miércoles, 6 de febrero de 2019

Que no salgan con dos

El pasado sábado estuve en Santiago en el acto de presentación de los 313 candidatos de mi Partido a las alcaldías de todos los ayuntamientos de Galicia. La importancia del evento no residía tanto en la fuerza que representa el número, sino en lo que cada uno de ellos representa. Tampoco en los intervinientes, porque los verdaderos protagonistas estaban sentados entre el público y a ellos dedico estas líneas.

Cuando una persona decide dar el paso de salir del anonimato y vestir la camiseta de un partido político para tratar de defender a sus vecinos y lograr lo mejor para su pueblo o ciudad está siendo una persona muy generosa, porque a partir de ese instante sus prioridades ya no serán las personales, sino las de sus vecinos. 

No son estos momentos fáciles para la política ni la vida pública, aunque posiblemente nunca lo fueron, pero entre todas estas personas encontramos también renuncias para dejar paso a relevos no siempre fáciles. También personas que ganaron las elecciones en anteriores comicios pero a los que les faltaron un puñado de votos para tener una mayoría suficiente para no depender de otras fuerzas.

Pude ver a jóvenes que con veintidós años quieren ser el alcalde de su pueblo sentados al lado de otros que llevan cuarenta contando con la confianza inalterada de sus paisanos. En común tienen que no son personas intransigentes, no son intolerantes, no imponen sus ideas, solamente convencen a sus vecinos con su ejemplo y compromiso diario. 

Son candidatos que pisan el terreno, que lo conocen bien, que saben escuchar a sus vecinos y pelean por conseguir los recursos, siempre escasos, que palien sus problemas. Problemas que no son solamente de infraestructuras, porque hoy es más importante escuchar y apoyar en las dificultades que muchos atraviesan.

Los vecinos esperan de sus futuros representantes municipales a personas que sepan hacer funcionar la maquinaria municipal, en muchos sitios paralizada, y que no vengan a los ayuntamientos a crear nuevos problemas sino a resolver los que ya tienen, que sean moderadas pero que a la vez tengan la determinación de defender con argumentos los intereses de todos a los que representan.

En mi experiencia vital figuran diez años de trabajo en un Ayuntamiento, el de Lugo. Estuve como concejal en el gobierno y en la oposición, también como alcalde de todos mis vecinos. 

Cuando en1995 realizaba una de las campañas electorales coincidí con un gran compañero, Gregorio Ordoñez, también como yo concejal y candidato a la alcaldía, en su caso la de San Sebastián. Una de las veces que estuvimos juntos, poco antes de ser asesinado por los criminales de ETA, me dijo algo que nunca olvidé y que repetí en muchas ocasiones. Hoy lo vuelvo a hacer. Gregorio decía que cuando un vecino entra en un ayuntamiento lo hace porque tiene un problema que resolver, y que los alcaldes tienen que lograr que ese vecino que entra con un problema no salga con dos.

Queridos alcaldes y candidatos a ostentar esa responsabilidad, permitidme que esto mismo sea lo que hoy yo os pida con mayor fuerza: que vuestros vecinos cuando acudan al ayuntamiento con un problema, no salgan con dos

Que non saian con dous

O pasado sábado estiven en Santiago no acto de presentación dos 313 candidatos do meu Partido ás alcaldías de todos os concellos de Galicia. A importancia do evento non residía tanto na forza que representa o número, senón no que cada un deles representa. Tampouco nos intervenientes, porque os verdadeiros protagonistas estaban sentados entre o público e a eles dedico estas liñas.

Cando unha persoa decide dar o paso de saír do anonimato e vestir a camiseta dun partido político para tratar de defender aos seus veciños e lograr o mellor para o seu pobo ou cidade está a ser unha persoa moi xenerosa, porque a partir dese instante as súas prioridades xa non serán as persoais, senón as dos seus veciños. 

Non son estes momentos fáciles para a política nin a vida pública, aínda que posiblemente nunca o foron, pero entre todas estas persoas atopamos tamén renuncias para deixar paso a substitucións non sempre fáciles. Tamén persoas que gañaron as eleccións en anteriores comicios pero aos que lles faltaron un puñado de votos para ter unha maioría suficiente para non depender doutras forzas.

Puiden ver a mozos que con vinte e dous anos queren ser o alcalde do seu pobo sentados á beira doutros que levan corenta contando coa confianza inalterada dos seus paisanos. En común teñen que non son persoas intransixentes, non son intolerantes, non impoñen as súas ideas, soamente convencen aos seus veciños co seu exemplo e compromiso diario. 

Son candidatos que pisan o terreo, que o coñecen ben, que saben escoitar aos seus veciños e pelexan por conseguir os recursos, sempre escasos, que palien os seus problemas. Problemas que non son soamente de infraestruturas, porque hoxe é máis importante escoitar e apoiar nas dificultades que moitos atravesan.

Os veciños esperan dos seus futuros representantes municipais a persoas que saiban facer funcionar a maquinaria municipal, en moitos sitios paralizada, e que non veñan aos concellos para crear novos problemas senón a resolver os que xa teñen, que sexan moderadas pero que á vez teñan a determinación de defender con argumentos os intereses de todos aos que representan.

Na miña experiencia vital figuran dez anos de traballo nun Concello, o de Lugo. Estiven como concelleiro no goberno e na oposición, tamén como alcalde de todos os meus veciños. 

Cando en1995 realizaba unha das campañas electorais coincidín cun gran compañeiro, Gregorio Ordoñez, tamén como eu concelleiro e candidato á alcaldía, no seu caso a de San Sebastián. Unha das veces que estivemos xuntos, pouco antes de ser asasinado polos criminais de ETA, díxome algo que nunca esquecín e que repetín en moitas ocasións. Hoxe vólvoo a facer. Gregorio dicía que cando un veciño entra nun concello faio porque ten un problema que resolver, e que os alcaldes teñen que lograr que ese veciño que entra cun problema non salga con dous.

Queridos alcaldes e candidatos a ostentar esa responsabilidade, permitídeme que isto mesmo sexa o que hoxe eu pídavos con maior forza: que os vosos veciños cando acudan ao concello cun problema, non saian con dous

miércoles, 23 de enero de 2019

¿Hasta cuándo?

Hace tiempo que no he dedicado este espacio a escribir sobre Lugo. He de reconocer que es una decisión personal que en ocasiones me cuesta respetar. Hoy es una de ellas.

Que dando un paseo por sus calles la visión de locales que hasta hace poco daban vida a alguna actividad económica y ahora reclaman su alquiler o su compra, es algo que no se escapa a nadie. ¿Hasta cuándo esta sangría?

Que dando un paseo por el adarve de la muralla la visión a izquierda y derecha del monumento sigue mostrando abandono y escasos avances en la rehabilitación y conservación de cuanto la vista alcanza, tampoco creo que sea una afirmación que puede sorprender. ¿Hasta cuándo tanta indiferencia?

Que el caos y la desorganización imperan en la organización de los departamentos administrativos de la Casa Consistorial no es una observación personal, son las noticias más reiteradas en los medios de comunicación locales y en ocasiones nacionales. La policía municipal sigue sin jefe y parece que nadie está interesado o no sabe cómo ponerse a la tarea de alcanzar su paz interior y mejorar su eficacia en la calle. ¿Hasta cuándo esta parálisis?

Que el patrimonio municipal, es decir el que pertenece a todos los lucenses, está abandonado en una gran parte, que su inventario permanece sin actualización desde hace años, y, según las noticias, bienes valorados en 11 millones de euros están en total abandono. El cuartel de San Fernando o la Fábrica de la Luz, son solo dos ejemplos de bienes lucenses que parecen no tener dueño, mientras ustedes y yo sabemos que por lo que tenemos debemos pagar entre otros impuestos municipales el IBI o vado del garaje, además de estar obligados por las ordenanzas municipales a mantener en buen estado las fachadas de los inmuebles, esas que en los bienes municipales presentan malezas o un estado ruinoso. ¿Hasta cuándo tanto agravio e irresponsabilidad?

Que la falta de ideas, proyectos y propuestas viables de futuro se vea sustituida a diario por pequeñas obras sin ambición de ciudad, denota esa falta de ilusión del gobierno municipal que poco a poco parece contagiarse a gran parte de la sociedad. Grandes letras en la entrada a Lugo a modo de bienvenida parece la última aspiración para mejorar nuestra bimilenaria ciudad. Cuatro letras. ¿Hasta cuándo este vacío de liderazgo?

La falta de energías en el cuerpo conlleva a su paralización, la de combustibles a la parada de los motores, la de viento a la inacción de los molinos, la de caudal en los ríos a la muerte de los peces, la falta de lluvias a las restricciones en el consumo de agua y a la desertización de los campos… En las ciudades la falta de iniciativas públicas y privadas conlleva la pérdida de oportunidades, su retroceso frente a las que sí siguen creciendo y ganado población. 

La falta de ilusión colectiva conlleva a la pérdida del orgullo ciudadano por sus señas de identidad. ¿Cuánto tiempo más cabe esperar para revertir este rumbo? Me pregunto, ¿hasta cuándo hay que esperar?

Ata cando?


Hai tempo que non dediquei este espazo para escribir sobre Lugo. Hei de recoñecer que é unha decisión persoal que en ocasións cústame respectar. Hoxe é unha delas.

Que dando un paseo polas súas rúas a visión de locais que ata hai pouco daban vida a algunha actividade económica e agora reclaman o seu aluguer ou a súa compra, é algo que non se escapa a ninguén. Ata cando esta sangría?

Que dando un paseo polo adarve da muralla a visión a esquerda e dereita do monumento segue mostrando abandono e escasos avances na rehabilitación e conservación de canto a vista alcanza, tampouco creo que sexa unha afirmación que pode sorprender. Ata cando tanta indiferenza?

Que o caos e a desorganización imperan na organización dos departamentos administrativos da Casa Consistorial non é unha observación persoal, son as noticias máis reiteradas nos medios de comunicación locais e en ocasións nacionais. A policía municipal segue sen xefe e parece que ninguén está interesado ou non sabe como poñerse á tarefa de alcanzar a súa paz interior e mellorar a súa eficacia na rúa. Ata cando esta parálise?

Que o patrimonio municipal, é dicir o que pertence a todos os lucenses, está abandonado nunha gran parte, que o seu inventario permanece sen actualización desde hai anos, e, segundo as noticias, bens valorados en 11 millóns de euros están en total abandono. O cuartel de San Fernando ou a Fábrica da Luz, son só dous exemplos de bens lucenses que parecen non ter dono, mentres vostedes e eu sabemos que polo que temos debemos pagar entre outros impostos municipais o IBI ou vao do garaxe, ademais de estar obrigados polas ordenanzas municipais a manter en bo estado as fachadas dos inmobles, esas que nos bens municipais presentan malezas ou un estado ruinoso. Ata cando tanto agravio e irresponsabilidade?

Que a falta de ideas, proxectos e propostas viables de futuro véxase substituída a diario por pequenas obras sen ambición de cidade, denota esa falta de ilusión do goberno municipal que aos poucos parece contaxiarse a gran parte da sociedade. Grandes letras na entrada a Lugo a modo de benvida parece a última aspiración para mellorar a nosa bimilenaria cidade. Catro letras. Ata cando este baleiro de liderado?

A falta de enerxías no corpo comporta á súa paralización, a de combustibles á parada dos motores, a de vento á inacción dos muíños, a de caudal nos ríos á morte dos peixes, a falta de choivas ás restricións no consumo de auga e á desertización dos campos… Nas cidades a falta de iniciativas públicas e privadas comporta a perda de oportunidades, o seu retroceso fronte ás que si seguen crecendo e gañado poboación. 

A falta de ilusión colectiva comporta á perda do orgullo cidadán polos seus acenos de identidade. Canto tempo máis cabe esperar para reverter este rumbo? Pregúntome, ata cando hai que esperar?

miércoles, 9 de enero de 2019

Propósitos

Acaba de comenzar un nuevo año y estamos en días de nuevos propósitos para cumplir durante el año. Los más generalizados: ir al gimnasio, apuntarse a clases de idiomas, comenzar una dieta sana, perder kilos, ordenar la casa, dejar de fumar, ahorrar... Listas con cosas con las que nos proponemos cada comienzo de año ser más felices. Listas que un alto porcentaje de personas irán reduciendo con el paso de los meses y que ya en febrero sufrirá las primeras bajas, en ocasiones por ponernos el listón muy alto o bien por falta de constancia.

La recomendación de los expertos, como en otros aspectos de la vida, se basa en no abarcar más de lo que podemos acometer. Mejor pocos propósitos y llevarlos a buen fin que una larga lista que acabará siendo de fracasos. Seamos realistas, concretemos al máximo nuestros retos y dejemos de lado todo lo que no sea tangible y no esté en nuestras manos cumplir.

Todos queremos ser más felices, mejores personas y un largo etcétera de abstracciones que planteadas como tales propósitos son fracasos antes de empezar. Por vivir en Lugo y tener todos los días delante de nuestras narices impresionantes vestigios con más de 2.000 años de antigüedad puede que nuestros propósitos se acerquen a los de aquellos romanos que tenían otro tipo de metas al comenzar cada año: pedir perdón a sus enemigos, que trasladado a nuestros tiempos actuales sería algo así como empezar el año siendo buenas personas.

Hasta aquí lo que como personas y cada uno bajo sus circunstancias y situaciones personales quiera y pueda hacer, pero y como sociedad, de forma colectiva, ¿qué propósitos nos podrían beneficiar más? ¿qué y quiénes pueden mejorar nuestras vidas? Son muchas las variables, pero como persona que participa activamente en la vida política, consciente de la importancia de cada una de las decisiones que toma un gobierno o un Parlamento y de su repercusión en los ciudadanos me atreveré a proponer dos únicos propósitos que quisiera ver puestos en práctica en 2019.

El primero, una mayor y mejor capacidad de dialogo entre el conjunto de las fuerzas políticas. Verdadera voluntad de sentarse en una mesa para buscar acuerdos pensando en el interés general y no exclusivamente en el rédito electoral.

El segundo, que en todos los planteamientos, vengan del gobierno o de la oposición, lo que impere sea la cordura. Cordura viene de cuerdo, que nuestro diccionario define como prudencia, sensatez o buen juicio. 

Mayor capacidad de dialogo y cordura, dos propósitos aparentemente obvios que todos los partidos y gobernantes deberían fijarse como prioritarios e irrenunciables en su lista para cumplir desde ahora hasta el próximo 31 de diciembre.


Propósitos

Acaba de comezar un novo ano e estamos en días de novos propósitos para cumprir durante o ano. Os máis xeneralizados: ir ao ximnasio, apuntarse a clases de idiomas, comezar unha dieta sa, perder quilos, ordenar a casa, deixar de fumar, aforrar... Listas con cousas coas que nos propoñemos cada comezo de ano ser máis felices. Listas que unha alta porcentaxe de persoas irán reducindo co paso dos meses e que xa en febreiro sufrirá as primeiras baixas, en ocasións por poñernos o listón moi alto ou ben por falta de constancia.

A recomendación dos expertos, como noutros aspectos da vida, baséase en non abarcar máis do que podemos acometer. Mellor poucos propósitos e levalos a bo fin que unha longa lista que acabará sendo de fracasos. Sexamos realistas, concretemos ao máximo os nosos retos e deixemos de lado todo o que non sexa tanxible e non estea nas nosas mans cumprir.

Todos queremos ser máis felices, mellores persoas e un longo etcétera de abstraccións que expostas como tales propósitos son fracasos antes de empezar. Por vivir en Lugo e ter todos os días diante dos nosos narices impresionantes vestixios con máis de 2.000 anos de antigüidade poida que os nosos propósitos achéguense aos daqueles romanos que tiñan outro tipo de metas ao comezar cada ano: pedir perdón aos seus inimigos, que trasladado aos nosos tempos actuais sería algo así como empezar o ano sendo boas persoas.

Ata aquí o que como persoas e cada un baixo as súas circunstancias e situacións persoais queira e poida facer, pero e como sociedade, de forma colectiva, que propósitos poderíannos beneficiar máis? que e quen poden mellorar as nosas vidas? Son moitas as variables, pero como persoa que participa activamente na vida política, consciente da importancia de cada unha das decisións que toma un goberno ou un Parlamento e da súa repercusión nos cidadáns atrevereime a propoñer dous únicos propósitos que quixese ver postos en práctica en 2019.

O primeiro, unha maior e mellor capacidade de dialogo entre o conxunto das forzas políticas. Verdadeira vontade de sentar nunha mesa para buscar acordos pensando no interese xeral e non exclusivamente no rédito electoral.

O segundo, que en todas as formulacións, veñan do goberno ou da oposición, o que impere sexa a cordura. Cordura vén de cordo, que o noso dicionario define como prudencia, sensatez ou bo xuízo. 

Maior capacidade de dialogo e cordura, dous propósitos aparentemente obvios que todos os partidos e gobernantes deberían fixarse como prioritarios e irrenunciables na súa lista para cumprir desde agora ata o próximo 31 de decembro.