miércoles, 21 de febrero de 2024

Aquí "pasou o que pasou"

Hace exactamente 4 años escribía un artículo que se publicaba en estas mismas páginas, en el que analizaba la decisión del entonces presidente de la Xunta, Feijoo, de volver a concurrir por cuarta vez a las elecciones que se celebrarían el 5 de abril de aquel 2020. Recordaba entonces la importancia de las decisiones que a lo largo de nuestra vida vamos tomando y cómo en el paso de una etapa a la siguiente estas decisiones resultan determinantes.

Venía a cuento de otra decisión tomada por él en 2016, cuando las quinielas lo situaban dando el salto en aquel año a la política nacional y optó por según sus palabras “ponerse a disposición de los gallegos,…porque entiende y practica que cuanta más alta es la responsabilidad mayor debe ser la humildad, porque tiene la cabeza y el corazón en Galicia”. Aquellas decisiones tuvieron su premio en forma de la mayoritaria confianza que los gallegos le dieron en las urnas hasta en 4 ocasiones consecutivas.

Este pasado domingo, le tocaba el turno de examinarse a otro candidato del mismo partido, a Alfonso Rueda. No era un examen fácil, porque no sólo tenía que superar en escaños a sus rivales sino que, una vez más, sólo le valía la mayoría absoluta para mantener el gobierno. Además, debía superar el desgaste que conlleva que tu partido lleve gobernando más de 20 años en Galicia, y contrarrestar a una potente maquinaria lanzada desde el Gobierno de España, con el mayor desembarco de un Presidente de Gobierno y sus ministros, que aterrizaron por aquí más veces en 15 días que en todos los años que llevan gobernando.

La victoria de Rueda tiene, como todas las victorias, componentes propios y ajenos. Los méritos personales creo que residen en su personalidad. Es un hombre tranquilo, trabajador, honesto, que no ha cambiado su manera de ser y de comportarse antes de ser presidente y que ha planteado su compromiso con los gallegos de manera creíble y avalada por su trabajo previo, su “sentidiño”. También aquí, sus decisiones han recibido su premio.

Son muchos los análisis que durante estos días se han hecho y seguirán haciéndose sobre estos comicios, pero a mí me gustaría poner el foco en algo que me resulta significativo y a la vez que viene a ilustrar la catadura de algunos líderes políticos.

Me refiero a la actitud que los dos principales protagonistas del gobierno de la nación han tenido con las personas y las siglas de sus respectivos partidos en Galicia una vez conocidos los resultados.

Pedro Sánchez, como ya he dicho, se implicó al máximo en esta campaña en Galicia y en su apuesta personal, pero la noche electoral, ante la incontestable derrota de su Partido, ni asomó la patita por debajo de la puerta. Desde la sede de Ferraz se dice que nada ha cambiado y que se ha votado en clave gallega. ¿Se imaginan su reacción de haberse perdido la mayoría absoluta por el PP?

Y qué decir de la vicepresidenta Yolanda Diaz y la apuesta por su candidata. Incapaces de haber conseguido representación y obteniendo menos votos en Galicia que Vox. Pues lo mismo, en esa noche ni se la vio ni escuchó. El marrón que se lo coma otra.

Por frecuente no deja de ser repugnante. Si ganas es normal salir a celebrarlo, pero si tu partido y candidato pierde, hay que salir a dar la cara. Un ejemplo más del que se suele tomar nota y luego pasa lo que pasa, porque, como dijo un celebre gallego, “Aquí pasou o que pasou”.


Aquí pasou ou que pasou

Hai exactamente 4 anos escribía un artigo que se publicaba nestas mesmas páxinas, no que analizaba a decisión do entón presidente da Xunta, Feijoo, de volver concorrer por cuarta vez ás eleccións que se celebrarían o 5 de abril daquel 2020. Lembraba entón a importancia das decisións que ao longo da nosa vida imos tomando e como no paso dunha etapa á seguinte estas decisións resultan determinantes.

Viña a conto doutra decisión tomada por el en 2016, cando as quinielas situábano dando o salto naquel ano á política nacional e optou por segundo as súas palabras “poñerse ao dispor dos galegos,…porque entende e practica que canta máis alta é a responsabilidade maior debe ser a humildade, porque ten a cabeza e o corazón en Galicia”. Aquelas decisións tiveron o seu premio en forma da maioritaria confianza que os galegos lle deron nas urnas ata en 4 ocasións consecutivas.

Este pasado domingo, tocáballe a quenda de examinarse a outro candidato do mesmo partido, a Alfonso Rueda. Non era un exame fácil, porque non só tiña que superar en escanos aos seus rivais senón que, unha vez máis, só lle valía a maioría absoluta para manter o goberno. Ademais, debía superar o desgaste que conleva que o teu partido leve gobernando máis de 20 anos en Galicia, e contrarrestar a unha potente maquinaria lanzada desde o Goberno de España, co maior desembarco dun Presidente de Goberno e os seus ministros, que aterraron por aquí máis veces en 15 días que en todos os anos que levan gobernando.

A vitoria de Rueda ten, como todas as vitorias, compoñentes propios e alleos. Os méritos persoais creo que residen na súa personalidade. É un home tranquilo, traballador, honesto, que non cambiou a súa maneira de ser e de comportarse antes de ser presidente e que expuxo o seu compromiso cos galegos de maneira crible e avalada polo seu traballo previo, o seu “sentidiño”. Tamén aquí, as súas decisións recibiron o seu premio.

Son moitos as análises que durante estes días fixéronse e seguirán facéndose sobre estes comicios, pero a min gustaríame poñer o foco en algo que me resulta significativo e á vez que vén ilustrar a catadura dalgúns líderes políticos.

Refírome á actitude que os dous principais protagonistas do goberno da nación tiveron coas persoas e as siglas dos seus respectivos partidos en Galicia unha vez coñecidos os resultados.

Pedro Sánchez, como xa dixen, implicouse ao máximo nesta campaña en Galicia e na súa aposta persoal, pero a noite electoral, #ante a incontestable derrota do seu Partido, nin asomou a patita por baixo da porta. Desde a sede de Ferraz dise que nada cambiou e que se votou en clave galega. Imaxínanse a súa reacción de perderse a maioría absoluta polo PP?

E que dicir da vicepresidenta Yolanda Diaz e a aposta pola súa candidata. Incapaces de conseguir representación e obtendo menos votos en Galicia que Vox. Pois o mesmo, nesa noite nin lla viu nin escoitou. O marrón que llo coma outra.

Por frecuente non deixa de ser repugnante. Se ganas é normal saír a celebralo, pero se o teu partido e candidato perde, hai que saír a dar a cara. Un exemplo máis do que se adoita tomar nota e logo pasa o que pasa, porque, como dixo un celebre galego, “Aquí pasou o que pasou”.

miércoles, 7 de febrero de 2024

La revolución del rural

Cuando allá por los años 80 comencé a trabajar en el Instituto Lucense de Desarrollo Económico y Social, INLUDES, tuve la oportunidad de conocer a muchas personas de nuestra provincia que vivían y se dedicaban a defender y tratar de hacer rentables sus explotaciones agrícolas y ganaderas. Fue una experiencia que me permitió conocer mejor la provincia de Lugo.

Posteriormente tuve la oportunidad y enriquecedora experiencia de contribuir con mi trabajo a poner en marcha la denominada Axencia Galega de Desenvolvemento Rural, por sus siglas AGADER. Fueron unos años en los que conocí a personas y proyectos ilusionantes que se desarrollaban en nuestro medio rural gallego. En aquel entonces se decía, casi como un lema, que se trataba de ayudar a fijar población en el medio rural.

Más tarde, en una etapa donde la política se convertiría en epicentro de mi actividad, formé parte como portavoz de la Comisión de Agricultura y Pesca del Congreso de los Diputados durante casi 20 años. También aquí, la redacción de leyes y el conocimiento de proyectos y de emprendedores de nuestro campo y nuestros mares, contribuyeron a completar mi visión de sus potenciales y sus retos.

Ahora que en estos días se vuelven a escuchar los motores de los tractores y los sonidos de las protestas de miles de agricultores por toda Europa, me veo obligado y necesitado de reflexionar sobre lo que puede estar sucediendo.

El exceso de regulación, normativa, papeleo, en definitiva, de una burocracia pensada desde y para los despachos pero de obligado cumplimiento para cuantos viven lejos de ellos, está agotando la paciencia y los recursos de muchos habitantes de nuestros pueblos y aldeas.

Normas y leyes diseñadas para un mundo irreal, donde se pretenden implantar de la noche a la mañana los criterios de conservación ecologista sin tener en cuenta sus costes o sus consecuencias sociales y económicas, pero eso sí, que se venden políticamente como medidas progresistas verdes, también se suman a los motivos por los que muchas explotaciones y granjas dejan de ser rentables, abocándolas al cierre. A esto se une la competencia desleal para producir y vender nuestros productos de calidad frente a los que provenientes de terceros países, fuera de la Unión Europea, donde se produce y exporta sin cumplir las estrictas medias sanitarias, laborales o de comercialización que aquí imponemos a nuestros agricultores o pescadores.

Solo he citado tres argumentos que son causas del hartazgo y cansancio de muchos de nuestros vecinos, productores de los mejores alimentos, que se esfuerzan mucho en sacar adelante sus explotaciones y reciben a cambio la incomprensión de cuantos regulan con sus ocurrencias las reglas del juego. Esta situación les aboca a dejar de hacer lo que siempre hicieron: vivir en su medio y cuidar de un patrimonio que, sin ellos, desaparecerá más pronto que tarde.

Si de verdad alguien quiere contribuir a fijar población en el medio rural, contribuir a evitar lo que se viene llamando la “España vaciada”, que ponga el foco de sus políticas en las personas que trabajan y habitan nuestros pueblos y aldeas, especialmente en los jóvenes que todavía no se fueron, y olvídense de saldar promesas en estos tiempos de campañas electorales. Ellos lo que necesitan es que les paguen por sus productos algo más de lo que les cuesta producirlos. Necesitan vivir.


A revolución do rural

Cando alá polos anos 80 comecei a traballar no Instituto Lucense de Desenvolvemento Económico e Social, INLUDES, tiven a oportunidade de coñecer a moitas persoas da nosa provincia que vivían e dedicábanse a defender e tratar de facer rendibles as súas explotacións agrícolas e gandeiras. Foi unha experiencia que me permitiu coñecer mellor a provincia de Lugo.

Posteriormente tiven a oportunidade e enriquecedora experiencia de contribuír co meu traballo para poñer en marcha a denominada Axencia Galega de Desenvolvemento Rural, polas súas siglas AGADER. Foron uns anos nos que coñecín a persoas e proxectos ilusionantes que se desenvolvían no noso medio rural galego. Naquel entón dicíase, case como un lema, que se trataba de axudar a fixar poboación no medio rural.

Máis tarde, nunha etapa onde a política converteríase en epicentro da miña actividade, formei parte como portavoz da Comisión de Agricultura e Pesca do Congreso dos Deputados durante case 20 anos. Tamén aquí, a redacción de leis e o coñecemento de proxectos e de emprendedores do noso campo e os nosos mares, contribuíron a completar a miña visión dos seus potenciais e os seus retos.

Agora que nestes días volven escoitar os motores dos tractores e os sons das protestas de miles de agricultores por toda Europa, véxome obrigado e necesitado de reflexionar sobre o que pode estar a suceder.

O exceso de regulación, normativa, papelada, en definitiva, dunha burocracia pensada desde e para os despachos pero de obrigado cumprimento para cuantos viven lonxe deles, está a esgotar a paciencia e os recursos de moitos habitantes dos nosos pobos e aldeas.

Normas e leis deseñadas para un mundo irreal, onde se pretenden implantar da noite para a mañá os criterios de conservación ecoloxista sen ter en conta os seus custos ou as súas consecuencias sociais e económicas, pero iso si, que se venden politicamente como medidas progresistas verdes, tamén se suman aos motivos polos que moitas explotacións e granxas deixan de ser rendibles, abocándoas ao peche. A isto únese a competencia desleal para producir e vender os nosos produtos de calidade fronte aos que provenientes de terceiros países, fóra da Unión Europea, onde se produce e exporta sen cumprir as estritas medias sanitarias, laborais ou de comercialización que aquí impoñemos aos nosos agricultores ou pescadores.

Só citei tres argumentos que son causas do hartazgo e cansazo de moitos dos nosos veciños, produtores dos mellores alimentos, que se esforzan moito en sacar adiante as súas explotacións e reciben a cambio a incomprensión de cuantos regulan coas súas ocorrencias as regras do xogo. Esta situación abócalles a deixar de facer o que sempre fixeron: vivir no seu medio e coidar dun patrimonio que, sen eles, desaparecerá máis pronto que tarde.

Se de verdade alguén quere contribuír a fixar poboación no medio rural, contribuír a evitar o que vén chamando a “España baleirada”, que poña o foco das súas políticas nas persoas que traballan e habitan os nosos pobos e aldeas, especialmente nos mozos que aínda non se foron, e #esquecer de saldar promesas nestes tempos de campañas electorais. Eles o que necesitan é que lles paguen polos seus produtos algo máis do que lles custa producilos. Necesitan vivir.

miércoles, 24 de enero de 2024

Ecologismo hipócrita

Estas últimas semanas hemos vuelto a padecer una retahíla de argumentos catastrofistas sobre el futuro de nuestras costas y por ende de los productos del mar. 

No es intención del que esto escribe interpretar o juzgar las verdaderas intenciones de quienes, en vísperas de unas elecciones en Galicia, están haciendo más que ruido con los problemas relacionados con la contaminación de nuestras costas. Por ello utilizaré los argumentos de quienes realmente conocen el mar y viven de la venta de los pescados y los productos de alta calidad que de allí extraen con enorme esfuerzo y riesgo.

Decía estos días quien preside la Federación Nacional de Cofradías de Pescadores, en una entrevista publicada en este mismo diario, que se mostraba sorprendido por la repercusión de este “balbordo”, que traducido al castellano sería algo así como barullo, ruido, alboroto... 

Quienes quieran de verdad ayudar a defender el futuro del mar y de las personas que viven de él deberían reflexionar sobre las consecuencias de tanto barullo, exclusivo de un escenario en puertas de elecciones, y ver las consecuencias en la caída en ventas de pescados. Deberían preocuparse por los miles de toneladas de plásticos y otros vertidos que llegan todos los años a nuestras playas sin que hasta la fecha se hayan visto a estas personas denunciarlo u organizarse para retirarlos.

Los problemas reales para las gentes de la mar nunca se han comprendido bien desde algunos despachos, y muchas de las campañas ecologistas han provocado efectos perversos por olvidar sus efectos sociales. Son los ecologistas de salón.

Pero si en el mar las cosas están así, tierra adentro pregunten a los ganaderos que ven cómo las normas de protección contribuyen a ver que el lobo, el mayor depredador de la cadena trófica, aumenta cada año el número de sus manadas y el de sus ataques. Según datos oficiales, que parecen ser inferiores a los datos reales, en el último año en nuestra provincia el lobo ha comido 545 ovejas, 428 terneros y vacas, 116 cabras y 361 caballos. Son muchas las voces de ganaderos que consideran que son ellos los que realmente están en peligro de extinción y no especies protegidas como el lobo.

No tengo dudas de que el medio rural precisa de medidas y planes valientes, porque las subvenciones por daños o las batidas autorizadas, han demostrado que no son solución si de verdad queremos frenar el éxodo del medio rural.

Hoy pongo el foco en las palabras del pastor más joven de los Picos de Europa, José Luis, que con 29 años ha visto cómo el lobo le ha comido 100 ovejas en los 3 últimos años: “Es muy fácil ser animalista viendo documentales de La 2” ha dicho.

La legislación europea y la española considera “estrictamente protegido” al lobo. Después de que uno de ellos matara al poni de la presidenta de la Comisión Europea, Von der Leyen, parece que se rebajará su protección y ya empiezan a sostener que estas manadas, unos 18.000 ejemplares en Europa, son “un peligro para el ganado y los humanos”. 

Lástima que José Luis no sea un alto cargo político, quizás así se empezarían a valorar a fondo las normas y las leyes de protección de unos animales frente a otros, y el perjuicio causado a la actividad de muchos ganaderos cansados de luchar en inferioridad.

Lo dicho, menos ver documentales de la 2, y menos ecologismo hipócrita. 


Ecoloxismo hipócrita

Estas últimas semanas volvemos a padecer unha ladaíña de argumentos catastrofistas sobre o futuro das nosas costas e polo tanto dos produtos do mar. 

Non é intención do que isto escribe interpretar ou xulgar as verdadeiras intencións de quen, en vésperas dunhas eleccións en Galicia, están a facer máis que ruído cos problemas relacionados coa contaminación das nosas costas. Por iso utilizarei os argumentos de quen realmente coñecen o mar e viven da venda dos peixes e os produtos de alta calidade que de alí extraen con enorme esforzo e risco.

Dicía estes días quen preside a Federación Nacional de Confrarías de Pescadores, nunha entrevista publicada en leste mesmo diario, que se mostraba sorprendido pola repercusión deste “balbordo”, que traducido ao castelán sería algo así como barullo, ruído, alboroto... 

Quen queira de verdade axudar a defender o futuro do mar e das persoas que viven del deberían reflexionar sobre as consecuencias de tanto barullo, exclusivo dun escenario en portas de eleccións, e ver as consecuencias na caída en vendas de peixes. Deberían preocuparse polos miles de toneladas de plásticos e outras verteduras que chegan todos os anos ás nosas praias sen que ata a data víronse a estas persoas denuncialo ou organizarse para retiralos.

Os problemas reais para as xentes da mar nunca se comprenderon ben desde algúns despachos, e moitas das campañas ecoloxistas han provocado efectos perversos por esquecer os seus efectos sociais. Son os ecoloxistas de salón.

Pero se no mar as cousas están así, terra dentro pregunten aos gandeiros que ven como as normas de protección contribúen a ver que o lobo, o maior depredador da cadea trófica, aumenta cada ano o número das súas mandas e o dos seus ataques. Segundo datos oficiais, que parecen ser inferiores aos datos reais, no último ano na nosa provincia o lobo comeu 545 ovellas, 428 tenreiros e vacas, 116 cabras e 361 cabalos. Son moitas as voces de gandeiros que consideran que son eles os que realmente están en perigo de extinción e non especies protexidas como o lobo.

Non teño dúbidas de que o medio rural precisa de medidas e plans valentes, porque as subvencións por danos ou as batidas autorizadas, demostraron que non son solución se de verdade queremos frear o éxodo do medio rural.

Hoxe poño o foco nas palabras do pastor máis novo dos Picos de Europa, José Luis, que con 29 anos viu como o lobo lle ha comido 100 ovellas nos 3 últimos anos: “É moi fácil ser animalista vendo documentais da 2” dixo.

A lexislación europea e a española considera “estritamente protexido” ao lobo. Despois de que un deles matase o pónei da presidenta da Comisión Europea, Von der Leyen, parece que se rebaixará a súa protección e xa empezan a soster que estas mandas, uns 18.000 exemplares en Europa, son “un perigo para o gando e os humanos”. 

Mágoa que José Luis non sexa un alto cargo político, quizais así se empezarían a valorar a fondo as normas e as leis de protección duns animais fronte a outros, e o prexuízo causado á actividade de moitos gandeiros cansos de loitar en inferioridade.

O devandito, menos ver documentais da 2, e menos ecoloxismo hipócrita. 

miércoles, 10 de enero de 2024

Lo que dice una foto

Hace ya tiempo que me vengo fijando con especial curiosidad en aquellas fotos que ilustran las noticias. Será por aquello de que una imagen vale más que mil palabras o porque cuando no cuentas con mucho tiempo para leer detenidamente cuanta información nos llega a diario, en ocasiones te quedas sólo con los grandes titulares o con las fotos que los acompañan.

Hoy quiero poner el foco en muchas de esas fotos, especialmente las que se corresponden con noticias relacionadas con las diferentes actividades realizadas por personajes públicos y más concretamente del mundo de la política.

No sé si a ustedes les pasara lo que a mí, y es que cuando veo muchas de esas fotos lo que veo es algo que rechazo y me preocupa. Veo una utilización de la obra pública, de las realizaciones pagadas con dinero de todos, con fines partidistas. Intentaré explicarme.

Cuando tuve responsabilidades de gobierno nunca se me pasó por la cabeza que, en una inauguración, visita a unas obras o firma de algún convenio o similar, las personas que no pertenecían a mi color político fuesen ignoradas, no invitadas o situadas en lugares poco visibles a las cámaras. Ni se me pasaba por la cabeza ni creo que de haberlo intentado se hubiese permitido.

En aquella época, bien es verdad que ahora parece lejana, a pesar de contar con mayoría absoluta para gobernar, procuraba buscar el consenso, recabar la opinión de los demás miembros de la corporación municipal y después tomar la decisión que desde el gobierno considerábamos mejor para Lugo.

Cuando nos visitaba un conselleiro, el presidente de la Xunta o algún ministro, todos los miembros de la corporación municipal eran invitados y participaban o no libremente. No se podría entender de otra manera.

Hoy las cosas parecen haber cambiado, o es que yo las veo distorsionadas y no las interpreto de manera adecuada. Lo digo porque en las fotos a las que me refiero veo siempre a las personas que pertenecen a la misma formación política muy juntitas en primera línea y rara vez a alguna autoridad de otros partidos, incluso dentro del mismo gobierno.

¿Que viene un ministro del Gobierno a Galicia?, pues ahí tiene a toda una corte de cargos de su partido rodeándole y peleándose por aparecer en primera línea en las fotos. Pero a las demás personas que tienen responsabilidades y ostentan cargos públicos, pero de diferente formación política hay que hacer esfuerzos por localizarlos o verlos en alguna de esas fotos, si es que están. Con los demás también pasa en ocasiones, aunque en menor medida y frecuencia.

Ahora que se acercan unas elecciones en Galicia esto se hará más frecuente y evidente, ya lo verán. La última muestra que ha quedado en mi retina ha sido la de la llegada de un tren a Vigo y ver a los principales cargos socialistas tomar posesión del convoy como si fuese su regalo de Reyes, e incluso al candidato de su partido en las elecciones gallegas besando el tren.

Lo que realmente me transmiten esas fotos es discordia, falta de consensos, patrimonializar lo público con fines partidistas, rechazo a los demás, a los que no son “los tuyos”, en definitiva, la antítesis de lo que debería ser la gestión pública.

Ojalá que estas conclusiones solo las saque yo y que mi enfoque no sea el adecuado. Sería un alivio.


O que di unha foto

Hai xa tempo que me veño fixando con especial curiosidade naquelas fotos que ilustran as noticias. Será por aquilo de que unha imaxe vale máis que mil palabras ou porque cando non contas con moito tempo para ler detidamente canta información chéganos a diario, en ocasións quedas só cos grandes titulares ou coas fotos que os acompañan.

Hoxe quero poñer o foco en moitas desas fotos, especialmente as que se corresponden con noticias relacionadas coas diferentes actividades realizadas por personaxes públicos e máis concretamente do mundo da política.

Non se se a vostedes pasáselles o que a min, e é que cando vexo moitas desas fotos o que vexo é algo que rexeitamento e preocúpame. Vexo unha utilización da obra pública, das realizacións pagas con diñeiro de todos, con fins partidistas. Tentarei explicarme.

Cando tiven responsabilidades de goberno nunca se me pasou pola cabeza que, nunha inauguración, visita a unhas obras ou firma dalgún convenio ou similar, as persoas que non pertencían á miña cor política fosen ignoradas, non convidadas ou situadas en lugares pouco visibles ás cámaras. Nin se me pasaba pola cabeza nin creo que de tentalo permitiuse.

Naquela época, ben é verdade que agora parece afastada, a pesar de contar con maioría absoluta para gobernar, procuraba buscar o consenso, solicitar a opinión dos demais membros da corporación municipal e despois tomar a decisión que desde o goberno considerabamos mellor para Lugo.

Cando nos visitaba un conselleiro, o presidente da Xunta ou algún ministro, todos os membros da corporación municipal eran convidados e participaban ou non libremente. Non se podería entender doutra maneira.

Hoxe as cousas parecen cambiar, ou é que eu as vexo distorsionadas e non as interpreto de maneira adecuada. Dígoo porque nas fotos ás que me refiro vexo sempre ás persoas que pertencen á mesma formación política moi xuntas en primeira liña e de cando en cando a algunha autoridade doutros partidos, mesmo dentro do mesmo goberno.

Que vén un ministro do Goberno a Galicia?, pois aí ten a toda unha corte de cargos do seu partido rodeándolle e pelexándose por aparecer en primeira liña nas fotos. Pero ás demais persoas que teñen responsabilidades e ostentan cargos públicos, pero de diferente formación política hai que facer esforzos por localizalos ou velos nalgunha desas fotos, se é que están. Cos demais tamén pasa en ocasións, aínda que en menor medida e frecuencia.

Agora que se achegan unhas eleccións en Galicia isto farase máis frecuente e evidente, xa o verán. A última mostra que quedou na miña retina foi a da chegada dun tren a Vigo e ver aos principais cargos socialistas tomar posesión do convoi coma se fose o seu agasallo de Reyes, e mesmo ao candidato do seu partido nas eleccións galegas bicando o tren.

O que realmente me transmiten esas fotos é discordia, falta de consensos, patrimonializar o público con fins partidistas, rexeitamento aos demais, aos que non son “os teus”, en definitiva, a antítese do que debería ser a xestión pública.

Oxalá que estas conclusións só sáqueas eu e que o meu enfoque non sexa o adecuado. Sería un alivio.