miércoles, 22 de junio de 2022

Al rincón

Que Galicia estuvo siempre situada en una esquina de la Península Ibérica, lo sabemos todos desde que fuimos al colegio. Que esa situación y su orografía dificultaban las conexiones con la meseta y la capital de España lo fuimos aprendiendo con los comienzos de las grandes infraestructuras.

Que un viaducto en obras se acabe desplomando puede ocurrir bajo el mandato de cualquier gobierno, pero que los primeros anuncios de este gobierno sean que hay que esperar a que se acabe de caer todo para iniciar los diagnósticos y dar las soluciones, me cuesta compartirlo porque pudiera ocurrir que esto nunca suceda o tarde meses, o años, en hacerlo.

Pero parece que las meigas se han conjurado contra nosotros, los gallegos, para que al mismo tiempo que se produce un estrangulamiento en las conexiones por carretera de Lugo con la meseta y nos retrotraen a décadas ya pasadas, al mismo tiempo, el Gobierno de Sánchez se propone eliminar decenas de líneas de autobuses estatales que atraviesan nuestra Comunidad dejando a más de 136.000 ciudadanos sin paradas de 23 concellos gallegos.

No termina aquí el castigo. Estas últimas semanas y durante algunas más, uno de los principales aeropuertos de Galicia, el de Alvedro en A Coruña, permanece cerrado durante los fines de semana por obras en su pista, lo que dificulta todavía más las conexiones y los viajes a y desde Galicia.

A estas alturas y ante este panorama estarán pensando que se habrán reforzado los servicios ferroviarios, pero no, porque esto tampoco ocurre.

Hace unas semanas conseguimos que se aprobara una iniciativa en el Congreso para que el Gobierno mejore nuestras conexiones por tren entre Lugo y Madrid. Pedíamos más frecuencias directas sin tener que hacer transbordo en Ourense y nuevas frecuencias a primera hora de la mañana para poder llegar a Madrid en horario que permita aprovechar el día para resolver gestiones o enlazar con otros destinos. Había más cosas. La respuesta por escrito del Gobierno me dice que nada de nada, y que para aumentar nuevos servicios directos tiene que haber demanda de los ciudadanos. La pescadilla que se muerde la cola, no puede haber mayor demanda si no mejoran los servicios y si no mejoran los servicios ni incrementa las frecuencias, no habrá más demanda.

Eso sí de buenas palabras estamos bien servidos, y de fotos y “ruedas de prensa anuncio” también. La que más ha llamado mi atención, no sé si a ustedes les pasaría lo mismo, ha sido la que con motivo del inicio de unas obras para la construcción de una rotonda aquí en Lugo en la nacional VI, sí, han oído bien, de una rotonda, se han fotografiado autoridades locales, provinciales y hasta el Delegado del Gobierno en Galicia. Todos a una para vendernos que el Gobierno de España “pone a Lugo en el mapa de las infraestructuras”, olvidando los años que han tardado en gestionar esta obrilla.

Estoy empleando un tono irónico en este artículo porque de hacerlo en otro más formal acabaría desconsolado. Me resulta difícil de entender un trato más despectivo a nuestra provincia por parte de quienes hoy dirigen el destino del conjunto del Estado, y no deja de sorprenderme que como pueblo nos lo tomemos con tanta deportividad, por no decir indiferencia.

Al fin y a la postre lo que hacen con nosotros es castigarnos, mandarnos al rincón.


Ao recuncho

Que Galicia estivo sempre situada nunha esquina da Península Ibérica, sabémolo todos desde que fomos ao colexio. Que esa situación e a súa orografía dificultaban as conexións coa meseta e a capital de España o fomos aprendendo cos comezos das grandes infraestruturas.

Que un viaduto en obras acábese esborrallando pode ocorrer baixo o mandato de calquera goberno, pero que os primeiros anuncios deste goberno sexan que hai que esperar a que se acabe de caer todo para iniciar os diagnósticos e dar as solucións, cústame compartilo porque puidese ocorrer que isto nunca suceda ou tarde meses, ou anos, en facelo.

Pero parece que as  meigas conxuráronse contra nós, os galegos, para que ao mesmo tempo que se produce un estreitamento nas conexións por estrada de Lugo coa meseta e nos  retrotraen a décadas xa pasadas, ao mesmo tempo, o Goberno de Sánchez proponse eliminar decenas de liñas de autobuses estatais que atravesan a nosa Comunidade deixando a máis de 136.000 cidadáns sen paradas de 23  concellos galegos.

Non termina aquí o castigo. Estas últimas semanas e durante algunhas máis, un dos principais aeroportos de Galicia, o de Alvedro na Coruña, permanece pechado durante as fins de semana por obras na súa pista, o que dificulta aínda máis as conexións e as viaxes a e desde Galicia.

A estas alturas e #ante este panorama estarán a pensar que se reforzaron os servizos ferroviarios, pero non, porque isto tampouco ocorre.

Hai unhas semanas conseguimos que se aprobase unha iniciativa no Congreso para que o Goberno mellore nosas conexións por tren entre Lugo e Madrid. Pediamos máis frecuencias directas sen ter que facer  transbordo en Ourense e novas frecuencias á primeira hora da mañá para poder chegar a Madrid en horario que permita aproveitar o día para resolver xestións ou enlazar con outros destinos. Había máis cousas. A resposta por escrito do Goberno dime que nada de nada, e que para aumentar novos servizos directos ten que haber demanda dos cidadáns. A carioca que se morde a cola, non pode haber maior demanda se non melloran os servizos e se non melloran os servizos nin incrementa as frecuencias, non haberá máis demanda.

Iso si de boas palabras estamos ben servidos, e de fotos e “roldas de prensa anuncio” tamén. A que máis chamou a miña atención, non se se a vostedes pasaríalles o mesmo, foi a que con motivo do inicio dunhas obras para a construción dunha rotonda aquí en Lugo na nacional VI, si, oíron ben, dunha rotonda, fotografáronse autoridades locais, provinciais e ata o Delegado do Goberno en Galicia. Todos a un tempo para vendernos que o Goberno de España “pon a Lugo no mapa das infraestruturas”, esquecendo os anos que tardaron en xestionar esta obriña.

Estou a empregar un ton irónico neste artigo porque de facelo noutro máis formal acabaría  desconsolado. Resúltame difícil de entender un trato máis despectivo á nosa provincia por parte de quen hoxe dirixen o destino do conxunto do Estado, e non deixa de sorprenderme que como pobo o tomemos con tanta deportividade, por non dicir indiferenza.

Ao cabo o que fan connosco é castigarnos, mandarnos ao recuncho.

miércoles, 8 de junio de 2022

Aprender de ellos

Preparando mis intervenciones de esta semana en el Congreso me resulta complicado evadirme de sus contenidos a la hora de escribir un artículo que aborde cuestiones diferentes. Los temas para debatir ocupan toda mi capacidad de inspiración.

Cuando estas líneas vean la luz habremos debatido una Proposición no de Ley instando al Gobierno a realizar todos los esfuerzos posibles para localizar el barco hundido hace más de tres meses en aguas de Terranova y que se llevó para siempre la vida de 21 marineros, la mayor tragedia en el mar de las últimas décadas. 

Hoy miércoles en el hemiciclo tendré ocasión de contrastar con el Ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación qué piensa hacer el Gobierno para localizar el barco e investigar lo ocurrido, algo que 113 días después del hundimiento todavía no ha hecho.

Puede que para muchos este suceso sea algo menor, una desgracia más de las que la mar nos depara, pero para las 21 familias que no recuperaron a sus seres queridos está suponiendo una larga agonía, porque, habiendo renunciado a la recuperación de sus cuerpos, no quieren hacerlo a la investigación de las causas del hundimiento y al esclarecimiento de lo ocurrido, entre otras razones para que se haga justicia y para evitar que en situaciones similares puedan repetirse estos sucesos.

Lo que resulta inadmisible, para las familias y para muchos de nosotros, es que desde el Gobierno y a las pocas horas de la tragedia se diera por cerrado el caso, dando carpetazo a todas las posibles actuaciones. Caso cerrado.

Los familiares vienen reclamando que se organice un dispositivo que traslade al lugar del hundimiento un robot submarino que pueda tomar imágenes del barco y de la situación del aparejo y otros detalles para que permita a los peritos expertos dirimir las causas del naufragio. Saber lo que realmente ocurrió aquella triste noche del 15 de febrero.

Desde el Gobierno les dijeron que no era técnicamente posible, pero empresas especializadas lo han desmentido, incluso ofreciendo gratuitamente uno de estos dispositivos.

Les dijeron que existían problemas legales y Canadá les volvió a desmentir ofreciendo toda su colaboración y no poniendo pega alguna.

Hoy estas familias de 21 compatriotas, pescadores, se sienten engañadas por su gobierno. El Presidente Sánchez les dijo en el momento de recibir a los pocos cuerpos que pudieron recuperarse que harían “todo lo posible y lo imposible” por seguir la búsqueda, y hoy 113 días después la realidad es que no se ha hecho nada y no ha querido recibirlos. 

Un caso más de un gobierno que se queda en los anuncios y en el marketing, pero que oculta su verdadera cara; se autoproclaman gobierno social pero les falta sensibilidad ante las desgracias; dicen que no dejan a nadie atrás y al menos ya han abandonado a su suerte a estas 21 familias.

No hacer nada no es una opción, es una falta de humanidad. El Gobierno tiene que actuar y acceder a las peticiones razonables de estas familias, aunque solo sea por dignidad.

Aprendan de ellos, de la manera en que están gestionando su dolor. No los abandonen porque en la familia marinera tomarán nota, y los españoles de bien también.


Aprender deles

Preparando as miñas intervencións desta semana no Congreso resúltame complicado evadirme dos seus contidos á hora de escribir un artigo que aborde cuestións diferentes. Os temas para debater ocupan toda a miña capacidade de inspiración.

Cando estas liñas vexan a luz debateriamos unha Proposición non de Lei instando o Goberno a realizar todos os esforzos posibles para localizar o barco afundido fai máis de tres meses en augas de Terranova e que levou para sempre a vida de 21 mariñeiros, a maior traxedia no mar das últimas décadas. 

Hoxe mércores no hemiciclo terei ocasión de contrastar co Ministro de Agricultura, Pesca e Alimentación que pensa facer o Goberno para localizar o barco e investigar o ocorrido, algo que 113 días despois do afundimento aínda non fixo.

Poida que para moitos este suceso sexa algo menor, unha desgraza máis das que a mar nos depara, pero para as 21 familias que non recuperaron aos seus seres queridos está a supoñer unha longa agonía, porque, renunciando á recuperación dos seus corpos, non queren facelo á investigación das causas do afundimento e ao esclarecemento do ocorrido, entre outras razóns para que se faga xustiza e para evitar que en situacións similares poidan repetirse estes sucesos.

O que resulta inadmisible, para as familias e para moitos de nós, é que desde o Goberno e ás poucas horas da traxedia désese por pechado o caso, dando carpetazo a todas as posibles actuacións. Caso pechado.

Os familiares veñen reclamando que se organice un dispositivo que traslade ao lugar do afundimento un robot submarino que poida tomar imaxes do barco e da situación do aparello e outros detalles para que permita aos peritos expertos dirimir as causas do naufraxio. Saber o que realmente ocorreu aquela triste noite do 15 de febreiro.

Desde o Goberno dixéronlles que non era tecnicamente posible, pero empresas especializadas desmentírono, incluso ofrecendo gratuitamente un destes dispositivos.

Dixéronlles que existían problemas legais e Canadá volveu desmentir ofrecendo toda a súa colaboración e non poñendo pega algunha.

Hoxe estas familias de 21 compatriotas, pescadores, senten enganadas polo seu goberno. O Presidente Sánchez díxolles no momento de recibir aos poucos corpos que puideron recuperarse que farían “todo o posible e o imposible” por seguir a procura, e hoxe 113 días despois a realidade é que non se fixo nada e non quixo recibilos. 

Un caso máis dun goberno que queda nos anuncios e no márketing, pero que oculta a súa verdadeira cara; se autoproclaman goberno social pero fáltalles sensibilidade #ante as desgrazas; din que non deixan a ninguén atrás e polo menos xa abandonaron á súa sorte a estas 21 familias.

Non facer nada non é unha opción, é unha falta de humanidade. O Goberno ten que actuar e acceder ás peticións razoables destas familias, aínda que só sexa por dignidade.

Aprendan deles, da maneira en que están a xestionar a súa dor. Non os abandonen porque na familia mariñeira tomarán nota, e os españois de ben tamén.

miércoles, 25 de mayo de 2022

Bochorno

Ciertamente que en lo climatológico se han adelantado los días calurosos a gran parte del territorio español y aunque aquí en Galicia nos hemos librado de lo que a otros les ha tocado, hubo días de calor excepcional para la época en la que todavía estamos.

“Calor sofocante” es la definición de bochorno en el diccionario de la Real Academia Española. Pero también tiene otro significado, “desazón o sofocamiento producido por algo que ofende, molesta o avergüenza”.

Altos cargos socialistas, ministras de Podemos y del PSOE dedicaron parte de sus declaraciones públicas durante los últimos días a valorar despectivamente el regreso de D. Juan Carlos a España para pasar unos días en Galicia y reunirse con parte de su familia, entre ellos el Rey Felipe VI.

No repetiré aquí sus hipócritas críticas para no ensuciar el artículo, sólo me quedo con la que utilizó la expresidenta del gobierno y presidenta de la Comisión de Igualdad del Congreso de los Diputados, Carmen Calvo, al hacer un chistecito sin gracia criticando la presencia de Juan Carlos I en Sanxenxo. “Hoy suben las temperaturas en todo el país, gran bochorno en Sanxenxo”, dijo.

Fue uno de los bramidos de muchos de los socios del PSOE, mientras el Gobierno se ponía de perfil. El ministro comunista Garzón no se cortó un pelo y llegó a calificar a D. Juan Carlos de “delincuente acreditado”.

Mientras ellos y el silencio cómplice del resto del Gobierno se comportaban así, en Sanxenxo el bochorno no se vio ni en lo climatológico ni en el recibimiento dispensado al monarca. Cariño, ovaciones, vivas al rey y calor humano, fueron algunos de los sentimientos manifestados en ese lugar, nada parecido al bochorno pronosticado.

Pero siendo esto un contratiempo para los que vaticinaban lo contrario, mi reflexión quiere ir un paso más adelante. Estos comentarios, declaraciones y ruido mediático propiciado por los que hoy nos gobiernan no dejan de ser lo accesorio, maniobras de distracción para que se retire el foco de las cuestiones transcendentales que vienen ocurriendo y las que seguirán propiciando.

Lo importante no es si “la visita” del Rey Juan Carlos a España es causa de bochorno o no, que no lo puede ser. Lo que debe preocuparnos es que el gobierno social-comunista con Sánchez al frente, lleva tiempo poniendo todo su empeño en cambiar las reglas de convivencia que nos dimos los españoles hace tiempo refrendando nuestra Constitución, en la que la Monarquía Parlamentaria es el sistema político bajo el que funcionamos.

Detrás de estos gestos de critica hacia D. Juan Carlos están los continuos feos que desde el Gobierno le imponen todos los días al Rey de España, a D. Felipe. Le marcan su agenda, le prohíben acudir a lugares a los que hasta que llegaron al gobierno su presencia era normal y habitual.

El perfil narcisista de Pedro Sánchez no tolera a un Jefe del Estado que le pueda hacer sombra, y menos que la institución de la monarquía además de ser la más valorada, solo represente un problema para el 0,2% de los españoles. Mientras, cada salida que realiza Sánchez a lugares públicos se convierte en un concierto de abucheos y pitidos, porque para muchos españoles su comportamiento “ofende, molesta o avergüenza”, como recoge el diccionario para definir bochorno.


Bochorno

Certamente que no climatolóxico adiantáronse os días calorosos a gran parte do territorio español e aínda que aquí en Galicia librámonos do que a outros lles tocou, houbo días de calor excepcional para a época na que aínda estamos.

“Calor sufocante” é a definición de bochorno no dicionario da Real Academia Española. Pero tamén ten outro significado, “desazón ou sofocamiento producido por algo que ofende, molesta ou avergoña”.

Altos cargos socialistas, ministras de Podemos e do PSOE dedicaron parte das súas declaracións públicas durante os últimos días a valorar despectivamente o regreso de D. Juan Carlos a España para pasar uns días en Galicia e reunirse con parte da súa familia, entre eles o Rei Felipe VI.

Non repetirei aquí os seus hipócritas críticas para non ensuciar o artigo, só quedo coa que utilizou a expresidenta do goberno e presidenta da Comisión de Igualdade do Congreso dos Deputados, Carmen Calvo, ao facer unha brincadeira sen graza criticando a presenza de Juan Carlos I en Sanxenxo. “Hoxe soben as temperaturas en todo o país, gran bochorno en Sanxenxo”, dixo.

Foi un dos bramidos de moitos dos socios do PSOE, mentres o Goberno poñíase de perfil. O ministro comunista Garzón non se cortou un pelo e chegou a cualificar a D. Juan Carlos de “delincuente acreditado”.

Mentres eles e o silencio cómplice do resto do Goberno comportábanse así, en Sanxenxo o bochorno non se viu nin no climatolóxico nin no recibimento dispensado ao monarca. Cariño, ovacións, vivas ao rei e calor humano, foron algúns dos sentimentos manifestados nese lugar, nada semellante ao bochorno prognosticado.

Pero sendo isto un contratempo para os que vaticinaban o contrario, a miña reflexión quere ir un paso máis adiante. Estes comentarios, declaracións e ruído mediático propiciado polos que hoxe nos gobernan non deixan de ser o accesorio, manobras de distracción para que se retire o foco das cuestións transcendentais que veñen ocorrendo e as que seguirán propiciando.

O importante non é se “a visita” do Rei Juan Carlos a España é causa de bochorno ou non, que non o pode ser. O que debe preocuparnos é que o goberno social-comunista con Sánchez á fronte, leva tempo poñendo todo o seu empeño en cambiar as regras de convivencia que nos demos os españois hai tempo referendando a nosa Constitución, na que a Monarquía Parlamentaria é o sistema político baixo o que funcionamos.

Detrás destes xestos de critica cara a D. Juan Carlos están os continuos feos que desde o Goberno impóñenlle todos os días ao Rei de España, a D. Felipe. Márcanlle a súa axenda, prohíbenlle acudir a lugares aos que ata que chegaron ao goberno a súa presenza era normal e habitual.

O perfil narcisista de Pedro Sánchez non tolera a un Xefe do Estado que lle poida facer sombra, e menos que a institución da monarquía ademais de ser a máis valorada, só represente un problema para o 0,2% dos españois. Mentres, cada saída que realiza Sánchez a lugares públicos convértese nun concerto de apupos e asubíos, porque para moitos españois o seu comportamento “ofende, molesta ou avergoña”, como recolle o dicionario para definir bochorno.

miércoles, 11 de mayo de 2022

Más de lo mismo

En estas últimas fechas se suceden las opiniones y los comentarios políticos acerca de la nueva etapa que se abre en el escenario gallego con la marcha de Feijoo y la entrada al frente del gobierno gallego de Alfonso Rueda, hasta ahora vicepresidente de la Xunta.

Entre las diferentes manifestaciones publicitadas me quiero referir en este artículo de opinión a las expresadas por los actuales líderes de los dos partidos que actualmente ocupan los escaños de la oposición en el Parlamento de Galicia, el PSOE y el BNG.

El primero de ellos afirmaba que no se pronunciarían sobre su sentido de voto en la investidura de Rueda hasta escuchar su discurso y darle un breve periodo de gracia. Horas después se desdecían para anunciar que votarán NO, escuchen lo que escuchen y diga lo que diga el candidato a la investidura.

De la otra formación me quedo con su negativa a Rueda con el potente argumento de que es “más de lo mismo”. Pues de esto va este artículo.

Si todos fuésemos lo suficientemente sinceros y dejáramos aparcadas nuestras ideologías y simpatías personales, sería difícil encontrar a muchos españoles que dijesen querer que los derroteros de las políticas actuales del Gobierno de España tuviesen continuidad, que quieren más de lo mismo.

Las razones son evidentes y, cada semana que pasa de esta legislatura, todavía más elocuentes. Enumeremos algunas: Las mentiras del Presidente del Gobierno dan para llenar una enciclopedia de varios tomos; los escándalos y fuertes discrepancias en el seno del Consejo de Ministros, incontables; las tensiones entre ministros del mismo partido político, también; y lo peor, un desgobierno y una falta del necesario liderazgo que ponga remedio a la grave crisis económica y social que cada día alcanza nuevas cotas, sumada al desprestigio de muchas instituciones dentro de casa, y de la imagen de España a nivel internacional.

En Galicia durante más de una década las cosas han sido y siguen siendo diferentes. Aquí hay una sana convivencia, las posturas extremistas o rupturistas no obtienen respaldo entre los gallegos. El independentismo no encuentra aquí una tierra donde germinen sus principios.

La educación, la sanidad y la economía han evolucionado de manera más satisfactoria que en muchos otros lugares de nuestra Nación.  Las políticas sociales y económicas de los gobiernos presididos por Feijoo han merecido por 4 veces consecutivas un respaldo más que amplio por parte de los gallegos.

Han llegado a su final 13 años de gobiernos presididos por alguien que siempre tuvo a su lado a quien ahora aspira a tomar el relevo en tan importante responsabilidad, convertirse en el más alto representante del Estado en Galicia. En unos días Alfonso Rueda será nuestro nuevo Presidente en Galicia y nada me hace pensar que sus políticas difieran de las que durante los últimos años han deparado estabilidad y progreso a nuestra querida tierra. Al contrario, estoy convencido de que trabajará duro con su equipo para mejorar aquello que los gallegos les demandemos.

Por eso les digo a quienes rechazan su llegada con el argumento de que representa “más de lo mismo”, que precisamente por eso muchos gallegos seguirán confiando en su gobierno.


Máis do mesmo

Nestas últimas datas sucédense as opinións e os comentarios políticos acerca da nova etapa que se abre no escenario galego coa marcha de Feijoo e a entrada á fronte do goberno galego de Alfonso Rueda, ata o de agora vicepresidente da Xunta.

Entre as diferentes manifestacións publicitadas quérome referir neste artigo de opinión ás expresadas polos actuais líderes dos dous partidos que actualmente ocupan os escanos da oposición no Parlamento de Galicia, o PSOE e o BNG.

O primeiro deles afirmaba que non se pronunciarían sobre o seu sentido de voto na investidura de Rueda ata escoitar o seu discurso e darlle un breve período de graza. Horas despois desdecíanse para anunciar que votarán NON, escoiten o que escoiten e diga o que diga o candidato á investidura.

Da outra formación quedo coa súa negativa a Rueda co potente argumento de que é “máis do mesmo”. Pois disto vai este artigo.

Se todos fósemos o suficientemente sinceros e deixásemos aparcadas as nosas ideoloxías e simpatías persoais, sería difícil atopar a moitos españois que dixesen querer que os camiños das políticas actuais do Goberno de España tivesen continuidade, que queren máis do mesmo.

As razóns son evidentes e, cada semana que pasa desta lexislatura, aínda máis elocuentes. Enumeremos algunhas: As mentiras do Presidente do Goberno dan para encher unha enciclopedia de varios tomos; os escándalos e fortes discrepancias no seo do Consello de Ministros, incontables; as tensións entre ministros do mesmo partido político, tamén; e o peor, un desgoberno e unha falta do necesario liderado que poña remedio á grave crise económica e social que cada día alcanza novas cotas, sumada ao desprestixio de moitas institucións dentro de casa, e da imaxe de España a nivel internacional.

En Galicia durante máis dunha década as cousas foron e seguen sendo diferentes. Aquí hai unha sa convivencia, as posturas extremistas ou rupturistas non obteñen respaldo entre os galegos. O independentismo non atopa aquí unha terra onde florezan os seus principios.

A educación, a sanidade e a economía evolucionaron de maneira máis satisfactoria que en moitos outros lugares da nosa Nación. As políticas sociais e económicas dos gobernos presididos por Feijoo mereceron por 4 veces consecutivas un respaldo máis que amplo por parte dos galegos.

Chegaron ao seu final 13 anos de gobernos presididos por alguén que sempre tivo ao seu lado a quen agora aspira a tomar a substitución en tan importante responsabilidade, converterse no máis alto representante do Estado en Galicia. Nuns días Alfonso Rueda será o noso novo Presidente en Galicia e nada me fai pensar que as súas políticas difiran das que durante os últimos anos depararon estabilidade e progreso á nosa querida terra. Ao contrario, estou convencido de que traballará duro co seu equipo para mellorar aquilo que os galegos lles demandemos.

Por iso dígolles a quen rexeita a súa chegada co argumento de que representa “máis do mesmo”, que precisamente por iso moitos galegos seguirán confiando no seu goberno.

miércoles, 27 de abril de 2022

La Carta

Con el paso de los años y la llegada de las nuevas tecnologías hemos ido dejando aquella buena costumbre de dirigirnos por carta a los demás. Hoy los email o correos electrónicos han ido suplantando rápidamente al correo ordinario, por lo que para mí recobra más importancia la carta de toda la vida.

Hace unos días el presidente Feijoo le remitía una carta al presidente Sánchez acompañada por un extenso y riguroso documento que contenía un amplio paquete de propuestas concretas y contrastadas para “ayudar” al Gobierno en la principal tarea que debería tener en su agenda: que los españoles que peor están, soportando la disparatada escalada de los precios en los alimentos, la energía eléctrica o los combustibles, puedan superarla sin dejar por el camino sus proyectos vitales. Este documento se denomina “Plan en defensa de las familias y la economía de España”.

Que un líder de la oposición, muy distanciado ideológicamente del Presidente del Gobierno, le aporte estas propuestas con ánimo de ayudar y de arrimar el hombro ya es algo noticiable. Pero si además le explica en una carta cuáles son las razones que le mueven a hacerlo, todavía lo es más. No puedo concebir este hecho en sentido inverso.

En esta carta, Feijoo le describe los acontecimientos “que agravan el balance de la economía española respecto a nuestros socios europeos”. Detalla los tremendos datos de nuestra inflación histórica, un 40% superior; la crisis energética, el ineficaz e insuficiente aprovechamiento de los fondos europeos por parte de España o que los españoles estemos afrontando los precios más altos de los últimos 40 años, con un gobierno que tiene los gastos de funcionamiento y tamaño más elevado de la historia.

En la carta, Feijoo aclara que todas las medidas propuestas en el Plan son “realistas, combinan decisiones inmediatas con otras a medio plazo y pueden afrontarse presupuestariamente, sobre todo a través del incremento de recaudación que la inflación está originando en las arcas publicas”. No se puede describir más elegantemente una situación obscena, la de un gobierno recaudando como nunca por seguir aplicando los mismos tipos de impuestos a unos precios desorbitados.

En un párrafo de esa carta el líder de la oposición le aclara al Presidente del Gobierno que el documento adjunto no ha sido elaborado en exclusiva por el Partido Popular, sino que “en su concepción y desarrollo han participado decenas de personas de la sociedad civil que, siendo conocedoras de esta iniciativa, han formulado sus aportaciones”.

Pero para mí lo más destacable de los párrafos contenidos en la carta y que muestra la verdadera personalidad de Feijoo está contenido en el siguiente: “mi forma de entender la política es de entendimiento y, en mi opinión, ningún otro asunto es más urgente en este momento que trabajar juntos para fortalecer el presente y el futuro económico de los españoles.”

Feijoo se despide recordando que no es frecuente en este momento que el Ejecutivo y la alternativa de Gobierno trabajen juntos en asuntos tan relevantes, y por eso le añade y expresa sin titubeos que “mi voluntad es cambiar esa política y sustituirla por otra que lo considere normal y habitual.”

Lo deseable sería que la carta tenga una contestación a la altura de las circunstancias, y como le dice en su despedida “con la confianza de que así sea”. 

A carta

Co paso dos anos e a chegada das novas tecnoloxías fomos deixando aquel bo costume de dirixirnos por carta aos demais. Hoxe os email ou correos electrónicos foron suplantando rapidamente ao correo ordinario, polo que para min recobra máis importancia a carta de toda a vida.

Hai uns días o presidente Feijoo remitíalle unha carta ao presidente Sánchez acompañada por un extenso e rigoroso documento que contiña un amplo paquete de propostas concretas e contrastadas para “axudar” ao Goberno na principal tarefa que debería ter na súa axenda: que os españois que peor están, soportando a disparatada escalada dos prezos nos alimentos, a enerxía eléctrica ou os combustibles, poidan superala sen deixar polo camiño os seus proxectos vitais. Este documento denomínase “Plan en defensa das familias e a economía de España”.

Que un líder da oposición, moi distanciado ideoloxicamente do Presidente do Goberno, achéguelle estas propostas con ánimo de axudar e de arrimar o ombreiro xa é algo noticiable. Pero se ademais explícalle nunha carta cales son as razóns que lle moven a facelo, aínda o é máis. Non podo concibir este feito en sentido inverso.

Nesta carta, Feijoo descríbelle os acontecementos “que agravan o balance da economía española respecto a os nosos socios europeos”. Detalla os tremendos datos da nosa inflación histórica, un 40% superior; a crise enerxética, o ineficaz e insuficiente aproveitamento dos fondos europeos por parte de España ou que os españois esteamos a afrontar os prezos máis altos dos últimos 40 anos, cun goberno que ten os gastos de funcionamento e tamaño máis elevado da historia.

Na carta, Feijoo aclara que todas as medidas propostas no Plan son “realistas, combinan decisións inmediatas con outras a medio prazo e poden afrontarse  orzamentariamente, sobre todo a través do incremento de recadación que a inflación está a orixinar nas arcas publicas”. Non se pode describir máis  elegantemente unha situación obscena, a dun goberno recadando como nunca por seguir aplicando os mesmos tipos de impostos a uns prezos desorbitados.

Nun parágrafo desa carta o líder da oposición acláralle ao Presidente do Goberno que o documento adxunto non foi elaborado en exclusiva polo Partido Popular, senón que “na súa concepción e desenvolvemento participaron decenas de persoas da sociedade civil que, sendo coñecedoras desta iniciativa, formularon as súas achegas”.

Pero para min o máis destacable dos parágrafos contidos na carta e que mostra a verdadeira personalidade de Feijoo está contido no seguinte: “a miña forma de entender a política é de entendemento e, na miña opinión, ningún outro asunto é máis urxente neste momento que traballar xuntos para fortalecer o presente e o futuro económico dos españois.”

Feijoo despídese lembrando que non é frecuente neste momento que o Executivo e a alternativa de Goberno traballen xuntos en asuntos tan relevantes, e por iso engádelle e expresa sen titubeos que “a miña vontade é cambiar esa política e substituíla por outra que o considere normal e habitual.”

O desexable sería que a carta teña unha contestación á altura das circunstancias, e como lle di na súa despedida “coa confianza de que así sexa”

miércoles, 13 de abril de 2022

¿Qué más tiene que pasar?

Es evidente que nuestra capacidad de aguante y de sorpresa parece no tener límites ni estar cerca de agotarse. Son muchos los ejemplos y circunstancias recientes con los que podría ilustrar este artículo, pero me referiré a uno que sin duda genera preocupación.

El pasado día 5 de abril y en el Pleno del Congreso de los Diputados se producía una de esas circunstancias en las que el hemiciclo se llena con la presencia de diputados y senadores en reunión conjunta de las Cortes Españolas, además de la presencia en las tribunas de ilustres invitados, especialmente del mundo diplomático en esta ocasión.

En esa tarde y a través de unas pantallas habilitadas al efecto pudimos seguir la comparecencia en directo del presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky. No era la primera vez que teníamos la oportunidad de escucharlo desde que comenzó la invasión rusa de su país, pero sí la primera en la que se dirigía directamente a los representantes legítimos del Pueblo Español.

Toda intervención en un idioma desconocido para los que escuchan pierde una buena parte del contenido emocional del discurso, y eso unido a que la interprete no estuvo a la altura de las circunstancias, hizo que el mensaje de Zelensky se viese mermado en empatía y emotividad.

Pero lo que quiero destacar es que si se producía ese acto era porque el presidente ucraniano viene solicitando ayuda internacional ante dirigentes y parlamentos de muchos países integrados en la OTAN, por la grave invasión que está sufriendo y las consecuencias dramáticas para su país. Ya lo hizo, entre otros, ante Estados Unidos, Reino Unido, Francia, y también ante el Vaticano. Su argumento más reiterado ha sido el afirmar que Ucrania esta siendo el banco de pruebas para Putin, y que si este comprueba que los europeos no ponemos freno a esta agresión, seguirá invadiendo otros países.

Finalizada su intervención los allí presentes puestos en pie pudimos exteriorizar nuestras emociones mediante una cerrada y prolongada ovación. Pero una vez más, y ya son demasiadas, volvimos a ser testigos de comportamientos y actitudes muy reprochables en política y también en el comportamiento humano.

Que algunos diputados se desmarcaran del aplauso al presidente ucraniano, entre ellos el único que tiene el BNG, ya de por sí es llamativo, porque a ojos de cualquiera lo que ocurre en aquel país debe merecer la condena más enérgica y unánime de cualquier persona que lo sea. No digamos de cualquiera que se considere demócrata. 

Lo inquietante y a su vez reprobable es que en nuestro Gobierno existan ministros que pertenecen a formaciones políticas que no aplaudan el discurso de Zelensky o que pretendan matizar la barbarie que acontece a diario y ante los ojos del mundo.

No pueden existir ambigüedades ante lo que ya se consideran Crímenes de Guerra que antes o después colocarán a Vladimir Putin ante la Corte Penal Internacional.

Ni el presidente Sánchez, ni sus ministros, que son en conjunto el Gobierno a España, pueden discrepar en esta cuestión, y por ello me pregunto… ¿qué más tiene que pasar para que Sánchez rompa su coalición y busque pactos de Estado con quienes sí defienden claramente los intereses generales de España y no los de países con regímenes totalitarios? 


Que máis ten que pasar?

É evidente que a nosa capacidade de aguante e de sorpresa parece non ter límites nin estar preto de esgotarse. Son moitos os exemplos e circunstancias recentes cos que podería ilustrar este artigo, pero referireime a un que sen dúbida xera preocupación.

O pasado día 5 de abril e no Pleno do Congreso dos Deputados producíase unha desas circunstancias nas que o hemiciclo se enche coa presenza de deputados e senadores en reunión conxunta das Cortes Españolas, ademais da presenza nas tribunas de ilustres convidados, especialmente do mundo diplomático nesta ocasión.

Nesa tarde e a través dunhas pantallas habilitadas para o efecto puidemos seguir a comparecencia en directo do presidente de Ucraína, Volodymyr Zelensky. Non era a primeira vez que tiñamos a oportunidade de escoitalo desde que comezou a invasión rusa do seu país, pero si a primeira na que se dirixía directamente aos representantes lexítimos do Pobo Español.

Toda intervención nun idioma descoñecido para os que escoitan perde unha boa parte do contido emocional do discurso, e iso unido a que a interprete non estivo á altura das circunstancias, fixo que a mensaxe de Zelensky vísese minguado en empatía e emotividade.

Pero o que quero destacar é que se se producía ese acto era porque o presidente ucraíno vén solicitando axuda internacional #ante dirixentes e parlamentos de moitos países integrados na OTAN, pola grave invasión que está a sufrir e as consecuencias dramáticas para o seu país. Xa o fixo, entre outros, #ante Estados Unidos, Reino Unido, Francia, e tamén #ante o Vaticano. O seu argumento máis reiterado foi o afirmar que Ucraína esta sendo o banco de probas para Putin, e que se este comproba que os europeos non poñemos freo a esta agresión, seguirá invadindo outros países.

Finalizada a súa intervención os alí presentes postos en pé puidemos exteriorizar as nosas emocións mediante unha pechada e prolongada ovación. Pero unha vez máis, e xa son demasiadas, volvemos ser testemuñas de comportamentos e actitudes moi  reprochables en política e tamén no comportamento humano.

Que algúns deputados desmarcásense do aplauso ao presidente ucraíno, entre eles o único que ten o BNG, xa de seu é rechamante, porque a ollos de calquera o que ocorre naquel país debe merecer a condena máis enérxica e unánime de calquera persoa que o sexa. Non digamos de calquera que se considere demócrata. 

O inquietante e á súa vez reprobable é que no noso Goberno existan ministros que pertencen a formacións políticas que non aplaudan o discurso de Zelensky ou que pretendan matizar a barbarie que acontece a diario e #ante os ollos do mundo.

Non poden existir ambigüidades #ante o que xa se consideran Crimes de Guerra que antes ou despois colocarán a Vladimir Putin #ante a Corte Penal Internacional.

Nin o presidente Sánchez, nin os seus ministros, que son en conxunto o Goberno a España, poden discrepar nesta cuestión, e por iso pregúntome… que máis ten que pasar para que Sánchez rompa a súa coalición e busque pactos de Estado con quen si defenden claramente os intereses xerais de España e non os de países con réximes totalitarios?

miércoles, 30 de marzo de 2022

Otra vez tarde

El Presidente Sánchez regresa de la cumbre europea satisfecho del resultado y de haber liderado la propuesta de que a España y a Portugal se las considere excepcionalmente en materia de energía una “isla” separada de Europa.

Es posible que, de una primera lectura, tendamos a fijarnos en las posibles ventajas por el hecho de que se nos permita poner topes a los costes energéticos y así poder suavizar temporalmente los recibos de la luz a los consumidores. Pero no es oro todo lo que reluce. 

La argumentación de no estar bien interconectados con las redes europeas también supone que hemos fracasado en los modelos y planes energéticos por los que se apuesta desde el Gobierno. No perdamos de vista que se han criminalizado sin fundamento otras fuentes de energía como las nucleares o las térmicas y se ha apostado a una sola carta, las renovables, insuficientes para hacer frente a la demanda en España. Mientras, en otros países de nuestro continente, sin abandonar la apuesta por la transición ecológica acometen a otra velocidad, más lenta, con más prudencia, la sustitución de las energías aquí desechadas.

Pedir que a España y Portugal nos traten como una isla me recuerda el intento de crear la Europa de las dos velocidades en la que un grupo de países caminaría por una senda diferente al otro. Algo que rompe con los principios de la propia Unión Europea pero que a España no le beneficiaría nada.

Lo más relevante es que, una vez más, este Gobierno ha llegado tarde a afrontar los problemas y por tanto a encontrar las mejores soluciones.

Llegaron tarde a la pandemia generada por el COVID 19 cuando en 2020 negaron la evidencia y se retrasaron las barreras a su entrada, para después aplicar medidas tardías a una actividad económica que había quedado gravemente tocada.

Lo han vuelto a hacer ahora ante las consecuencias derivadas de la invasión de Rusia en Ucrania. Se anuncian grandes planes y se tardan semanas, cuando no meses, en aprobarlos y ponerlos en práctica.

El Consejo de Ministros de este martes aprueba medidas bajo un nombre largo y rimbombante, “Plan Nacional de Respuesta al Impacto de la Guerra”. Mucho letrero luminoso para una mala película.

Detrás de ese anuncio, especialidad de la firma Moncloa, las medidas llegarán tarde para muchos. Las subidas de los costes energéticos, iniciadas antes de comenzar la guerra en Ucrania, y la escalada de los precios de los combustibles será difícil de compensar ahora. Una vez más se llega tarde por la imprevisión y la falta de eficacia y coordinación del Gobierno.

Un ejemplo claro podemos verlo en lo que se ha hecho desde el Gobierno con un nutrido colectivo de trabajadores que tuvieron que parar por estar trabajando a perdidas. Primero se les criminalizó, después no se les quiso escuchar y finalmente se les han ofrecido limosnas que no pueden aceptar.

Ahora apuestan por intentar controlar los precios energéticos, una medida que no suele funcionar a la larga. Para muchos expertos el empecinamiento de Sánchez puede llevarnos a una situación peor de la que proponían otros países de la Unión. El tiempo dará y quitará razones, pero lo que nadie podrá cuestionar es que, una vez más, el Gobierno llega otra vez tarde.  

Outra vez tarde

O Presidente Sánchez regresa do cume europeo satisfeito do resultado e de liderar a proposta de que a España e a Portugal considérellas excepcionalmente en materia de enerxía unha “illa” separada de Europa.

É posible que, dunha primeira lectura, tendamos a fixarnos nas posibles vantaxes polo feito de que se nos permita poñer topes aos custos enerxéticos e así poder suavizar temporalmente os recibos da luz aos consumidores. Pero non é ouro todo o que reloce. 

A argumentación de non estar ben interconectados coas redes europeas tamén supón que fracasamos nos modelos e plans enerxéticos polos que se aposta desde o Goberno. Non perdamos de vista que se criminalizaron sen fundamento outras fontes de enerxía como as nucleares ou as térmicas e apostouse a unha soa carta, as renovables, insuficientes para facer fronte á demanda en España. Mentres, noutros países do noso continente, sen abandonar a aposta pola transición ecolóxica acometen a outra velocidade, máis lenta, con máis prudencia, a substitución das enerxías aquí refugadas.

Pedir que a España e Portugal trátennos como unha illa lémbrame o intento de crear a Europa das dúas velocidades na que un grupo de países camiñaría por unha senda diferente ao outro. Algo que rompe cos principios da propia Unión Europea pero que a España non lle beneficiaría nada.

O máis relevante é que, unha vez máis, este Goberno chegou tarde a afrontar os problemas e por tanto a atopar as mellores solucións.

Chegaron tarde á pandemia xerada polo  COVID 19 cando en 2020 negaron a evidencia e atrasáronse as barreiras á súa entrada, para despois aplicar medidas tardías a unha actividade económica que quedara gravemente tocada.

Volvérono a facer agora fronte as consecuencias derivadas da invasión de Rusia en Ucraína. Anúncianse grandes plans e tárdanse semanas, cando non meses, en aprobalos e poñelos en práctica.

O Consello de Ministros deste martes aproba medidas baixo un nome longo e  rimbombante, “Plan Nacional de Resposta ao Impacto da Guerra”. Moito letreiro luminoso para unha mala película.

Detrás dese anuncio, especialidade da firma Moncloa, as medidas chegarán tarde para moitos. As subidas dos custos enerxéticos, iniciadas antes de comezar a guerra en Ucraína, e a escalada dos prezos dos combustibles será difícil de compensar agora. Unha vez máis se chega tarde pola imprevisión e a falta de eficacia e coordinación do Goberno.

Un exemplo claro podemos velo no que se fixo desde o Goberno cun nutrido colectivo de traballadores que tiveron que parar por estar a traballar a perdidas. Primeiro criminalizóuselles, despois non se lles quixo escoitar e finalmente ofrecéronselles esmolas que non poden aceptar.

Agora apostan por tentar controlar os prezos enerxéticos, unha medida que non adoita funcionar a longo prazo. Para moitos expertos a teimosía de Sánchez pode levarnos a unha situación peor da que propoñían outros países da Unión. O tempo dará e quitará razóns, pero o que ninguén poderá cuestionar é que, unha vez máis, o Goberno chega outra vez tarde.  


miércoles, 16 de marzo de 2022

Coartadas

Desde hace 20 días retraso el momento de pulsar el mando del televisor, temo que las noticias que llegan de la guerra en Ucrania sean cada vez más duras, más terribles, más incomprensibles. Estamos viviendo una guerra a las puertas de nuestra nación, en el continente europeo, casi en directo. Hasta ahora estábamos acostumbrados a que las escenas bélicas partían de documentales, películas, series, pero en esta ocasión no hay momento del día en que a través de las pantallas de nuestros televisores las imágenes en directo nos trasladen al campo de batalla y a las consecuencias tan dramáticas que están viviendo ciudadanos europeos.

Es imposible abstraerse de tanto daño emocional, físico y material. Es como si lo que estuviésemos viendo nos hubiese cogido por sorpresa y nuestra reacción fuese tardía.

No puede haber nadie, por poco sensible que sea, que no sienta mucho más que tristeza y preocupación ante las imágenes y las noticias que nos llegan de esa nación valiente.

Todos queremos hacer algo y desde las donaciones monetarias a las muestras de solidaridad de personas que han cogido sus coches y se han acercado a las fronteras de Ucrania para llevar ayuda o para traer a familias de refugiados, todo son ejemplos de que no todo está perdido y hay tiempo a la esperanza.

Las guerras nunca han dejado más que destrucción, física y material. Esta también. Hombres que se separan de sus mujeres e hijos para defender su territorio de la invasión dirigida por un ser criminal que espero que más pronto que tarde pague por estos atroces crímenes.

Sin duda además de lo más doloroso, la perdida de tantas vidas y la ruptura de tantas familias, esta guerra también tendrá, ya está teniendo, graves consecuencias económicas para otros lugares del mundo, también para nuestro país.

Es aquí, donde en estos días se cumplen dos años de aquel estado de alarma decretado por nuestro Gobierno, ahora declarado inconstitucional, y que nos tuvo privados de elementales derechos. En aquella ocasión la gestión de la pandemia ya quedó claro que solo quedará en el recuerdo como una serie de actos negligentes e irresponsables del Gobierno de la Nación en los que su denominador común fue echar la responsabilidad y las culpas a los presidentes autonómicos y esperar por los éxitos de la vacunación para colgarse medallas.

Ahora, nuevamente, la historia vuelve a repetirse con la aparición del escenario de una guerra. A las malas políticas económicas y sociales de nuestro Gobierno con los resultados conocidos especialmente en la subida de impuestos, el encarecimiento de los precios de la energía, los combustibles y algunos bienes de consumo, que disparó el coste de la vida a niveles impensables, a estas políticas les ha pasado por la puerta la coartada perfecta para justificar sus errores.

Su coartada se llama Putin. Se repetirá la misma jugada, que sean los presidentes autonómicos los que corran con la suerte de capear este tremendo temporal social y económico que tenemos a las puertas. Veremos si la coartada le vale esta vez.


Coartadas

Desde hai 20 días atraso o momento de pulsar o mando do televisor, temo que as noticias que chegan da guerra en Ucraína sexan cada vez máis duras, máis terribles, máis incomprensibles. Estamos a vivir unha guerra ás portas da nosa nación, no continente europeo, case en directo. Ata o de agora estabamos afeitos a que as escenas bélicas partían de documentais, películas, series, pero nesta ocasión non hai momento do día en que a través das pantallas dos nosos televisores as imaxes en directo trasládennos ao campo de batalla e ás consecuencias tan dramáticas que están a vivir cidadáns europeos.

É imposible  abstraerse de tanto dano emocional, físico e material. É coma se o que estivésemos a ver colleunos por sorpresa e a nosa reacción fose tardía.

Non pode haber ninguén, por pouco sensible que sexa, que non senta moito máis que tristeza e preocupación fronte as imaxes e as noticias que nos chegan desa nación valente.

Todos queremos facer algo e desde as doazóns monetarias ás mostras de solidariedade de persoas que colleron os seus coches e achegáronse ás fronteiras de Ucraína para levar axuda ou para traer a familias de refuxiados, todo son exemplos de que non todo está perdido e hai tempo á esperanza.

As guerras nunca deixaron máis que destrución, física e material. Esta tamén. Homes que se separan das súas mulleres e fillos para defender o seu territorio da invasión dirixida por un ser criminal que espero que máis pronto que tarde pague por estes atroces crimes.

Sen dúbida ademais en grao sumo doloroso, a perdida de tantas vidas e a ruptura de tantas familias, esta guerra tamén terá, xa está a ter, graves consecuencias económicas para outros lugares do mundo, tamén para o noso país.

É aquí, onde nestes días cúmprense dous anos daquel estado de alarma decretado polo noso Goberno, agora declarado inconstitucional, e que nos tivo privados de elementais dereitos. Naquela ocasión a xestión da pandemia xa quedou claro que só quedará no recordo como unha serie de actos neglixentes e irresponsables do Goberno da Nación nos que o seu denominador común foi botar a responsabilidade e as culpas aos presidentes autonómicos e esperar polos éxitos da vacinación para colgarse medallas.

Agora, novamente, a historia volve repetirse coa aparición do escenario dunha guerra. Ás malas políticas económicas e sociais do noso Goberno cos resultados coñecidos especialmente na subida de impostos, o encarecemento dos prezos da enerxía, os combustibles e algúns bens de consumo, que disparou o custo da vida a niveis impensables, a estas políticas pasoulles pola porta a coartada perfecta para xustificar os seus erros.

A súa coartada chámase Putin. Repetirase a mesma xogada, que sexan os presidentes autonómicos os que corran coa sorte de  capear este tremendo temporal social e económico que temos ás portas. Veremos se a coartada válelle esta vez.

miércoles, 2 de marzo de 2022

El olvido

La dinámica informativa, la gestión de las noticias y los bombardeos emocionales nos llevan con mucha frecuencia a centrar nuestra atención en lo inmediato, olvidando lo acontecido pocos días antes. Algunos ejemplos recientes me ayudarán a explicarme. 

Cuando comenzó la pandemia provocada por el virus COVID-19, los informativos y las portadas de todos los medios de comunicación abrían con las terribles cifras de fallecidos, contagiados, ingresados en UCI… relegando el resto de las noticias a escaso espacio o incluso a no hacerse eco de ellas.

Cuando hace unos meses el volcán de Cumbre Vieja en la isla de La Palma entró en erupción provocando los destrozos que todos conocemos, volvió a ocurrir algo similar. Las portadas sólo contenían las imágenes de los ríos de lava y de los bienes que destrozaban, y pocos espacios se dedicaban a informar sobre la evolución de la pandemia que sin embargo todavía hacía estragos por esas mismas fechas.

Qué decir de las noticias y el tiempo dedicado a los acontecimientos de la pasada semana en mi partido. Desde las incomprensibles ruedas de prensa con acusaciones mutuas en directo, que han causado un daño que costará tiempo y esfuerzo reparar, hasta las especulaciones diarias que desde entonces se suceden sobre quién o quiénes serán los que cosan los rotos de esta “desfeita”. Noticias que han ocupado el espacio que venía reservándose a la escalada de los precios de la luz, del gasóleo, del coste de la vida en España, o de cómo se había producido la aprobación de la reforma laboral. Todo eso quedó marginado informativamente hablando.

Un último ejemplo en el que me detendré algo más. Hace unos días una nueva tragedia en la mar, en esta ocasión de dimensiones mayores, nos estremecía al conocer el elevado número de marineros que perdían la vida o desaparecían en las heladas aguas de Terranova. De una tripulación de 24 pescadores, solo 3 salvaron su vida.

Durante unos días se nos mantuvo informados de los detalles que se conocían de esta tragedia y posteriormente de las demandas de los familiares que siguen pidiendo al gobierno español que no dé por terminada la búsqueda de los cuerpos que faltan por recuperar y que ponga todos los medios a su alcance para ello.

Ahora, las portadas y las cabeceras de los informativos se ocupan de la guerra que ha estallado en el continente europeo, el nuestro. Una guerra en pleno siglo XXI que parecía inconcebible pero que ya está teniendo dramáticas consecuencias. Con esta tragedia, la otra, la de las familias que han perdido a sus seres queridos en el hundimiento del Villa de Pitanxo ha quedado marginada informativamente hablando. Sucesos que arrinconan a otros.

Pero en las vidas de esas doce familias de Marín no hay nada que haga arrinconar su dolor y sufrimiento. Por eso siguen demandando ayuda al Gobierno para que no deje abandonada la búsqueda de esos 12 cuerpos. No puedo imaginar que se pueda renunciar a poner los medios humanos y materiales disponibles a esa tarea. Si como hemos escuchado, el Gobierno no dispone de ellos, sería impensable que no los pida a empresas especializadas o a otros países que sí los tienen.

Podremos entender que unas noticias arrinconen a otras, pero no podremos perdonar ni justificar un olvido. 


O esquecemento

A dinámica informativa, a xestión das noticias e os bombardeos emocionais lévannos con moita frecuencia para centrar a nosa atención no inmediato, esquecendo o acontecido poucos días antes. Algúns exemplos recentes axudaranme a explicarme. 

Cando comezou a pandemia provocada polo virus COVID-19, os informativos e as portadas de todos os medios de comunicación abrían coas terribles cifras de falecidos, contaxiados, ingresados en UCI… relegando o resto das noticias a escaso espazo ou mesmo a non facerse eco delas.

Cando hai uns meses o volcán de Cume Vello na illa da Palma entrou en erupción provocando as desfeitas que todos coñecemos, volveu ocorrer algo similar. As portadas só contiñan as imaxes dos ríos de lava e dos bens que esnaquizaban, e poucos espazos dedicábanse a informar sobre a evolución da pandemia que con todo aínda facía estragos por esas mesmas datas.

Que dicir das noticias e o tempo dedicado aos acontecementos da pasada semana no meu partido. Desde as incomprensibles roldas de prensa con acusacións mutuas en directo, que causaron un dano que custará tempo e esforzo reparar, ata as especulacións diarias que desde entón sucédense sobre quen ou quen serán os que cosan os rotos desta “ desfeita”. Noticias que ocuparon o espazo que viña reservándose á escalada dos prezos da luz, do gasóleo, do custo da vida en España, ou de como se produciu a aprobación da reforma laboral. Todo iso quedou marxinado informativamente falando.

Un último exemplo no que me deterei algo máis. Hai uns días unha nova traxedia na mar, nesta ocasión de dimensións maiores, estremecíanos ao coñecer o elevado número de mariñeiros que perdían a vida ou desaparecían nas xeadas augas de  Terranova. Dunha tripulación de 24 pescadores, só 3 salvaron a súa vida.

Durante uns días mantívosenos informados dos detalles que se coñecían desta traxedia e posteriormente das demandas dos familiares que seguen pedindo ao goberno español que non dea por terminada a procura dos corpos que faltan por recuperar e que poña todos os medios ao seu alcance para iso.

Agora, as portadas e as cabeceiras dos informativos ocúpanse da guerra que estalou no continente europeo, o noso. Unha guerra en pleno século  XXI que parecía inconcibible pero que xa está a ter dramáticas consecuencias. Con esta traxedia, a outra, a das familias que perderon aos seus seres queridos no afundimento do Vila de  Pitanxo quedou marxinada informativamente falando. Sucesos que arrinconan a outros.

Pero nas vidas desas doce familias de Marín non hai nada que faga arrinconar a súa dor e sufrimento. Por iso seguen demandando axuda ao Goberno para que non deixe abandonada a procura deses 12 corpos. Non podo imaxinar que se poida renunciar a poñer os medios humanos e materiais dispoñibles a esa tarefa. Se como escoitamos, o Goberno non dispón deles, sería impensable que non os pida a empresas especializadas ou a outros países que si os teñen.

Poderemos entender que unhas noticias arrinconen a outras, pero non poderemos perdoar nin xustificar un esquecemento.

miércoles, 16 de febrero de 2022

Con los pies en la tierra

Me disponía a escribir este artículo horas después de cerrarse las urnas en la Comunidad de Castilla y León. Lo hacía todavía bajo el efecto que produce escuchar declaraciones de algunos líderes que habían concurrido a las elecciones llamándome más la atención las de aquellos que, habiendo perdido casi todo, todavía se sentían vencedores, o las de otros que, habiendo sufrido un castigo incuestionable, buscaban más las culpas en sus rivales que dentro de su casa.

Pero al instante caí en la cuenta de que tenía cosas más importantes, ya que a la mañana siguiente tuve una cita de las que un diputado nunca debe excusarse: me reuniría en el Congreso con jóvenes procedentes de una escuela de formación profesional dual de mi tierra, de Galicia. Venían a presentarnos sus inquietudes y sus conclusiones dentro de la formación que están recibiendo en el medio rural gallego y por eso inmediatamente me olvidé de las elecciones y de lo que podría haber escrito sobre ellas para hacerlo sobre lo que realmente considero prioritario en este momento: nuestra población rural y nuestros jóvenes. Las cosas que requieren poner bien firmes los pies en la tierra.

Después de que nos expusieran en el Congreso de los Diputados sus conclusiones, sus decálogos sobre el trabajo en el medio rural y también el papel y las dificultades de la mujer en ese medio, quise transmitirles el ánimo para que cuando diseñen su plan de negocio lo hagan de la manera más realista posible y para que nunca emprendan en función de una subvención, sino de su plan y sus inquietudes.

Les dije que hoy las circunstancias han cambiado respecto a las épocas que vivieron sus padres o sus abuelos en esos mismos pueblos o aldeas gallegas, que el medio rural gallego ofrece un amplio abanico de oportunidades para ellos.

Que se sientan orgullosos de ser del medio rural, que el 82% de los municipios de España son rurales, que hay más de 7 millones de españoles viviendo en el medio rural y que las fortalezas son mayores que las debilidades.

Debilidades. Ellos las han planteado en sus conclusiones a modo de decálogo y poniendo uno de los focos en la mujer y en su papel en el medio rural. Mejoras en la oferta del transporte público, en la oferta de servicios como las escuelas infantiles o centros de día, la adaptación a los horarios a las necesidades de las mujeres, las mejoras en internet, el incentivo a las empresas que quieran establecerse en el medio rural y que favorezcan la conciliación de la mujer, y que se cuente más con la opinión de las mujeres para la toma de decisiones políticas en la programación de las actividades de formación.

En política podemos llenarnos la boca hablando de fijar población en el rural, hablar de la España vaciada, etc. Pero no acertaremos si en nuestras prioridades no están los jóvenes que hoy se forman en ese entorno y han mamado desde la cuna el esfuerzo y sacrificio que sus abuelos y padres han realizado para mantener su vida donde nacieron y darles la formación que necesitarán para, si así lo deciden, emprender sus proyectos de vida en esos mismos lugares. Esa y no otra será la receta para revertir la tendencia de la hemorragia de los últimos años.

Cos pés na terra

Dispoñíame a escribir este artigo horas despois de pecharse as urnas na Comunidade de Castela e León. Facíao aínda baixo o efecto que produce escoitar declaracións dalgúns líderes que concorreran ás eleccións chamándome máis a atención as daqueles que, perdendo case todo, aínda sentían vencedores, ou as doutros que, sufrindo un castigo incuestionable, buscaban máis as culpas nos seus rivais que dentro da súa casa.

Pero ao instante caín na conta de que tiña cousas máis importantes, xa que á mañá seguinte tiven unha cita das que un deputado nunca debe escusarse: reuniríame no Congreso con mozos procedentes dunha escola de formación profesional dual da miña terra, de Galicia. Viñan presentarnos as súas inquietudes e as súas conclusións dentro da formación que están a recibir no medio rural galego e por iso inmediatamente esquecinme das eleccións e do que podería escribir sobre elas para facelo sobre o que realmente considero prioritario neste momento: a nosa poboación rural e os nosos mozos. As cousas que requiren poñer ben asines os pés na terra.

Despois de que nos expuxesen no Congreso dos Deputados as súas conclusións, os seus decálogos sobre o traballo no medio rural e tamén o papel e as dificultades da muller nese medio, quixen transmitirlles o ánimo para que cando deseñen o seu plan de negocio fágano da maneira máis realista posible e para que nunca emprendan en función dunha subvención, senón do seu plan e as súas inquietudes.

Díxenlles que hoxe as circunstancias cambiaron respecto a as épocas que viviron os seus pais ou os seus avós neses mesmos pobos ou aldeas galegas, que o medio rural galego ofrece un amplo abanico de oportunidades para eles.

Que sentan orgullosos de ser do medio rural, que o 82% dos municipios de España son rurais, que hai máis de 7 millóns de españois vivindo no medio rural e que as fortalezas son maiores que as debilidades.

Debilidades. Eles expuxéronas nas súas conclusións a modo de decálogo e poñendo un dos focos na muller e no seu papel no medio rural. Melloras na oferta do transporte público, na oferta de servizos como as escolas infantís ou centros de día, a adaptación aos horarios ás necesidades das mulleres, as melloras na internet, o incentivo ás empresas que queiran establecerse no medio rural e que favorezan a conciliación da muller, e que se conte máis coa opinión das mulleres para a toma de decisións políticas na programación das actividades de formación.

En política podemos enchernos a boca falando de fixar poboación no rural, falar da España baleirada, etc. Pero non acertaremos se nas nosas prioridades non están os mozos que hoxe se forman nesa contorna e han  mamado desde o berce o esforzo e sacrificio que os seus avós e pais realizaron para manter a súa vida onde naceron e darlles a formación que necesitarán para, se así o deciden, emprender os seus proxectos de vida neses mesmos lugares. Esa e non outra será a receita para reverter a tendencia da hemorraxia dos últimos anos.

miércoles, 2 de febrero de 2022

Gracias que nos queda Rafa Nadal

Llevamos mucho tiempo observando como las actuaciones de muchos políticos conducen a diario a un espectáculo poco edificante y constructivo.

Empezaré por las discrepancias internas en los gobiernos, que no solamente los debilitan, sino que los humillan y con ello también a los ciudadanos. 

Desde estas mismas líneas y en más de una ocasión me he referido a las dificultades de gobernar en coalición con fuerzas con las que solamente se tiene en común el objetivo de impedir que gobierne otra fuerza, que generalmente ha sido la más votada y no alcanza la mayoría suficiente para gobernar en solitario. Tenemos múltiples ejemplos que van desde lo más próximo, aquí en Lugo, hasta llegar al Gobierno de la Nación pasando por gobiernos autonómicos, como ocurrió en Galicia cuando el PP le faltó un solo escaño para tener mayoría y gobernó una coalición del PSOE y BNG.

En aquella ocasión puede que todavía recuerden como el presidente Touriño y su vicepresidente Quintana se disputaban las inauguraciones y la gestión tratando de patrimonializarla, hasta el punto de que en sus cuñas publicitarias no se hablaba de la Xunta de Galicia, sino que uno lo hacia de la presidencia y el otro de la vicepresidencia, como si en lugar de un gobierno lo que tuviésemos fuesen dos.

En España, en esta Legislatura, tenemos ejemplos parecidos, o hasta diría que mucho peores. Los ministros de Podemos van por un lado y los socialistas por otro. Son muchos los ejemplos: la reforma de la reforma laboral, el conflicto con Ucrania, las políticas de vivienda, etc.

Como decía al principio, estas formas de actuar y entender la política no sólo tensan la convivencia dentro de los gobiernos, sino que degradan en sí la política y su fin último, que debe ser estar al lado de los ciudadanos para conocer los problemas que les preocupan y poner los medios para resolverlos.

La desafección con la política está llegando a niveles preocupantes. Este fin de semana se producían algunos sucesos que sirven para ilustrarlo. Un partido político, Podemos, anunciaba que llevaría al Congreso de los Diputados la votación del jurado que decidió quién nos representaría en el festival de Eurovisión, acusando el proceso de falta de transparencia. Grave asunto comparado con los problemas reales que hoy más nos deberían preocupar.

Finalizo con lo más próximo, lo que ocurre en nuestra política local como consecuencia de los pactos y acuerdos para formar un bigobierno, dos en uno. Mientras una parte de los concejales venden sus actuaciones y obras con logos asociados a los colores de su partido y bajo la denominación de “tenencia de alcaldía”, ya que no tienen la alcaldía, otros, los que pertenecen al partido que sí la ostenta han pasado de vender sus cosas como “Concello de Lugo” a “Alcaldesa de Lugo”. Mientras, sigue sin ponerse en funcionamiento un auditorio finalizado hace años o sin concederse licencias para seguir rehabilitando la Tinería.

No sé quién habrá aconsejado a nuestra alcaldesa poner el lema institucional de “Alcaldesa de Lugo” en los atriles desde los que habla, pero creo que ha cometido un serio error. Patrimonializar como éxito personal la acción colectiva de un gobierno y en ocasiones de una corporación que gestiona el dinero de todos los ciudadanos no es el mejor camino para dignificar la política. 

Gracias que nos queda Rafa Nadal.


Grazas que nos queda Rafa Nadal

Levamos moito tempo observando como as actuacións de moitos políticos conducen a diario a un espectáculo pouco edificante e construtivo.

Empezarei polas discrepancias internas nos gobernos, que non soamente debilítanos, senón que os humillan e con iso tamén aos cidadáns.

Desde estas mesmas liñas e en máis dunha ocasión referinme ás dificultades de gobernar en coalición con forzas coas que soamente se ten en común o obxectivo de impedir que goberne outra forza, que xeralmente foi a máis votada e non alcanza a maioría suficiente para gobernar en solitario. Temos múltiples exemplos que van desde o máis próximo, aquí en Lugo, ata chegar ao Goberno da Nación pasando por gobernos autonómicos, como ocorreu en Galicia cando o PP faltoulle un só escano para ter maioría e gobernou unha coalición do PSOE e BNG.

Naquela ocasión poida que aínda lembren como o presidente Touriño e o seu vicepresidente Quintana disputábanse as inauguracións e a xestión tratando de patrimonializala, ata o punto de que nas súas cuñas publicitarias non se falaba da Xunta de Galicia, senón que uno o cara a de a presidencia e o outro da vicepresidencia, coma se en lugar dun goberno o que tivésemos fosen dous.

En España, nesta Lexislatura, temos exemplos parecidos, ou ata diría que moito peores. Os ministros de Podemos van por unha banda e os socialistas por outro. Son moitos os exemplos: a reforma da reforma laboral, o conflito con Ucraína, as políticas de vivenda, etc.

Como dicía ao principio, estas formas de actuar e entender a política non só tensan a convivencia dentro dos gobernos, senón que degradan en si a política e o seu fin último, que debe ser estar á beira dos cidadáns para coñecer os problemas que lles preocupan e poñer os medios para resolvelos.

A desafección coa política está a chegar a niveis preocupantes. Esta fin de semana producíanse algúns sucesos que serven para ilustralo. Un partido político, Podemos, anunciaba que levaría ao Congreso dos Deputados a votación do xurado que decidiu quen nos representaría no festival de Eurovisión, acusando o proceso de falta de transparencia. Grave asunto comparado cos problemas reais que hoxe máis nos deberían preocupar.

Finalizo co máis próximo, o que ocorre na nosa política local como consecuencia dos pactos e acordos para formar un bigobierno, dous nun. Mentres unha parte dos concelleiros venden as súas actuacións e obras con logos asociados ás cores do seu partido e baixo a denominación de “tenencia de alcaldía”, xa que non teñen a alcaldía, outros, os que pertencen ao partido que si a ostenta pasaron de vender as súas cousas como “ Concello de Lugo” a “Alcaldesa de Lugo”. Mentres, segue sen poñerse en funcionamento un auditorio finalizado hai anos ou sen concederse licenzas para seguir rehabilitando a Tinería.

Non se quen aconsellaría á nosa alcaldesa poñer o lema institucional de “Alcaldesa de Lugo” nos atrís desde os que fala, pero creo que cometeu un serio erro. Patrimonializar como éxito persoal a acción colectiva dun goberno e en ocasións dunha corporación que xestiona o diñeiro de todos os cidadáns non é o mellor camiño para dignificar a política.

Grazas que nos queda Rafa Nadal.

miércoles, 19 de enero de 2022

Apagones

En los últimos tiempos se han prodigado los debates en torno a un posible apagón energético en nuestro país, también en otros puntos del planeta, y con ello algunos alarmistas han conseguido sembrar miedo o preocupación entre los ciudadanos. Les tengo que confesar que en mí, por ahora, no han causado ese efecto.

Son otros apagones los que me preocupan de verdad.

Tras muchos meses de tira y afloja, de negociaciones, manifestaciones, iniciativas políticas, de gran preocupación en la provincia de Lugo por el posible cierre de la planta de ALCOA, uno de los motores económicos más potentes de A Mariña, al final la solución que la mayoría ha elegido como la menos mala ha sido el apagón de las cubas, es decir que la única planta de aluminio primario en España deje de producir. Este apagón si que es preocupante, porque es real y es inmediato.

Preocupante también son algunas noticias como el lanzamiento de piedras contra uno de los centros de salud de nuestra ciudad, de Lugo. Se han producido en varias ocasiones sin que sepamos quiénes son sus autores y a qué se debe esta conducta. Son hechos aislados pero que unidos a otros de agresiones a personal sanitario, ponen en evidencia conductas violentas y maneras injustificables de protestar e increpar a personas que se ven desbordadas por los efectos de esta pandemia, que sigue muy presente entre nosotros.

El paso de los aplausos a las agresiones, a la violencia, es un apagón de la razón, de la paciencia y de la educación. Es un apagón de la convivencia.

Me pregunto a menudo si estos apagones sociales no son un reflejo de los que se producen en sede gubernamental. Cuando la mentira se hace costumbre, se perpetua en los mensajes y en las bocas de aquellos que ostentan la responsabilidad de gobernar nuestro día a día, y todo sin las consecuencias que en cualquier país democrático serían esperables, se producen los apagones de la decencia y con ellos las faltas de respeto en ambas direcciones. 

También quiero referirme a otra noticia que ha llamado mi atención en relación con un importante acontecimiento que esta semana se celebra en la capital de España. Como todos los años FITUR, la feria de referencia del turismo mundial, se convertirá en el escaparate para vender nuestras excelencias y como siempre Galicia volverá a exponerlas en uno de los stands más dignos y con mayor tirón del recinto.

La noticia a la que me refiero saltaba estos días en los medios de comunicación: “La Diputación de Lugo no irá a Fitur en el stand de Turgalicia”. Por egos y protagonismos difíciles de entender y de justificar, el ente provincial se descuelga de la estrategia colectiva de vender Galicia, de poner en común todo lo que podemos ofrecer a nuestros viajeros y visitantes. Lo hará fuera de este stand institucional y se cobijará bajo el paraguas de Turespaña. El mundo al revés.

Este último ejemplo representa otro apagón, el de las formas. Con esta actitud se falta seriamente al respeto a los lucenses y de manera singular a todos aquellos que se ganan la vida en alguna de las múltiples actividades vinculadas al turismo.

Apagones que producen mayor oscuridad.


Apagamentos

Nos últimos tempos prodigáronse os debates ao redor dun posible apagamento enerxético no noso país, tamén noutros puntos do planeta, e con iso algúns alarmistas conseguiron sementar medo ou preocupación entre os cidadáns. Téñolles que confesar que en min, por agora, non causaron ese efecto.

Son outros apagamentos os que me preocupan de verdade.

Tras moitos meses de tira e afrouxa, de negociacións, manifestacións, iniciativas políticas, de gran preocupación na provincia de Lugo polo posible peche da planta de ALCOA, un dos motores económicos máis potentes da Mariña, ao final a solución que a maioría elixiu como a menos mala foi o apagamento das cubas, é dicir que a única planta de aluminio primario en España deixe de producir. Este apagamento se que é preocupante, porque é real e é inmediato.

Preocupante tamén son algunhas noticias como o lanzamento de pedras contra un dos centros de saúde da nosa cidade, de Lugo. Producíronse en varias ocasións sen que saibamos quen son os seus autores e a que se debe esta conduta. Son feitos illados pero que unidos a outros de agresións a persoal sanitario, poñen en evidencia condutas violentas e maneiras inxustificables de protestar e increpar a persoas que ven desbordadas polos efectos desta pandemia, que segue moi presente entre nós.

O paso dos aplausos ás agresións, á violencia, é un apagamento da razón, da paciencia e da educación. É un apagamento da convivencia.

Pregúntome a miúdo se estes apagamentos sociais non son un reflexo dos que se producen en sede gobernamental. Cando a mentira faise costume, se perpetua nas mensaxes e nas bocas daqueles que ostentan a responsabilidade de gobernar o noso día a día, e todo sen as consecuencias que en calquera país democrático serían  esperables, prodúcense os apagamentos da decencia e con eles as faltas de respecto en ambas as direccións. 

Tamén quero referirme a outra noticia que chamou a miña atención en relación cun importante acontecemento que esta semana se celebra na capital de España. Como todos os anos FITUR, a feira de referencia do turismo mundial, converterase no escaparate para vender as nosas excelencias e como sempre Galicia volverá expoñelas nun das casetas máis dignas e con maior tirón do recinto.

A noticia á que me refiro saltaba estes días nos medios de comunicación: “A Deputación de Lugo non irá a Fitur na caseta de Turgalicia”. Por egos e protagonismos difíciles de entender e de xustificar, o ente provincial descólgase da estratexia colectiva de vender Galicia, de poñer en común todo o que podemos ofrecer aos nosos viaxeiros e visitantes. Farao fóra desta caseta institucional e acubillarase baixo o paraugas de Turespaña. O mundo ao revés.

Este último exemplo representa outro apagamento, o das formas. Con esta actitude fáltase seriamente ao respecto aos lucenses e de maneira singular a todos aqueles que se gañan a vida nalgunha das múltiples actividades vinculadas ao turismo.

Apagamentos que producen maior escuridade.

miércoles, 5 de enero de 2022

Una carta a tiempo

Como todos los años por estas fechas los móviles no dejan de recibir felicitaciones en forma de vídeos o montajes fotográficos con gran variedad de ingenio. De todos los recibidos, seguramente los mismos que les han llegado a ustedes, uno ha merecido el premio a mi atención. En el vídeo se pone en clara evidencia las grandes diferencias entre los regalos que los niños y jóvenes de hoy en día piden en sus cartas a los Reyes Magos y los sueños y deseos que tenían sus abuelos y mayores por estas mismas fechas cuando tenían sus edades.

Los primeros leen sus cartas llenas de peticiones de aplicaciones informáticas, accesorios para sus móviles, consolas y un largo etcétera en esa línea. Mientras, los mayores que vivieron épocas muy difíciles y de precariedades, recuerdan emocionados como siempre pedían la muñeca o el balón de sus sueños que nunca recibían, y ahora sus deseos para esta ocasión son de pedir salud para todos, acabar con el hambre,o de trabajo para quien lo necesita.

Preguntados los jóvenes por las diferencias que apreciaban entra sus cartas y las de sus mayores, una niña las resume muy acertadamente cuando apunta que mientras ellos piden cosas pensando solo en lo que les gustan a ellos, los mayores solamente piden cosas para los demás. Al final del vídeo los mayores reciben entre lágrimas unos regalos: la muñeca Mariquita Pérez o un balón reglamentario.

Adivinarán que he traído este ejemplo porque hoy por la noche muchos niños y muchos de los que ya dejaron de serlo pondrán sus zapatos a la espera de que durante la noche los Magos de Oriente dejen muchas de las cosas que les solicitaron en sus cartas.

Como la publicación de este articulo coincide en este día con su noche mágica he pensado que si lo leen sus Majestades podrían darme alguna alegría.

Para empezar, y espero que no sea mucho pedir, mi lista de deseos comienza por la salud. Lo que más deseo es que esta pandemia que ya lleva entre nosotros casi dos años, y que ha segado muchas vidas y truncado muchos proyectos, sea definitivamente erradicada por nuestros científicos e investigadores. 

Puestos a seguir pidiendo cosas para los demás, querría que el clima político, y a la postre social, cambie su rumbo, y los acuerdos y la concordia en la búsqueda del interés general ocupen espacio prioritario en la agenda de los que hoy tiene la responsabilidad de gobernar o la de fiscalizar ese trabajo.

La tercera de mis peticiones, y no por ello de menor importancia que las anteriores, guarda relación directa con el futuro de mi país, de España. Me gustaría que los más jóvenes encuentren aquí sus oportunidades, unos trabajos dignos que les permitan comenzar sus proyectos de vida y con ello garantizar que nuestras ciudades y pueblos no sigan perdiendo habitantes, su forma de vida y tradiciones. 

Mis deseos son una carta a tiempo,la leerán aquí los Reyes Magos y seguramente intentarán complacerme, porque estarán también en las peticiones de millones de personas. Pero para que se conviertan en realidad hará falta mucho más que su magia, será imprescindible que cada uno de nosotros pongamos algo de nuestra parte. Felices Reyes y feliz 2022. 


Unha carta a tempo

Como todos os anos por estas datas os móbiles non deixan de recibir felicitacións en forma de vídeos ou montaxes fotográficos con gran variedade de enxeño. De todos os recibidos, seguramente os mesmos que lles chegaron a vostedes, un mereceu o premio á miña atención. No vídeo ponse en clara evidencia as grandes diferenzas entre os agasallos que os nenos e mozos de hoxe en día piden nas súas cartas aos Reis Magos e os soños e desexos que tiñan os seus avós e maiores por estas mesmas datas cando tiñan as súas idades.

Os primeiros len as súas cartas cheas de peticións de aplicacións informáticas, accesorios para os seus móbiles, consolas e un longo etcétera nesa liña. Mentres, os maiores que viviron épocas moi difíciles e de precariedades, lembran emocionados como sempre pedían a boneca ou o balón dos seus soños que nunca recibían, e agora os seus desexos para esta ocasión son de pedir saúde para todos, acabar coa fame,ou de traballo para quen o necesita.

Preguntados os mozos polas diferenzas que apreciaban entra as súas cartas e as dos seus maiores, unha nena resúmeas moi acertadamente cando apunta que mentres eles piden cousas pensando só no que lles gustan a eles, os maiores soamente piden cousas para os demais. Ao final do vídeo os maiores reciben entre bágoas uns agasallos: a boneca  Mariquita Pérez ou un balón regulamentario.

Adiviñarán que trouxen este exemplo porque hoxe pola noite moitos nenos e moitos dos que xa deixaron de selo poñerán os seus zapatos á espera de que durante a noite os Magos de Oriente deixen moitas das cousas que lles solicitaron nas súas cartas.

Como a publicación de leste articulo coincide neste día coa súa noite máxica hei pensado que se o len as súas Maxestades poderían darme algunha alegría.

Para empezar, e espero que non sexa moito pedir, a miña lista de desexos comeza pola saúde. O que máis desexo é que esta pandemia que xa leva entre nós case dous anos, e que segou moitas vidas e truncou moitos proxectos, sexa definitivamente erradicada polos nosos científicos e investigadores. 

Postos a seguir pedindo cousas para os demais, querería que o clima político, e ao cabo social, cambie o seu rumbo, e os acordos e a concordia na procura do interese xeral ocupen espazo prioritario na axenda dos que hoxe ten a responsabilidade de gobernar ou a de fiscalizar ese traballo.

A terceira das miñas peticións, e non por iso de menor importancia que as anteriores, garda relación directa co futuro do meu país, de España. Gustaríame que os máis novos atopen aquí as súas oportunidades, uns traballos dignos que lles permitan comezar os seus proxectos de vida e con iso garantir que as nosas cidades e pobos non sigan perdendo habitantes, a súa forma de vida e tradicións. 

Os meus desexos son unha carta a tempo,lerana aquí os Reis Magos e seguramente tentarán compracerme, porque estarán tamén nas peticións de millóns de persoas. Pero para que se convertan en realidade fará falta moito máis que a súa maxia, será imprescindible que cada un de nós poñamos algo da nosa parte. Felices Reis e feliz 2022.