miércoles, 28 de septiembre de 2022

Rascar unos minutos

Hace unos días visitaba la ciudad la Secretaria de Estado del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, la Señora Pardo de Vera. Antes de centrarme en lo que quiero contarles, decirles que me alegró saber que ya está recuperada de los problemas de salud que le afectaron en los últimos meses.

En declaraciones a los medios de comunicación y relacionado con los temas de infraestructuras que atañen a nuestra provincia y por tanto a los lucenses, dijo que en el Gobierno trabajaban para “rascar unos minutos” al tiempo de viaje en tren entre Lugo y Ourense.

Ciertamente no creo que estuviese acertada en su expresión, no sólo por la parte semántica sino fundamentalmente por las connotación de desprecio por una reivindicación que, lejos de partidismos, compartimos muchos lucenses: reducir sensiblemente el tiempo de viaje entre Lugo y Ourense para que también se vea reducido ese tiempo hasta Madrid.

Durante años se nos dijo que a Lugo llegaría la alta velocidad, pero hace tiempo que dejé de creerlo. Es sencillamente imposible que en los momentos que vivimos y con las dificultades económicas crecientes, sumadas a los componentes de impacto paisajístico en el trazado actual, se construya una línea ferroviaria de las características que exige la alta velocidad. 

Pero ello no es óbice para que se mejoren las condiciones del viaje, no sólo con mejoras como las que se están acometiendo, sino también para que se construyan unas variantes en varias partes de ese trazado actual que permitan acortar sensiblemente los tiempos de viaje. Esos proyectos existen y sus compromisos presupuestarios iniciales figuraron en los Presupuestos Generales del Estado cuando gobernaba el Partido Popular, pero que este Gobierno dejó de priorizar. Con esas actuaciones se reduciría el tiempo de viaje entre esas ciudades en unos 25 minutos, lo que sumado a los tiempos del viaje de la nueva línea de alta velocidad entre Ourense y Madrid, haría competitivo con el coche y el avión los desplazamientos en tren para los lucenses.

Mientras esas mejoras no se acometan de manera decidida no podremos disponer de unos tiempos de viajes razonables entre Lugo y la capital de España, o dicho con las palabras de la Secretaria de Estado, no “rascaremos minutos” a nuestros viajes.

Pero si ello es de importancia, no lo es menos que se nos niegue una y otra vez la posibilidad de contar con más trenes y mejores horarios para poder conectar en Ourense con el amplio abanico de opciones ya disponibles, y todo con la disculpa del viejo argumento de que no hay demanda de plazas. Pongan esos servicios en marcha y verán como en pocas semanas se cubren esas plazas.

Mientras los que hoy nos gobiernan y tienen en sus manos la capacidad de decidir sobre estas cuestiones concentren sus esfuerzos en “rascar unos minutos” en nuestros viajes, poco podremos avanzar.

Sigo pensando que el ferrocarril es el medio de transporte con más futuro y si a Lugo no se le dota de las infraestructuras ferroviarias necesarias, volverá a quedar apeado de sus opciones de progreso. Una vez más.


Rascar uns minutos

Hai uns días visitaba a cidade a Secretaria de Estado do Ministerio de Transportes, Movilidad e Axenda Urbana, a Señora Pardo de Beira. Antes de centrarme no que quero contarlles, dicirlles que me alegrou saber que xa está recuperada dos problemas de saúde que lle afectaron nos últimos meses.

En declaracións aos medios de comunicación e relacionado cos temas de infraestruturas que incumben á nosa provincia e por tanto aos lucenses, dixo que no Goberno traballaban para “rascar uns minutos” ao tempo de viaxe en tren entre Lugo e Ourense.

Certamente non creo que estivese acertada na súa expresión, non só pola parte semántica senón fundamentalmente polas connotación de desprezo por unha reivindicación que, lonxe de partidismos, compartimos moitos lucenses: reducir sensiblemente o tempo de viaxe entre Lugo e Ourense para que tamén se vexa reducido ese tempo ata Madrid.

Durante anos díxosenos que a Lugo chegaría a alta velocidade, pero hai tempo que deixei de crelo. É sinxelamente imposible que nos momentos que vivimos e coas dificultades económicas crecentes, sumadas aos compoñentes de impacto paisaxístico no trazado actual, constrúase unha liña ferroviaria das características que esixe a alta velocidade. 

Pero iso non é óbice para que se melloren as condicións da viaxe, non só con melloras como as que se están acometendo, senón tamén para que se constrúan unhas variantes en varias partes dese trazado actual que permitan acurtar sensiblemente os tempos de viaxe. Eses proxectos existen e os seus compromisos orzamentarios iniciais figuraron nos Orzamentos Xerais do Estado cando gobernaba o Partido Popular, pero que este Goberno deixou de priorizar. Con esas actuacións reduciríase o tempo de viaxe entre esas cidades nuns 25 minutos, o que sumado aos tempos da viaxe da nova liña de alta velocidade entre Ourense e Madrid, faría competitivo co coche e o avión os desprazamentos en tren para os lucenses.

Mentres esas melloras non se acometan de maneira decidida non poderemos dispoñer duns tempos de viaxes razoables entre Lugo e a capital de España, ou devandito coas palabras da Secretaria de Estado, non “rascaremos minutos” ás nosas viaxes.

Pero se iso é de importancia, non o é menos que néguellenos unha e outra vez a posibilidade de contar con máis trens e mellores horarios para poder conectar en Ourense co amplo abanico de opcións xa dispoñibles, e todo coa desculpa do vello argumento de que non hai demanda de prazas. Poñan eses servizos en marcha e verán como en poucas semanas cóbrense esas prazas.

Mentres os que hoxe nos gobernan e teñen nas súas mans a capacidade de decidir sobre estas cuestións concentren os seus esforzos en “rascar uns minutos” nas nosas viaxes, pouco poderemos avanzar.

Sigo pensando que o ferrocarril é o medio de transporte con máis futuro e se a Lugo non se lle dota das infraestruturas ferroviarias necesarias, volverá quedar apeado das súas opcións de progreso. Unha vez máis.

miércoles, 14 de septiembre de 2022

La estrategia equivocada

Después de un descanso de publicar en estas páginas las reflexiones que el devenir diario me suscita, retomo esta práctica intentando ser positivo y no dejarme llevar por la costumbre que parecen haber elegido otros responsables públicos, la del insulto y la descalificación.

Es evidente que la retahíla de improperios que en las últimas semana se vinieron vertiendo sobre el líder de la oposición en España, y que tuvieron su culminación, por ahora, en el último debate celebrado en el Senado la pasada semana, obedecen fundamentalmente al estado de nerviosismo reinante en las dependencias de Moncloa y de manera particular en la persona del presidente Sánchez.

Las sucesivas encuestas de los últimos meses siguen marcando una tendencia clara, el actual presidente cedería el paso al actual líder del principal partido en la oposición que va camino de conseguir una contundente mayoría.

No se comprende que alguien que como experiencia previa a convertirse en Presidente del Gobierno sólo pudo aportar el escaso periodo de tiempo que pasó como concejal, pueda poner en cuestión la experiencia de quien, como Feijoo, gobernó 13 años Galicia, después de haber gestionado con éxito el INSALUD o la empresa pública Correos.

Tampoco se entiende que Sánchez y todos cuantos siguen sus consignas traten con desprecio a Feijoo comparando gobernar Galicia con España, como si Galicia fuese algo así como una comunidad de vecinos frente a toda una ciudad. Ese menosprecio se lo hacen a él y a todos los gallegos, a los que nos deben de tomar por tontos por haberle dado nuestra confianza durante 13 años, algo que con toda seguridad Sánchez no podrá recibir de los españoles.

Pero si a nivel nacional éstas son las estrategias para permanecer en el poder, aquí en Lugo, desde que la presidenta provincial del Partido Popular anunció que aspira a convertirse en la alcaldesa de la capital lucense, también las estrategias de aquellos que actualmente la gobiernan en coalición, parecen elegir caminos equivocados.

Ellos y sus compañeros de filas comenzaron a descalificar a la candidata popular fundamentalmente por no haber nacido en la ciudad que aspira a gobernar. Pobre y absurdo argumento que no debieron valorar suficientemente, porque haciendo un pequeño repaso ni el alcalde Vigo, ni el de Santiago, ni el de Monforte, ni la alcaldesa de Lugo, entre otros muchos, nacieron en las ciudades que gobiernan. Tampoco yo, hijo de Monfortina y Quirogués y nacido en Ferrol, y recibí un amplio cariño de mis vecinos de Lugo.

Si aquí comienzan o terminan las descalificaciones a una rival que tiene sobrada experiencia y méritos suficientes y demostrados para gestionar y gobernar una ciudad, se verá con el paso de los meses, pero lo que sí creo firmemente es que estas estrategias son equivocadas y denotan nerviosismo y preocupación en sus contrincantes. 

Sólo espero que en las próximas elecciones decidamos es función del examen a la gestión de los que tienen ahora la responsabilidad y también en base a la confianza y proyecto de ciudad que presente quien aspira a gobernarla.


A estratexia equivocada

Despois dun descanso de publicar nestas páxinas as reflexións que o devir diario suscítame, retomo esta práctica tentando ser positivo e non deixarme levar polo costume que parecen elixir outros responsables públicos, a do insulto e a descualificación.

É evidente que a ladaíña de improperios que na últimas semana viñeron botando sobre o líder da oposición en España, e que tiveron a súa culminación, por agora, no último debate celebrado no Senado a pasada semana, obedecen fundamentalmente ao estado de nerviosismo reinante nas dependencias de Moncloa e de maneira particular na persoa do presidente Sánchez.

As sucesivas enquisas dos últimos meses seguen marcando unha tendencia clara, o actual presidente cedería o paso ao actual líder do principal partido na oposición que vai camiño de conseguir unha contundente maioría.

Non se comprende que alguén que como experiencia previa a converterse en Presidente do Goberno só puido achegar o escaso período de tempo que pasou como concelleiro, poida poñer en cuestión a experiencia de quen, como Feijoo, gobernou 13 anos Galicia, despois de xestionar con éxito o INSALUD ou a empresa pública Correos.

Tampouco se entende que Sánchez e todos cuantos seguen os seus consignas traten con desprezo a Feijoo comparando gobernar Galicia con España, coma se Galicia fose algo así como unha comunidade de veciños fronte a toda unha cidade. Ese menosprezo fanllo a el e a todos os galegos, aos que nos deben de tomar por parvos por darlle a nosa confianza durante 13 anos, algo que con toda seguridade Sánchez non poderá recibir dos españois.

Pero se a nivel nacional estas son as estratexias para permanecer no poder, aquí en Lugo, desde que a presidenta provincial do Partido Popular anunciou que aspira a converterse na alcaldesa da capital lucense, tamén as estratexias daqueles que actualmente a gobernan en coalición, parecen elixir camiños equivocados.

Eles e os seus compañeiros de filas comezaron a descualificar á candidata popular fundamentalmente por non nacer na cidade que aspira a gobernar. Pobre e absurdo argumento que non deberon valorar suficientemente, porque facendo un pequeno repaso nin o alcalde Vigo, nin o de Santiago, nin o de Monforte, nin a alcaldesa de Lugo, entre outros moitos, naceron nas cidades que gobernan. Tampouco eu, fillo de Monfortina e Quirogués e nado en Ferrol, e recibín un amplo agarimo dos meus veciños de Lugo.

Se aquí comezan ou terminan as descualificacións a unha rival que ten sobrada experiencia e méritos suficientes e demostrados para xestionar e gobernar unha cidade, verase co paso dos meses, pero o que si creo firmemente é que estas estratexias son equivocadas e denotan nerviosismo e preocupación nos seus adversarios. 

Só espero que nas próximas eleccións decidamos é función do exame á xestión dos que teñen agora a responsabilidade e tamén en base á confianza e proxecto de cidade que presente quen aspira a gobernala.

miércoles, 20 de julio de 2022

Conducir por la izquierda

Todavía bajo las sensaciones que el llamado debate sobre el Estado de la Nación han provocado en mi, tratando de encontrarle sentido a muchas de las cosas que allí se dijeron y las propuestas que se votaron, al resultado de esas votaciones y a las demás medidas que, a calzador, se introdujeron en medio de ese Pleno.

Han sido muchos los medios que han coincidido en titular el resumen de esas jornadas y de las intervenciones de Pedro Sánchez como una podemización de sus políticas, un giro o un volantazo a la izquierda. Son muchos los que han visto en sus palabras y gestos un afán por contentar a sus principales socios, integrados en su gobierno de coalición, y algunos han sido más claros hablando de un corta y pega, una copia, del discurso y propuestas de Podemos.

Por eso no han sido pocos los que han calificado el debate como el “estado de la coalición” o el “estado del gobierno”, porque los mensajes y las cesiones de Sánchez hacia sus socios, incluidos los más abominables, fueron constantes y traspasaron límites que hasta ahora nadie se había atrevido a cruzar, como el nuevo texto legal denominado de la Memoria Democrática, una ley provocadora que lo único que ya ha conseguido antes de entrar en vigor, es fracturar a la sociedad y volver a los dos bandos de rojos y azules que nuestros mayores habían conseguido superar cerrando enormes heridas que sólo con políticos de altura y grandes dosis de generosidad consiguieron cerrar en lo que se acabo llamando la Transición del 78.

Pero además de estas ignominias, Sánchez volvió a tirar de propaganda, de su habitual clientelismo electoral, a sacar de la chistera medidas que no conocían ni sus ministros.

Las grandes expectativas generadas desde Moncloa en los días previos al debate se vieron reducidas a eslóganes y frases de manual. “me dejaré la piel”, “vamos a por todas”; o a rancios mensajes hablando de ricos y poderosos frentes a la clase obrera; o a los ya conocidos anuncios sobre propinas en becas durante 3 meses, bonificaciones en trenes de cercanías que en Galicia no existen, o los impuestos a las eléctricas y a la banca como si de una expropiación se tratase.

Sobre esto último, y según se va conociendo la letra pequeña, les diré que lo que en realidad prometió se queda en un impuesto a los beneficios extraordinarios sobre los préstamos que conceda la banca durante los dos próximos años, es decir unos 150 millones de euros frente los mil quinientos millones que anunció. 

Frente a una inflación galopante y nunca vista en España, que pone en grandes dificultades a la mayoría de españoles, las propuestas de Sánchez son limosnas que no atajan esa inflación. Ni una sola medida de reducción de gastos cuando la austeridad es clave. Como alguien le dijo, primero nos deja cojos y después nos subvenciona las muletas.

Coincidiendo en esos diagnósticos, me atrevo a ir un paso más allá y añadir al giro a la izquierda, una clara intención de querer conducir por ese lado en un país donde se conduce por la derecha, es decir, de ir por el carril contrario, ir de frente al sentido común y a lo que aconsejan los más expertos en estas circunstancias. Todo para mantener el poder.


Conducir pola esquerda

Aínda baixo as sensacións que o chamado debate sobre o Estado da Nación provocaron na miña, tratando de atoparlle sentido a moitas das cousas que alí se dixeron e as propostas que se votaron, ao resultado desas votacións e ás demais medidas que, a calzador, introducíronse no medio dese Pleno.

Foron moitos os medios que coincidiron en titular o resumo desas xornadas e das intervencións de Pedro Sánchez como unha podemización das súas políticas, un xiro ou un volantazo á esquerda. Son moitos os que viron nas súas palabras e xestos un afán por contentar aos seus principais socios, integrados no seu goberno de coalición, e algúns foron máis claros falando dun curta e pega, unha copia, do discurso e propostas de Podemos.

Por iso non foron poucos os que cualificaron o debate como o “estado da coalición” ou o “estado do goberno”, porque as mensaxes e as cesións de Sánchez cara aos seus socios, incluídos os máis abominables, foron constantes e traspasaron límites que ata o de agora ninguén se atreveu a cruzar, como o novo texto legal denominado da Memoria Democrática, unha lei provocadora que o único que xa conseguiu antes de entrar en vigor, é fracturar á sociedade e volver aos dous bandos de vermellos e azuis que os nosos maiores conseguiran superar pechando enormes feridas que só con políticos de altura e grandes doses de xenerosidade conseguiron pechar no que se acabo chamando a Transición do 78.

Pero ademais destas ignominias, Sánchez volveu tirar de propaganda, do seu habitual clientelismo electoral, a sacar da chistera medidas que non coñecían nin os seus ministros.

As grandes expectativas xeradas desde Moncloa nos días previos ao debate víronse reducidas a eslóganes e frases de manual. “deixareime a pel”, “imos a por todas”; ou a rancias mensaxes falando de ricos e poderosas frontes á clase obreira; ou aos xa coñecidos anuncios sobre propinas en bolsas durante 3 meses, bonificacións en trens de proximidade que en Galicia non existen, ou os impostos ás eléctricas e á banca coma se dunha expropiación tratásese.

Sobre isto último, e segundo vaise coñecendo a letra pequena, direilles que o que en realidade prometeu queda nun imposto aos beneficios extraordinarios sobre os préstamos que conceda a banca durante os dous próximos anos, é dicir uns 150 millóns de euros fronte os mil cincocentos millóns que anunciou. 

Fronte a unha inflación galopante e nunca vista en España, que pon en grandes dificultades á maioría de españois, as propostas de Sánchez son esmolas que non atallan esa inflación. Nin unha soa medida de redución de gastos cando a austeridade é clave. Como alguén lle dixo, primeiro déixanos coxos e despois subvenciónanos as muletas.

Coincidindo neses diagnósticos, atrévome a ir un paso máis aló e engadir ao xiro á esquerda, unha clara intención de querer conducir por ese lado nun país onde se conduce pola dereita, é dicir, de ir polo carril contrario, ir de fronte ao sentido común e ao que aconsellan os máis expertos nestas circunstancias. Todo para manter o poder.

miércoles, 6 de julio de 2022

La salud del Estado

En pocos días se recuperará en el Congreso de los Diputados uno de los debates más importantes de cada año, junto con los Presupuestos Generales del Estado,el del Estado de la Nación, que llevaba largo tiempo sin celebrarse.

La tradición marcaba esta fecha como un debate en exclusiva sin añadir más asuntos, pero en esta ocasión un nuevo ejercicio de trilerismo político de la factoría de Sánchez tratará de que el impacto sea mínimo y pase lo más desapercibido posible, ante la previsible cascada de criticas, incluso desde las filas de partidos que forman parte de la coalición de gobierno o lo sustentan.

Para ello que mejor que convocarlo a rebufo de los ecos de la recién celebrada cumbre de la OTAN en Madrid, y en la misma semana en que previsiblemente se convocará otro pleno extraordinario para, entre otros asuntos, aprobar la Ley de Memoria Democrática, la convalidación del Decreto de medidas para paliar la crisis derivada de la guerra, o la renovación de los miembros del Consejo General del Poder Judicial, un ¨totum revolutum¨con clara intencionalidad.

Este debate, que en realidad debería llamarse de la salud del Estado por servir para medir eso, la salud de nuestra Nación, si en términos médicos nos expresáramos,sería de preocupación. El enfermo lo está de verdad y los facultativos que lo cuidan muy desprestigiados.

Frente al autobombo que el propio Sánchez se hará desde la tribuna, la dura realidad se impondrá, una vez más, fuera del Congreso de los Diputados.

Son muchos los problemas y los frentes abiertos en el seno de la gobernabilidad de nuestro país. 

En lo internacional, Marruecos, Argelia y últimamente Malí han provocado perdida de prestigio de España y ha servido para evidenciartodavía de manera más clara la tensión interna en el seno del Gobierno entre los ministros socialistas y los de Podemos.

A estas tensiones habría que añadir las provocadas por los compromisos adquiridos por Sánchez durante la cumbre de la OTAN, en el sentido de incrementar nuestro presupuesto en armamento, algo que,como todos habrán oído, rechazan en Podemos.

El otoño se presenta muy caliente a ojos de los entendidos, y veremos si en esta ocasión esto acarrea movilizaciones en las calles, entre ellas las de los principales sindicatos hasta ahora acallados con las oportunas inyecciones de generosas subvenciones.

Los pescadores, agricultores, transportistas… ya superan el umbral de sus posibilidades de supervivencia ante los brutales y continuos incrementos de los precios de combustibles y energía eléctrica. Sin duda alguna un coctel que nada bueno puede presagiar en cuanto a la convivencia en las calles y la preocupación ciudadana.

Pero la mayor preocupación para los españoles, y por ende del gobierno, está siendo la de las desbocadas cifras de la inflación, las subidas en los costes de la vida. Desde hace décadas no se alcanzaban números iguales, ya superando el 10%. 

Hay más. Pero estas son algunas de las razones por las cuales la salud del Estado es mala o muy mala, y el debate sobre el estado de la Nación mezclado o no con otros asuntos, posiblemente no refleje en los discursos lo que realmente pasa en la calle.

Los ciudadanos ya no confían en los actuales dirigentes, en su gobierno, y por ello de poco o nada servirán los mensajes triunfalistas o las promesas de nuevas medidas. La salud del Estado todos sabemos que es mala y engañando con el diagnostico sólo se verá agravada.


A saúde do Estado

En poucos días recuperarase no Congreso dos Deputados uno dos debates máis importantes de cada ano, xunto cos Orzamentos Xerais do Estado,o do Estado da Nación, que levaba longo tempo sen celebrarse.

A tradición marcaba esta data como un debate en exclusiva sen engadir máis asuntos, pero nesta ocasión un novo exercicio de trilerismo político da factoría de Sánchez tratará de que o impacto sexa mínimo e pase o máis desapercibido posible, fronte a previsible fervenza de criticas, mesmo desde as filas de partidos que forman parte da coalición de goberno ou o sustentan.

Para iso que mellor que convocalo a rebufo dos ecos da recentemente celebrada cume da OTAN en Madrid, e na mesma semana en que previsiblemente se convocará outro pleno extraordinario para, entre outros asuntos, aprobar a Lei de Memoria Democrática, a convalidación do Decreto de medidas para paliar a crise derivada da guerra, ou a renovación dos membros do Consello Xeral do Poder Xudicial, un ¨totum revolutum¨ con clara intencionalidade.

Este debate, que en realidade debería chamarse da saúde do Estado por servir para medir iso, a saúde da nosa Nación, se en termos médicos expresásemonos, sería de preocupación. O enfermo estao de verdade e os facultativos que o coidan moi desprestixiados.

Fronte ao autobombo que o propio Sánchez farase desde a tribuna, a dura realidade impoñerase, unha vez máis, fóra do Congreso dos Deputados.

Son moitos os problemas e as frontes abertas no seo da gobernabilidade do noso país. 

No internacional, Marrocos, Alxeria e ultimamente Malí provocaron perdida de prestixio de España e serviu para evidenciar todavía de maneira máis clara a tensión interna no seo do Goberno entre os ministros socialistas e os de Podemos.

A estas tensións habería que engadir as provocadas polos compromisos adquiridos por Sánchez durante o cume da OTAN, no sentido de incrementar o noso orzamento en armamento, algo que,como todos oirían, rexeitan en Podemos.

O outono preséntase moi quente a ollos dos entendidos, e veremos se nesta ocasión isto carrexa mobilizacións nas rúas, entre elas as dos principais sindicatos ata o de agora acalados coas oportunas inxeccións de xenerosas subvencións.

Os pescadores, agricultores, transportistas… xa superan o limiar das súas posibilidades de supervivencia fronte os brutais e continuos incrementos dos prezos de combustibles e enerxía eléctrica. Sen ningunha dúbida un cóctel que nada bo pode presaxiar en canto á convivencia nas rúas e a preocupación cidadá.

Pero a maior preocupación para os españois, e polo tanto do goberno, está a ser a das desbocadas cifras da inflación, as subidas nos custos da vida. Desde hai décadas non se alcanzaban números iguais, xa superando o 10%. 

Hai máis. Pero estas son algunhas das razóns polas cales a saúde do Estado é mala ou moi mala, e o debate sobre o estado da Nación mesturado ou non con outros asuntos, posiblemente non reflicta nos discursos o que realmente pasa na rúa.

Os cidadáns xa non confían nos actuais dirixentes, no seu goberno, e por iso de pouco ou nada servirán as mensaxes triunfalistas ou as promesas de novas medidas. A saúde do Estado todos sabemos que é mala e enganando co diagnostico só se verá agravada.


miércoles, 22 de junio de 2022

Al rincón

Que Galicia estuvo siempre situada en una esquina de la Península Ibérica, lo sabemos todos desde que fuimos al colegio. Que esa situación y su orografía dificultaban las conexiones con la meseta y la capital de España lo fuimos aprendiendo con los comienzos de las grandes infraestructuras.

Que un viaducto en obras se acabe desplomando puede ocurrir bajo el mandato de cualquier gobierno, pero que los primeros anuncios de este gobierno sean que hay que esperar a que se acabe de caer todo para iniciar los diagnósticos y dar las soluciones, me cuesta compartirlo porque pudiera ocurrir que esto nunca suceda o tarde meses, o años, en hacerlo.

Pero parece que las meigas se han conjurado contra nosotros, los gallegos, para que al mismo tiempo que se produce un estrangulamiento en las conexiones por carretera de Lugo con la meseta y nos retrotraen a décadas ya pasadas, al mismo tiempo, el Gobierno de Sánchez se propone eliminar decenas de líneas de autobuses estatales que atraviesan nuestra Comunidad dejando a más de 136.000 ciudadanos sin paradas de 23 concellos gallegos.

No termina aquí el castigo. Estas últimas semanas y durante algunas más, uno de los principales aeropuertos de Galicia, el de Alvedro en A Coruña, permanece cerrado durante los fines de semana por obras en su pista, lo que dificulta todavía más las conexiones y los viajes a y desde Galicia.

A estas alturas y ante este panorama estarán pensando que se habrán reforzado los servicios ferroviarios, pero no, porque esto tampoco ocurre.

Hace unas semanas conseguimos que se aprobara una iniciativa en el Congreso para que el Gobierno mejore nuestras conexiones por tren entre Lugo y Madrid. Pedíamos más frecuencias directas sin tener que hacer transbordo en Ourense y nuevas frecuencias a primera hora de la mañana para poder llegar a Madrid en horario que permita aprovechar el día para resolver gestiones o enlazar con otros destinos. Había más cosas. La respuesta por escrito del Gobierno me dice que nada de nada, y que para aumentar nuevos servicios directos tiene que haber demanda de los ciudadanos. La pescadilla que se muerde la cola, no puede haber mayor demanda si no mejoran los servicios y si no mejoran los servicios ni incrementa las frecuencias, no habrá más demanda.

Eso sí de buenas palabras estamos bien servidos, y de fotos y “ruedas de prensa anuncio” también. La que más ha llamado mi atención, no sé si a ustedes les pasaría lo mismo, ha sido la que con motivo del inicio de unas obras para la construcción de una rotonda aquí en Lugo en la nacional VI, sí, han oído bien, de una rotonda, se han fotografiado autoridades locales, provinciales y hasta el Delegado del Gobierno en Galicia. Todos a una para vendernos que el Gobierno de España “pone a Lugo en el mapa de las infraestructuras”, olvidando los años que han tardado en gestionar esta obrilla.

Estoy empleando un tono irónico en este artículo porque de hacerlo en otro más formal acabaría desconsolado. Me resulta difícil de entender un trato más despectivo a nuestra provincia por parte de quienes hoy dirigen el destino del conjunto del Estado, y no deja de sorprenderme que como pueblo nos lo tomemos con tanta deportividad, por no decir indiferencia.

Al fin y a la postre lo que hacen con nosotros es castigarnos, mandarnos al rincón.


Ao recuncho

Que Galicia estivo sempre situada nunha esquina da Península Ibérica, sabémolo todos desde que fomos ao colexio. Que esa situación e a súa orografía dificultaban as conexións coa meseta e a capital de España o fomos aprendendo cos comezos das grandes infraestruturas.

Que un viaduto en obras acábese esborrallando pode ocorrer baixo o mandato de calquera goberno, pero que os primeiros anuncios deste goberno sexan que hai que esperar a que se acabe de caer todo para iniciar os diagnósticos e dar as solucións, cústame compartilo porque puidese ocorrer que isto nunca suceda ou tarde meses, ou anos, en facelo.

Pero parece que as  meigas conxuráronse contra nós, os galegos, para que ao mesmo tempo que se produce un estreitamento nas conexións por estrada de Lugo coa meseta e nos  retrotraen a décadas xa pasadas, ao mesmo tempo, o Goberno de Sánchez proponse eliminar decenas de liñas de autobuses estatais que atravesan a nosa Comunidade deixando a máis de 136.000 cidadáns sen paradas de 23  concellos galegos.

Non termina aquí o castigo. Estas últimas semanas e durante algunhas máis, un dos principais aeroportos de Galicia, o de Alvedro na Coruña, permanece pechado durante as fins de semana por obras na súa pista, o que dificulta aínda máis as conexións e as viaxes a e desde Galicia.

A estas alturas e #ante este panorama estarán a pensar que se reforzaron os servizos ferroviarios, pero non, porque isto tampouco ocorre.

Hai unhas semanas conseguimos que se aprobase unha iniciativa no Congreso para que o Goberno mellore nosas conexións por tren entre Lugo e Madrid. Pediamos máis frecuencias directas sen ter que facer  transbordo en Ourense e novas frecuencias á primeira hora da mañá para poder chegar a Madrid en horario que permita aproveitar o día para resolver xestións ou enlazar con outros destinos. Había máis cousas. A resposta por escrito do Goberno dime que nada de nada, e que para aumentar novos servizos directos ten que haber demanda dos cidadáns. A carioca que se morde a cola, non pode haber maior demanda se non melloran os servizos e se non melloran os servizos nin incrementa as frecuencias, non haberá máis demanda.

Iso si de boas palabras estamos ben servidos, e de fotos e “roldas de prensa anuncio” tamén. A que máis chamou a miña atención, non se se a vostedes pasaríalles o mesmo, foi a que con motivo do inicio dunhas obras para a construción dunha rotonda aquí en Lugo na nacional VI, si, oíron ben, dunha rotonda, fotografáronse autoridades locais, provinciais e ata o Delegado do Goberno en Galicia. Todos a un tempo para vendernos que o Goberno de España “pon a Lugo no mapa das infraestruturas”, esquecendo os anos que tardaron en xestionar esta obriña.

Estou a empregar un ton irónico neste artigo porque de facelo noutro máis formal acabaría  desconsolado. Resúltame difícil de entender un trato máis despectivo á nosa provincia por parte de quen hoxe dirixen o destino do conxunto do Estado, e non deixa de sorprenderme que como pobo o tomemos con tanta deportividade, por non dicir indiferenza.

Ao cabo o que fan connosco é castigarnos, mandarnos ao recuncho.

miércoles, 8 de junio de 2022

Aprender de ellos

Preparando mis intervenciones de esta semana en el Congreso me resulta complicado evadirme de sus contenidos a la hora de escribir un artículo que aborde cuestiones diferentes. Los temas para debatir ocupan toda mi capacidad de inspiración.

Cuando estas líneas vean la luz habremos debatido una Proposición no de Ley instando al Gobierno a realizar todos los esfuerzos posibles para localizar el barco hundido hace más de tres meses en aguas de Terranova y que se llevó para siempre la vida de 21 marineros, la mayor tragedia en el mar de las últimas décadas. 

Hoy miércoles en el hemiciclo tendré ocasión de contrastar con el Ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación qué piensa hacer el Gobierno para localizar el barco e investigar lo ocurrido, algo que 113 días después del hundimiento todavía no ha hecho.

Puede que para muchos este suceso sea algo menor, una desgracia más de las que la mar nos depara, pero para las 21 familias que no recuperaron a sus seres queridos está suponiendo una larga agonía, porque, habiendo renunciado a la recuperación de sus cuerpos, no quieren hacerlo a la investigación de las causas del hundimiento y al esclarecimiento de lo ocurrido, entre otras razones para que se haga justicia y para evitar que en situaciones similares puedan repetirse estos sucesos.

Lo que resulta inadmisible, para las familias y para muchos de nosotros, es que desde el Gobierno y a las pocas horas de la tragedia se diera por cerrado el caso, dando carpetazo a todas las posibles actuaciones. Caso cerrado.

Los familiares vienen reclamando que se organice un dispositivo que traslade al lugar del hundimiento un robot submarino que pueda tomar imágenes del barco y de la situación del aparejo y otros detalles para que permita a los peritos expertos dirimir las causas del naufragio. Saber lo que realmente ocurrió aquella triste noche del 15 de febrero.

Desde el Gobierno les dijeron que no era técnicamente posible, pero empresas especializadas lo han desmentido, incluso ofreciendo gratuitamente uno de estos dispositivos.

Les dijeron que existían problemas legales y Canadá les volvió a desmentir ofreciendo toda su colaboración y no poniendo pega alguna.

Hoy estas familias de 21 compatriotas, pescadores, se sienten engañadas por su gobierno. El Presidente Sánchez les dijo en el momento de recibir a los pocos cuerpos que pudieron recuperarse que harían “todo lo posible y lo imposible” por seguir la búsqueda, y hoy 113 días después la realidad es que no se ha hecho nada y no ha querido recibirlos. 

Un caso más de un gobierno que se queda en los anuncios y en el marketing, pero que oculta su verdadera cara; se autoproclaman gobierno social pero les falta sensibilidad ante las desgracias; dicen que no dejan a nadie atrás y al menos ya han abandonado a su suerte a estas 21 familias.

No hacer nada no es una opción, es una falta de humanidad. El Gobierno tiene que actuar y acceder a las peticiones razonables de estas familias, aunque solo sea por dignidad.

Aprendan de ellos, de la manera en que están gestionando su dolor. No los abandonen porque en la familia marinera tomarán nota, y los españoles de bien también.


Aprender deles

Preparando as miñas intervencións desta semana no Congreso resúltame complicado evadirme dos seus contidos á hora de escribir un artigo que aborde cuestións diferentes. Os temas para debater ocupan toda a miña capacidade de inspiración.

Cando estas liñas vexan a luz debateriamos unha Proposición non de Lei instando o Goberno a realizar todos os esforzos posibles para localizar o barco afundido fai máis de tres meses en augas de Terranova e que levou para sempre a vida de 21 mariñeiros, a maior traxedia no mar das últimas décadas. 

Hoxe mércores no hemiciclo terei ocasión de contrastar co Ministro de Agricultura, Pesca e Alimentación que pensa facer o Goberno para localizar o barco e investigar o ocorrido, algo que 113 días despois do afundimento aínda non fixo.

Poida que para moitos este suceso sexa algo menor, unha desgraza máis das que a mar nos depara, pero para as 21 familias que non recuperaron aos seus seres queridos está a supoñer unha longa agonía, porque, renunciando á recuperación dos seus corpos, non queren facelo á investigación das causas do afundimento e ao esclarecemento do ocorrido, entre outras razóns para que se faga xustiza e para evitar que en situacións similares poidan repetirse estes sucesos.

O que resulta inadmisible, para as familias e para moitos de nós, é que desde o Goberno e ás poucas horas da traxedia désese por pechado o caso, dando carpetazo a todas as posibles actuacións. Caso pechado.

Os familiares veñen reclamando que se organice un dispositivo que traslade ao lugar do afundimento un robot submarino que poida tomar imaxes do barco e da situación do aparello e outros detalles para que permita aos peritos expertos dirimir as causas do naufraxio. Saber o que realmente ocorreu aquela triste noite do 15 de febreiro.

Desde o Goberno dixéronlles que non era tecnicamente posible, pero empresas especializadas desmentírono, incluso ofrecendo gratuitamente un destes dispositivos.

Dixéronlles que existían problemas legais e Canadá volveu desmentir ofrecendo toda a súa colaboración e non poñendo pega algunha.

Hoxe estas familias de 21 compatriotas, pescadores, senten enganadas polo seu goberno. O Presidente Sánchez díxolles no momento de recibir aos poucos corpos que puideron recuperarse que farían “todo o posible e o imposible” por seguir a procura, e hoxe 113 días despois a realidade é que non se fixo nada e non quixo recibilos. 

Un caso máis dun goberno que queda nos anuncios e no márketing, pero que oculta a súa verdadeira cara; se autoproclaman goberno social pero fáltalles sensibilidade #ante as desgrazas; din que non deixan a ninguén atrás e polo menos xa abandonaron á súa sorte a estas 21 familias.

Non facer nada non é unha opción, é unha falta de humanidade. O Goberno ten que actuar e acceder ás peticións razoables destas familias, aínda que só sexa por dignidade.

Aprendan deles, da maneira en que están a xestionar a súa dor. Non os abandonen porque na familia mariñeira tomarán nota, e os españois de ben tamén.

miércoles, 25 de mayo de 2022

Bochorno

Ciertamente que en lo climatológico se han adelantado los días calurosos a gran parte del territorio español y aunque aquí en Galicia nos hemos librado de lo que a otros les ha tocado, hubo días de calor excepcional para la época en la que todavía estamos.

“Calor sofocante” es la definición de bochorno en el diccionario de la Real Academia Española. Pero también tiene otro significado, “desazón o sofocamiento producido por algo que ofende, molesta o avergüenza”.

Altos cargos socialistas, ministras de Podemos y del PSOE dedicaron parte de sus declaraciones públicas durante los últimos días a valorar despectivamente el regreso de D. Juan Carlos a España para pasar unos días en Galicia y reunirse con parte de su familia, entre ellos el Rey Felipe VI.

No repetiré aquí sus hipócritas críticas para no ensuciar el artículo, sólo me quedo con la que utilizó la expresidenta del gobierno y presidenta de la Comisión de Igualdad del Congreso de los Diputados, Carmen Calvo, al hacer un chistecito sin gracia criticando la presencia de Juan Carlos I en Sanxenxo. “Hoy suben las temperaturas en todo el país, gran bochorno en Sanxenxo”, dijo.

Fue uno de los bramidos de muchos de los socios del PSOE, mientras el Gobierno se ponía de perfil. El ministro comunista Garzón no se cortó un pelo y llegó a calificar a D. Juan Carlos de “delincuente acreditado”.

Mientras ellos y el silencio cómplice del resto del Gobierno se comportaban así, en Sanxenxo el bochorno no se vio ni en lo climatológico ni en el recibimiento dispensado al monarca. Cariño, ovaciones, vivas al rey y calor humano, fueron algunos de los sentimientos manifestados en ese lugar, nada parecido al bochorno pronosticado.

Pero siendo esto un contratiempo para los que vaticinaban lo contrario, mi reflexión quiere ir un paso más adelante. Estos comentarios, declaraciones y ruido mediático propiciado por los que hoy nos gobiernan no dejan de ser lo accesorio, maniobras de distracción para que se retire el foco de las cuestiones transcendentales que vienen ocurriendo y las que seguirán propiciando.

Lo importante no es si “la visita” del Rey Juan Carlos a España es causa de bochorno o no, que no lo puede ser. Lo que debe preocuparnos es que el gobierno social-comunista con Sánchez al frente, lleva tiempo poniendo todo su empeño en cambiar las reglas de convivencia que nos dimos los españoles hace tiempo refrendando nuestra Constitución, en la que la Monarquía Parlamentaria es el sistema político bajo el que funcionamos.

Detrás de estos gestos de critica hacia D. Juan Carlos están los continuos feos que desde el Gobierno le imponen todos los días al Rey de España, a D. Felipe. Le marcan su agenda, le prohíben acudir a lugares a los que hasta que llegaron al gobierno su presencia era normal y habitual.

El perfil narcisista de Pedro Sánchez no tolera a un Jefe del Estado que le pueda hacer sombra, y menos que la institución de la monarquía además de ser la más valorada, solo represente un problema para el 0,2% de los españoles. Mientras, cada salida que realiza Sánchez a lugares públicos se convierte en un concierto de abucheos y pitidos, porque para muchos españoles su comportamiento “ofende, molesta o avergüenza”, como recoge el diccionario para definir bochorno.


Bochorno

Certamente que no climatolóxico adiantáronse os días calorosos a gran parte do territorio español e aínda que aquí en Galicia librámonos do que a outros lles tocou, houbo días de calor excepcional para a época na que aínda estamos.

“Calor sufocante” é a definición de bochorno no dicionario da Real Academia Española. Pero tamén ten outro significado, “desazón ou sofocamiento producido por algo que ofende, molesta ou avergoña”.

Altos cargos socialistas, ministras de Podemos e do PSOE dedicaron parte das súas declaracións públicas durante os últimos días a valorar despectivamente o regreso de D. Juan Carlos a España para pasar uns días en Galicia e reunirse con parte da súa familia, entre eles o Rei Felipe VI.

Non repetirei aquí os seus hipócritas críticas para non ensuciar o artigo, só quedo coa que utilizou a expresidenta do goberno e presidenta da Comisión de Igualdade do Congreso dos Deputados, Carmen Calvo, ao facer unha brincadeira sen graza criticando a presenza de Juan Carlos I en Sanxenxo. “Hoxe soben as temperaturas en todo o país, gran bochorno en Sanxenxo”, dixo.

Foi un dos bramidos de moitos dos socios do PSOE, mentres o Goberno poñíase de perfil. O ministro comunista Garzón non se cortou un pelo e chegou a cualificar a D. Juan Carlos de “delincuente acreditado”.

Mentres eles e o silencio cómplice do resto do Goberno comportábanse así, en Sanxenxo o bochorno non se viu nin no climatolóxico nin no recibimento dispensado ao monarca. Cariño, ovacións, vivas ao rei e calor humano, foron algúns dos sentimentos manifestados nese lugar, nada semellante ao bochorno prognosticado.

Pero sendo isto un contratempo para os que vaticinaban o contrario, a miña reflexión quere ir un paso máis adiante. Estes comentarios, declaracións e ruído mediático propiciado polos que hoxe nos gobernan non deixan de ser o accesorio, manobras de distracción para que se retire o foco das cuestións transcendentais que veñen ocorrendo e as que seguirán propiciando.

O importante non é se “a visita” do Rei Juan Carlos a España é causa de bochorno ou non, que non o pode ser. O que debe preocuparnos é que o goberno social-comunista con Sánchez á fronte, leva tempo poñendo todo o seu empeño en cambiar as regras de convivencia que nos demos os españois hai tempo referendando a nosa Constitución, na que a Monarquía Parlamentaria é o sistema político baixo o que funcionamos.

Detrás destes xestos de critica cara a D. Juan Carlos están os continuos feos que desde o Goberno impóñenlle todos os días ao Rei de España, a D. Felipe. Márcanlle a súa axenda, prohíbenlle acudir a lugares aos que ata que chegaron ao goberno a súa presenza era normal e habitual.

O perfil narcisista de Pedro Sánchez non tolera a un Xefe do Estado que lle poida facer sombra, e menos que a institución da monarquía ademais de ser a máis valorada, só represente un problema para o 0,2% dos españois. Mentres, cada saída que realiza Sánchez a lugares públicos convértese nun concerto de apupos e asubíos, porque para moitos españois o seu comportamento “ofende, molesta ou avergoña”, como recolle o dicionario para definir bochorno.

miércoles, 11 de mayo de 2022

Más de lo mismo

En estas últimas fechas se suceden las opiniones y los comentarios políticos acerca de la nueva etapa que se abre en el escenario gallego con la marcha de Feijoo y la entrada al frente del gobierno gallego de Alfonso Rueda, hasta ahora vicepresidente de la Xunta.

Entre las diferentes manifestaciones publicitadas me quiero referir en este artículo de opinión a las expresadas por los actuales líderes de los dos partidos que actualmente ocupan los escaños de la oposición en el Parlamento de Galicia, el PSOE y el BNG.

El primero de ellos afirmaba que no se pronunciarían sobre su sentido de voto en la investidura de Rueda hasta escuchar su discurso y darle un breve periodo de gracia. Horas después se desdecían para anunciar que votarán NO, escuchen lo que escuchen y diga lo que diga el candidato a la investidura.

De la otra formación me quedo con su negativa a Rueda con el potente argumento de que es “más de lo mismo”. Pues de esto va este artículo.

Si todos fuésemos lo suficientemente sinceros y dejáramos aparcadas nuestras ideologías y simpatías personales, sería difícil encontrar a muchos españoles que dijesen querer que los derroteros de las políticas actuales del Gobierno de España tuviesen continuidad, que quieren más de lo mismo.

Las razones son evidentes y, cada semana que pasa de esta legislatura, todavía más elocuentes. Enumeremos algunas: Las mentiras del Presidente del Gobierno dan para llenar una enciclopedia de varios tomos; los escándalos y fuertes discrepancias en el seno del Consejo de Ministros, incontables; las tensiones entre ministros del mismo partido político, también; y lo peor, un desgobierno y una falta del necesario liderazgo que ponga remedio a la grave crisis económica y social que cada día alcanza nuevas cotas, sumada al desprestigio de muchas instituciones dentro de casa, y de la imagen de España a nivel internacional.

En Galicia durante más de una década las cosas han sido y siguen siendo diferentes. Aquí hay una sana convivencia, las posturas extremistas o rupturistas no obtienen respaldo entre los gallegos. El independentismo no encuentra aquí una tierra donde germinen sus principios.

La educación, la sanidad y la economía han evolucionado de manera más satisfactoria que en muchos otros lugares de nuestra Nación.  Las políticas sociales y económicas de los gobiernos presididos por Feijoo han merecido por 4 veces consecutivas un respaldo más que amplio por parte de los gallegos.

Han llegado a su final 13 años de gobiernos presididos por alguien que siempre tuvo a su lado a quien ahora aspira a tomar el relevo en tan importante responsabilidad, convertirse en el más alto representante del Estado en Galicia. En unos días Alfonso Rueda será nuestro nuevo Presidente en Galicia y nada me hace pensar que sus políticas difieran de las que durante los últimos años han deparado estabilidad y progreso a nuestra querida tierra. Al contrario, estoy convencido de que trabajará duro con su equipo para mejorar aquello que los gallegos les demandemos.

Por eso les digo a quienes rechazan su llegada con el argumento de que representa “más de lo mismo”, que precisamente por eso muchos gallegos seguirán confiando en su gobierno.


Máis do mesmo

Nestas últimas datas sucédense as opinións e os comentarios políticos acerca da nova etapa que se abre no escenario galego coa marcha de Feijoo e a entrada á fronte do goberno galego de Alfonso Rueda, ata o de agora vicepresidente da Xunta.

Entre as diferentes manifestacións publicitadas quérome referir neste artigo de opinión ás expresadas polos actuais líderes dos dous partidos que actualmente ocupan os escanos da oposición no Parlamento de Galicia, o PSOE e o BNG.

O primeiro deles afirmaba que non se pronunciarían sobre o seu sentido de voto na investidura de Rueda ata escoitar o seu discurso e darlle un breve período de graza. Horas despois desdecíanse para anunciar que votarán NON, escoiten o que escoiten e diga o que diga o candidato á investidura.

Da outra formación quedo coa súa negativa a Rueda co potente argumento de que é “máis do mesmo”. Pois disto vai este artigo.

Se todos fósemos o suficientemente sinceros e deixásemos aparcadas as nosas ideoloxías e simpatías persoais, sería difícil atopar a moitos españois que dixesen querer que os camiños das políticas actuais do Goberno de España tivesen continuidade, que queren máis do mesmo.

As razóns son evidentes e, cada semana que pasa desta lexislatura, aínda máis elocuentes. Enumeremos algunhas: As mentiras do Presidente do Goberno dan para encher unha enciclopedia de varios tomos; os escándalos e fortes discrepancias no seo do Consello de Ministros, incontables; as tensións entre ministros do mesmo partido político, tamén; e o peor, un desgoberno e unha falta do necesario liderado que poña remedio á grave crise económica e social que cada día alcanza novas cotas, sumada ao desprestixio de moitas institucións dentro de casa, e da imaxe de España a nivel internacional.

En Galicia durante máis dunha década as cousas foron e seguen sendo diferentes. Aquí hai unha sa convivencia, as posturas extremistas ou rupturistas non obteñen respaldo entre os galegos. O independentismo non atopa aquí unha terra onde florezan os seus principios.

A educación, a sanidade e a economía evolucionaron de maneira máis satisfactoria que en moitos outros lugares da nosa Nación. As políticas sociais e económicas dos gobernos presididos por Feijoo mereceron por 4 veces consecutivas un respaldo máis que amplo por parte dos galegos.

Chegaron ao seu final 13 anos de gobernos presididos por alguén que sempre tivo ao seu lado a quen agora aspira a tomar a substitución en tan importante responsabilidade, converterse no máis alto representante do Estado en Galicia. Nuns días Alfonso Rueda será o noso novo Presidente en Galicia e nada me fai pensar que as súas políticas difiran das que durante os últimos anos depararon estabilidade e progreso á nosa querida terra. Ao contrario, estou convencido de que traballará duro co seu equipo para mellorar aquilo que os galegos lles demandemos.

Por iso dígolles a quen rexeita a súa chegada co argumento de que representa “máis do mesmo”, que precisamente por iso moitos galegos seguirán confiando no seu goberno.

miércoles, 27 de abril de 2022

La Carta

Con el paso de los años y la llegada de las nuevas tecnologías hemos ido dejando aquella buena costumbre de dirigirnos por carta a los demás. Hoy los email o correos electrónicos han ido suplantando rápidamente al correo ordinario, por lo que para mí recobra más importancia la carta de toda la vida.

Hace unos días el presidente Feijoo le remitía una carta al presidente Sánchez acompañada por un extenso y riguroso documento que contenía un amplio paquete de propuestas concretas y contrastadas para “ayudar” al Gobierno en la principal tarea que debería tener en su agenda: que los españoles que peor están, soportando la disparatada escalada de los precios en los alimentos, la energía eléctrica o los combustibles, puedan superarla sin dejar por el camino sus proyectos vitales. Este documento se denomina “Plan en defensa de las familias y la economía de España”.

Que un líder de la oposición, muy distanciado ideológicamente del Presidente del Gobierno, le aporte estas propuestas con ánimo de ayudar y de arrimar el hombro ya es algo noticiable. Pero si además le explica en una carta cuáles son las razones que le mueven a hacerlo, todavía lo es más. No puedo concebir este hecho en sentido inverso.

En esta carta, Feijoo le describe los acontecimientos “que agravan el balance de la economía española respecto a nuestros socios europeos”. Detalla los tremendos datos de nuestra inflación histórica, un 40% superior; la crisis energética, el ineficaz e insuficiente aprovechamiento de los fondos europeos por parte de España o que los españoles estemos afrontando los precios más altos de los últimos 40 años, con un gobierno que tiene los gastos de funcionamiento y tamaño más elevado de la historia.

En la carta, Feijoo aclara que todas las medidas propuestas en el Plan son “realistas, combinan decisiones inmediatas con otras a medio plazo y pueden afrontarse presupuestariamente, sobre todo a través del incremento de recaudación que la inflación está originando en las arcas publicas”. No se puede describir más elegantemente una situación obscena, la de un gobierno recaudando como nunca por seguir aplicando los mismos tipos de impuestos a unos precios desorbitados.

En un párrafo de esa carta el líder de la oposición le aclara al Presidente del Gobierno que el documento adjunto no ha sido elaborado en exclusiva por el Partido Popular, sino que “en su concepción y desarrollo han participado decenas de personas de la sociedad civil que, siendo conocedoras de esta iniciativa, han formulado sus aportaciones”.

Pero para mí lo más destacable de los párrafos contenidos en la carta y que muestra la verdadera personalidad de Feijoo está contenido en el siguiente: “mi forma de entender la política es de entendimiento y, en mi opinión, ningún otro asunto es más urgente en este momento que trabajar juntos para fortalecer el presente y el futuro económico de los españoles.”

Feijoo se despide recordando que no es frecuente en este momento que el Ejecutivo y la alternativa de Gobierno trabajen juntos en asuntos tan relevantes, y por eso le añade y expresa sin titubeos que “mi voluntad es cambiar esa política y sustituirla por otra que lo considere normal y habitual.”

Lo deseable sería que la carta tenga una contestación a la altura de las circunstancias, y como le dice en su despedida “con la confianza de que así sea”. 

A carta

Co paso dos anos e a chegada das novas tecnoloxías fomos deixando aquel bo costume de dirixirnos por carta aos demais. Hoxe os email ou correos electrónicos foron suplantando rapidamente ao correo ordinario, polo que para min recobra máis importancia a carta de toda a vida.

Hai uns días o presidente Feijoo remitíalle unha carta ao presidente Sánchez acompañada por un extenso e rigoroso documento que contiña un amplo paquete de propostas concretas e contrastadas para “axudar” ao Goberno na principal tarefa que debería ter na súa axenda: que os españois que peor están, soportando a disparatada escalada dos prezos nos alimentos, a enerxía eléctrica ou os combustibles, poidan superala sen deixar polo camiño os seus proxectos vitais. Este documento denomínase “Plan en defensa das familias e a economía de España”.

Que un líder da oposición, moi distanciado ideoloxicamente do Presidente do Goberno, achéguelle estas propostas con ánimo de axudar e de arrimar o ombreiro xa é algo noticiable. Pero se ademais explícalle nunha carta cales son as razóns que lle moven a facelo, aínda o é máis. Non podo concibir este feito en sentido inverso.

Nesta carta, Feijoo descríbelle os acontecementos “que agravan o balance da economía española respecto a os nosos socios europeos”. Detalla os tremendos datos da nosa inflación histórica, un 40% superior; a crise enerxética, o ineficaz e insuficiente aproveitamento dos fondos europeos por parte de España ou que os españois esteamos a afrontar os prezos máis altos dos últimos 40 anos, cun goberno que ten os gastos de funcionamento e tamaño máis elevado da historia.

Na carta, Feijoo aclara que todas as medidas propostas no Plan son “realistas, combinan decisións inmediatas con outras a medio prazo e poden afrontarse  orzamentariamente, sobre todo a través do incremento de recadación que a inflación está a orixinar nas arcas publicas”. Non se pode describir máis  elegantemente unha situación obscena, a dun goberno recadando como nunca por seguir aplicando os mesmos tipos de impostos a uns prezos desorbitados.

Nun parágrafo desa carta o líder da oposición acláralle ao Presidente do Goberno que o documento adxunto non foi elaborado en exclusiva polo Partido Popular, senón que “na súa concepción e desenvolvemento participaron decenas de persoas da sociedade civil que, sendo coñecedoras desta iniciativa, formularon as súas achegas”.

Pero para min o máis destacable dos parágrafos contidos na carta e que mostra a verdadeira personalidade de Feijoo está contido no seguinte: “a miña forma de entender a política é de entendemento e, na miña opinión, ningún outro asunto é máis urxente neste momento que traballar xuntos para fortalecer o presente e o futuro económico dos españois.”

Feijoo despídese lembrando que non é frecuente neste momento que o Executivo e a alternativa de Goberno traballen xuntos en asuntos tan relevantes, e por iso engádelle e expresa sen titubeos que “a miña vontade é cambiar esa política e substituíla por outra que o considere normal e habitual.”

O desexable sería que a carta teña unha contestación á altura das circunstancias, e como lle di na súa despedida “coa confianza de que así sexa”

miércoles, 13 de abril de 2022

¿Qué más tiene que pasar?

Es evidente que nuestra capacidad de aguante y de sorpresa parece no tener límites ni estar cerca de agotarse. Son muchos los ejemplos y circunstancias recientes con los que podría ilustrar este artículo, pero me referiré a uno que sin duda genera preocupación.

El pasado día 5 de abril y en el Pleno del Congreso de los Diputados se producía una de esas circunstancias en las que el hemiciclo se llena con la presencia de diputados y senadores en reunión conjunta de las Cortes Españolas, además de la presencia en las tribunas de ilustres invitados, especialmente del mundo diplomático en esta ocasión.

En esa tarde y a través de unas pantallas habilitadas al efecto pudimos seguir la comparecencia en directo del presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky. No era la primera vez que teníamos la oportunidad de escucharlo desde que comenzó la invasión rusa de su país, pero sí la primera en la que se dirigía directamente a los representantes legítimos del Pueblo Español.

Toda intervención en un idioma desconocido para los que escuchan pierde una buena parte del contenido emocional del discurso, y eso unido a que la interprete no estuvo a la altura de las circunstancias, hizo que el mensaje de Zelensky se viese mermado en empatía y emotividad.

Pero lo que quiero destacar es que si se producía ese acto era porque el presidente ucraniano viene solicitando ayuda internacional ante dirigentes y parlamentos de muchos países integrados en la OTAN, por la grave invasión que está sufriendo y las consecuencias dramáticas para su país. Ya lo hizo, entre otros, ante Estados Unidos, Reino Unido, Francia, y también ante el Vaticano. Su argumento más reiterado ha sido el afirmar que Ucrania esta siendo el banco de pruebas para Putin, y que si este comprueba que los europeos no ponemos freno a esta agresión, seguirá invadiendo otros países.

Finalizada su intervención los allí presentes puestos en pie pudimos exteriorizar nuestras emociones mediante una cerrada y prolongada ovación. Pero una vez más, y ya son demasiadas, volvimos a ser testigos de comportamientos y actitudes muy reprochables en política y también en el comportamiento humano.

Que algunos diputados se desmarcaran del aplauso al presidente ucraniano, entre ellos el único que tiene el BNG, ya de por sí es llamativo, porque a ojos de cualquiera lo que ocurre en aquel país debe merecer la condena más enérgica y unánime de cualquier persona que lo sea. No digamos de cualquiera que se considere demócrata. 

Lo inquietante y a su vez reprobable es que en nuestro Gobierno existan ministros que pertenecen a formaciones políticas que no aplaudan el discurso de Zelensky o que pretendan matizar la barbarie que acontece a diario y ante los ojos del mundo.

No pueden existir ambigüedades ante lo que ya se consideran Crímenes de Guerra que antes o después colocarán a Vladimir Putin ante la Corte Penal Internacional.

Ni el presidente Sánchez, ni sus ministros, que son en conjunto el Gobierno a España, pueden discrepar en esta cuestión, y por ello me pregunto… ¿qué más tiene que pasar para que Sánchez rompa su coalición y busque pactos de Estado con quienes sí defienden claramente los intereses generales de España y no los de países con regímenes totalitarios? 


Que máis ten que pasar?

É evidente que a nosa capacidade de aguante e de sorpresa parece non ter límites nin estar preto de esgotarse. Son moitos os exemplos e circunstancias recentes cos que podería ilustrar este artigo, pero referireime a un que sen dúbida xera preocupación.

O pasado día 5 de abril e no Pleno do Congreso dos Deputados producíase unha desas circunstancias nas que o hemiciclo se enche coa presenza de deputados e senadores en reunión conxunta das Cortes Españolas, ademais da presenza nas tribunas de ilustres convidados, especialmente do mundo diplomático nesta ocasión.

Nesa tarde e a través dunhas pantallas habilitadas para o efecto puidemos seguir a comparecencia en directo do presidente de Ucraína, Volodymyr Zelensky. Non era a primeira vez que tiñamos a oportunidade de escoitalo desde que comezou a invasión rusa do seu país, pero si a primeira na que se dirixía directamente aos representantes lexítimos do Pobo Español.

Toda intervención nun idioma descoñecido para os que escoitan perde unha boa parte do contido emocional do discurso, e iso unido a que a interprete non estivo á altura das circunstancias, fixo que a mensaxe de Zelensky vísese minguado en empatía e emotividade.

Pero o que quero destacar é que se se producía ese acto era porque o presidente ucraíno vén solicitando axuda internacional #ante dirixentes e parlamentos de moitos países integrados na OTAN, pola grave invasión que está a sufrir e as consecuencias dramáticas para o seu país. Xa o fixo, entre outros, #ante Estados Unidos, Reino Unido, Francia, e tamén #ante o Vaticano. O seu argumento máis reiterado foi o afirmar que Ucraína esta sendo o banco de probas para Putin, e que se este comproba que os europeos non poñemos freo a esta agresión, seguirá invadindo outros países.

Finalizada a súa intervención os alí presentes postos en pé puidemos exteriorizar as nosas emocións mediante unha pechada e prolongada ovación. Pero unha vez máis, e xa son demasiadas, volvemos ser testemuñas de comportamentos e actitudes moi  reprochables en política e tamén no comportamento humano.

Que algúns deputados desmarcásense do aplauso ao presidente ucraíno, entre eles o único que ten o BNG, xa de seu é rechamante, porque a ollos de calquera o que ocorre naquel país debe merecer a condena máis enérxica e unánime de calquera persoa que o sexa. Non digamos de calquera que se considere demócrata. 

O inquietante e á súa vez reprobable é que no noso Goberno existan ministros que pertencen a formacións políticas que non aplaudan o discurso de Zelensky ou que pretendan matizar a barbarie que acontece a diario e #ante os ollos do mundo.

Non poden existir ambigüidades #ante o que xa se consideran Crimes de Guerra que antes ou despois colocarán a Vladimir Putin #ante a Corte Penal Internacional.

Nin o presidente Sánchez, nin os seus ministros, que son en conxunto o Goberno a España, poden discrepar nesta cuestión, e por iso pregúntome… que máis ten que pasar para que Sánchez rompa a súa coalición e busque pactos de Estado con quen si defenden claramente os intereses xerais de España e non os de países con réximes totalitarios?

miércoles, 30 de marzo de 2022

Otra vez tarde

El Presidente Sánchez regresa de la cumbre europea satisfecho del resultado y de haber liderado la propuesta de que a España y a Portugal se las considere excepcionalmente en materia de energía una “isla” separada de Europa.

Es posible que, de una primera lectura, tendamos a fijarnos en las posibles ventajas por el hecho de que se nos permita poner topes a los costes energéticos y así poder suavizar temporalmente los recibos de la luz a los consumidores. Pero no es oro todo lo que reluce. 

La argumentación de no estar bien interconectados con las redes europeas también supone que hemos fracasado en los modelos y planes energéticos por los que se apuesta desde el Gobierno. No perdamos de vista que se han criminalizado sin fundamento otras fuentes de energía como las nucleares o las térmicas y se ha apostado a una sola carta, las renovables, insuficientes para hacer frente a la demanda en España. Mientras, en otros países de nuestro continente, sin abandonar la apuesta por la transición ecológica acometen a otra velocidad, más lenta, con más prudencia, la sustitución de las energías aquí desechadas.

Pedir que a España y Portugal nos traten como una isla me recuerda el intento de crear la Europa de las dos velocidades en la que un grupo de países caminaría por una senda diferente al otro. Algo que rompe con los principios de la propia Unión Europea pero que a España no le beneficiaría nada.

Lo más relevante es que, una vez más, este Gobierno ha llegado tarde a afrontar los problemas y por tanto a encontrar las mejores soluciones.

Llegaron tarde a la pandemia generada por el COVID 19 cuando en 2020 negaron la evidencia y se retrasaron las barreras a su entrada, para después aplicar medidas tardías a una actividad económica que había quedado gravemente tocada.

Lo han vuelto a hacer ahora ante las consecuencias derivadas de la invasión de Rusia en Ucrania. Se anuncian grandes planes y se tardan semanas, cuando no meses, en aprobarlos y ponerlos en práctica.

El Consejo de Ministros de este martes aprueba medidas bajo un nombre largo y rimbombante, “Plan Nacional de Respuesta al Impacto de la Guerra”. Mucho letrero luminoso para una mala película.

Detrás de ese anuncio, especialidad de la firma Moncloa, las medidas llegarán tarde para muchos. Las subidas de los costes energéticos, iniciadas antes de comenzar la guerra en Ucrania, y la escalada de los precios de los combustibles será difícil de compensar ahora. Una vez más se llega tarde por la imprevisión y la falta de eficacia y coordinación del Gobierno.

Un ejemplo claro podemos verlo en lo que se ha hecho desde el Gobierno con un nutrido colectivo de trabajadores que tuvieron que parar por estar trabajando a perdidas. Primero se les criminalizó, después no se les quiso escuchar y finalmente se les han ofrecido limosnas que no pueden aceptar.

Ahora apuestan por intentar controlar los precios energéticos, una medida que no suele funcionar a la larga. Para muchos expertos el empecinamiento de Sánchez puede llevarnos a una situación peor de la que proponían otros países de la Unión. El tiempo dará y quitará razones, pero lo que nadie podrá cuestionar es que, una vez más, el Gobierno llega otra vez tarde.  

Outra vez tarde

O Presidente Sánchez regresa do cume europeo satisfeito do resultado e de liderar a proposta de que a España e a Portugal considérellas excepcionalmente en materia de enerxía unha “illa” separada de Europa.

É posible que, dunha primeira lectura, tendamos a fixarnos nas posibles vantaxes polo feito de que se nos permita poñer topes aos custos enerxéticos e así poder suavizar temporalmente os recibos da luz aos consumidores. Pero non é ouro todo o que reloce. 

A argumentación de non estar ben interconectados coas redes europeas tamén supón que fracasamos nos modelos e plans enerxéticos polos que se aposta desde o Goberno. Non perdamos de vista que se criminalizaron sen fundamento outras fontes de enerxía como as nucleares ou as térmicas e apostouse a unha soa carta, as renovables, insuficientes para facer fronte á demanda en España. Mentres, noutros países do noso continente, sen abandonar a aposta pola transición ecolóxica acometen a outra velocidade, máis lenta, con máis prudencia, a substitución das enerxías aquí refugadas.

Pedir que a España e Portugal trátennos como unha illa lémbrame o intento de crear a Europa das dúas velocidades na que un grupo de países camiñaría por unha senda diferente ao outro. Algo que rompe cos principios da propia Unión Europea pero que a España non lle beneficiaría nada.

O máis relevante é que, unha vez máis, este Goberno chegou tarde a afrontar os problemas e por tanto a atopar as mellores solucións.

Chegaron tarde á pandemia xerada polo  COVID 19 cando en 2020 negaron a evidencia e atrasáronse as barreiras á súa entrada, para despois aplicar medidas tardías a unha actividade económica que quedara gravemente tocada.

Volvérono a facer agora fronte as consecuencias derivadas da invasión de Rusia en Ucraína. Anúncianse grandes plans e tárdanse semanas, cando non meses, en aprobalos e poñelos en práctica.

O Consello de Ministros deste martes aproba medidas baixo un nome longo e  rimbombante, “Plan Nacional de Resposta ao Impacto da Guerra”. Moito letreiro luminoso para unha mala película.

Detrás dese anuncio, especialidade da firma Moncloa, as medidas chegarán tarde para moitos. As subidas dos custos enerxéticos, iniciadas antes de comezar a guerra en Ucraína, e a escalada dos prezos dos combustibles será difícil de compensar agora. Unha vez máis se chega tarde pola imprevisión e a falta de eficacia e coordinación do Goberno.

Un exemplo claro podemos velo no que se fixo desde o Goberno cun nutrido colectivo de traballadores que tiveron que parar por estar a traballar a perdidas. Primeiro criminalizóuselles, despois non se lles quixo escoitar e finalmente ofrecéronselles esmolas que non poden aceptar.

Agora apostan por tentar controlar os prezos enerxéticos, unha medida que non adoita funcionar a longo prazo. Para moitos expertos a teimosía de Sánchez pode levarnos a unha situación peor da que propoñían outros países da Unión. O tempo dará e quitará razóns, pero o que ninguén poderá cuestionar é que, unha vez máis, o Goberno chega outra vez tarde.  


miércoles, 16 de marzo de 2022

Coartadas

Desde hace 20 días retraso el momento de pulsar el mando del televisor, temo que las noticias que llegan de la guerra en Ucrania sean cada vez más duras, más terribles, más incomprensibles. Estamos viviendo una guerra a las puertas de nuestra nación, en el continente europeo, casi en directo. Hasta ahora estábamos acostumbrados a que las escenas bélicas partían de documentales, películas, series, pero en esta ocasión no hay momento del día en que a través de las pantallas de nuestros televisores las imágenes en directo nos trasladen al campo de batalla y a las consecuencias tan dramáticas que están viviendo ciudadanos europeos.

Es imposible abstraerse de tanto daño emocional, físico y material. Es como si lo que estuviésemos viendo nos hubiese cogido por sorpresa y nuestra reacción fuese tardía.

No puede haber nadie, por poco sensible que sea, que no sienta mucho más que tristeza y preocupación ante las imágenes y las noticias que nos llegan de esa nación valiente.

Todos queremos hacer algo y desde las donaciones monetarias a las muestras de solidaridad de personas que han cogido sus coches y se han acercado a las fronteras de Ucrania para llevar ayuda o para traer a familias de refugiados, todo son ejemplos de que no todo está perdido y hay tiempo a la esperanza.

Las guerras nunca han dejado más que destrucción, física y material. Esta también. Hombres que se separan de sus mujeres e hijos para defender su territorio de la invasión dirigida por un ser criminal que espero que más pronto que tarde pague por estos atroces crímenes.

Sin duda además de lo más doloroso, la perdida de tantas vidas y la ruptura de tantas familias, esta guerra también tendrá, ya está teniendo, graves consecuencias económicas para otros lugares del mundo, también para nuestro país.

Es aquí, donde en estos días se cumplen dos años de aquel estado de alarma decretado por nuestro Gobierno, ahora declarado inconstitucional, y que nos tuvo privados de elementales derechos. En aquella ocasión la gestión de la pandemia ya quedó claro que solo quedará en el recuerdo como una serie de actos negligentes e irresponsables del Gobierno de la Nación en los que su denominador común fue echar la responsabilidad y las culpas a los presidentes autonómicos y esperar por los éxitos de la vacunación para colgarse medallas.

Ahora, nuevamente, la historia vuelve a repetirse con la aparición del escenario de una guerra. A las malas políticas económicas y sociales de nuestro Gobierno con los resultados conocidos especialmente en la subida de impuestos, el encarecimiento de los precios de la energía, los combustibles y algunos bienes de consumo, que disparó el coste de la vida a niveles impensables, a estas políticas les ha pasado por la puerta la coartada perfecta para justificar sus errores.

Su coartada se llama Putin. Se repetirá la misma jugada, que sean los presidentes autonómicos los que corran con la suerte de capear este tremendo temporal social y económico que tenemos a las puertas. Veremos si la coartada le vale esta vez.


Coartadas

Desde hai 20 días atraso o momento de pulsar o mando do televisor, temo que as noticias que chegan da guerra en Ucraína sexan cada vez máis duras, máis terribles, máis incomprensibles. Estamos a vivir unha guerra ás portas da nosa nación, no continente europeo, case en directo. Ata o de agora estabamos afeitos a que as escenas bélicas partían de documentais, películas, series, pero nesta ocasión non hai momento do día en que a través das pantallas dos nosos televisores as imaxes en directo trasládennos ao campo de batalla e ás consecuencias tan dramáticas que están a vivir cidadáns europeos.

É imposible  abstraerse de tanto dano emocional, físico e material. É coma se o que estivésemos a ver colleunos por sorpresa e a nosa reacción fose tardía.

Non pode haber ninguén, por pouco sensible que sexa, que non senta moito máis que tristeza e preocupación fronte as imaxes e as noticias que nos chegan desa nación valente.

Todos queremos facer algo e desde as doazóns monetarias ás mostras de solidariedade de persoas que colleron os seus coches e achegáronse ás fronteiras de Ucraína para levar axuda ou para traer a familias de refuxiados, todo son exemplos de que non todo está perdido e hai tempo á esperanza.

As guerras nunca deixaron máis que destrución, física e material. Esta tamén. Homes que se separan das súas mulleres e fillos para defender o seu territorio da invasión dirixida por un ser criminal que espero que máis pronto que tarde pague por estes atroces crimes.

Sen dúbida ademais en grao sumo doloroso, a perdida de tantas vidas e a ruptura de tantas familias, esta guerra tamén terá, xa está a ter, graves consecuencias económicas para outros lugares do mundo, tamén para o noso país.

É aquí, onde nestes días cúmprense dous anos daquel estado de alarma decretado polo noso Goberno, agora declarado inconstitucional, e que nos tivo privados de elementais dereitos. Naquela ocasión a xestión da pandemia xa quedou claro que só quedará no recordo como unha serie de actos neglixentes e irresponsables do Goberno da Nación nos que o seu denominador común foi botar a responsabilidade e as culpas aos presidentes autonómicos e esperar polos éxitos da vacinación para colgarse medallas.

Agora, novamente, a historia volve repetirse coa aparición do escenario dunha guerra. Ás malas políticas económicas e sociais do noso Goberno cos resultados coñecidos especialmente na subida de impostos, o encarecemento dos prezos da enerxía, os combustibles e algúns bens de consumo, que disparou o custo da vida a niveis impensables, a estas políticas pasoulles pola porta a coartada perfecta para xustificar os seus erros.

A súa coartada chámase Putin. Repetirase a mesma xogada, que sexan os presidentes autonómicos os que corran coa sorte de  capear este tremendo temporal social e económico que temos ás portas. Veremos se a coartada válelle esta vez.

miércoles, 2 de marzo de 2022

El olvido

La dinámica informativa, la gestión de las noticias y los bombardeos emocionales nos llevan con mucha frecuencia a centrar nuestra atención en lo inmediato, olvidando lo acontecido pocos días antes. Algunos ejemplos recientes me ayudarán a explicarme. 

Cuando comenzó la pandemia provocada por el virus COVID-19, los informativos y las portadas de todos los medios de comunicación abrían con las terribles cifras de fallecidos, contagiados, ingresados en UCI… relegando el resto de las noticias a escaso espacio o incluso a no hacerse eco de ellas.

Cuando hace unos meses el volcán de Cumbre Vieja en la isla de La Palma entró en erupción provocando los destrozos que todos conocemos, volvió a ocurrir algo similar. Las portadas sólo contenían las imágenes de los ríos de lava y de los bienes que destrozaban, y pocos espacios se dedicaban a informar sobre la evolución de la pandemia que sin embargo todavía hacía estragos por esas mismas fechas.

Qué decir de las noticias y el tiempo dedicado a los acontecimientos de la pasada semana en mi partido. Desde las incomprensibles ruedas de prensa con acusaciones mutuas en directo, que han causado un daño que costará tiempo y esfuerzo reparar, hasta las especulaciones diarias que desde entonces se suceden sobre quién o quiénes serán los que cosan los rotos de esta “desfeita”. Noticias que han ocupado el espacio que venía reservándose a la escalada de los precios de la luz, del gasóleo, del coste de la vida en España, o de cómo se había producido la aprobación de la reforma laboral. Todo eso quedó marginado informativamente hablando.

Un último ejemplo en el que me detendré algo más. Hace unos días una nueva tragedia en la mar, en esta ocasión de dimensiones mayores, nos estremecía al conocer el elevado número de marineros que perdían la vida o desaparecían en las heladas aguas de Terranova. De una tripulación de 24 pescadores, solo 3 salvaron su vida.

Durante unos días se nos mantuvo informados de los detalles que se conocían de esta tragedia y posteriormente de las demandas de los familiares que siguen pidiendo al gobierno español que no dé por terminada la búsqueda de los cuerpos que faltan por recuperar y que ponga todos los medios a su alcance para ello.

Ahora, las portadas y las cabeceras de los informativos se ocupan de la guerra que ha estallado en el continente europeo, el nuestro. Una guerra en pleno siglo XXI que parecía inconcebible pero que ya está teniendo dramáticas consecuencias. Con esta tragedia, la otra, la de las familias que han perdido a sus seres queridos en el hundimiento del Villa de Pitanxo ha quedado marginada informativamente hablando. Sucesos que arrinconan a otros.

Pero en las vidas de esas doce familias de Marín no hay nada que haga arrinconar su dolor y sufrimiento. Por eso siguen demandando ayuda al Gobierno para que no deje abandonada la búsqueda de esos 12 cuerpos. No puedo imaginar que se pueda renunciar a poner los medios humanos y materiales disponibles a esa tarea. Si como hemos escuchado, el Gobierno no dispone de ellos, sería impensable que no los pida a empresas especializadas o a otros países que sí los tienen.

Podremos entender que unas noticias arrinconen a otras, pero no podremos perdonar ni justificar un olvido. 


O esquecemento

A dinámica informativa, a xestión das noticias e os bombardeos emocionais lévannos con moita frecuencia para centrar a nosa atención no inmediato, esquecendo o acontecido poucos días antes. Algúns exemplos recentes axudaranme a explicarme. 

Cando comezou a pandemia provocada polo virus COVID-19, os informativos e as portadas de todos os medios de comunicación abrían coas terribles cifras de falecidos, contaxiados, ingresados en UCI… relegando o resto das noticias a escaso espazo ou mesmo a non facerse eco delas.

Cando hai uns meses o volcán de Cume Vello na illa da Palma entrou en erupción provocando as desfeitas que todos coñecemos, volveu ocorrer algo similar. As portadas só contiñan as imaxes dos ríos de lava e dos bens que esnaquizaban, e poucos espazos dedicábanse a informar sobre a evolución da pandemia que con todo aínda facía estragos por esas mesmas datas.

Que dicir das noticias e o tempo dedicado aos acontecementos da pasada semana no meu partido. Desde as incomprensibles roldas de prensa con acusacións mutuas en directo, que causaron un dano que custará tempo e esforzo reparar, ata as especulacións diarias que desde entón sucédense sobre quen ou quen serán os que cosan os rotos desta “ desfeita”. Noticias que ocuparon o espazo que viña reservándose á escalada dos prezos da luz, do gasóleo, do custo da vida en España, ou de como se produciu a aprobación da reforma laboral. Todo iso quedou marxinado informativamente falando.

Un último exemplo no que me deterei algo máis. Hai uns días unha nova traxedia na mar, nesta ocasión de dimensións maiores, estremecíanos ao coñecer o elevado número de mariñeiros que perdían a vida ou desaparecían nas xeadas augas de  Terranova. Dunha tripulación de 24 pescadores, só 3 salvaron a súa vida.

Durante uns días mantívosenos informados dos detalles que se coñecían desta traxedia e posteriormente das demandas dos familiares que seguen pedindo ao goberno español que non dea por terminada a procura dos corpos que faltan por recuperar e que poña todos os medios ao seu alcance para iso.

Agora, as portadas e as cabeceiras dos informativos ocúpanse da guerra que estalou no continente europeo, o noso. Unha guerra en pleno século  XXI que parecía inconcibible pero que xa está a ter dramáticas consecuencias. Con esta traxedia, a outra, a das familias que perderon aos seus seres queridos no afundimento do Vila de  Pitanxo quedou marxinada informativamente falando. Sucesos que arrinconan a outros.

Pero nas vidas desas doce familias de Marín non hai nada que faga arrinconar a súa dor e sufrimento. Por iso seguen demandando axuda ao Goberno para que non deixe abandonada a procura deses 12 corpos. Non podo imaxinar que se poida renunciar a poñer os medios humanos e materiais dispoñibles a esa tarefa. Se como escoitamos, o Goberno non dispón deles, sería impensable que non os pida a empresas especializadas ou a outros países que si os teñen.

Poderemos entender que unhas noticias arrinconen a outras, pero non poderemos perdoar nin xustificar un esquecemento.

miércoles, 16 de febrero de 2022

Con los pies en la tierra

Me disponía a escribir este artículo horas después de cerrarse las urnas en la Comunidad de Castilla y León. Lo hacía todavía bajo el efecto que produce escuchar declaraciones de algunos líderes que habían concurrido a las elecciones llamándome más la atención las de aquellos que, habiendo perdido casi todo, todavía se sentían vencedores, o las de otros que, habiendo sufrido un castigo incuestionable, buscaban más las culpas en sus rivales que dentro de su casa.

Pero al instante caí en la cuenta de que tenía cosas más importantes, ya que a la mañana siguiente tuve una cita de las que un diputado nunca debe excusarse: me reuniría en el Congreso con jóvenes procedentes de una escuela de formación profesional dual de mi tierra, de Galicia. Venían a presentarnos sus inquietudes y sus conclusiones dentro de la formación que están recibiendo en el medio rural gallego y por eso inmediatamente me olvidé de las elecciones y de lo que podría haber escrito sobre ellas para hacerlo sobre lo que realmente considero prioritario en este momento: nuestra población rural y nuestros jóvenes. Las cosas que requieren poner bien firmes los pies en la tierra.

Después de que nos expusieran en el Congreso de los Diputados sus conclusiones, sus decálogos sobre el trabajo en el medio rural y también el papel y las dificultades de la mujer en ese medio, quise transmitirles el ánimo para que cuando diseñen su plan de negocio lo hagan de la manera más realista posible y para que nunca emprendan en función de una subvención, sino de su plan y sus inquietudes.

Les dije que hoy las circunstancias han cambiado respecto a las épocas que vivieron sus padres o sus abuelos en esos mismos pueblos o aldeas gallegas, que el medio rural gallego ofrece un amplio abanico de oportunidades para ellos.

Que se sientan orgullosos de ser del medio rural, que el 82% de los municipios de España son rurales, que hay más de 7 millones de españoles viviendo en el medio rural y que las fortalezas son mayores que las debilidades.

Debilidades. Ellos las han planteado en sus conclusiones a modo de decálogo y poniendo uno de los focos en la mujer y en su papel en el medio rural. Mejoras en la oferta del transporte público, en la oferta de servicios como las escuelas infantiles o centros de día, la adaptación a los horarios a las necesidades de las mujeres, las mejoras en internet, el incentivo a las empresas que quieran establecerse en el medio rural y que favorezcan la conciliación de la mujer, y que se cuente más con la opinión de las mujeres para la toma de decisiones políticas en la programación de las actividades de formación.

En política podemos llenarnos la boca hablando de fijar población en el rural, hablar de la España vaciada, etc. Pero no acertaremos si en nuestras prioridades no están los jóvenes que hoy se forman en ese entorno y han mamado desde la cuna el esfuerzo y sacrificio que sus abuelos y padres han realizado para mantener su vida donde nacieron y darles la formación que necesitarán para, si así lo deciden, emprender sus proyectos de vida en esos mismos lugares. Esa y no otra será la receta para revertir la tendencia de la hemorragia de los últimos años.

Cos pés na terra

Dispoñíame a escribir este artigo horas despois de pecharse as urnas na Comunidade de Castela e León. Facíao aínda baixo o efecto que produce escoitar declaracións dalgúns líderes que concorreran ás eleccións chamándome máis a atención as daqueles que, perdendo case todo, aínda sentían vencedores, ou as doutros que, sufrindo un castigo incuestionable, buscaban máis as culpas nos seus rivais que dentro da súa casa.

Pero ao instante caín na conta de que tiña cousas máis importantes, xa que á mañá seguinte tiven unha cita das que un deputado nunca debe escusarse: reuniríame no Congreso con mozos procedentes dunha escola de formación profesional dual da miña terra, de Galicia. Viñan presentarnos as súas inquietudes e as súas conclusións dentro da formación que están a recibir no medio rural galego e por iso inmediatamente esquecinme das eleccións e do que podería escribir sobre elas para facelo sobre o que realmente considero prioritario neste momento: a nosa poboación rural e os nosos mozos. As cousas que requiren poñer ben asines os pés na terra.

Despois de que nos expuxesen no Congreso dos Deputados as súas conclusións, os seus decálogos sobre o traballo no medio rural e tamén o papel e as dificultades da muller nese medio, quixen transmitirlles o ánimo para que cando deseñen o seu plan de negocio fágano da maneira máis realista posible e para que nunca emprendan en función dunha subvención, senón do seu plan e as súas inquietudes.

Díxenlles que hoxe as circunstancias cambiaron respecto a as épocas que viviron os seus pais ou os seus avós neses mesmos pobos ou aldeas galegas, que o medio rural galego ofrece un amplo abanico de oportunidades para eles.

Que sentan orgullosos de ser do medio rural, que o 82% dos municipios de España son rurais, que hai máis de 7 millóns de españois vivindo no medio rural e que as fortalezas son maiores que as debilidades.

Debilidades. Eles expuxéronas nas súas conclusións a modo de decálogo e poñendo un dos focos na muller e no seu papel no medio rural. Melloras na oferta do transporte público, na oferta de servizos como as escolas infantís ou centros de día, a adaptación aos horarios ás necesidades das mulleres, as melloras na internet, o incentivo ás empresas que queiran establecerse no medio rural e que favorezan a conciliación da muller, e que se conte máis coa opinión das mulleres para a toma de decisións políticas na programación das actividades de formación.

En política podemos enchernos a boca falando de fixar poboación no rural, falar da España baleirada, etc. Pero non acertaremos se nas nosas prioridades non están os mozos que hoxe se forman nesa contorna e han  mamado desde o berce o esforzo e sacrificio que os seus avós e pais realizaron para manter a súa vida onde naceron e darlles a formación que necesitarán para, se así o deciden, emprender os seus proxectos de vida neses mesmos lugares. Esa e non outra será a receita para reverter a tendencia da hemorraxia dos últimos anos.