castigar, ou non, as políticas económicas, sociais e de xestión desta pandemia lideradas polo presidente Sánchez. Cada cal poderá engadir outras razóns, a súas.

Co foco posto en Madrid esquecémonos de que hai poucas semanas tamén se celebraron eleccións en Cataluña, e de que alí a día de hoxe aínda non se poñen de acordo os nacionalistas e independentistas na formación dun goberno, o que de non corrixirse en poucos días obrigaría á repetición dos comicios. Un novo factor que engadir a este clima de polarización e enfrontamentos no que cada día máis se está convertendo a convivencia política e social dos españois.

Lonxe dos focos electorais e os debates nos parlamentos, o ruído tamén chegou esta semana nada menos que ás páxinas do Boletín Oficial de Estado. Un BOE publicado no día do libro, que nas súas páxinas e en preámbulo dunha lei orgánica contén un texto máis propio dun mitin electoral que dun texto lexislativo. Introduce criticas á xestión dun goberno de España, o de Rajoy, e nunha lei, e o grave é que devandito texto ten a firma do Rei porque así o esixen as súas obrigacións constitucionais. Meten en campaña electoral ao BOE. Moi grande debe ser a preocupación e desesperación entre as filas dos partidos no goberno.

Escribindo leste articulo desde unha atalaia privilexiada, Galicia, non podo deixar de poñer en valor a situación que aquí temos. Aquí respírase sa convivencia, céntrase o foco no que realmente importa aos galegos, a saúde e o traballo. Percíbese a un goberno entregado a resolver estas prioridades e a unha oposición que desde a discrepancia e en ocasións o ruído, non chega ao nivel de tensión doutras lareiras. En Galicia gozamos dunha paz social que afasta o centro das noticias das rifas entre paridos para orientalas cara a unha xestión sanitaria e económica que en xeral resulta moi ben valorada.

Sen ningunha dúbida aposto unha vez máis por un modelo de convivencia social e político onde se rebaixe o nivel de crispación e onde os cidadáns poidan valorar, xulgar e decidir sobre as políticas que queren para eles. Sen ese modelo cada día que pase, iremos de mal a peor, e todo ten un límite.


miércoles, 14 de abril de 2021

Todavía estamos a tiempo

No siempre resulta fácil opinar públicamente de asuntos controvertidos o en los que el debate social y político permanece abierto durante tiempo. Es el caso que acontece con las decisiones de diferentes administraciones y gobiernos en relación a la demolición de la actual estación de autobuses y la extrema modificación de la del tren y sustituirlas por una nueva construcción bajo el nombre de estación intermodal ubicada donde actualmente se encuentra la del ferrocarril.

En estos últimos días los medios de comunicación se hacían eco de nuevos anuncios. El administrador de infraestructuras ferroviarias (ADIF) anunciaba su intención de seguir adelante y acortar plazos para adjudicar la construcción de una nueva estación de tren que costará mas de 31 millones de euros, a los que se tendrán que añadir los costes del parking subterráneo y los de la nueva estación de autobuses.

Dicho de manera más clara, se sigue avanzando en derribar, destruir, mutilar o como quieran llamarlo, dos edificaciones en buen estado y con capacidad para seguir dando servicio con las necesarias mejoras de ampliación y mantenimiento. Una de ellas ubicada en posición privilegiada, a 50 metros de nuestra Muralla, es decir, en el centro de la ciudad y a una cómoda altura respecto a casi toda la ciudad, y que una vez demolida ya no se construiría ahí sino que se integraría en la nueva para el tren, a casi un kilometro y con un fuerte desnivel para acceder a la mayoría del casco urbano.

Si nos detenemos a pensar que el tráfico ferroviario es escaso y a medio plazo esto no va a cambiar, basándome en los planes que anuncia el mismo gobierno que quiere construir una nueva estación; que la mayoría de los viajeros que llegan a Lugo sin utilizar su coche particular lo hacen en autobuses; que la mayor parte de estos vienen a realizar gestiones en actividades públicas o privadas en su mayor parte ubicadas en el centro o en las proximidades del casco amurallado; que la conexión entre ambas estaciones se puede resolver fácilmente mediante un bus urbano que acerque a los viajeros desde la estación ferroviaria a la bien situada de autobuses. Si reflexionamos sobre estas y otras argumentaciones que no tiene espacio aquí, deberíamos coincidir en que los planes gubernamentales no van en la buena dirección.

Todos conocemos estaciones y aeropuertos de muchas ciudades europeas y en la mayoría de ellas y con el paso de los años se mantienen esas edificaciones con las mejoras necesarias de conservación y accesibilidad. Aquí actuamos despreciando lo que va cumpliendo años y construyendo nuevos aeropuertos al lado de los no tan viejos, caso de Santiago. Como si el dinero sobrara.

Lugo no debería permitirse nuevas demoliciones para justificar infraestructuras sobredimensionadas o peor situadas. Con 10 veces menos de gasto se puede renovar la estación de autobuses sin perder su privilegiada ubicación, además de ampliar la del tren, que seguramente seguiría guardando su encanto y cubriendo con creces el escaso incremento previsto de viajeros en décadas.

Hago este llamamiento a la reflexión colectiva de los lucenses y de manera especial de quienes tienen la capacidad de decidir y financiar estos proyectos. Lugo no puede pararse, pero tampoco caminar en sentido contrario a lo que el sentido común indica. Todavía estamos a tiempo.

Aínda estamos a tempo

Non sempre resulta fácil opinar publicamente de asuntos controvertidos ou nos que o debate social e político permanece aberto durante tempo. É o caso que acontece coas decisións de diferentes administracións e gobernos en relación á demolición da actual estación de autobuses e a extrema modificación da do tren e substituílas por unha nova construción baixo o nome de estación intermodal situada onde actualmente atópase a do ferrocarril.

Nestes últimos días os medios de comunicación facíanse eco de novos anuncios. O administrador de infraestruturas ferroviarias (ADIF) anunciaba a súa intención de seguir adiante e acurtar prazos para adxudicar a construción dunha nova estación de tren que custará mais de 31 millóns de euros, aos que se terán que engadir os custos do aparcadoiro subterráneo e os da nova estación de autobuses.

Dito de maneira máis clara, séguese avanzando en derrubar, destruír, mutilar ou como queiran chamalo, dúas edificacións en bo estado e con capacidade para seguir dando servizo coas necesarias melloras de ampliación e mantemento. Unha delas situada en posición privilexiada, a 50 metros da nosa Muralla, é dicir, no centro da cidade e a unha cómoda altura respecto a case toda a cidade, e que unha vez demolida xa non se construiría aí senón que se integraría na nova para o tren, a case un  quilómetro e cun forte desnivel para acceder á maioría do centro urbano.

Se nos detemos a pensar que o tráfico ferroviario é escaso e a medio prazo isto non vai cambiar, baseándome nos plans que anuncia o mesmo goberno que quere construír unha nova estación; que a maioría dos viaxeiros que chegan a Lugo sen utilizar o seu coche particular fano en autobuses; que a maior parte destes veñen realizar xestións en actividades públicas ou privadas na súa maior parte situadas no centro ou nas proximidades do casco amurallado; que a conexión entre ambas as estacións pódese resolver facilmente mediante un bus urbano que achegue aos viaxeiros desde a estación ferroviaria á ben situada de autobuses. Se reflexionamos sobre estas e outras argumentacións que non ten espazo aquí, deberiamos coincidir en que os plans gobernamentais non van na boa dirección.

Todos coñecemos estacións e aeroportos de moitas cidades europeas e na maioría delas e co paso dos anos mantéñense esas edificacións coas melloras necesarias de conservación e accesibilidade. Aquí actuamos desprezando o que vai cumprindo anos e construíndo novos aeroportos á beira dos non tan vellos, caso de Santiago. Coma se o diñeiro sobrase.

Lugo non debería permitirse novas demolicións para xustificar infraestruturas  sobredimensionadas ou peor situadas. Con 10 veces menos de gasto pódese renovar a estación de autobuses sen perder a súa privilexiada localización, ademais de ampliar a do tren, que seguramente seguiría gardando o seu encanto e cubrindo con fartura o escaso incremento previsto de viaxeiros en décadas.

Fago este chamamento á reflexión colectiva dos lucenses e de maneira especial de quen ten a capacidade de decidir e financiar estes proxectos. Lugo non pode pararse, pero tampouco camiñar en sentido contrario ao que o sentido común indica. Aínda estamos a tempo.

miércoles, 31 de marzo de 2021

El armisticio

Hace unos días escuchando la radio en el coche una noticia provocó que subiera el volumen para prestarle toda la atención. Hablaban de un curioso episodio en un colegio y una de sus protagonistas, una niña de 3º de primaria, lo narraba en primera persona.

La niña contaba como su clase estaba cansada de que los niños de 5º, que salían al patio algo después que los de 3º, les deshicieran la cabaña que una y otra vez los de 3º construían en ese patio. La guerra entre ambas clases hizo mella en algunos y tuvieron la idea de proponer hacer las paces de manera un tanto original para sus edades.

Colocaron un cartel con el siguiente texto: “Por favor, no rompáis cada dos por tres la cabaña, la estamos haciendo para todos. Ya sé que estáis enfadados… pero firmemos la paz, por favor. Si queréis ayudarnos, vale, con mucho gusto, pero por favor, que nos está costando mucho”. Al lado otro cartel con el siguiente texto “Firmad si queréis hacer las paces” y en un lateral “esto nos lo dais mañana”.

Tal iniciativa me hizo pensar en su extrapolación a otros colectivos que ya dejaron 3º y 5º de primaria hace décadas y ahora tienen sobre sus hombros la responsabilidad de adoptar decisiones que nos afectan al conjunto de los ciudadanos, nuestros gobernantes.

Llevo tiempo percibiendo y compartiendo un sentimiento muy generalizado en una buena parte de nuestra sociedad, el deseo de rebajar las tensiones, los enfrentamientos, la necesidad de lograr acuerdos estables y beneficiosos para nuestro país. Algo que también requeriría un armisticio entre gobierno y oposición.

En Galicia hace unos días el presidente Feijóo se reunía con los líderes de los dos partidos de la oposición a su gobierno. Un total de 6 horas de reuniones y conversaciones, de dialogo entre tres personas con sus diferentes visiones de la política y de lo que quieren para los gallegos. Hay quienes pensarán que sólo fue un gesto y quienes verán un paso en la buena dirección de trasladar mensajes de unidad en tiempos donde los extremismos cada día tensan más la convivencia.

Cuando llevamos tanto tiempo viviendo en medio de una grave crisis sanitaria, económica y por lo tanto también social, cuando la bronca lleva instalada meses entre las bancadas de los parlamentos, cuando también alcanza al seno del Consejo de Ministros, cuando parece haberse convertido en el modus operandi de la política, la de las siglas por encima de las personas, cuando la soberbia y la mentira son las señas de identidad del Gobierno de España, cuando éstas y tantas cosas agobian cada día más a los españoles, el diálogo entre líderes políticos de diferente signo se me antoja como la mejor noticia de estos últimos días.

Que el ruido deje paso al diálogo es como ese armisticio, esa búsqueda de firmar la paz entre los niños de 3º y 5º de primaria cansados de ver como unos destruyen lo que otros levantan. Todos deseamos que cese el ruido de fondo, que los que tienen en su mano firmar lo hagan en esa hoja del colegio que decía “firmad si queréis hacer las paces”. Los niños otra vez dándonos ejemplo. Ojalá que no pierdan su incipiente capacidad de dialogar y ponerse de acuerdo. Pronto serán ellos los que tendrán que dialogar desde las instituciones, las empresas, los gobiernos. Que los niños de hoy aprendan a buscar la paz, el armisticio, será garantía de un futuro en mejor convivencia.

O armisticio

Hai uns días escoitando a radio no coche unha noticia provocou que subise o volume para prestarlle toda a atención. Falaban dun curioso episodio nun colexio e unha dos seus protagonistas, unha nena de 3º de primaria, narrábao en primeira persoa.

A nena contaba como a súa clase estaba cansada de que os nenos de 5º, que saían ao patio algo despois que os de 3º, desfixésenlles a cabana que unha e outra vez os de 3º construían nese patio. A guerra entre ambas as clases fixo efecto nalgúns e tiveron a idea de propoñer facer as paces de maneira un tanto orixinal para as súas idades.

Colocaron un cartel co seguinte texto: “Por favor, non rompades cada dous por tres a cabana, estamos a facela para todos. Xa se que estades enfadados… pero asinemos a paz, por favor. Se queredes axudarnos, vale, con moito gusto, pero por favor, que nos está custando moito”. Á beira outro cartel co seguinte texto “Asinade se queredes facer as paces” e nun lateral “isto nolo dades mañá”.

Tal iniciativa fíxome pensar na súa extrapolación a outros colectivos que xa deixaron 3º e 5º de primaria hai décadas e agora teñen sobre os seus ombreiros a responsabilidade de adoptar decisións que nos afectan ao conxunto dos cidadáns, os nosos gobernantes.

Levo tempo percibindo e compartindo un sentimento moi xeneralizado nunha boa parte da nosa sociedade, o desexo de rebaixar as tensións, os enfrontamentos, a necesidade de lograr acordos estables e beneficiosos para o noso país. Algo que tamén requiriría un armisticio entre goberno e oposición.

En Galicia hai uns días o presidente Feijóo reuníase cos líderes dos dous partidos da oposición ao seu goberno. Un total de 6 horas de reunións e conversacións, de dialogo entre tres persoas coas súas diferentes visións da política e do que queren para os galegos. Hai quen pensará que só foi un xesto e quen verá un paso na boa dirección de trasladar mensaxes de unidade en tempos onde os extremismos cada día tensan máis a convivencia.

Cando levamos tanto tempo vivindo no medio dunha grave crise sanitaria, económica e por tanto tamén social, cando a rifa leva instalada meses entre as bancadas dos parlamentos, cando tamén alcanza ao seo do Consello de Ministros, cando parece converterse no modus operandi da política, a das siglas por encima das persoas, cando a soberbia e a mentira son os acenos de identidade do Goberno de España, cando estas e tantas cousas angustian cada día máis aos españois, o diálogo entre líderes políticos de diferente signo antóllaseme como a mellor noticia destes últimos días.

Que o ruído deixe paso ao diálogo é como ese armisticio, esa procura de asinar a paz entre os nenos de 3º e 5º de primaria cansados de ver como uns destrúen o que outros levantan. Todos desexamos que cese o ruído de fondo, que os que teñen na súa man asinar fágano nesa folla do colexio que dicía “asinade se queredes facer as paces”. Os nenos outra vez dándonos exemplo. Oxalá que non perdan a súa incipiente capacidade de dialogar e poñerse de acordo. Pronto serán eles os que terán que dialogar desde as institucións, as empresas, os gobernos. Que os nenos de hoxe aprendan a buscar a paz, o armisticio, será garantía dun futuro en mellor convivencia.


miércoles, 17 de marzo de 2021

Los trenes de mentira

Si algo se ha demostrado a lo largo de la historia es el efecto del dicho “miente, que algo queda”, atribuido a Voltaire aunque probablemente su origen sea de siglos antes.

Durante los últimos días conocimos dos noticias que sin duda que nos han llamado la atención: Por un lado la referida al acto propagandístico celebrado en el Ayuntamiento de Monforte y protagonizado por su alcalde, la Presidenta del ADIF y el Secretario General de Infraestructuras, los tres lucenses. Acto para los medios y sin invitar a otras instituciones ni representaciones sociales. Y por otra parte la amplia entrevista a la Presidenta del ente ferroviario publicada el domingo en este diario.

Ambas noticias guardan relación y tienen muchas cosas en común: poner, una vez más, en conocimiento de los lucenses los planes del Gobierno de España sobre las mejoras ferroviarias en la línea Lugo-Ourense. Esa línea que o nos engancha en tiempos razonables a la alta velocidad, o nos deja aislados para siempre.

Sobre el acto de Monforte, lo allí anunciado difiere bien poco de lo que, con luz y taquígrafos y ante una amplísima representación de la sociedad lucense, había quedado dicho en mayo del 2018 por el entonces ministro de Fomento del partido Popular.

Ahora, 3 años después y casi a puerta cerrada, se repite con pequeños detalles añadidos aquel proyecto con su correspondiente cronograma y dotación presupuestaria, pero con una sensible diferencia: en el actual anuncio desaparecen las obras más importantes que posibilitaban una línea de alta velocidad, las construcciones de variantes o nuevos trazados en parte del recorrido, lo que permitiría reducir los tiempos de viaje entre ambas ciudades en 23 minutos.

Sobre la entrevista a la Presidenta de ADIF, el ente responsable de las infraestructuras ferroviarias, diré que esta reputada profesional ya ingresó en esta entidad en 2007, ocupando puestos de responsabilidad hasta llegar a la presidencia. Lo chocante es que ella fue testigo directo de todos los anuncios y proyectos presentados con todo detalle sobre esta línea, siendo ella misma la que en ocasiones se los explicó a representantes políticos de esta provincia y a miembros de la directiva de la Federación de Asociaciones de Vecinos.

Ahora o bien le falla la memoria o bien miente deliberadamente cuando en la citada entrevista dice que “cuando llegué a ADIF no había nada respecto a Lugo-Ourense…” Un dislate que no merece más comentarios.

Para los lucenses lo importante es que se han perdido 3 años, se anuncia ahora lo que ya se había explicado en 2018, con el agravante de que se eliminan de aquellos planes las obras que garantizaban una conexión rápida desde Lugo con la auténtica alta velocidad en Ourense.

La renuncia a la construcción de las variantes previstas, ese deprecio a ahorrar 23 minutos entre ambas ciudades, significa que no podremos realizar ese viaje en 60 minutos, o lo que es igual que decir que renunciamos a llegar a Madrid en 3 horas y 20m, un tiempo competitivo con el coche o el avión.

Los lucenses ya estamos cansados de tantos trenes de mentira para ahora tener que soportar mentiras como trenes.


Os trens de mentira

Se algo se demostrou ao longo da historia é o efecto do devandito “minte, que algo queda”, atribuído a Voltaire aínda que probablemente a súa orixe sexa de séculos antes.

Durante os últimos días coñecemos dúas noticias que sen dúbida que nos chamaron a atención: Por unha banda a referida ao acto propagandístico celebrado no Concello de Monforte e protagonizado polo seu alcalde, a Presidenta do ADIF e o Secretario Xeral de Infraestruturas, os tres lucenses. Acto para os medios e sen convidar a outras institucións nin representacións sociais. E por outra banda a ampla entrevista á Presidenta do ente ferroviario publicada o domingo neste diario.

Ambas as noticias gardan relación e teñen moitas cousas en común: poñer, unha vez máis, en coñecemento dos lucenses os plans do Goberno de España sobre as melloras ferroviarias na liña Lugo-Ourense. Esa liña que ou nos engancha en tempos razoables á alta velocidade, ou nos deixa illados para sempre.

Sobre o acto de Monforte, o alí anunciado difire ben pouco do que, con luz e  taquígrafos e #ante unha amplísima representación da sociedade lucense, quedara dito en maio do 2018 polo entón ministro de Fomento do partido Popular.

Agora, 3 anos despois e case a porta pechada, repítese con pequenos detalles engadidos aquel proxecto co seu correspondente cronograma e dotación orzamentaria, pero cunha sensible diferenza: no actual anuncio desaparecen as obras máis importantes que posibilitaban unha liña de alta velocidade, as construcións de variantes ou novos trazados en parte do percorrido, o que permitiría reducir os tempos de viaxe entre ambas as cidades en 23 minutos.

Sobre a entrevista á Presidenta de ADIF, o ente responsable das infraestruturas ferroviarias, direi que esta reputada profesional xa ingresou nesta entidade en 2007, ocupando postos de responsabilidade ata chegar á presidencia. O chocante é que ela foi testemuña directa de todos os anuncios e proxectos presentados con todo detalle sobre esta liña, sendo ela mesma a que en ocasións explicoullos a representantes políticos desta provincia e a membros da directiva da Federación de Asociacións de Veciños.

Agora ou ben lle falla a memoria ou ben mente deliberadamente cando na citada entrevista di que “cando cheguei a ADIF non había nada respecto a Lugo-Ourense…” Un dislate que non merece máis comentarios.

Para os lucenses o importante é que se perderon 3 anos, anúnciase agora o que xa se explicou en 2018, co agravante de que se eliminan daqueles plans as obras que garantían unha conexión rápida desde Lugo coa auténtica alta velocidade en Ourense.

A renuncia á construción das variantes previstas, ese  deprecio a aforrar 23 minutos entre ambas as cidades, significa que non poderemos realizar esa viaxe en 60 minutos, ou o que é igual que dicir que renunciamos a chegar a Madrid en 3 horas e 20 m, un tempo competitivo co coche ou o avión.

Os lucenses xa estamos cansados de tantos trens de mentira para agora ter que soportar mentiras como trens.


miércoles, 3 de marzo de 2021

Detrás de las cifras

Pronto se cumplirá un año desde que, con reacción tardía, nuestro Gobierno asumía que a España también le afectaría el virus generador de esta terrible pandemia. En pocos días pasaron de asegurarnos que aquí solo se darían un par de contagios a encerrarnos en nuestras casas en un duro confinamiento.

En todo este tiempo no hay informativo que a diario no abra con paneles llenos de cifras y estadísticas vinculadas con el virus. Nuevos contagios, pacientes en UCI, fallecido, altas hospitalarias, cantidades, números a los que de manera inconsciente nos fuimos acostumbrando y aceptando impasibles.

En el momento de escribir estas palabras las cifras gubernamentales hablan ya de 69.142 personas fallecidas mientras que el Instituto Nacional de Estadística indica que ya superan los 100.000 fallecidos.

Al margen de la indecencia que supone un Gobierno que oculta más de 30.000 fallecimientos para no encabezar los rankings internacionales, algo que evidencia la infame respuesta a la pandemia, me pregunto si nos hemos parado a pensar en lo que hay detrás de estas cifras, en los dramas que esconden, en la tragedia que ocultan todos y cada uno de los casos.

Después de las sumas de fallecidos, las que más inquietud generan son las de los cientos de miles de personas que están perdiendo su trabajo, los autónomos que no han podido aguantar, las empresas que cierran o se ven obligadas a despedir a sus trabajadores… en definitiva los innumerables proyectos de vida truncados en poco tiempo. La ultima gran empresa forzada a reducir su plantilla ha sido El Corte Inglés, una gran cadena que ante la caída de las ventas regulará el despido de 3.000 personas. Un 3 seguido de tres ceros, cifra que también esconde tras de si el incierto destino de muchas personas y de sus familias.

Como de cifras seguimos hablando, podemos referirnos a las que también generan más confusión que confianza, las relacionadas con las vacunas. Primero nos dijeron que ya estaban aquí y que todo estaba solucionando, después que no las suministrarían en los tiempos y cantidades prometidas. Hoy seguimos sin certezas ni en plazos ni en fechas para confiar en un regreso de la actividad que conlleve la ansiada recuperación. 

Finalmente, un último ejemplo numérico: el 500. Es la cifra que las autoridades piensan autorizar en cada una de las manifestaciones que se quieran organizar con motivo del próximo 8 de marzo. La misma fecha en la que hace un año, con el virus circulando por España, se autorizaron las masivas manifestaciones del 8M, lo que a juicio de expertos provocó una explosión de contagios y la rápida expansión del virus con las consecuencias ya conocidas.

Cuando en este año muchas personas no han podido despedirse de sus familiares fallecidos, otros muchos no han podido visitar a sus padres o abuelos en las residencias, y todos hemos sacrificado besos y abrazos, cuando todavía no hemos dejado atrás esta pesadilla, no parece admisible permitir concentraciones ni de 500 ni de 50 personas. No toca, no es el momento de ningún tipo de concentraciones ni de celebraciones, porque detrás de todas estas cifras y las que aquí no caben hay muchas tristes historias.


Detrás das cifras

Pronto se cumprirá un ano desde que, con reacción tardía, o noso Goberno asumía que a España tamén lle afectaría o virus xerador desta terrible pandemia. En poucos días pasaron de asegurarnos que aquí só #dar un par de contaxios a encerrarnos nas nosas casas nun duro confinamento.

En todo este tempo non hai informativo que a diario non abra con paneis cheos de cifras e estatísticas vinculadas co virus. Novos  contaxios, pacientes en UCI, falecido, altas hospitalarias, cantidades, números aos que de maneira inconsciente fomos afacendo e aceptando impasibles.

No momento de escribir estas palabras as cifras gobernamentais falan xa de 69.142 persoas falecidas mentres que o Instituto Nacional de Estatística indica que xa superan os 100.000 falecidos.

Á marxe da indecencia que supón un Goberno que oculta máis de 30.000 falecementos para non encabezar as clasificacións internacionais, algo que evidencia a infame resposta á pandemia, pregúntome se nos paramos a pensar no que hai detrás destas cifras, nos dramas que esconden, na traxedia que ocultan todos e cada un dos casos.

Despois das sumas de falecidos, as que máis inquietude xeran son as dos centos de miles de persoas que están a perder o seu traballo, os autónomos que non puideron aguantar, as empresas que pechan ou ven obrigadas a despedir aos seus traballadores… en definitiva os innumerables proxectos de vida truncados en pouco tempo. Ultímaa gran empresa forzada a reducir o seu persoal foi O Corte Inglés, unha gran cadea que #ante a caída das vendas regulará o despedimento de 3.000 persoas. Un 3 seguido de tres ceros, cifra que tamén esconde tras de se o incerto destino de moitas persoas e das súas familias.

Como de cifras seguimos falando, podemos referirnos ás que tamén xeran máis confusión que confianza, as relacionadas coas vacinas. Primeiro dixéronnos que xa estaban aquí e que todo estaba a solucionar, despois que non as fornecerían nos tempos e cantidades prometidas. Hoxe seguimos sen certezas nin en prazos nin en datas para confiar nun regreso da actividade que conleve a ansiada recuperación. 

Finalmente, un último exemplo numérico: o 500. É a cifra que as autoridades pensan autorizar en cada unha das manifestacións que se queiran organizar con motivo do próximo 8 de marzo. A mesma data na que hai un ano, co virus circulando por España, autorizáronse as masivas manifestacións do 8 M, o que a xuízo de expertos provocou unha explosión de contaxios e a rápida expansión do virus coas consecuencias xa coñecidas.

Cando neste ano moitas persoas non puideron despedirse dos seus familiares falecidos, outros moitos non puideron visitar aos seus pais ou avós nas residencias, e todos sacrificamos bicos e abrazos, cando aínda non deixamos atrás este pesadelo, non parece admisible permitir concentracións nin de 500 nin de 50 persoas. Non toca, non é o momento de ningún tipo de concentracións nin de celebracións, porque detrás de todas estas cifras e as que aquí non caben hai moitas tristes historias.


miércoles, 17 de febrero de 2021

Juntos y revueltos

Por todos es conocido el mal ambiente reinante en el seno del Consejo de Ministros, en la cocina de Moncloa. Sabíamos que el aceite no se mezcla con el agua y también que el chef de la cocina monclovita buscaría a diario recetas que permitan con ligar ambos elementos y con ello permitirle seguir al calor de esos privilegiados fogones. También sabemos que el vicepresidente Iglesias no es hombre de gestión, sino de provocación y soflamas dando espectáculo para seguir subiendo en cuota de pantalla.

Somos muchos los que pensamos que en esa cocina, por seguir con el símil, el pinche cuestiona la salubridad del establecimiento o la calidad de los ingredientes mientras que Sánchez que se las da de gran chef, guarda silencio y mira para otro lado. Es lo que con gran difusión y ningún arrepentimiento acaba de hacer Pablo Iglesias cuando hace pocos días criticó la democracia española, “en España no hay una situación de plena normalidad democrática”, dixit.

En lo que si tiene razón es en que esa imperfección de nuestra democracia le ha permitido a él y a su pareja sentarse juntos en el mismo Gobierno y pagar con cargo al dinero público la niñera que cuida de sus hijos. Esto sí que es un ejemplo de la imperfección democrática.

Los silencios del chef Sánchez ante los exabruptos de su pinche, su estrategia de que nada malo va con él ha quedado confirmada, pero olvida que quien calla otorga.

Juntos y revueltos andan todos, y no sólo entre rojos y morados sino dentro de las mismas filas socialistas donde las discrepancias son cada día más notorias. Sólo un ejemplo, no hay espacio para más: La Vicepresidenta Ribera hace bandera de la protección del lobo mientras su colega de agricultura le enseña la tarjeta roja.

El revoltijo en la cocina es muy serio, y mucho más cuando los que hablan son los que visten delantal morado. No sólo por sus cuestionamientos a la democracia, también por sus ataques a la Jefatura del Estado, a la monarquía, con la colaboración de la televisión pública, sus ataques a la Justicia en la cara del Consejo General del Poder Judicial, sus disparatadas propuestas con leyes como la ley trans, la de vivienda, la del salario mínimo o la de las pensiones. Todas ellas paralizadas por los enfrentamientos constantes dentro de esa cocina. Unos prefieren la sal, otros la pimienta, y mientras los comensales, los españoles, a pan y agua.

Este domingo 14 y con eses ambiente en la cocina, en el comedor los comensales que esperaban por sus platos se han sobresaltado al abrirse de golpe las ventanas y entrar una fuerte tramontana que levanta los manteles y lanza al suelo copas y cubiertos.

Los españoles tienen muchos motivos de preocupación, por si los efectos de la pandemia en la salud y en los trabajos no fuesen ya suficientes. A un gobierno de personas juntas y revueltas se le unirán ahora las nuevas amenazas, escenarios a día de hoy abiertos e inciertos que pueden abocar al chef a nuevas cesiones que le permitan seguir cocinando, eso sí, unos platos que a los españoles cada día se nos hacen más intragables.

Xuntos e revoltos

Por todos é coñecido o mal ambiente reinante no seo do Consello de Ministros, na cociña de Moncloa. Sabiamos que o aceite non se mestura coa auga e tamén que o chef da cociña  monclovita buscaría a diario receitas que permitan con ligar ambos os elementos e con iso permitirlle seguir á calor deses privilexiados fogóns. Tamén sabemos que o vicepresidente Iglesias non é home de xestión, senón de provocación e  soflamas dando espectáculo para seguir subindo en cota de pantalla.

Somos moitos os que pensamos que nesa cociña, por seguir co  símil, o pique cuestiona a salubridade do establecemento ou a calidade dos ingredientes mentres que Sánchez que llas dá de gran chef, garda silencio e mira para outro lado. É o que con gran difusión e ningún arrepentimento acaba de facer Pablo Iglesias cando hai poucos días criticou a democracia española, “en España non hai unha situación de plena normalidade democrática”,  dixit.

No que se ten razón é en que esa imperfección da nosa democracia permitiulle a el e á súa parella sentar xuntos no mesmo Goberno e pagar con cargo ao diñeiro público a aia que coida dos seus fillos. Isto si que é un exemplo da imperfección democrática.

Os silencios do chef Sánchez fronte os  exabruptos do seu pique, a súa estratexia de que nada malo vai con el quedou confirmada, pero esquece que quen cala outorga.

Xuntos e revoltos andan todos, e non só entre vermellos e morados senón dentro das mesmas filas socialistas onde as discrepancias son cada día máis notorias. Só un exemplo, non hai espazo para máis: A Vicepresidenta Ribeira fai bandeira da protección do lobo mentres o seu colega de agricultura ensínalle a tarxeta vermella.

O  revoltijo na cociña é moi serio, e moito máis cando os que falan son os que visten mandil morado. Non só polos seus  cuestionamientos á democracia, tamén polos seus ataques á Xefatura do Estado, á monarquía, coa colaboración da televisión pública, os seus ataques á Xustiza na cara do Consello Xeral do Poder Xudicial, as súas disparatadas propostas con leis como a lei  trans, a de vivenda, a do salario mínimo ou a das pensións. Todas elas paralizadas polos enfrontamentos constantes dentro desa cociña. Uns prefiren o sal, outros a pementa, e mentres os comensais, os españois, a pan e auga.

Este domingo 14 e con  eses ambiente na cociña, no comedor os comensais que esperaban polos seus pratos sobresaltáronse ao abrirse de golpe as xanelas e entrar unha forte  tramontana que levanta os manteis e lanza ao adoito copas e cubertos.

Os españois teñen moitos motivos de preocupación, por se os efectos da pandemia na saúde e nos traballos non fosen xa suficientes. A un goberno de persoas xuntas e revoltas uniránselle agora as novas ameazas, escenarios a día de hoxe abertos e incertos que poden abocar ao chef a novas cesións que lle permitan seguir cociñando, iso si, uns pratos que aos españois cada día fánsenos máis  intragables.

miércoles, 3 de febrero de 2021

Fatiga

Durante el fin de semana he leído varios artículos firmados por psicólogos en los que relatan lo que sus pacientes les transmiten en sus consultas.

Síntomas como la tristeza o la falta de motivación se encuentran entre los más frecuentes en una sociedad cada día más cansada. Cansada de hacer esfuerzos que el Gobierno exige y sin que a cambio acabemos de ver la salida al túnel, largo túnel de esta pandemia.

Van ya 11 meses desde que irrumpió en nuestras vidas una pesadilla que nunca antes pensamos que llegaríamos a experimentar. Además del largo período de tiempo sin obtener recompensas a tantos sacrificios personales y económicos, otro de los factores que contribuye a esta fatiga es la falta de una información clara y sincera, y transmitida con empatía desde el Gobierno.

Nos han dicho tantas mentiras (“ hemos doblegado la curva”, “ya hemos vencido al virus”, etc.), tantos mensajes contradictorios (“la mascarilla no es necesaria”, “la más carilla es la mejor manera de protegernos”), tanta incompetencia (anuncio a bombo y platillo de la llegada de la vacuna y luego los fines de semana no se vacuna o hay que dejar de hacerlo por falta de dosis), tantas cosas que lo que necesitamos más que nunca son explicaciones creíbles, claras, que sepamos a que nos enfrentamos y cual es el horizonte veraz para salir del túnel. Si esto no se produce tengan la seguridad de que cada día serán más los que encuentren cobijo entre los negacionistas de la pandemia y justificación a sus conductas intolerables.

Son muchos los que han perdido su trabajo y muchos más los que, en sectores como la hostelería, han cerrado sus negocios, algunos para no volver a abrir. Lo que necesitan es ayuda, no solo consuelo, ayuda económica ya. Y aquí en Galicia tenemos un ejemplo de cómo no se debe actuar. Si lo urgente para este sector es la ayuda económica, y las distintas administraciones, desde la local a la autonómica (la central está desaparecida), decidieron crear un fondo de ayuda con aportaciones conjuntas, ¿cómo es posible que no haya acuerdo en la manera de repartir estas ayudas?, ¿cómo no entienden que debe encargarse de ello la que tenga más medios y ha demostrado más eficacia? La respuesta es bien sencilla, la foto. Todos los que exigen ayuda para que la Xunta se haga cargo de sus problemas, ahora lo que quieren y no están dispuestos a ceder, es la foto entregando el talón. La foto, esa es la respuesta, y esta respuesta es la mejor muestra del egoísmo personal que impide que salgamos de esta crisis más fortalecidos, porque con estos ejemplos el sentimiento en la sociedad es de abandono, de sálvese quien pueda.

Si ello no fuese poco, también está la incoherencia que acaba por rompernos los esquemas. Con ese cansancio social y los sanitarios agotados, con una sociedad en su mayor parte cumplidora, acabamos de ver como en Cataluña políticos presos pueden salir de la cárcel abrazarse y mitinear sin limites, a los ciudadanos confinados autorizarles para romper su confinamiento y acudir a los mítines. Todo incoherencia, también burla.

Para superar tanta fatiga todos coincidimos en la necesidad de la unión y la colaboración, todo lo contrario a lo que algunos hoy y desde el escenario político nos están ofreciendo.


Fatiga

Durante a fin de semana lin varios artigos asinados por psicólogos nos que relatan o que os seus pacientes transmítenlles nas súas consultas.

Síntomas como a tristeza ou a falta de motivación atópanse entre os máis frecuentes nunha sociedade cada día máis cansa. Cansa de facer esforzos que o Goberno esixe e sen que a cambio acabemos de ver a saída ao túnel, longo túnel desta pandemia.

Van xa 11 meses desde que irrompeu nas nosas vidas un pesadelo que nunca antes pensamos que chegariamos a experimentar. Ademais do longo período de tempo sen obter recompensas a tantos sacrificios persoais e económicos, outro dos factores que contribúe a esta fatiga é a falta dunha información clara e sincera, e transmitida con empatía desde o Goberno.

Dixéronnos tantas mentiras (“ dobregamos a curva”, “xa vencemos ao virus”, etc.), tantas mensaxes contraditorias (“a máscara non é necesaria”, “a máis cara é a mellor maneira de protexernos”), tanta incompetencia (anuncio aos catro ventos da chegada da vacina e logo as fins de semana non se vacúa ou hai que deixar de facelo por falta de dose), tantas cousas que o que necesitamos máis que nunca son explicacións cribles, claras, que saibamos a que nos enfrontamos e cal é o horizonte veraz para saír do túnel. Se isto non se produce teñan a seguridade de que cada día serán máis os que atopen acubillo entre os negacionistas da pandemia e xustificación ás súas condutas intolerables.

Son moitos os que perderon o seu traballo e moitos máis os que, en sectores como a hostalería, pecharon os seus negocios, algúns para non volver abrir. O que necesitan é axuda, non só consolo, axuda económica xa. E aquí en Galicia temos un exemplo de como non se debe actuar. Se o urxente para este sector é a axuda económica, e as distintas administracións, desde a local á autonómica (a central está desaparecida), decidiron crear un fondo de axuda con achegas conxuntas, como é posible que non haxa acordo na maneira de repartir estas axudas?, como non entenden que debe encargarse diso a que teña máis medios e demostrou máis eficacia? A resposta é ben sinxela, a foto. Todos os que esixen axuda para que a Xunta fágase cargo dos seus problemas, agora o que queren e non están dispostos a ceder, é a foto entregando o talón. A foto, esa é a resposta, e esta resposta é a mellor mostra do egoísmo persoal que impide que salgamos desta crise máis fortalecidos, porque con estes exemplos o sentimento na sociedade é de abandono, de sálvese quen poida.

Se iso non fose pouco, tamén está a incoherencia que acaba por rompernos os esquemas. Con ese cansazo social e os sanitarios esgotados, cunha sociedade na súa maior parte cumpridora, acabamos de ver como en Cataluña políticos presos poden saír do cárcere abrazarse e mitinear sen limites, aos cidadáns confinados autorizarlles para romper o seu confinamento e acudir aos mitins. Todo incoherencia, tamén burla.

Para superar tanta fatiga todos coincidimos na necesidade da unión e a colaboración, todo o contrario ao que algúns hoxe e desde o escenario político están a ofrecernos.


miércoles, 20 de enero de 2021

Lecciones de la vida

Llevamos 10 meses sometidos a una extraña vivencia en la que las cuestiones de salud, economía, y política van haciendo mella en nosotros y el cansancio emocional cobra un protagonismo muy especial en nuestras vidas. De todo ello algo deberíamos haber aprendido, pero algunos hechos me hacen dudar de esa lógica evolución.

En las cuestiones sanitarias la experiencia vivida ha demostrado que desde el primer momento los que tenían las máximas responsabilidades no supieron organizar la batalla contra un virus que ha ocasionado una gran pandemia. Primero nos dijeron que no afectaría a más de un par de casos en España, después que las mascarillas no eran necesarias para al poco tiempo ser obligatorias y su uso inadecuado motivo de fuertes sanciones. De su coste, lastrado por un IVA que primero se dijo que no se podía bajar y luego se redujo ya ni hablamos. Confinamientos ahora sí, ahora no, cierres de actividades en unos sitios, sí en otros no, horarios para encerrarse en casa diferentes en función de cada lugar, cifras gubernamentales de fallecidos que distan muchos miles de acercarse a las que facilitan las estadísticas de otros organismos también oficiales, comités de expertos que terminamos por descubrir eran inexistentes, reduciéndose a uno ya famoso por sus continuas apariciones en la pantalla y por sus erráticas predicciones. No creo necesario continuar. De todo ello deberíamos haber tomado nota y aprendido algo, como mínimo saber si volveríamos a confiar en quienes nos engañaron.

En lo económico también podría agotar el espacio de mi folio sin gran esfuerzo. Primero aquello de “no vamos a dejar a nadie atrás” que enseguida la triste y tozuda realidad acabo por convertir en un eslogan publicitario de escaso éxito. Los ERTES, denostados cuando Mariano Rajoy aprobó esa normativa por los mismos que hoy los promocionan, y los ingresos mínimos vitales colapsaron el sistema y a día de hoy son miles los afectados que no han recibido nada. Por añadir algo más, el imparable número de cierres empresariales y consecuente incremento del número de parados sumado al déficit de record de nuestra economía hace presagiar un panorama muy preocupante. De estas experiencias también deberíamos haber aprendido. Al menos a identificar a los irresponsables y mentirosos.

En la política, que también guarda relación con las cuestiones anteriores, el panorama de este último año nos deja grandes sinsabores por el empeño, quizás empecinamiento, de gobernar a golpe de Decretos huyendo de la búsqueda de los acuerdos más racionales y dando la espalda a los años donde personajes de ideologías opuestas fueron capaces de consensuar las líneas maestras de nuestra convivencia desde hace décadas. 

Los acontecimientos a los que nos enfrentamos desde que nacemos creo que a todos nos hacen reflexionar para en función de las experiencias vividas tratar de corregir errores o tomar nuevas decisiones. Así las emociones juegan un papel muy importante en nuestras vidas.

A la vista de lo que estamos viviendo querría pensar que muchos habrán diferenciado ya entre la verdad y la mentira, entre el error y el engaño, entre la esperanza y la decepción. Aprendido de las lecciones de la vida. Pero no estoy seguro.


Leccións da vida

Levamos 10 meses sometidos a unha estraña vivencia na que as cuestións de saúde, economía, e política van facendo efecto en nós e o cansazo emocional cobra un protagonismo moi especial nas nosas vidas. De todo iso algo deberiamos haber aprendido, pero algúns feitos fanme dubidar desa lóxica evolución.

Nas cuestións sanitarias a experiencia vivida ha demostrado que desde o primeiro momento os que tiñan as máximas responsabilidades non souberon organizar a batalla contra un virus que ocasionou unha gran pandemia. Primeiro dixéronnos que non afectaría a máis dun par de casos en España, despois que as máscaras non eran necesarias para ao pouco tempo ser obrigatorias e o seu uso inadecuado motivo de fortes sancións. Do seu custo, lastrado por un IVE/IVE que primeiro se dixo que non se podía baixar e logo reduciuse xa nin falamos. Confinamentos agora si, agora non, peches de actividades nuns sitios, si noutros non, horarios para encerrarse en casa diferentes en función de cada lugar, cifras gobernamentais de falecidos que distan moitos miles de achegarse ás que facilitan as estatísticas doutros organismos tamén oficiais, comités de expertos que terminamos por descubrir eran inexistentes, reducíndose a un xa famoso polas súas continuas aparicións na pantalla e polas súas erráticas predicións. Non creo necesario continuar. De todo iso deberiamos tomar nota e aprendido algo, como mínimo saber se volveriamos confiar en quen nos enganou.

No económico tamén podería esgotar o espazo do meu folio sen gran esforzo. Primeiro aquilo de “non imos deixar a ninguén atrás” que enseguida a triste e túzara realidade acabo por converter nun slogan publicitario de escaso éxito. Os ERTES, deostados cando Mariano Rajoy aprobou esa normativa polos mesmos que hoxe os promocionan, e os ingresos mínimos vitais colapsaron o sistema e a día de hoxe son miles os afectados que non recibiron nada. Por engadir algo máis, o imparable número de peches empresariais e consecuente incremento do número de parados sumado ao déficit de record da nosa economía fai presaxiar un panorama moi preocupante. Destas experiencias tamén deberiamos haber aprendido. Polo menos a identificar aos irresponsables e mentireiros.

Na política, que tamén garda relación coas cuestións anteriores, o panorama deste último ano déixanos grandes desgustos polo empeño, quizais teimosía, de gobernar a golpe de Decretos fuxindo da procura dos acordos máis racionais e dando as costas aos anos onde personaxes de ideoloxías opostas foron capaces de acordar as liñas mestras da nosa convivencia desde hai décadas. 

Os acontecementos aos que nos enfrontamos desde que nacemos creo que a todos fannos reflexionar para en función das experiencias vividas tratar de corrixir erros ou tomar novas decisións. Así as emocións xogan un papel moi importante nas nosas vidas.

Á vista do que estamos a vivir querería pensar que moitos diferenciarían xa entre a verdade e a mentira, entre o erro e o engano, entre a esperanza e a decepción. Aprendido das leccións da vida. Pero non estou seguro.