miércoles, 15 de septiembre de 2021

Bajar el listón

Hay una prueba dentro del atletismo, el salto de altura, que consiste en sobrepasar un listón colocado a una altura determinada. En la competición el saltador dispone de tres intentos para superar dicha altura y, si lo logra, el listón se sube varios centímetros repitiéndose el proceso hasta que no consiga superar en tres intentos la última altura.

Estamos ante una competición donde el esfuerzo y la superación reciben su recompensa en función de la altura máxima alcanzada. A mayor altura superada mayor recompensa deportiva. El que más salta, el que más altura supera es el campeón de la prueba.

En nuestra vida, fuera del deporte, ocurre algo similar. En el trabajo nos marcamos o nos imponen objetivos a superar y si los logramos solemos recibir la recompensa, muchas veces simplemente de carácter emocional.

Si desde niños nos enseñan a superar dificultades y a valorar el esfuerzo y lo que cuesta conseguir alcanzar las diferentes metas que durante la vida disputaremos, es muy posible que podamos hacer frente a las dificultades que la vida nos pone delante, también es muy probable que solos o con ayudas sintamos la satisfacción de ir superándolas y valoremos las cosas en su justa medida y en función de lo que nos cuesta conseguirlas.

Lo que no resulta entendible es que en la España del siglo XXI sean las directrices del Gobierno las que, en la noble tarea de impartir educación tanto en los colegios como en las familias, vayan bajando el listón, disminuyendo las exigencias.

No me considero una persona experta en juzgar los sistemas de enseñanza, ni establecer comparaciones críticas entre los diferentes modelos de educación. Sólo puedo decir que cuando yo estudiaba en el colegio y después en el instituto, era necesario estudiar, esforzarse y superar las pruebas que cada curso te ponía delante. En pocas palabras, había que aprobar los exámenes para poder obtener el apto y seguir escalando al siguiente nivel, pasar de curso.

Ahora lo que el Gobierno nos propone consiste en facilitar las cosas para que el alumno pase de nivel sin haber aprobado las asignaturas que cursa cada año. Es decir, ¿qué para que voy a estudiar y aprobar los exámenes si el resultado es similar, y me van a permitir pasar al siguiente nivel? Es como si al saltador de altura le aceptasen un salto derribando el listón o pasando por debajo. Lo mismo.

Si esto les parece poco, demos más facilidades. Si no queremos estudiar y vamos al examen mal preparados, no hay problema, a copiar. Copiar ya no estará penalizado.

¿Que esto tampoco es suficiente?, vayamos al nivel de los profesores. Hasta ahora para poder ser elegido rector de una Universidad los aspirantes deberían haber realizado su tesis doctoral, es decir estar en posesión del grado de doctor. Pues si la Ley que ahora promueve el Ministro de Universidades sale adelante, quedará eliminada la condición de ser un funcionario en activo del Cuerpo de catedráticos para aspirar y ocupar el cargo de rector.

Sigamos bajando el listón y pronto comprobaremos la capacidad de las personas que dirijan nuestras vidas. La educación familiar y académica son los pilares en los que se apoya la convivencia y el progreso como sociedad y como país. No sigamos bajando el listón.


Baixar o listón

Hai unha proba dentro do atletismo, o salto de altura, que consiste en exceder un listón colocado a unha altura determinada. Na competición o saltador dispón de tres intentos para superar a devandita altura e, se o logra, o listón sóbese varios centímetros repetíndose o proceso ata que non consiga superar en tres intentos a última altura.

Estamos fronte unha competición onde o esforzo e a superación reciben a súa recompensa en función da altura máxima alcanzada. A maior altura superada maior recompensa deportiva. O que máis salta, o que máis altura supera é o campión da proba.

Na nosa vida, fóra do deporte, ocorre algo similar. No traballo marcámonos ou nos impoñen obxectivos a superar e se os logramos adoitamos recibir a recompensa, moitas veces simplemente de carácter emocional.

Se desde nenos ensínannos a superar dificultades e a valorar o esforzo e o que custa conseguir alcanzar as diferentes metas que durante a vida disputaremos, é moi posible que podamos facer fronte ás dificultades que a vida nos pon diante, tamén é moi probable que sós ou con axudas sintamos a satisfacción de ir superándoas e valoremos as cousas na súa xusta medida e en función do que nos custa conseguilas.

O que non resulta entendible é que na España do século XXI sexan as directrices do Goberno as que, na nobre tarefa de impartir educación tanto nos colexios como nas familias, vaian baixando o listón, diminuíndo as esixencias.

Non me considero unha persoa experta en xulgar os sistemas de ensino, nin establecer comparacións críticas entre os diferentes modelos de educación. Só podo dicir que cando eu estudaba no colexio e despois no instituto, era necesario estudar, esforzarse e superar as probas que cada curso poñíache diante. En poucas palabras, había que aprobar os exames para poder obter o apto e seguir escalando ao seguinte nivel, pasar de curso.

Agora o que o Goberno nos propón consiste en facilitar as cousas para que o alumno pase de nivel sen aprobar as materias que cursa cada ano. É dicir, que para que vou estudar e aprobar os exames se o resultado é similar, e vanme a permitir pasar ao seguinte nivel? É coma se ao saltador de altura aceptásenlle un salto derrubando o listón ou pasando por baixo. O mesmo.

Se isto parécelles pouco, demos máis facilidades. Se non queremos estudar e imos ao exame mal preparados, non hai problema, a copiar. Copiar xa non estará penalizado.

Que isto tampouco é suficiente?, vaiamos ao nivel dos profesores. Ata o de agora para poder ser elixido reitor dunha Universidade os aspirantes deberían realizar a súa tese doutoral, é dicir estar en posesión do grao de doutor. Pois se a Lei que agora promove o Ministro de Universidades sae adiante, quedará eliminada a condición de ser un funcionario en activo do Corpo de catedráticos para aspirar e ocupar o cargo de reitor.

Sigamos baixando o listón e pronto comprobaremos a capacidade das persoas que dirixan as nosas vidas. A educación familiar e académica son os piares nos que se apoia a convivencia e o progreso como sociedade e como país. Non sigamos baixando o listón.

miércoles, 1 de septiembre de 2021

Septiembre

Hoy es 1 de septiembre, iniciamos un mes algo singular por lo que representa, el final para muchos de un periodo de descanso, el comienzo de una etapa que en lo escolar supone el regreso a las aulas, también el inicio de un nuevo curso político, y como no, la continuidad de muchos de los temas candentes en los meses anteriores.

Septiembre es el noveno mes de nuestro calendario actual, pero el séptimo mes en el calendario romano que tenía marzo como primer mes del año y que se utilizó hasta el año 46 a.C. Septiembre en nuestro hemisferio equivale al mes de marzo en el hemisferio sur. 

Septiembre también tiene algo de enero, no en lo meteorológico, pero sí en lo emocional. En enero muchos comienzan nuevos planes y propósitos en sus hábitos, como apuntarse al gimnasio. En septiembre también. Lo mismo ocurre en muchas ocasiones en el ámbito laboral, con cambios de trabajo, nuevos retos. 

Pero en septiembre también ocurrirán cosas que no serán curiosidades ni banalidades, porque muchas personas no habrán disfrutado de unas vacaciones porque no tienen un puesto de trabajo. Septiembre para ellos será otro mes cualquiera en el que los días se harán largos en la búsqueda de oportunidades laborales que les permitan desarrollar un proyecto de vida. A ellos no les hablemos de vacaciones ni de la vuelta a la rutina, porque para muchos su rutina es el paro.

Durante el mes de septiembre también tendremos oportunidad de ver cómo el precio de la energía eléctrica seguirá batiendo records de subida y el recibo que nos llegue será casi el triple que el del mismo mes de hace un año. Todavía recuerdo las palabras de Pedro Sánchez dirigiéndose a Rajoy desde la tribuna del Congreso de los Diputados, “Los precios que dependen de usted no han hecho más que subir durante sus años de gobierno, ha aumentado en un 13% la factura de la luz señor Rajoy”. “Usted le sale muy caro a los españoles”. Corría el mes de febrero de 2015 cuando pude escuchar aquellos improperios en vivo y en directo. Hoy, iniciando el mes de septiembre de 2021, el precio de la electricidad pulveriza récords y no parece tener limites. Me pregunto, nos preguntamos muchos españoles, si es que ahora el precio de la luz ya no depende de el presidente del gobierno como dependía del presidente Rajoy.

Pero también en septiembre sucederán cosas que abochornan. Seguiremos sin poder celebrar un debate del Estado de la Nación, que no convocan desde hace años, sólo porque el presidente prefiere esconderse y dar la espalda a su obligación de dar explicaciones. Seguiremos también mirando para otro lado ante acontecimientos tan graves como los que están ocurriendo en Afganistán, todo un fracaso de la política donde 20 años de sacrificios económicos y humanos que se cobraron miles de vidas, muchas de españoles, han quedado reducidos a cenizas para volver a la casilla de partida en un tablero ensangrentado y con un futuro nada esperanzador.

Septiembre, a pesar de todo, es para mí un mes especial, es el mes en que nací.

Setembro 

Hoxe é 1 de setembro, iniciamos un mes algo singular polo que representa, o final para moitos dun período de descanso, o comezo dunha etapa que no escolar supón o regreso ás aulas, tamén o inicio dun novo curso político, e como non, a continuidade de moitos dos temas candentes nos meses anteriores.

Setembro é o noveno mes do noso calendario actual, pero o sétimo mes no calendario romano que tiña marzo como primeiro mes do ano e que se utilizou ata o ano 46 a. C. Setembro no noso hemisferio equivale ao mes de marzo no hemisferio sur. 

Setembro tamén ten algo de xaneiro, non no meteorolóxico, pero si no emocional. En xaneiro moitos comezan novos plans e propósitos nos seus hábitos, como apuntarse ao ximnasio. En setembro tamén. O mesmo ocorre en moitas ocasións no ámbito laboral, con cambios de traballo, novos retos. 

Pero en setembro tamén ocorrerán cousas que non serán curiosidades nin banalidades, porque moitas persoas non gozarían dunhas vacacións porque non teñen un posto de traballo. Setembro para eles será outro mes calquera no que os días se farán longos na procura de oportunidades laborais que lles permitan desenvolver un proxecto de vida. A eles non lles falemos de vacacións nin da volta á rutina, porque para moitos a súa rutina é o paro.

Durante o mes de setembro tamén teremos oportunidade de ver como o prezo da enerxía eléctrica seguirá batendo records de subida e o recibo que nos chegue será case o triplo que o do mesmo mes de hai un ano. Aínda lembro as palabras de Pedro Sánchez dirixíndose a Rajoy desde a tribuna do Congreso dos Deputados, “Os prezos que dependen de vostede non fixeron máis que subir durante os seus anos de goberno, aumentou nun 13% a factura da luz señor Rajoy”. “Vostede sáelle moi caro aos españois”. Corría o mes de febreiro de 2015 cando puiden escoitar aqueles improperios en vivo e en directo. Hoxe, iniciando o mes de setembro de 2021, o prezo da electricidade  pulveriza récords e non parece ter limites. Pregúntome, preguntámonos moitos españois, se é que agora o prezo da luz xa non depende do presidente do goberno como dependía do presidente Rajoy.

Pero tamén en setembro sucederán cousas que avergonzan. Seguiremos sen poder celebrar un debate do Estado da Nación, que non convocan desde hai anos, só porque o presidente prefire esconderse e dar as costas á súa obrigación de dar explicacións. Seguiremos tamén mirando para outro lado #ante acontecementos tan graves como os que están a ocorrer en Afganistán, todo un fracaso da política onde 20 anos de sacrificios económicos e humanos que se cobraron miles de vidas, moitas de españois, quedaron reducidos a cinzas para volver á casa de partida nun taboleiro ensanguentado e cun futuro nada esperanzador.

Setembro, a pesar de todo, é para min un mes especial, é o mes en que nacín.