miércoles, 7 de agosto de 2019

250 recibimientos

Estamos en agosto y por ello es muy probable que el pensamiento y la atención de muchos españoles estén en aprovechar sus días de vacaciones o en organizar las que pronto puedan disfrutar. Si a ello añadimos el hastío que producen las noticias de contenido político, después de meses de campañas electorales, investiduras fallidas con todo el teatro que la ocasión propició, y los continuos sobresaltos por los pactos de gobierno naturales o contra natura, es muy posible que pasara inadvertido para muchos lo acontecido hace pocos días en Navarra.

Allí ganó las elecciones autonómicas de manera clara la coalición Navarra Suma, con un nítido mensaje de los navarros para excluir de su gobierno a los nacionalistas. A pesar de ello la dirección socialista, con Pedro Sánchez como máximo responsable, apostó por gobernar, con el apoyo activo o pasivo, de Bildu-Batasuna. Esto ha supuesto reforzar los pasos que poco a poco han ido dando el nacionalismo vasco y Bildu y que ha tenido ya su reflejo en la imposición del euskera, la ikurriña o la anexión al País Vasco. Lo contrario a lo defendido por los partidos constitucionalistas.

A pesar de todo el PSOE ha decidido hacerse con el gobierno navarro apoyándose en Bildu que ya ha dicho alto y claro “ a los que no han asumido todavía que somos determinantes, que si no quieren taza, taza y media”. Lo del caldo y dos tazas que decimos por aquí. Lo grave es que las tazas no son de grelos sino que van de implantar el euskera como idioma oficial, quitar a la Guardia Civil de las carreteras, equiparar los “abusos policiales” a los asesinatos terroristas de ETA… en definitiva la “euskalerrizazion” de Navarra.

Mientras el pasado jueves la nueva presidenta navarra hablaba de las victimas del terrorismo y sus familias, sus nuevos socios de Bildu por boca de su coordinador general, Arnaldo Otegui, decían que en materia penitenciaria “hay 250 presos y habrá 250 recibimientos” en clara referencia a los actos de homenajes a los etarras excarcelados que vuelven a ser frecuentes en muchas localidades. Según Otegui estos “ongi etorris” o bienvenidas, no se hacen con intención de humillar a nadie, “sino para recibir a una persona que viene a su pueblo”.

Me hierve la sangre pensando en los familiares de los asesinados viendo como jalean, ensalzan, aplauden y exhiben las fotos de sus asesinos, viendo que tratan como héroes y valientes a aquellos que dispararon por la espalda o colocaban bombas lapa bajo los coches de sus seres queridos.

Resulta difícil de digerir que estemos ante un olvido colectivo y selectivo, como si estas cosas fuesen cosa del pasado, historias que ya poco importan.

Por eso hoy con estas breves líneas quiero recordar a las casi mil víctimas inocentes asesinadas por ETA, solidarizarme una vez más con esas familias rotas para siempre y ahora nuevamente humilladas por tanto enaltecimiento del terrorismo que espero que no quede impune.

Nos dice Otegui que habrá 250 recibimientos. Solo espero que el precio pagado por algunos gobernantes o aspirantes a serlo no sea tan alto como para permitir 250 agravios y vergüenzas colectivas de una sociedad olvidadiza y empeñada en repetir los errores del pasado.

250 recibimentos

Estamos en agosto e por iso é moi probable que o pensamento e a atención de moitos españois estean en aproveitar os seus días de vacacións ou en organizar as que pronto poidan gozar. Se a iso engadimos o aburrimento que producen as noticias de contido político, despois de meses de campañas electorais, investiduras erradas con todo o teatro que a ocasión propiciou, e os continuos sobresaltos polos pactos de goberno naturais ou contra natura, é moi posible que pasase inadvertido para moitos o acontecido hai poucos días en Navarra.

Alí gañou as eleccións autonómicas de maneira clara a coalición Navarra Suma, cun nítido mensaxe dos navarros para excluír do seu goberno aos nacionalistas. A pesar diso a dirección socialista, con Pedro Sánchez como máximo responsable, apostou por gobernar, co apoio activo ou pasivo, de Bildu-Batasuna. Isto supuxo reforzar os pasos que aos poucos foron dando o nacionalismo vasco e Bildu e que tivo xa o seu reflexo na imposición do eúscaro, a ikurriña ou a anexión ao País Vasco. O contrario ao defendido polos partidos constitucionalistas.

A pesar de todo o PSOE decidiu facerse co goberno navarro apoiándose en Bildu que xa dixo alto e claro “ aos que non asumiron aínda que somos determinantes, que se non queren cunca, cunca e media”. O do caldo e dúas cuncas que dicimos por aquí. O grave é que as cuncas non son de grelos senón que van de implantar o eúscaro como idioma oficial, quitar á Garda Civil das estradas, equiparar os “abusos policiais” aos asasinatos terroristas de ETA… en definitiva a “ euskalerrizazion” de Navarra.

Mentres o pasado xoves a nova presidenta navarra falaba das victimas do terrorismo e as súas familias, os seus novos socios de Bildu por boca do seu coordinador xeral, Arnaldo Otegui, dicían que en materia penal “hai 250 presos e haberá 250 recibimentos” en clara referencia aos actos de homenaxes aos etarras excarcerados que volven ser frecuentes en moitas localidades. Segundo Otegui estes “ ongi etorris” ou benvidas, non se fan con intención de humillar a ninguén, “senón para recibir a unha persoa que vén ao seu pobo”.

Férveme o sangue pensando nos familiares dos asasinados vendo como acirran, enxalzan, aplauden e exhiben as fotos dos seus asasinos, vendo que tratan como heroes e valentes a aqueles que dispararon por detrás ou colocaban bombas lapa baixo os coches dos seus seres queridos.

Resulta difícil de dixerir que esteamos #ante un esquecemento colectivo e selectivo, coma se estas cousas fosen cousa do pasado, historias que xa pouco importan.

Por iso hoxe con estas breves liñas quero lembrar ao case mil vítimas inocentes asasinadas por ETA, solidarizarme unha vez máis con esas familias rotas para sempre e agora novamente humilladas por tanto enaltecemento do terrorismo que espero que non quede impune.

Dinos Otegui que haberá 250 recibimentos. Só espero que o prezo pago por algúns gobernantes ou aspirantes a selo non sexa tan alto como para permitir 250 agravios e vergoñas colectivas dunha sociedade olvidadiza e empeñada en repetir os erros do pasado. 

miércoles, 24 de julio de 2019

Tribuna o pedestal

Como podrán imaginar estas letras se escriben después de escuchar las intervenciones del primer día del debate de investidura en el Congreso. Tengo que reconocer que es difícil ser imparcial pero espero coincidir en muchas de las apreciaciones o sensaciones provocadas por los intervinientes en los españoles.

Lo lógico es escuchar primero al candidato a presidir nuestro gobierno antes de opinar sobre su idoneidad, al igual que no se puede puntuar un examen antes de realizarlo. Reconozco que tenía una idea preconcebida del candidato que me hacía difícil esperar algo diferente, pero su discurso de dos horas ha contribuido a empeorar las previsiones iniciales y a mostrarme firmemente convencido de la necesidad de suspender el examen al candidato.

Cuando alguien pretende ganarse la confianza de los demás, lo primero que debe hacer es poner todas las cartas sobre la mesa, mostrarse humilde y clarificar al máximo sus propuestas, concretándolas y diciendo cómo y con quién piensa llevarlas adelante. Pues bien, el candidato a Presidente no solo no mostró sus bazas sino que se guardó todo lo que pudo en la manga. Especialmente la carta que muestra el problema más grave al que se tiene que enfrentar el gobierno español, el mayor ataque al sistema democrático y constitucional del Estado, el desafío de los independentistas de Cataluña. Dos hora de intervención y ni una referencia a Cataluña. Esa carta no la quiso enseñar en la primera tanda, pero más tarde y a requerimiento de otros líderes políticos se vio obligado, y empeoró las previsiones, porque esa carta llevaba escrito que el problema catalán lo arreglaba retomando el Estatuto que condenó el Tribunal Constitucional. 

Sobre la necesaria actitud de humildad… ¡qué quieren que les diga! Su actitud era más propia de aquel que te dice que o estás conmigo o contra mí, del que cuando relató los logros de estos años en España como propios, no tuvo la decencia de citar a los gobiernos que consiguieron salvar a nuestro país del anunciado rescate, de agradecer los sacrificios de los españoles, que lograron remontar la grave crisis económica y hacer que las cifras del paro vuelvan a estar a los niveles previos a la crisis del 2008.

Su discurso, lejos de concretar qué y con quién piensa hacer en los próximos cuatro años, más bien fue una declaración de intenciones sobre seis grandes objetivos lo suficientemente importantes para no quedarse en generalidades, teniendo en cuenta además que en sus intervenciones el candidato no tiene límite de tiempo. Todos esos objetivos concluían con el deseo de que España sea líder del mundo mundial en todos y cada uno de ellos.

En definitiva el candidato parecía, como le recordó Pablo Casado, confundir una investidura con una impostura, a sus adversarios con sus súbditos, y en definitiva, la tribuna con un pedestal.

Tribuna ou pedestal

Como poderán imaxinar estas letras escríbense despois de escoitar as intervencións do primeiro día do debate de investidura no Congreso. Teño que recoñecer que é difícil ser imparcial pero espero coincidir en moitas das apreciacións ou sensacións provocadas polos intervenientes nos españois.

O lóxico é escoitar primeiro ao candidato para presidir o noso goberno antes de opinar sobre a súa idoneidade, do mesmo xeito que non se pode puntuar un exame antes de realizalo. Recoñezo que tiña unha idea preconcibida do candidato que me facía difícil esperar algo diferente, pero o seu discurso de dúas horas contribuíu a empeorar as previsións iniciais e a mostrarme firmemente convencido da necesidade de suspender o exame ao candidato.

Cando alguén pretende gañarse a confianza dos demais, o primeiro que debe facer é poñer todas as cartas sobre a mesa, mostrarse humilde e clarificar ao máximo as súas propostas, concretándoas e dicindo como e con quen pensa levalas adiante. Pois ben, o candidato a Presidente non só non mostrou as súas bazas senón que se gardou todo o que puido na manga. Especialmente a carta que mostra o problema máis grave ao que se ten que enfrontar o goberno español, o maior ataque ao sistema democrático e constitucional do Estado, o desafío dos independentistas de Cataluña. Dúas hora de intervención e nin unha referencia a Cataluña. Esa carta non a quixo ensinar na primeira quenda, pero máis tarde e a requirimento doutros líderes políticos viuse obrigado, e empeorou as previsións, porque esa carta levaba escrito que o problema catalán arranxábao retomando o Estatuto que condenou o Tribunal Constitucional. 

Sobre a necesaria actitude de humildade… que queren que lles diga! A súa actitude era máis propia daquel que che di que ou estás comigo ou contra min, do que cando relatou os logros destes anos en España como propios, non tivo a decencia de citar aos gobernos que conseguiron salvar ao noso país do anunciado rescate, de agradecer os sacrificios dos españois, que lograron remontar a grave crise económica e facer que as cifras do paro volvan estar aos niveis previos á crise do 2008.

O seu discurso, lonxe de concretar que e con quen pensa facer no próximos catro anos, máis ben foi unha declaración de intencións sobre seis grandes obxectivos o suficientemente importantes para non quedar en xeneralidades, tendo en conta ademais que nas súas intervencións o candidato non ten límite de tempo. Todos eses obxectivos concluían co desexo de que España sexa líder do mundo mundial en todos e cada un deles.

En definitiva o candidato parecía, como lle lembrou Pablo Casado, confundir unha investidura cunha impostura, aos seus adversarios cos seus súbditos, e en definitiva, a tribuna cun pedestal.

miércoles, 10 de julio de 2019

Sesión continua

Cuando se celebraron las últimas elecciones generales en España, hace ya más de dos meses, en estas mismas páginas tuve oportunidad de escribir que tenía la seguridad de que el Presidente en funciones, Pedro Sánchez, no movería ficha ni daría ningún paso para someterse a la sesión de investidura hasta que terminara de realizar todos los posibles cambios de cromos que las elecciones municipales y autonómicas le brindarían. Ya estamos viendo que ese intercambio de gobiernos y alcaldías está teniendo algunos protagonistas y resultados hasta ahora impensables, lo que se comprueba citando solamente el ejemplo de Navarra.

Lo que realmente no llegué a imaginar es que la dilación en poner en marcha todos los mecanismos previstos tras esas elecciones pudiera alcanzar el nivel de paralización en el que nos encontramos. Las Cortes Generales constituidas pero sin funcionamiento, el Gobierno de España en funciones y una, cada día más posible, repetición electoral asomando por el horizonte.

Lo que resulta evidente es que Sánchez parece no tener prisa pues al fin y al cabo él se encuentra ya viviendo en la Moncloa, lo que desde un principio era y sigue siendo su prioridad. El tiempo sigue jugando a favor de sus intereses. Entre tanto y sin mover un dedo pasa la responsabilidad de esta situación de paralización a los demás grupos entre los que las estrategias y movimientos de algunos parecen responder en mayor medida a intereses partidistas y electorales, y en menor proporción al interés general de la Nación. 

Mientras en la zona de la derecha el espectáculo lo están dando algunos responsables de Ciudadanos y Vox con sus recelos, cambios de rumbo constantes y algunas salidas de tono, en la parte izquierda la película va de ver si finalmente Pablo Iglesias se monta o no en el coche oficial de algún ministerio a cambio de prestar los votos de su formación para que Sánchez sea investido y a continuación le entregue una cartera ministerial, o algunas más.

El espectáculo lleva tiempo resultando cansino y empieza a rozar lo burlesco. Burla de la política en minúsculas a la Ciudadanía con mayúsculas. 

Es posible que esta situación no se deba a una sola causa. Falta de cultura democrática, inmadurez de algunos líderes políticos, Ley electoral claramente imperfecta y necesitada de más de una pensada colectiva para su modificación, intereses personales, y otra serie de razones están detrás de esta interminable sesión continua.

Por ahora solo sabemos que el día 22 empezará la verdadera función, la del sometimiento a la investidura del presidente. También que el 23 votaremos y con seguridad no alcanzará la necesaria mayoría absoluta que está regulada. Que el día 25, por cierto día de Santiago apóstol, se volverá a repetir la votación debiendo en esta ocasión obtener más síes que noes.

A partir de ahí la incertidumbre. De no salir investido el candidato ese día el reloj se pone en marcha y dispondrá de dos meses para intentarlo las veces que haga falta y seguir negociando. De él dependerá en gran medida la duración de esta bochornosa sesión continua.


Sesión continua


Cando se celebraron as últimas eleccións xerais en España, fai xa máis de dous meses, nestas mesmas páxinas tiven oportunidade de escribir que tiña a seguridade de que o Presidente en funcións, Pedro Sánchez, non movería ficha nin daría ningún paso para someterse á sesión de investidura ata que terminase de realizar todos os posibles cambios de cromos que as eleccións municipais e autonómicas brindaríanlle. Xa estamos a ver que ese intercambio de gobernos e alcaldías está a ter algúns protagonistas e resultados ata agora impensables, o que se comproba citando soamente o exemplo de Navarra.

O que realmente non cheguei a imaxinar é que a dilación en poñer en marcha todos os mecanismos previstos tras esas eleccións puidese alcanzar o nivel de paralización no que nos atopamos. As Cortes Xerais constituídas pero sen funcionamento, o Goberno de España en funcións e unha, cada día máis posible, repetición electoral asomando polo horizonte.

O que resulta evidente é que Sánchez parece non ter présa pois á fin e ao cabo el atópase xa vivindo na Moncloa, o que desde un principio era e segue sendo a súa prioridade. O tempo segue xogando a favor dos seus intereses. Entre tanto e sen mover un dedo pasa a responsabilidade desta situación de paralización aos demais grupos entre os que as estratexias e movementos dalgúns parecen responder en maior medida a intereses partidistas e electorais, e en menor proporción ao interese xeral da Nación. 

Mentres na zona da dereita o espectáculo están a dalo algúns responsables de Cidadáns e Vox cos seus receos, cambios de rumbo constantes e algunhas saídas de ton, na parte esquerda a película vai de ver se finalmente Pablo Iglesias móntase ou non no coche oficial dalgún ministerio a cambio de prestar os votos da súa formación para que Sánchez sexa investido e a continuación entréguelle unha carteira ministerial, ou algunhas máis.

O espectáculo leva tempo resultando pousado e empeza a rozar o burlesco. Burla da política en minúsculas á Cidadanía con maiúsculas. 

É posible que esta situación non se deba a unha soa causa. Falta de cultura democrática, inmadurez dalgúns líderes políticos, Lei electoral claramente imperfecta e necesitada de máis dunha pensada colectiva para a súa modificación, intereses persoais, e outra serie de razóns están detrás desta interminable sesión continua.

Por agora só sabemos que o día 22 empezará a verdadeira función, a do sometemento á investidura do presidente. Tamén que o 23 votaremos e con seguridade non alcanzará a necesaria maioría absoluta que está regulada. Que o día 25, por certo día de Santiago apóstolo, volverá repetir a votación debendo nesta ocasión obter máis sies que nons.

A partir de aí a incerteza. De non saír investido o candidato ese día o reloxo ponse en marcha e dispoñerá de dous meses para tentalo as veces que faga falta e seguir negociando. Del dependerá en gran medida a duración desta bochornosa sesión continua.

miércoles, 26 de junio de 2019

Orgullosos de nuestro Rey

Hace unos días se conmemoraba el quinto aniversario de la proclamación como Rey de España de Su Majestad Don Felipe VI de Borbón. Un lustro en que diversos acontecimientos sociales y políticos no le han puesto nada fácil su trabajo, su labor diaria como Monarca.

Asumió la Corona en momentos muy delicados para la institución, consiguiendo en cinco años que la monarquía sea la institución más transparente y mejor valorada por los españoles. Esto no es casual ni fácil, sino fruto de su empeño, trabajo y austeridad.

Le ha tocado vivir situaciones inéditas y convulsas, con tres elecciones generales en cinco años, dos investiduras fallidas, una moción de censura o la declaración unilateral de independencia. A ello ha sabido dar oportunas respuestas contribuyendo con su actitud y determinación a la estabilidad de nuestra nación.

A pesar de ello y de su impecable trayectoria, el mayor rechazo le ha venido por parte de aquellos que solo buscan privilegios territoriales sobre el resto de los españoles, aquellos que buscan despiezar el Estado por medio de la aniquilación de la monarquía parlamentaria establecida en nuestra Constitución, un rechazo acrecentado en el momento en que Don Felipe defendió con firmeza el orden constitucional ante las amenazas de los independentistas catalanes.

Su labor desde entonces en Cataluña está siendo fundamental para contener ese desafío. Nada lo frena, ni los desprecios con que lo reciben las autoridades catalanas, ni las quemas de su fotografía, ni las protestas orquestadas. Nada, porque el Rey, nuestro Rey, es fiel a su juramento en defensa de las leyes que nos hemos dado todos los españoles. 

Así en su discurso de proclamación ante las Cortes generales pronunciado en el Congreso de los Diputados en la mañana de aquel 19 de junio de 2014, y que tuve el privilegio y honor de escuchar como diputado nacional por Lugo, ya era consciente de los momentos que se venían encima de su responsabilidad y nos decía: “A lo largo de mi vida mi fidelidad a la Constitución ha sido permanente, como irrenunciable ha sido y es mi compromiso con los valores en los que descansa nuestra convivencia democrática

Estoy convencido del papel fundamental que juega nuestro Rey, dentro de las atribuciones que le asigna la Constitución, en la defensa de la unidad de España. Lástima que los comportamientos y actitudes de algunos políticos no vayan en la misma dirección, priorizando sus ambiciones personales sobre el interés general, pactando con partidos que buscan destruir nuestra convivencia, cruzando las líneas rojas hasta ahora respetadas al pactar con fuerzas filoterroristas. 

Ese papel fundamental también quedaba plasmado en su discurso de fecha tan memorable, “mi convicción personal de que la monarquía parlamentaria puede y debe seguir prestando un servicio fundamental a España”.

Cuando se cumple un lustro de su proclamación somos muchos los españoles que deseamos expresar gratitud a nuestro Rey, gratitud por su trabajo diario sin flaquezas.

Felipe VI finalizaba aquel discurso con estas palabras: “Yo me siento orgulloso de los españoles y nada me honraría más que, con mi trabajo y esfuerzo diario, los españoles pudieran sentirse orgullosos de su nuevo Rey”. Pues yo soy uno de los muchos españoles que nos sentimos orgullosos de nuestro Rey.

Orgullosos do noso Rey

Hai uns días celebramos o quinto aniversario da proclamación como Rey de España da súa Maxestade Don Felipe VI de Borbón. Un lustro en que diversos acontecementos sociais e políticos non lle puxeron nada fácil o seu traballo, o seu labor diario como Monarca.

Asumiu a Coroa en momentos moi delicados para a institución, conseguindo en cinco anos que a monarquía sexa a institución máis transparente e mellor valorada polos españois. Isto non é casual nin fácil, senón froito do seu empeño, traballo e austeridade.

Tocoulle vivir situacións inéditas e convulsas, con tres eleccións xerais en cinco anos, dúas investiduras erradas, unha moción de censura ou a declaración unilateral de independencia. A iso soubo dar oportunas respostas contribuíndo coa súa actitude e determinación á estabilidade da nosa nación.

A pesar diso e da súa impecable traxectoria, o maior rexeitamento veulle por parte daqueles que só buscan privilexios territoriais sobre o resto dos españois, aqueles que buscan despiezar o Estado por medio da aniquilación da monarquía parlamentaria establecida na nosa Constitución, un rexeitamento acrecentado no momento en que Don Felipe defendeu con firmeza a orde constitucional #ante as ameazas dos independentistas cataláns.

O seu labor desde entón en Cataluña está a ser fundamental para conter ese desafío. Nada o frea, nin os desprezos con que o reciben as autoridades catalás, nin as queimas da súa fotografía, nin as protestas orquestradas. Nada, porque o Rey, o noso Rey, é fiel ao seu xuramento en defensa das leis que nos demos todos os españois. 

Así no seu discurso de proclamación #ante as Cortes xerais pronunciado no Congreso dos Deputados na mañá daquel 19 de xuño de 2014, e que tiven o privilexio e honra de escoitar como deputado nacional por Lugo, xa era consciente dos momentos que viñan encima da súa responsabilidade e dicíanos: “Ao longo da miña vida a miña fidelidade á Constitución foi permanente, como irrenunciable foi e é o meu compromiso cos valores nos que descansa a nosa convivencia democrática

Estou convencido do papel fundamental que xoga o noso Rey, dentro das atribucións que lle asigna a Constitución, na defensa da unidade de España. Mágoa que os comportamentos e actitudes dalgúns políticos non vaian na mesma dirección, priorizando as súas ambicións persoais sobre o interese xeral, pactando con partidos que buscan destruír a nosa convivencia, cruzando as liñas vermellas ata agora respectadas ao pactar con forzas filoterroristas. 

Ese papel fundamental tamén quedaba plasmado no seu discurso de data tan memorable, “a miña convicción persoal de que a monarquía parlamentaria pode e debe seguir prestando un servizo fundamental a España”.

Cando se cumpre un lustro da súa proclamación somos moitos os españois que desexamos expresar gratitude ao noso Rey, gratitude polo seu traballo diario sen fraquezas.

Felipe VI finalizaba aquel discurso con estas palabras: “Eu síntome orgulloso dos españois e nada me honraría máis que, co meu traballo e esforzo diario, os españois puidesen sentirse orgullosos do seu novo Rey”. Pois eu son un dos moitos españois que sentimos orgulloso do noso Rey.

miércoles, 12 de junio de 2019

Aprender de la Historia

Se acaba de conmemorar el 75 aniversario del episodio bélico conocido por todos como el desembarco de Normandía, el principio del fin de la II Guerra Mundial, en el que miles de soldados británicos, estadounidenses, y de otros países aliados dieron pasos de gigantes en el comienzo de la liberación de una Europa entonces oprimida y controlada por los nazis. Aquel episodio y los 12 largos meses que le siguieron permitirían que aquellas tropas jugaran un papel decisivo en la historia y que gracias a ellos hoy podamos vivir en paz y en libertad, lo que debe obligarnos a que estas gestas históricas nunca queden en el olvido.

Aquella mañana del 6 de junio de 1944 dejaron su vida sobre las playas y dunas de Normandía más de 4.000 jóvenes y entre ellos un gallego de 28 años, Manuel Otero, algo que muchos desconocíamos.

La semana pasada 16 jefes de gobierno estuvieron presentes en esa conmemoración y realizaron una declaración pública de rechazo a la guerra y de compromiso con la paz en Europa. De todas las contiendas siempre hay enseñanzas de las que aprender.

Mientras se celebraba ese espíritu de colaboración entre naciones que llevó a la gran victoria, la situación actual no nos ofrece esa deseada unidad europea, donde los intereses son dispares y el Brexit se manifiesta como el ejemplo más claro de nuestra debilidad.

Hoy son muchos los ciudadanos europeos que temen un colapso en las próximas décadas y por ello me gusta recordar aquellas palabras pronunciadas por el Primer Ministro Británico en 1946. Churchill dijo, “Si Europa se uniese para compartir su herencia común, no habría límite para la felicidad, la prosperidad y la gloria que sus 400 millones de habitantes podrían disfrutar”.

En ocasiones tengo la percepción de que estas gestas históricas, por su lejanía en el tiempo, por no haberlas vivido y sufrido en carne propia o porque han tenido más eco en la gran pantalla que en los centros de educación, pasan inadvertidas o son minusvaloradas, despreciando las enseñanzas que todos debemos obtener de la Historia, cuando lo deseable sería que todos sintiéramos la obligación de administrar la herencia que aquellos soldados y la heroica población civil nos dejaron. Tenemos la responsabilidad de mantener viva la memoria de esos acontecimientos.

¡Qué tristeza produce la ignorancia de unos y el desconocimiento de otros de aquellos episodios en los que la historia cambió el rumbo gracias a decisiones valientes y al sacrificio colectivo de muchas personas! Todo ello produce especial irritación cuando lo contrastamos con los momentos que vivimos actualmente en España donde el cortoplacismo y la falta de altura de miras produce estériles enfrentamientos políticos que se alejan del interés general y solo buscan la conquista de poderes a cualquier precio. Si a ello le sumamos las actuaciones de aquellos que mirándose al ombligo solo buscan la división territorial propia de las miopías nacionalistas, o el portazo para irse de la Europa común, estaremos caminado en sentido contrario al deseo de Churchill de unirnos para compartir la herencia común, y alejándonos de alcanzar la prosperidad de todos los europeos.

Una pena que no sepamos o no queramos aprender de la Historia.

Aprender da Historia

Acábase de conmemorar o 75 aniversario do episodio bélico coñecido por todos como o desembarco de Normandía, o principio do fin da II Guerra Mundial, no que miles de soldados británicos, estadounidenses, e doutros países aliados deron pasos de xigantes no comezo da liberación dunha Europa entón oprimida e controlada polos nazis. Aquel episodio e os 12 longos meses que lle seguiron permitirían que aquelas tropas xogasen un papel decisivo na historia e que grazas a eles hoxe podamos vivir en paz e en liberdade, o que debe obrigarnos a que estas xestas históricas nunca queden no esquecemento.

Aquela mañá do 6 de xuño de 1944 deixaron a súa vida sobre as praias e dunas de Normandía máis de 4.000 mozos e entre eles un galego de 28 anos, Manuel Otero, algo que moitos descoñeciamos.

A semana pasada 16 xefes de goberno estiveron presentes nesa conmemoración e realizaron unha declaración pública de rexeitamento á guerra e de compromiso coa paz en Europa. De todas as contendas sempre hai ensinos das que aprender.

Mentres se celebraba ese espírito de colaboración entre nacións que levou á gran vitoria, a situación actual non nos ofrece esa desexada unidade europea, onde os intereses son dispares e o Brexit maniféstase como o exemplo máis claro da nosa debilidade.

Hoxe son moitos os cidadáns europeos que temen un colapso nas próximas décadas e por iso gústame lembrar aquelas palabras pronunciadas polo Primeiro Ministro Británico en 1946. Churchill dixo, “Se Europa unísese para compartir a súa herdanza común, non habería límite para a felicidade, a prosperidade e a gloria que os seus 400 millóns de habitantes poderían gozar”.

En ocasións teño a percepción de que estas xestas históricas, pola súa distancia no tempo, por non vivilas e sufrido en carne propia ou porque tiveron máis eco na gran pantalla que nos centros de educación, pasan inadvertidas ou son minusvaloradas, desprezando os ensinos que todos debemos obter da Historia, cando o desexable sería que todos sentísemos a obrigación de administrar a herdanza que aqueles soldados e a heroica poboación civil deixáronnos. Temos a responsabilidade de manter viva a memoria deses acontecementos.

Que tristeza produce a ignorancia duns e o descoñecemento doutros daqueles episodios nos que a historia cambiou o rumbo grazas a decisións valentes e ao sacrificio colectivo de moitas persoas! Todo iso produce especial irritación cando o contrastamos cos momentos que vivimos actualmente en España onde o cortoplacismo e a falta de altura de miras produce estériles enfrontamentos políticos que se afastan do interese xeral e só buscan a conquista de poderes a calquera prezo. Se a iso sumámoslle as actuacións daqueles que mirándose ao embigo só buscan a división territorial propia das miopías nacionalistas, ou a portada para irse da Europa común, estaremos camiñado en sentido contrario ao desexo de Churchill de unirnos para compartir a herdanza común, e afastándonos de alcanzar a prosperidade de todos os europeos.

Unha pena que non saibamos ou non queiramos aprender da Historia.

miércoles, 29 de mayo de 2019

La triple división

Este domingo finalizaban 12 largos meses de campaña electoral desde la ya famosa moción de censura que arrebató el gobierno al Partido Popular. Desde entonces hasta estas últimas elecciones las estrategias de unos, los errores de otros y las carambolas omnipresentes en todos los resultados, han ido cambiando los colores del mapa político estatal, autonómico y municipal, dejando sinsabores y en muchos lugares sensaciones agridulces.

Si tuviese que resumir en tres líneas los últimos resultados diría que el Sanchismo resulta ganador, Podemos se derrite dejando a Pablo Iglesias agarrado al salvavidas de un posible ministerio y la suma del centro derecha salva los muebles, mientras que la amenaza separatista renueva sus fuerzas ante la irresponsable indiferencia de muchos.

Fuimos muchos los que dijimos en vísperas de las elecciones generales que había que plantearlas como si de elecciones locales se tratase porque su resultado sería de gran influencia en las siguientes, las de este pasado domingo. Y así resulto ser. La ola sanchista empujada por los vientos a favor de las generales propiciaron estos nuevos resultados.

En las europeas el populismo ve frenadas sus aspiraciones mientras durante semanas persistirá la incertidumbre sobre si Puigdemont y Junqueras conseguirán convertirse en eurodiputados y las consecuencias de ello en el juicio del Supremo y en la imagen internacional de España.

En Lugo una vez más la candidatura del Partido Popular resulta ganadora pero la fragmentación del voto del centro derecha no permite alcanzar la mayoría absoluta a la que siempre nos vemos obligados para poder gobernar. Victoria agridulce que vaticina 4 largos años con una alcaldesa castigada insuficientemente en las urnas a la que solo podrá sacar de su letargo invernal la espoleta del renovado BNG y de la buena oposición, constructiva y reivindicativa a favor de Lugo, que hará el grupo municipal popular.

Así las cosas el foco debe ponerse desde ya en el preocupante devenir de la XIII legislatura recién estrenada, donde con seguridad las reformas legislativas que impulse Sánchez y sus nuevos socios acarreará un notable incremento del gasto público con la consabida elevación de impuestos, lo que nos abocará a una nueva y dura crisis económica.

En este panorama, con las fuerzas políticas que conforman el espectro del centro derecha representadas en la medida que la Ley D´Hondt les asignó tras votar los españoles, cabe hacerse algunas preguntas. ¿Es necesaria la presencia de Vox en este escenario o su aportación causa el efecto contrario al pretendido?; ¿seguirá Ciudadanos obsesionado con superar al PP, el famoso y no conseguido “sorpasso”, o cambiará su estrategia para unir fuerzas con los populares?; ¿cabe albergar esperanzas de que mediante las necesarias reflexiones los tres partidos superen esta triple división y en un futuro próximo no obliguen a sus electores a optar por una de las tres opciones?

Sin duda alguna que durante los próximos 4 años estas y otras incógnitas deberán quedar resueltas para evitar que el incierto panorama que nos aguarda tenga dolorosas consecuencias más allá de esta legislatura. De la triple división todos deberíamos haber aprendido.

A tripla división

Este domingo finalizaban 12 longos meses de campaña electoral desde a xa famosa moción de censura que arrebatou o goberno ao Partido Popular. Desde entón ata estas últimas eleccións as estratexias duns, os erros doutros e as carambolas omnipresentes en todos os resultados, foron cambiando as cores do mapa político estatal, autonómico e municipal, deixando desgustos e en moitos lugares sensacións agridoces.

Se tivese que resumir en tres liñas os últimos resultados diría que o Sanchismo resulta gañador, Podemos se derrite deixando a Pablo Iglesias agarrado ao salvavidas dun posible ministerio e a suma do centro dereita salva os mobles, mentres que a ameaza separatista renova as súas forzas #ante a irresponsable indiferenza de moitos.

Fomos moitos os que dixemos en vésperas das eleccións xerais que había que expolas coma se de eleccións locais tratásese porque o seu resultado sería de gran influencia nas seguintes, as deste pasado domingo. E así resulto ser. A onda sanchista empuxada polos ventos a favor das xerais propiciaron estes novos resultados.

Nas europeas o populismo ve freadas as súas aspiracións mentres durante semanas persistirá a incerteza sobre se Puigdemont e Junqueras conseguirán converterse en eurodeputados e as consecuencias diso no xuízo do Supremo e na imaxe internacional de España.

En Lugo unha vez máis a candidatura do Partido Popular resulta gañadora pero a fragmentación do voto do centro dereita non permite alcanzar a maioría absoluta á que sempre nos vemos obrigados para poder gobernar. Vitoria agridoce que vaticina 4 longos anos cunha alcaldesa castigada insuficientemente nas urnas á que só poderá sacar do seu letargo invernal a espoleta do renovado BNG e da boa oposición, construtiva e reivindicativa a favor de Lugo, que fará o grupo municipal popular.

Así as cousas o foco debe poñerse desde xa no preocupante devir da XIII lexislatura recentemente estreada, onde con seguridade as reformas lexislativas que impulse Sánchez e os seus novos socios carrexará un notable incremento do gasto público coa consabida elevación de impostos, o que nos abocará a unha nova e dura crise económica.

Neste panorama, coas forzas políticas que conforman o espectro do centro dereita representadas na medida que a Lei D´ Hondt asignoulles tras votar os españois, cabe facerse algunhas preguntas. É necesaria a presenza de Vox neste escenario ou a súa achega causa o efecto contrario ao pretendido?; seguirá Cidadáns obsesionado con superar ao PP, o famoso e non conseguido “ sorpasso”, ou cambiará a súa estratexia para unir forzas cos populares?; cabe albergar esperanzas de que mediante as necesarias reflexións os tres partidos superen esta tripla división e nun futuro próximo non obriguen aos seus electores para optar por unha das tres opcións?

Sen ningunha dúbida que durante os próximos 4 anos estas e outras incógnitas deberán quedar resoltas para evitar que o incerto panorama que nos agarda teña dolorosas consecuencias máis aló desta lexislatura. Da tripla división todos deberiamos haber aprendido.

miércoles, 15 de mayo de 2019

Cuatro años, cuatro letras

Desde estas mismas páginas cuando corría el mes de enero de este año y bajo el titulo “¿Hasta cuándo?” dedicaba mi reflexión a explicar como veía la situación de nuestra ciudad, Lugo.

Me hacia muchas preguntas, muchos “¿hasta cuando?”. Sobre la sangría de locales cerrados y sin actividad económica dentro de murallas, sobre la indiferencia ante el abandono visible de la ciudad monumental cuando uno camina por el adarve de la Muralla, sobre la parálisis en la maquinaria administrativa municipal que se manifiesta en interminables esperas en la tramitación de permisos o en la invisible presencia de la policía municipal donde siempre estuvo su sitio, en las calles. Sobre el por qué no se terminan las cosas que llevan años inacabadas, como la conexión del parque del Miño con el Rato, la dotación de la avenida Infanta Elena con cuatro carriles desde el Ceao sin interrupciones, el adecentamiento del entorno de la estación del tren, la conexión del nuevo puente con la ciudad, la aprobación definitiva del Plan de Urbanismo o la actualización del PEPRI, la ordenación inacabada del trafico, la puesta en marcha de un sistema que sustituya al de aparcamiento controlado del que solo quedan como muestra de la desidia municipal las maquinas expendedoras de los tickets desvalijadas y la imposibilidad de encontrar donde aparcar, y tantas otras muchas cosas inacabadas o ni siquiera iniciadas.

Estas y otras preguntas me las hago, se las hacen muchos lucenses, deseosos de que la falta de ideas y proyectos de ciudad, que denota falta de ilusión del gobierno municipal y que por momentos parece contagiarse a parte de la sociedad, deseosos como digo, dé paso a otras personas cargadas de ganas de hacer algo positivo por Lugo.

En estos primeros días de campaña he seguido con interés las candidaturas que concurren a las elecciones municipales y sus propuestas para sacar a Lugo de este largo letargo invernal. Conozco a Ramón Carballo y a las personas que forman su equipo. Personas cargadas de ilusión que no solamente buscan su oportunidad en la vida municipal, sino que tienen un proyecto sólido de ciudad. Que buscan terminar con esta situación y dedicar su tiempo y esfuerzo personal a recuperar el sentimiento de orgullo de lucenses que nunca debió dejarse evaporar.

Convencido de sus aciertos, con los errores que todos cometemos, convencido de su pasión por Lugo y de sus ganas por demostrar que otra forma mejor de gestionar la casa de todos los lucenses es posible, tendrán mi apoyo y el de una amplia mayoría de ciudadanos.

Los que tuvieron la oportunidad de continuar y culminar la transformación que Lugo experimentó en la década de los años 90 no lo hicieron, o no quisieron, especialmente en estos últimos cuatro años. Por estas y otras razones el próximo día 26, con nuestros votos, llegó el momento de cambiar a las personas que como única carta de presentación después de cuatro años lo único que han aportado ha sido poner cuatro letras en la entrada de Lugo, cuatro letras en cuatro años.

Catro anos, catro letras

Desde estas mesmas páxinas cando corría o mes de xaneiro deste ano e baixo o titulo “Ata cando?” dedicaba a miña reflexión para explicar como vía a situación da nosa cidade, Lugo.

Me cara a moitas preguntas, moitos “ata cando?”. Sobre a sangría de locais pechados e sen actividade económica dentro de murallas, sobre a indiferenza #ante o abandono visible da cidade monumental cando un camiña polo adarve da Muralla, sobre a parálise na maquinaria administrativa municipal que se manifesta en interminables esperas na tramitación de permisos ou na invisible presenza da policía municipal onde sempre estivo o seu sitio, nas rúas. Sobre o por que non se terminan as cousas que levan anos inacabadas, como a conexión do parque do Miño co Intre, a dotación da avenida Infanta Elena con catro carrís desde o Ceao sen interrupcións, a limpeza da contorna da estación do tren, a conexión da nova ponte coa cidade, a aprobación definitiva do Plan de Urbanismo ou a actualización do PEPRI, a ordenación inacabada do trafico, a posta en marcha dun sistema que substitúa ao de aparcamento controlado do que só quedan como mostra da desidia municipal as maquinas expendedoras dos tickets desvalixadas e a imposibilidade de atopar onde aparcar, e tantas outras moitas cousas inacabadas ou nin sequera iniciadas.

Estas e outras preguntas fágomas, fanllas moitos lucenses, desexosos de que a falta de ideas e proxectos de cidade, que denota falta de ilusión do goberno municipal e que por momentos parece contaxiarse a parte da sociedade, desexosos como digo, dea paso a outras persoas cargadas de ganas de facer algo positivo por Lugo.

Nestes primeiros días de campaña seguín con interese as candidaturas que concorren ás eleccións municipais e as súas propostas para sacar a Lugo deste longo letargo invernal. Coñezo a Ramón Carballo e ás persoas que forman o seu equipo. Persoas cargadas de ilusión que non soamente buscan a súa oportunidade na vida municipal, senón que teñen un proxecto sólido de cidade. Que buscan terminar con esta situación e dedicar o seu tempo e esforzo persoal a recuperar o sentimento de orgullo de lucenses que nunca debeu deixarse evaporar.

Convencido dos seus acertos, cos erros que todos cometemos, convencido da súa paixón por Lugo e das súas ganas por demostrar que outra forma mellor de xestionar a casa de todos os lucenses é posible, terán o meu apoio e o dunha ampla maioría de cidadáns.

Os que tiveron a oportunidade de continuar e culminar a transformación que Lugo experimentou na década dos anos 90 non o fixeron, ou non quixeron, especialmente neste últimos catro anos. Por estas e outras razóns o próximo día 26, cos nosos votos, chegou o momento de cambiar ás persoas que como única carta de presentación despois de catro anos o único que achegaron foi poñer catro letras na entrada de Lugo, catro letras en catro anos.

miércoles, 1 de mayo de 2019

Pasou o que pasou

Parece obligado utilizar este espacio, dada la coincidencia de la publicación con la reciente celebración de la pasada jornada electoral, para dar a conocer mi opinión sobre lo acontecido, lo contrario podría interpretarse como una intención por mi parte de mirar para otro lado o de esconderme en momentos tan delicados para la formación política a la que pertenezco.

El domingo 29 en Lugo, y también en el resto de España, las urnas se llenaron de papeletas con las preferencias políticas de los ciudadanos. Vaya de entrada mi satisfacción por ello, siempre he mantenido la opinión de llamar a participar. Mi felicitación a los ganadores y a sus representantes en las nuevas Cortes. 

Pero también del resultado electoral hay que realizar las correspondientes lecturas, ya que los análisis los dejo para los expertos en la materia.

Durante toda la campaña electoral fuimos muchos los que avisamos de las consecuencias de dividir el voto entre las tres opciones enmarcadas en el espectro de centro derecha. Los motivos no eran caprichosos, ya que los criterios de obtención de escaños establecidos en la Ley electoral sabemos que castigan esa dispersión y sus letales consecuencias. Y así pasó lo que pasó, que en nuestra provincia de Lugo unos 30.000 votos destinados a formaciones políticas de ese entorno directamente competidor con el Partido Popular nos restaron representación y no sirvieron para que esos partidos obtuvieran representantes en el Congreso al no alcanzar el porcentaje mínimo requerido. Lo que pasó en Lugo, extrapolado a otras provincias de España, contribuyó a la importante bajada de mi partido nivel nacional.

Seguramente esta no fue la única causa de la perdida de representación. Existieron mensajes del miedo intencionadamente lanzados desde otras formaciones que posiblemente calaron en parte del electorado. También errores propios de comunicación o de estrategia. Y como no, pocos apoyos desde los medios de comunicación en general, que en algunos casos parecían más bien altavoces de la política del gobierno y de sus mensajes electorales.

Todo ello no son excusas para justificar la derrota electoral, derrota contundente que exige respuestas de trabajo y análisis también rigurosos. Son algunas de las razones por las que las esperanzas de recuperar el gobierno y aplicar las políticas que ayuden a salir a España de la situación de inseguridad y parálisis que vive desde hace unos meses, tengan que esperar a mejor ocasión. Mientras tanto rigurosa oposición y velar porque esta provincia no quede al margen de los planes del Gobierno.

Como en 1986 cuando en el Parlamento de Galicia se produjeron acontecimientos insólitos en el intento de derrocar al presidente Albor por un grupo de conselleiros entre los que se encontraba Xosé Luis Barreiro, el desaparecido Iglesias Corral explicaba lo acontecido en su intervención parlamentaria diciendo: “Non insistan vostedes en buscar oscuras causas para explicar a situación política actual. Aquí pasou o que pasou”, pues aquí y ahora el pasado domingo, también “pasou o que pasou”.

Pasou o que pasou

Parece obrigado utilizar este espazo, dada a coincidencia da publicación coa recente celebración da pasada xornada electoral, para dar a coñecer a miña opinión sobre o acontecido, o contrario podería interpretarse como unha intención pola miña banda de mirar para outro lado ou de esconderme en momentos tan delicados para a formación política á que pertenzo.

O domingo 29 en Lugo, e tamén no resto de España, as urnas enchéronse de papeletas coas preferencias políticas dos cidadáns. Vaia de entrada a miña satisfacción por iso, sempre mantiven a opinión de chamar a participar. A miña felicitación aos gañadores e aos seus representantes nas novas Cortes. 

Pero tamén do resultado electoral hai que realizar as correspondentes lecturas, xa que as análises déixoos para os expertos na materia.

Durante toda a campaña electoral fomos moitos os que avisamos das consecuencias de dividir o voto entre as tres opcións enmarcadas no espectro de centro dereita. Os motivos non eran caprichosos, xa que os criterios de obtención de escanos establecidos na Lei electoral sabemos que castigan esa dispersión e as súas letais consecuencias. E así pasou o que pasou, que na nosa provincia de Lugo uns 30.000 votos destinados a formacións políticas desa contorna directamente competidora co Partido Popular restáronnos representación e non serviron para que eses partidos obtivesen representantes no Congreso ao non alcanzar a porcentaxe mínima requirida. O que pasou en Lugo, extrapolado a outras provincias de España, contribuíu á importante baixada do meu partido nivel nacional.

Seguramente esta non foi a única causa da perdida de representación. Existiron mensaxes do medo intencionadamente lanzados desde outras formacións que posiblemente calaron en parte do electorado. Tamén erros propios de comunicación ou de estratexia. E como non, poucos apoios desde os medios de comunicación en xeral, que nalgúns casos parecían máis ben altofalantes da política do goberno e das súas mensaxes electorais.

Todo iso non son escusas para xustificar a derrota electoral, derrota contundente que esixe respostas de traballo e análises tamén rigorosas. Son algunhas das razóns polas que as esperanzas de recuperar o goberno e aplicar as políticas que axuden a saír a España da situación de inseguridade e parálise que vive desde hai uns meses, teñan que esperar a mellor ocasión. Mentres tanto rigorosa oposición e velar porque esta provincia non quede á marxe dos plans do Goberno.

Como en 1986 cando no Parlamento de Galicia producíronse acontecementos insólitos no intento de derrocar ao presidente Albor por un grupo de conselleiros entre os que se atopaba Xosé Luís Barreiro, as desaparecido Igrexas Curral explicaba o acontecido na súa intervención parlamentaria dicindo: “Non insistan vostedes en buscar escuras causas para explicar a situación política actual. Aquí pasou ou que pasou”, pois aquí e agora o pasado domingo, tamén “pasou ou que pasou”.

miércoles, 17 de abril de 2019

Puestos a imaginar

Hace unos días en uno de los numerosos actos electorales que a diario se celebran a lo largo y ancho de nuestra geografía, hubo una frase que me quedó grabada y me ha dado pie para escribir estas líneas. Se trataba de las palabras que el presidente socialista Sánchez dirigía a sus seguidores al recordarles la cantidad de cosas que a su juicio había conseguido hacer con solamente 84 diputados y finalizaba haciéndoles esta pregunta: “¿os podéis imaginar lo que podríamos hacer con una mayoría?”. Seguramente él mismo contestó a su pregunta y recibió el aplauso de los asistentes.

De lo que estoy seguro es de que en el balance que presentó sobre sus logros con solo 84 diputados se olvidó deincluir algunas cosas, me las puedo imaginar.

Puestos a imaginar supongo que no les contó que mintió sobre su tesis doctoral, sobre la autoría de su libro, sobre los pactos ocultos con Torra, que se negó a aclarar en sede parlamentaria asuntos tan graves como los posibles indultos a los políticos catalanes que ahora están siendo juzgados, o sobre sus cesiones a las presiones independentistas de otros territorios.

Puestos a imaginar, y sin ser mal pensado, seguramente obvió contarles que desde que él gobierna se ha invertido la tendencia en el mercado laboral. Se están destruyendo puestos de trabajo que antes se creaban a mayor ritmo y ya alarman las cifras de disminución en los contratos indefinidos. Quizá también que ha conseguido disparar nuevamente el gasto de la administración, algo sin importancia porque como ellos dicen,el dinero público no es de nadie. También que ya son muchos los organismos los que advierten del frenazo en nuestra economía y de que se deben tomar medidas urgentes para evitar caer en una nueva crisis. Seguramente no le daría tiempo a hablar de estas cosas.

“¿Os podéis imaginar lo que podríamos hacer con una mayoría?”Puestos a imaginar, en primer lugar, que esa mayoría estaría formada por escaños procedentes además de las filas socialistas, por diputados de extrema izquierda de Podemos, independentistas catalanes o de otras comunidades en las que ya cobra protagonismo la palabra independencia o república, de diputados herederos de organizaciones etarras, en definitiva de una amalgama de ideologías que tienen en común pasarse por el forro la Constitución española y perseguir la desintegración de nuestro Estado. Suena fuerte pero más duro será si se llega a producir.

Puestos a imaginar,imagino que su posible gobierno tendrá a Pablo Iglesias y a otras figuras entre sus ministros, que aplicará una política económica consistente en subir impuestos, generar inseguridad económica y jurídica que alejará a los inversores,que disparará el gasto incrementando nuestro déficit e incumplirá los objetivos fijados por Bruselas. Consecuencia inmediata, incremento del paro y puesta en riesgo de todo el estado de bienestar, especialmente las pensiones y las prestaciones sanitarias o a la dependencia.

Puedo imaginarlo perfectamente, pero también que serán muchos los españoles los que lo imaginen y lo eviten con su voto.

Postos a imaxinar

Hai uns días nun dos numerosos actos electorais que a diario se celebran ao longo e ancho da nosa xeografía, houbo unha frase que me quedou gravada e deume pé para escribir estas liñas. Tratábase das palabras que o presidente socialista Sánchez dirixía aos seus seguidores ao lembrarlles a cantidade de cousas que ao seu xuízo conseguira facer con soamente 84 deputados e finalizaba facéndolles esta pregunta: “podédesvos imaxinar o que poderiamos facer cunha maioría?”. Seguramente el mesmo contestou á súa pregunta e recibiu o aplauso dos asistentes.

Do que estou seguro é de que no balance que presentou sobre os seus logros con só 84 deputados esqueceuse de incluír algunhas cousas, pódomas imaxinar.

Postos a imaxinar supoño que non lles contou que mentiu sobre a súa tese doutoral, sobre a autoría do seu libro, sobre os pactos ocultos con Torra, que se negou a aclarar en sede parlamentaria asuntos tan graves como os posibles indultos aos políticos cataláns que agora están a ser xulgados, ou sobre as súas cesións ás presións independentistas doutros territorios.

Postos a imaxinar, e sen ser mal pensado, seguramente obviou contarlles que desde que el goberna investiuse a tendencia no mercado laboral. Están a destruírse postos de traballo que antes se creaban a maior ritmo e xa alarman as cifras de diminución nos contratos indefinidos. Quizá tamén que conseguiu disparar novamente o gasto da administración, algo sen importancia porque como eles din,o diñeiro público non é de ninguén. Tamén que xa son moitos os organismos os que advirten da freada na nosa economía e de que se deben tomar medidas urxentes para evitar caer nunha nova crise. Seguramente non lle daría tempo a falar destas cousas.

“Podédesvos imaxinar o que poderiamos facer cunha maioría?” Postos a imaxinar, en primeiro lugar, que esa maioría estaría formada por escanos procedentes ademais das filas socialistas, por deputados de extrema esquerda de Podemos, independentistas cataláns ou doutras comunidades nas que xa cobra protagonismo a palabra independencia ou república, de deputados herdeiros de organizacións etarras, en definitiva dunha amálgama de ideoloxías que teñen en común pasarse polo forro a Constitución española e perseguir a desintegración do noso Estado. Soa forte pero máis duro será se chega a se producir.

Postos a imaxinar,imaxino que o seu posible goberno terá a Pablo Igrexas e a outras figuras entre os seus ministros, que aplicará unha política económica consistente en subir impostos, xerar inseguridade económica e xurídica que afastará aos investidores,que disparará o gasto incrementando o noso déficit e incumprirá os obxectivos fixados por Bruxelas. Consecuencia inmediata, incremento do paro e posta en risco de todo o estado de benestar, especialmente as pensións e as prestacións sanitarias ou á dependencia.

Podo imaxinalo perfectamente, pero tamén que serán moitos os españois os que o imaxinen e evíteno co seu voto.

miércoles, 3 de abril de 2019

Amnesia

Si en algo coinciden muchas de las encuestas que estos días se dan a conocer en relación a las intenciones de los españoles a la hora de depositar su voto en las próximas elecciones, es en que aproximadamente un 20% todavía está indeciso, no sabe a día de hoy a que partido votará.

Resulta difícil entender que con los acontecimientos que hemos vivido en los últimos meses y las experiencias no muy lejanas de las consecuencias de políticas similares que nos llevaron en 2008 a la grave crisis vivida en España, hoy las encuestas pronostiquen resultados favorables para quienes causaron tanto daño o que muchos españoles todavía no sepan a quien votar.

La amnesia se presenta en una persona cuando se comprueba que ha perdido o tiene debilitada la memoria, es decir que no es capaz de almacenar ni de recuperar información recibida anteriormente. Sin duda alguna ese 20% no padece amnesia pero sí es posible que necesiten que les ayudemos a recordar.

Convendría recordar algunos acontecimientos del 2008 y siguientes. Recordar cómo el entonces presidente Zapatero ocultó las claras señales de alarma de una crisis que estaba ya encima y que dejaría las secuelas por todos conocidas. En plena alarma se ocultó detrás de un Plan E con un gasto público disparatado. Ahora Sánchez lo emula con la misma estrategia y así, todos los viernes desde el Consejo de Ministros, aprueba gastos millonarios sin respaldo presupuestario y que pronto pulverizarán los limites exigidos por Bruselas para el déficit público.

También convendría recordar que aunque en estas semanas Sánchez se fotografíe delante de decenas de banderas de España y evite hablar de economía o de Cataluña, hasta hace muy poco él o su partido actuaban de manera bien diferente.

Recordemos cómo hace días la mano derecha de Sánchez en Cataluña admitía un horizonte viable con calendario incluido para la separación de Cataluña. También sus instrucciones a la abogacía del Estado para rebajar la acusación a los presos separatistas; sus guiños constantes para modificar la Constitución; su mirar para otro lado cuando tocaba defender al Rey de tantos desprecios para no incomodar a los que le apoyan; la ocultación de sus planes con Torra recogidos en el famoso documento de 21 puntos que incluía la exigencia de un mediador internacional; sus trabas para que el buque insignia de la Armada atracara en un puerto de la Comunidad Autónoma Vasca; sus constantes guiños y acercamientos hacia quienes pueden apoyarle, aunque sean promotores de intereses muy perjudiciales para el conjunto de nuestra nación; sus giros y contradicciones en política migratoria; tantas y tantas cosas que tendríamos que volver a recuperar de nuestra memoria.

Si no somos conscientes de lo que está en juego, todo esto y más volverá a ocurrir. Solo recuperando la memoria y reflexionando con sensibilidad colectiva nuestros próximos votos podremos impedirlo.

Las lamentaciones posteriores no tendrán valor porque aquí no hay hojas de reclamaciones, ni opción a devolver el producto y por lo tanto tampoco a cambiar la papeleta cuando conozcamos el resultado. Conseguir sacar a muchos de esta amnesia temporal será clave en el resultado.

Amnesia

Se en algo coinciden moitas das enquisas que estes días danse a coñecer en relación ás intencións dos españois á hora de depositar o seu voto nas próximas eleccións, é en que aproximadamente un 20% aínda está indeciso, non sabe a día de hoxe a que partido votará.

Resulta difícil entender que cos acontecementos que vivimos nos últimos meses e as experiencias non moi afastadas das consecuencias de políticas similares que nos levaron en 2008 á grave crise vivida en España, hoxe as enquisas prognostiquen resultados favorables para quen causou tanto dano ou que moitos españois aínda non saiban a quen votar.

A amnesia preséntase nunha persoa cando se comproba que perdeu ou ten debilitada a memoria, é dicir que non é capaz de almacenar nin de recuperar información recibida anteriormente. Sen ningunha dúbida ese 20% non padece amnesia pero si é posible que necesiten que lles axudemos a lembrar.

Conviría lembrar algúns acontecementos do 2008 e seguintes. Lembrar como o entón presidente Zapatero ocultou os claros sinais de alarma dunha crise que estaba xa encima e que deixaría as secuelas por todos coñecidas. En plena alarma ocultouse detrás dun Plan E cun gasto público disparatado. Agora Sánchez emúlao coa mesma estratexia e así, todos os venres desde o Consello de Ministros, aproba gastos millonarios sen respaldo orzamentario e que pronto pulverizarán limítelos esixidos por Bruxelas para o déficit público.

Tamén conviría lembrar que aínda que nestas semanas Sánchez fotográfese diante de decenas de bandeiras de España e evite falar de economía ou de Cataluña, ata fai moi pouco el ou o seu partido actuaban de maneira ben diferente.

Lembremos como hai días a man dereita de Sánchez en Cataluña admitía un horizonte viable con calendario incluído para a separación de Cataluña. Tamén as súas instrucións á avogacía do Estado para rebaixar a acusación aos presos separatistas; as súas chiscadelas constantes para modificar a Constitución; o seu mirar para outro lado cando tocaba defender ao Rey de tantos desprezos para non incomodar aos que lle apoian; a ocultación dos seus plans con Torra recolleitos no famoso documento de 21 puntos que incluía a esixencia dun mediador internacional; as súas trabas para que o buque insignia da Armada atracase nun porto da Comunidade Autónoma Vasca; as súas constantes chiscadelas e achegamentos cara a quen pode apoiarlle, aínda que sexan promotores de intereses moi prexudiciais para o conxunto da nosa nación; os seus xiros e contradicións en política migratoria; tantas e tantas cousas que teriamos que volver recuperar da nosa memoria.

Se non somos conscientes do que está en xogo, todo isto e máis volverá ocorrer. Só recuperando a memoria e reflexionando con sensibilidade colectiva os nosos próximos votos poderemos impedilo.

As lamentacións posteriores non terán valor porque aquí non hai follas de reclamacións, nin opción a devolver o produto e por tanto tampouco a cambiar a papeleta cando coñezamos o resultado. Conseguir sacar a moitos desta amnesia temporal será clave no resultado.

miércoles, 20 de marzo de 2019

Ceda el paso

Ya desde niños solemos aprender las señales de tráfico cuando, viajando con nuestros padres, preguntamos o jugamos a adivinarlas.Más adelante al sacar el carnet de conducir será el momento de memorizarlas. Recientemente han vuelto a mi memoria porque a alguien se le ocurrió cambiar las de 120 por 110 o las de 100 por 90, fueron las grandes aportaciones de algunos ministros. La última noticia relacionada con una señal de tráfico la pude leer hace pocos días y podría haber sido publicada en una web de noticias humorísticas mejor que en un periódico porque lo que decía es que en alguna localidad de Cataluña habían decidido sustituir las señales de STOP por otras con el texto“Pareu” (Parad).

En la vida, como en la carretera, hay señales que a modo de prohibiciones, sugerencias, limitaciones… que nos van acompañando en toda nuestra ruta desde que nacemos hasta que nos vamos definitivamente.

Primero en cada hogar, después en la escuela y posteriormente en la universidad de la vida, todos empezamos a asimilar lo que se puede y no se puede hacer, lo que es más recomendable para superar los obstáculos de nuestra particular ruta, las pautas para comportarse con respeto a los demás y de manera educada en la sociedad.

Empezamos a convivir con otros conductores que respetan las señales pero también nos encontraremos con quienes harán caso omiso a las mismas, que jugarán sucio o que solamente pensarán en ellos y en sus intereses personales, importándoles poco lo que ocurra a su alrededor. Así como en la carretera hay quien no se detiene a prestar auxilio a un accidentado, en la ruta de la vida los hay que despreciarán al necesitado o darán la espalda al amigo o a la familia.

En este símil que hago entre el tráfico de la vida y las señales que regulan las rutas en carretera, hay una señal a la que me quiero referir hoy de manera especial, la señal de “Ceda el paso”, que como su propio nombre indica nos obliga a dejar pasar a los que viene por una vía diferente. Se diferencia del stop en que no exige detenerse totalmente si no fuese necesario, ya que en la mayoría de las ocasiones es suficiente con reducir la velocidad.

En los caminos de la política esta señal no suele ser habitual y raramente se practica. A lo largo de mi vida, tanto en mi trayectoria personal como en la política, me enseñaron a saber dejar paso, a respetar los tiempos y a las personas.

Desde niño escuché los consejos que, mis padres primero y mi familia después, me fueron dando para respetar a los demás. Uno de los primeros ceda el paso que aprendí fue que, al atravesar una puerta por la que había que pasar de uno en uno, procurase siempre no ser yo el primero. Hay muchos ejemplos, cada uno que piense el primero que pase por su imaginación.

Como en la carretera, en la política hay que mirar al frente y trazarse objetivos en favor de la comunidad, pero también mirar por el retrovisor y ver lo que viene detrás, facilitando el adelantamiento cuando sea conveniente. 

Hoy vivo uno de esos momentos en mi vida política en los que he intuido desde hace algún tiempo que hay otros conductores en la misma carretera que vienen más deprisa, y piden paso, y por eso he querido, libremente y por mis convicciones personales, facilitarles el adelantamiento. Sin detenerme totalmente por ahora, reduzco la velocidad y hago caso a la señal, cedo el paso.

Ceda o paso

Xa desde nenos adoitamos aprender os sinais de tráfico cando, viaxando cos nosos pais, preguntamos ou xogamos a adiviñalas.Máis adiante ao sacar o carné de conducir será o momento de memorizalas. Recentemente volveron á miña memoria porque a alguén se lle ocorreu cambiar as de 120 por 110 ou as de 100 por 90, foron as grandes achegas dalgúns ministros. A última noticia relacionada cun sinal de tráfico púidena ler hai poucos días e podería ser publicada nunha web de noticias humorísticas mellor que nun xornal porque o que dicía é que nalgunha localidade de Cataluña decidiran substituír os sinais de STOP por outras co texto“ Pareu” (Parade).

Na vida, como na estrada, hai sinais que a modo de prohibicións, suxestións, limitacións… que nos van acompañando en toda a nosa ruta desde que nacemos ata que nos imos definitivamente.

Primeiro en cada fogar, despois na escola e posteriormente na universidade da vida, todos empezamos a asimilar o que se pode e non se pode facer, o que é máis recomendable para superar os obstáculos da nosa particular ruta, as pautas para comportarse con respecto aos demais e de maneira educada na sociedade.

Empezamos a convivir con outros condutores que respectan sinálelas pero tamén nos atoparemos con quen fará caso omiso ás mesmas, que xogarán sucio ou que soamente pensarán neles e nos seus intereses persoais, importándolles pouco o que ocorra ao seu ao redor. Así como na estrada hai quen non se detén a prestar auxilio a un accidentado, na ruta da vida hainos que desprezarán ao necesitado ou darán as costas ao amigo ou á familia.

Neste símil que fago entre o tráfico da vida e os sinais que regulan as rutas na estrada, hai un sinal á que me quero referir hoxe de maneira especial, o sinal de “Ceda o paso”, que como o seu propio nome indica obríganos a deixar pasar aos que vén por unha vía diferente. Diferénciase do stop en que non esixe deterse totalmente se non fose necesario, xa que na maioría das ocasións é suficiente con reducir a velocidade.

Nos camiños da política este sinal non adoita ser habitual e raramente practícase. Ao longo da miña vida, tanto na miña traxectoria persoal como na política, ensináronme a saber deixar paso, a respectar os tempos e ás persoas.

Desde neno escoitei os consellos que, os meus pais primeiro e a miña familia despois, foron dando para respectar aos demais. Un dos primeiros ceda o paso que aprendín foi que, ao atravesar unha porta pola que había que pasar dun nun, procurase sempre non ser eu o primeiro. Hai moitos exemplos, cada un que pense o primeiro que pase pola súa imaxinación.

Como na estrada, na política hai que mirar á fronte e trazarse obxectivos en favor da comunidade, pero tamén mirar polo retrovisor e ver o que vén detrás, facilitando o adiantamento cando sexa conveniente. 

Hoxe vivo un deses momentos na miña vida política nos que intuín desde hai algún tempo que hai outros condutores na mesma estrada que veñen máis rápido, e piden paso, e por iso quixen, libremente e polas miñas conviccións persoais, facilitarlles o adiantamento. Sen determe totalmente por agora, reduzo a velocidade e fago caso ao sinal, cedo o paso.

miércoles, 6 de marzo de 2019

Valió la pena

Cuando estas letras vean la luz el Congreso de los Diputados y el Senado llevarán unas horas disueltas y se habrán convocado las elecciones generales para el próximo día 28 de abril.

Termina precipitadamente la XII Legislatura, que arrancó el 19 de julio de 2016 y que ha dejado para la historia reciente de nuestra democracia páginas difíciles de olvidar. Desde su inicio, tras el fracaso para investir presidente del gobierno en la anterior y ser el propio Felipe VI quien, de manera insólita, tuvo que convocar las elecciones generales de junio de 2016, hasta la moción de censura presentada por Pedro Sánchez un año después de erigirse como nuevo líder de los socialistas, moción que prosperaría gracias al apoyo de partidos como Podemos, Esquerra Republicana de Cataluña, PNV o Bildu. En la Legislatura más breve de la democracia fueron excepcionales los acontecimientos acaecidos y muchas las emociones vividas.

La moción de censura al presidente Rajoy marcó el comienzo de los momentos más llamativos. Véanse la toma de posesión del gobierno de Cataluña y el levantamiento de la aplicación del artículo 155 en junio de 2018, el pacto entre Sánchez y el lehendakari para acercar presos etarras a las cárceles vascas, la elección de pablo Casado como nuevo presidente del PP, el inicio del largo periplo de viajes internacionales de Sánchez que todavía a día de hoy continúa, la firma entre éste y Pablo Iglesias de un acuerdo para aprobar los presupuestos de 2019 que después se rechazarían, el relevo en el gobierno de Andalucía tras 36 años del PSOE en el poder, los pactos al descubierto entre gobierno y Quim Torra, el comienzo del juicio al “procés” en el Tribunal Supremo, el rechazo a los Presupuestos de 2019 el pasado 13 de febrero y el anuncio de disolución de las Cortes el 15 de febrero son solo algunos ejemplos de los acontecimientos que en este periodo de tiempo España y los españoles hemos vivido.

En lo personal he de decirles que después de haber tenido el honor de ser representante de los lucenses y de los españoles en la sede donde reside la soberanía nacional desde hace casi 15 años, estos últimos años me han parecido los más crispados, los menos fructíferos y por ende los más negativos para el conjunto de los intereses de los españoles, piensen como piensen y vivan donde vivan. Desde el ya famoso “no es no” hasta el uso y abuso de medios públicos para cultivar una imagen narcisista y ególatra de un presidente de gobierno que sobrevive y actúa exclusivamente pensando en sus propios intereses personales, pocas cosas pueden calificarse de positivas.

Por finalizar en positivo termino con las mismas palabras con que lo hizo la presidenta del Congreso, Ana Pastor, el pasado jueves al termino del último Pleno y recordando las palabras de uno de los padres constituyentes al rememorar el proceso de elaboración de nuestra Carta Magna, “Pensando en aquellos días y en aquel trabajo de todos, con lo mejor que cada uno podía dar, se puede pensar sin temor a equivocarnos -a equivocarme- que valió la pena por ustedes, por España y por los españoles”.

Valeu a pena

Cando estas letras vexan a luz o Congreso dos Deputados e o Senado levarán unhas horas disoltas e convocáronse as eleccións xerais para o próximo día 28 de abril.

Termina precipitadamente a XII Lexislatura, que arrincou o 19 de xullo de 2016 e que deixou para a historia recente da nosa democracia páxinas difíciles de esquecer. Desde o seu inicio, tras o fracaso para investir presidente do goberno na anterior e ser o propio Felipe VI quen, de maneira insólita, tivo que convocar as eleccións xerais de xuño de 2016, ata a moción de censura presentada por Pedro Sánchez un ano despois de erixirse como novo líder dos socialistas, moción que prosperaría grazas ao apoio de partidos como Podemos, Esquerra Republicana de Cataluña, PNV ou Bildu. Na Lexislatura máis breve da democracia foron excepcionais os acontecementos acaecidos e moitas as emocións vividas.

A moción de censura ao presidente Rajoy marcou o comezo dos momentos máis rechamantes. Véxanse a toma de posesión do goberno de Cataluña e o levantamento da aplicación do artigo 155 en xuño de 2018, o pacto entre Sánchez e o lehendakari para achegar presos etarras aos cárceres vascos, a elección de Pablo Casado como novo presidente do PP, o inicio do longo periplo de viaxes internacionais de Sánchez que aínda a día de hoxe continúa, a firma entre este e Pablo Igrexas dun acordo para aprobar os orzamentos de 2019 que despois se rexeitarían, a substitución no goberno de Andalucía tras 36 anos do PSOE no poder, os pactos ao descuberto entre goberno e Quim Torra, o comezo do xuízo ao “procés” no Tribunal Supremo, o rexeitamento aos Orzamentos de 2019 o pasado 13 de febreiro e o anuncio de disolución das Cortes o 15 de febreiro son só algúns exemplos dos acontecementos que neste período de tempo España e os españois vivimos.

No persoal hei de dicirlles que despois de ter a honra de ser representante dos lucenses e dos españois na sede onde reside a soberanía nacional desde hai case 15 anos, estes últimos anos parecéronme os máis crispados, os menos frutíferos e polo tanto os máis negativos para o conxunto dos intereses dos españois, pensen como pensen e vivan onde vivan. Desde o xa famoso “non é non” ata o uso e abuso de medios públicos para cultivar unha imaxe narcisista e ególatra dun presidente de goberno que sobrevive e actúa exclusivamente pensando nos seus propios intereses persoais, poucas cousas poden cualificarse de positivas.

Por finalizar en positivo termino coas mesmas palabras con que o fixo a presidenta do Congreso, Ana Pastor, o pasado xoves ao termino do último Pleno e lembrando as palabras dun dos pais constituíntes ao rememorar o proceso de elaboración da nosa Carta Magna, “Pensando naqueles días e naquel traballo de todos, co mellor que cada un podía dar, pódese pensar sen temor a equivocarnos -a equivocarme- que valeu a pena por vostedes, por España e polos españois”.

miércoles, 20 de febrero de 2019

Pensando en él

Estos últimos días se han caracterizado por la incertidumbre y las especulaciones en torno a si finalmente Sánchez se decidiría a poner fin a su periplo por tierra, mar y sobre todo aire, que ya ha durado 8 meses. Diversas fechas se manejaban y como siempre y una vez más, la elegida ha sido el resultado de la estrategia que más convenía a su persona, no a su Partido o, lo que sería más razonable, al interés general de los españoles y al manejo de los dineros públicos, aplicando la tesis defendida por alguna ministra de que esos dineros “no son de nadie”.

El coste medio de la organización y celebración de un proceso electoral en España en los últimos años viene alcanzando la nada despreciable cifra de 130 millones de euros. De esa cifra unos 55 millones se destinan a pagar los gastos de personal de la Administración que interviene en el proceso y de los miembros de los operativos especiales de seguridad. Otros 50 millones se van en envíos electorales desde Correos. 13 millones en dispositivos de telecomunicaciones...

Es posible que para la mayoría de nosotros hablar de millones represente un ejercicio complicado a la hora de relativizar y acertar en la verdadera dimensión e importancia de esta cifra.

Trataré de ayudarles a entender a que equivaldría este gasto, que como explicaré después se podría evitar. Con esos 130 millones se podrían construir 52 Centros de Salud bien equipados; se podría costear el servicio telefónico del 016 de asesoramiento y ayuda contra el maltrato durante más de 144 años; se podrían pagar las nóminas de unos 3.000 policías municipales durante todo un año o la construcción de más de 150 guarderías o escuelas infantiles con capacidad para 100 niños cada una. Son solo algunos ejemplos. 

Este gasto sería evitable. Entre las elecciones que se han convocado para el 28 de abril y las que ya estaban fijadas desde hace años (europeas, municipales y autonómicas en algunas Comunidades Autónomas, a celebrar el 26 de mayo) median únicamente 28 días. Entonces ¿por qué no se celebran todas el mismo día? Nos ahorraríamos esa importante cantidad de dinero, además de evitar someter a los ciudadanos a dos campañas electorales consecutivas, comenzando la primera el viernes de Dolores coincidiendo con el inicio de la semana Santa, con una extensa e importante proyección en muchos pueblos y ciudades de España.

Las respuestas a estas preguntas son múltiples pero sencillas con un denominador común. Porque le conviene a él, a Pedro Sánchez.

Le conviene entre otras razones, porque podrá utilizar los resultados de muchos ayuntamientos para “cambiar cromos” y lograr los apoyos que necesite para ser investido presidente del gobierno a cambio de otorgar alcaldías y otras piezas mayores a quienes necesiten del apoyo de su Partido.

Estas y otras razones son las que espero que tengamos en cuenta muchos españoles cuando vayamos a depositar nuestras papeletas en la urnas, pero lo que espero y deseo es que cuando lo hagamos pensemos también en él y le demos la respuesta adecuada. No lo olvidemos, también nosotros podemos actuar pensando en él. 


Pensando nel

Estes últimos días caracterizáronse pola incerteza e as especulacións ao redor de se finalmente Sánchez decidiríase a poñer fin ao seu periplo por terra, mar e sobre todo aire, que xa durou 8 meses. Diversas datas manexábanse e como sempre e unha vez máis, a elixida foi o resultado da estratexia que máis conviña á súa persoa, non ao seu Partido ou, o que sería máis razoable, ao interese xeral dos españois e ao manexo dos diñeiros públicos, aplicando a tese defendida por algunha ministra de que eses diñeiros “non son de ninguén”.

O custo medio da organización e celebración dun proceso electoral en España nos últimos anos vén alcanzando a nada despreciable cifra de 130 millóns de euros. Desa cifra uns 55 millóns destínanse a pagar os gastos de persoal da Administración que intervén no proceso e dos membros dos operativos especiais de seguridade. Outros 50 millóns vanse en envíos electorais desde Correos. 13 millóns en dispositivos de telecomunicacións...

É posible que para a maioría de nós falar de millóns represente un exercicio complicado á hora de relativizar e acertar na verdadeira dimensión e importancia desta cifra.

Tratarei de axudarlles a entender a que equivalería este gasto, que como explicarei despois poderíase evitar. Con eses 130 millóns poderíanse construír 52 Centros de Saúde ben equipados; poderíase custear o servizo telefónico do 016 de asesoramento e axuda contra os malos tratos durante máis de 144 anos; poderíanse pagar as nóminas duns 3.000 policías municipais durante todo un ano ou a construción de máis de 150 garderías ou escolas infantís con capacidade para 100 nenos cada unha. Son só algúns exemplos. 

Este gasto sería evitable. Entre as eleccións que se convocaron para o 28 de abril e as que xa estaban fixadas desde hai anos (europeas, municipais e autonómicas nalgunhas Comunidades Autónomas, a celebrar o 26 de maio) median unicamente 28 días. Entón por que non se celebran todas o mesmo día? Aforrariámonos/Aforrariámosnos esa importante cantidade de diñeiro, ademais de evitar someter aos cidadáns a dúas campañas electorais consecutivas, comezando a primeira o venres de Dores coincidindo co inicio da semana Santa, cunha extensa e importante proxección en moitos pobos e cidades de España.

As respostas a estas preguntas son múltiples pero sinxelas cun denominador común. Porque lle convén a el, a Pedro Sánchez.

Convenlle entre outras razóns, porque poderá utilizar os resultados de moitos concellos para “cambiar cromos” e lograr os apoios que necesite para ser investido presidente do goberno a cambio de outorgar alcaldías e outras pezas maiores a quen necesite do apoio do seu Partido.

Estas e outras razóns son as que espero que teñamos en conta moitos españois cando vaiamos depositar as nosas papeletas na urnas, pero o que espero e desexo é que cando o fagamos pensemos tamén nel e deámoslle a resposta adecuada. Non o esquezamos, tamén nós podemos actuar pensando nel.

miércoles, 6 de febrero de 2019

Que no salgan con dos

El pasado sábado estuve en Santiago en el acto de presentación de los 313 candidatos de mi Partido a las alcaldías de todos los ayuntamientos de Galicia. La importancia del evento no residía tanto en la fuerza que representa el número, sino en lo que cada uno de ellos representa. Tampoco en los intervinientes, porque los verdaderos protagonistas estaban sentados entre el público y a ellos dedico estas líneas.

Cuando una persona decide dar el paso de salir del anonimato y vestir la camiseta de un partido político para tratar de defender a sus vecinos y lograr lo mejor para su pueblo o ciudad está siendo una persona muy generosa, porque a partir de ese instante sus prioridades ya no serán las personales, sino las de sus vecinos. 

No son estos momentos fáciles para la política ni la vida pública, aunque posiblemente nunca lo fueron, pero entre todas estas personas encontramos también renuncias para dejar paso a relevos no siempre fáciles. También personas que ganaron las elecciones en anteriores comicios pero a los que les faltaron un puñado de votos para tener una mayoría suficiente para no depender de otras fuerzas.

Pude ver a jóvenes que con veintidós años quieren ser el alcalde de su pueblo sentados al lado de otros que llevan cuarenta contando con la confianza inalterada de sus paisanos. En común tienen que no son personas intransigentes, no son intolerantes, no imponen sus ideas, solamente convencen a sus vecinos con su ejemplo y compromiso diario. 

Son candidatos que pisan el terreno, que lo conocen bien, que saben escuchar a sus vecinos y pelean por conseguir los recursos, siempre escasos, que palien sus problemas. Problemas que no son solamente de infraestructuras, porque hoy es más importante escuchar y apoyar en las dificultades que muchos atraviesan.

Los vecinos esperan de sus futuros representantes municipales a personas que sepan hacer funcionar la maquinaria municipal, en muchos sitios paralizada, y que no vengan a los ayuntamientos a crear nuevos problemas sino a resolver los que ya tienen, que sean moderadas pero que a la vez tengan la determinación de defender con argumentos los intereses de todos a los que representan.

En mi experiencia vital figuran diez años de trabajo en un Ayuntamiento, el de Lugo. Estuve como concejal en el gobierno y en la oposición, también como alcalde de todos mis vecinos. 

Cuando en1995 realizaba una de las campañas electorales coincidí con un gran compañero, Gregorio Ordoñez, también como yo concejal y candidato a la alcaldía, en su caso la de San Sebastián. Una de las veces que estuvimos juntos, poco antes de ser asesinado por los criminales de ETA, me dijo algo que nunca olvidé y que repetí en muchas ocasiones. Hoy lo vuelvo a hacer. Gregorio decía que cuando un vecino entra en un ayuntamiento lo hace porque tiene un problema que resolver, y que los alcaldes tienen que lograr que ese vecino que entra con un problema no salga con dos.

Queridos alcaldes y candidatos a ostentar esa responsabilidad, permitidme que esto mismo sea lo que hoy yo os pida con mayor fuerza: que vuestros vecinos cuando acudan al ayuntamiento con un problema, no salgan con dos

Que non saian con dous

O pasado sábado estiven en Santiago no acto de presentación dos 313 candidatos do meu Partido ás alcaldías de todos os concellos de Galicia. A importancia do evento non residía tanto na forza que representa o número, senón no que cada un deles representa. Tampouco nos intervenientes, porque os verdadeiros protagonistas estaban sentados entre o público e a eles dedico estas liñas.

Cando unha persoa decide dar o paso de saír do anonimato e vestir a camiseta dun partido político para tratar de defender aos seus veciños e lograr o mellor para o seu pobo ou cidade está a ser unha persoa moi xenerosa, porque a partir dese instante as súas prioridades xa non serán as persoais, senón as dos seus veciños. 

Non son estes momentos fáciles para a política nin a vida pública, aínda que posiblemente nunca o foron, pero entre todas estas persoas atopamos tamén renuncias para deixar paso a substitucións non sempre fáciles. Tamén persoas que gañaron as eleccións en anteriores comicios pero aos que lles faltaron un puñado de votos para ter unha maioría suficiente para non depender doutras forzas.

Puiden ver a mozos que con vinte e dous anos queren ser o alcalde do seu pobo sentados á beira doutros que levan corenta contando coa confianza inalterada dos seus paisanos. En común teñen que non son persoas intransixentes, non son intolerantes, non impoñen as súas ideas, soamente convencen aos seus veciños co seu exemplo e compromiso diario. 

Son candidatos que pisan o terreo, que o coñecen ben, que saben escoitar aos seus veciños e pelexan por conseguir os recursos, sempre escasos, que palien os seus problemas. Problemas que non son soamente de infraestruturas, porque hoxe é máis importante escoitar e apoiar nas dificultades que moitos atravesan.

Os veciños esperan dos seus futuros representantes municipais a persoas que saiban facer funcionar a maquinaria municipal, en moitos sitios paralizada, e que non veñan aos concellos para crear novos problemas senón a resolver os que xa teñen, que sexan moderadas pero que á vez teñan a determinación de defender con argumentos os intereses de todos aos que representan.

Na miña experiencia vital figuran dez anos de traballo nun Concello, o de Lugo. Estiven como concelleiro no goberno e na oposición, tamén como alcalde de todos os meus veciños. 

Cando en1995 realizaba unha das campañas electorais coincidín cun gran compañeiro, Gregorio Ordoñez, tamén como eu concelleiro e candidato á alcaldía, no seu caso a de San Sebastián. Unha das veces que estivemos xuntos, pouco antes de ser asasinado polos criminais de ETA, díxome algo que nunca esquecín e que repetín en moitas ocasións. Hoxe vólvoo a facer. Gregorio dicía que cando un veciño entra nun concello faio porque ten un problema que resolver, e que os alcaldes teñen que lograr que ese veciño que entra cun problema non salga con dous.

Queridos alcaldes e candidatos a ostentar esa responsabilidade, permitídeme que isto mesmo sexa o que hoxe eu pídavos con maior forza: que os vosos veciños cando acudan ao concello cun problema, non saian con dous