miércoles, 15 de mayo de 2019

Cuatro años, cuatro letras

Desde estas mismas páginas cuando corría el mes de enero de este año y bajo el titulo “¿Hasta cuándo?” dedicaba mi reflexión a explicar como veía la situación de nuestra ciudad, Lugo.

Me hacia muchas preguntas, muchos “¿hasta cuando?”. Sobre la sangría de locales cerrados y sin actividad económica dentro de murallas, sobre la indiferencia ante el abandono visible de la ciudad monumental cuando uno camina por el adarve de la Muralla, sobre la parálisis en la maquinaria administrativa municipal que se manifiesta en interminables esperas en la tramitación de permisos o en la invisible presencia de la policía municipal donde siempre estuvo su sitio, en las calles. Sobre el por qué no se terminan las cosas que llevan años inacabadas, como la conexión del parque del Miño con el Rato, la dotación de la avenida Infanta Elena con cuatro carriles desde el Ceao sin interrupciones, el adecentamiento del entorno de la estación del tren, la conexión del nuevo puente con la ciudad, la aprobación definitiva del Plan de Urbanismo o la actualización del PEPRI, la ordenación inacabada del trafico, la puesta en marcha de un sistema que sustituya al de aparcamiento controlado del que solo quedan como muestra de la desidia municipal las maquinas expendedoras de los tickets desvalijadas y la imposibilidad de encontrar donde aparcar, y tantas otras muchas cosas inacabadas o ni siquiera iniciadas.

Estas y otras preguntas me las hago, se las hacen muchos lucenses, deseosos de que la falta de ideas y proyectos de ciudad, que denota falta de ilusión del gobierno municipal y que por momentos parece contagiarse a parte de la sociedad, deseosos como digo, dé paso a otras personas cargadas de ganas de hacer algo positivo por Lugo.

En estos primeros días de campaña he seguido con interés las candidaturas que concurren a las elecciones municipales y sus propuestas para sacar a Lugo de este largo letargo invernal. Conozco a Ramón Carballo y a las personas que forman su equipo. Personas cargadas de ilusión que no solamente buscan su oportunidad en la vida municipal, sino que tienen un proyecto sólido de ciudad. Que buscan terminar con esta situación y dedicar su tiempo y esfuerzo personal a recuperar el sentimiento de orgullo de lucenses que nunca debió dejarse evaporar.

Convencido de sus aciertos, con los errores que todos cometemos, convencido de su pasión por Lugo y de sus ganas por demostrar que otra forma mejor de gestionar la casa de todos los lucenses es posible, tendrán mi apoyo y el de una amplia mayoría de ciudadanos.

Los que tuvieron la oportunidad de continuar y culminar la transformación que Lugo experimentó en la década de los años 90 no lo hicieron, o no quisieron, especialmente en estos últimos cuatro años. Por estas y otras razones el próximo día 26, con nuestros votos, llegó el momento de cambiar a las personas que como única carta de presentación después de cuatro años lo único que han aportado ha sido poner cuatro letras en la entrada de Lugo, cuatro letras en cuatro años.

Catro anos, catro letras

Desde estas mesmas páxinas cando corría o mes de xaneiro deste ano e baixo o titulo “Ata cando?” dedicaba a miña reflexión para explicar como vía a situación da nosa cidade, Lugo.

Me cara a moitas preguntas, moitos “ata cando?”. Sobre a sangría de locais pechados e sen actividade económica dentro de murallas, sobre a indiferenza #ante o abandono visible da cidade monumental cando un camiña polo adarve da Muralla, sobre a parálise na maquinaria administrativa municipal que se manifesta en interminables esperas na tramitación de permisos ou na invisible presenza da policía municipal onde sempre estivo o seu sitio, nas rúas. Sobre o por que non se terminan as cousas que levan anos inacabadas, como a conexión do parque do Miño co Intre, a dotación da avenida Infanta Elena con catro carrís desde o Ceao sen interrupcións, a limpeza da contorna da estación do tren, a conexión da nova ponte coa cidade, a aprobación definitiva do Plan de Urbanismo ou a actualización do PEPRI, a ordenación inacabada do trafico, a posta en marcha dun sistema que substitúa ao de aparcamento controlado do que só quedan como mostra da desidia municipal as maquinas expendedoras dos tickets desvalixadas e a imposibilidade de atopar onde aparcar, e tantas outras moitas cousas inacabadas ou nin sequera iniciadas.

Estas e outras preguntas fágomas, fanllas moitos lucenses, desexosos de que a falta de ideas e proxectos de cidade, que denota falta de ilusión do goberno municipal e que por momentos parece contaxiarse a parte da sociedade, desexosos como digo, dea paso a outras persoas cargadas de ganas de facer algo positivo por Lugo.

Nestes primeiros días de campaña seguín con interese as candidaturas que concorren ás eleccións municipais e as súas propostas para sacar a Lugo deste longo letargo invernal. Coñezo a Ramón Carballo e ás persoas que forman o seu equipo. Persoas cargadas de ilusión que non soamente buscan a súa oportunidade na vida municipal, senón que teñen un proxecto sólido de cidade. Que buscan terminar con esta situación e dedicar o seu tempo e esforzo persoal a recuperar o sentimento de orgullo de lucenses que nunca debeu deixarse evaporar.

Convencido dos seus acertos, cos erros que todos cometemos, convencido da súa paixón por Lugo e das súas ganas por demostrar que outra forma mellor de xestionar a casa de todos os lucenses é posible, terán o meu apoio e o dunha ampla maioría de cidadáns.

Os que tiveron a oportunidade de continuar e culminar a transformación que Lugo experimentou na década dos anos 90 non o fixeron, ou non quixeron, especialmente neste últimos catro anos. Por estas e outras razóns o próximo día 26, cos nosos votos, chegou o momento de cambiar ás persoas que como única carta de presentación despois de catro anos o único que achegaron foi poñer catro letras na entrada de Lugo, catro letras en catro anos.

miércoles, 1 de mayo de 2019

Pasou o que pasou

Parece obligado utilizar este espacio, dada la coincidencia de la publicación con la reciente celebración de la pasada jornada electoral, para dar a conocer mi opinión sobre lo acontecido, lo contrario podría interpretarse como una intención por mi parte de mirar para otro lado o de esconderme en momentos tan delicados para la formación política a la que pertenezco.

El domingo 29 en Lugo, y también en el resto de España, las urnas se llenaron de papeletas con las preferencias políticas de los ciudadanos. Vaya de entrada mi satisfacción por ello, siempre he mantenido la opinión de llamar a participar. Mi felicitación a los ganadores y a sus representantes en las nuevas Cortes. 

Pero también del resultado electoral hay que realizar las correspondientes lecturas, ya que los análisis los dejo para los expertos en la materia.

Durante toda la campaña electoral fuimos muchos los que avisamos de las consecuencias de dividir el voto entre las tres opciones enmarcadas en el espectro de centro derecha. Los motivos no eran caprichosos, ya que los criterios de obtención de escaños establecidos en la Ley electoral sabemos que castigan esa dispersión y sus letales consecuencias. Y así pasó lo que pasó, que en nuestra provincia de Lugo unos 30.000 votos destinados a formaciones políticas de ese entorno directamente competidor con el Partido Popular nos restaron representación y no sirvieron para que esos partidos obtuvieran representantes en el Congreso al no alcanzar el porcentaje mínimo requerido. Lo que pasó en Lugo, extrapolado a otras provincias de España, contribuyó a la importante bajada de mi partido nivel nacional.

Seguramente esta no fue la única causa de la perdida de representación. Existieron mensajes del miedo intencionadamente lanzados desde otras formaciones que posiblemente calaron en parte del electorado. También errores propios de comunicación o de estrategia. Y como no, pocos apoyos desde los medios de comunicación en general, que en algunos casos parecían más bien altavoces de la política del gobierno y de sus mensajes electorales.

Todo ello no son excusas para justificar la derrota electoral, derrota contundente que exige respuestas de trabajo y análisis también rigurosos. Son algunas de las razones por las que las esperanzas de recuperar el gobierno y aplicar las políticas que ayuden a salir a España de la situación de inseguridad y parálisis que vive desde hace unos meses, tengan que esperar a mejor ocasión. Mientras tanto rigurosa oposición y velar porque esta provincia no quede al margen de los planes del Gobierno.

Como en 1986 cuando en el Parlamento de Galicia se produjeron acontecimientos insólitos en el intento de derrocar al presidente Albor por un grupo de conselleiros entre los que se encontraba Xosé Luis Barreiro, el desaparecido Iglesias Corral explicaba lo acontecido en su intervención parlamentaria diciendo: “Non insistan vostedes en buscar oscuras causas para explicar a situación política actual. Aquí pasou o que pasou”, pues aquí y ahora el pasado domingo, también “pasou o que pasou”.

Pasou o que pasou

Parece obrigado utilizar este espazo, dada a coincidencia da publicación coa recente celebración da pasada xornada electoral, para dar a coñecer a miña opinión sobre o acontecido, o contrario podería interpretarse como unha intención pola miña banda de mirar para outro lado ou de esconderme en momentos tan delicados para a formación política á que pertenzo.

O domingo 29 en Lugo, e tamén no resto de España, as urnas enchéronse de papeletas coas preferencias políticas dos cidadáns. Vaia de entrada a miña satisfacción por iso, sempre mantiven a opinión de chamar a participar. A miña felicitación aos gañadores e aos seus representantes nas novas Cortes. 

Pero tamén do resultado electoral hai que realizar as correspondentes lecturas, xa que as análises déixoos para os expertos na materia.

Durante toda a campaña electoral fomos moitos os que avisamos das consecuencias de dividir o voto entre as tres opcións enmarcadas no espectro de centro dereita. Os motivos non eran caprichosos, xa que os criterios de obtención de escanos establecidos na Lei electoral sabemos que castigan esa dispersión e as súas letais consecuencias. E así pasou o que pasou, que na nosa provincia de Lugo uns 30.000 votos destinados a formacións políticas desa contorna directamente competidora co Partido Popular restáronnos representación e non serviron para que eses partidos obtivesen representantes no Congreso ao non alcanzar a porcentaxe mínima requirida. O que pasou en Lugo, extrapolado a outras provincias de España, contribuíu á importante baixada do meu partido nivel nacional.

Seguramente esta non foi a única causa da perdida de representación. Existiron mensaxes do medo intencionadamente lanzados desde outras formacións que posiblemente calaron en parte do electorado. Tamén erros propios de comunicación ou de estratexia. E como non, poucos apoios desde os medios de comunicación en xeral, que nalgúns casos parecían máis ben altofalantes da política do goberno e das súas mensaxes electorais.

Todo iso non son escusas para xustificar a derrota electoral, derrota contundente que esixe respostas de traballo e análises tamén rigorosas. Son algunhas das razóns polas que as esperanzas de recuperar o goberno e aplicar as políticas que axuden a saír a España da situación de inseguridade e parálise que vive desde hai uns meses, teñan que esperar a mellor ocasión. Mentres tanto rigorosa oposición e velar porque esta provincia non quede á marxe dos plans do Goberno.

Como en 1986 cando no Parlamento de Galicia producíronse acontecementos insólitos no intento de derrocar ao presidente Albor por un grupo de conselleiros entre os que se atopaba Xosé Luís Barreiro, as desaparecido Igrexas Curral explicaba o acontecido na súa intervención parlamentaria dicindo: “Non insistan vostedes en buscar escuras causas para explicar a situación política actual. Aquí pasou ou que pasou”, pois aquí e agora o pasado domingo, tamén “pasou ou que pasou”.

miércoles, 17 de abril de 2019

Puestos a imaginar

Hace unos días en uno de los numerosos actos electorales que a diario se celebran a lo largo y ancho de nuestra geografía, hubo una frase que me quedó grabada y me ha dado pie para escribir estas líneas. Se trataba de las palabras que el presidente socialista Sánchez dirigía a sus seguidores al recordarles la cantidad de cosas que a su juicio había conseguido hacer con solamente 84 diputados y finalizaba haciéndoles esta pregunta: “¿os podéis imaginar lo que podríamos hacer con una mayoría?”. Seguramente él mismo contestó a su pregunta y recibió el aplauso de los asistentes.

De lo que estoy seguro es de que en el balance que presentó sobre sus logros con solo 84 diputados se olvidó deincluir algunas cosas, me las puedo imaginar.

Puestos a imaginar supongo que no les contó que mintió sobre su tesis doctoral, sobre la autoría de su libro, sobre los pactos ocultos con Torra, que se negó a aclarar en sede parlamentaria asuntos tan graves como los posibles indultos a los políticos catalanes que ahora están siendo juzgados, o sobre sus cesiones a las presiones independentistas de otros territorios.

Puestos a imaginar, y sin ser mal pensado, seguramente obvió contarles que desde que él gobierna se ha invertido la tendencia en el mercado laboral. Se están destruyendo puestos de trabajo que antes se creaban a mayor ritmo y ya alarman las cifras de disminución en los contratos indefinidos. Quizá también que ha conseguido disparar nuevamente el gasto de la administración, algo sin importancia porque como ellos dicen,el dinero público no es de nadie. También que ya son muchos los organismos los que advierten del frenazo en nuestra economía y de que se deben tomar medidas urgentes para evitar caer en una nueva crisis. Seguramente no le daría tiempo a hablar de estas cosas.

“¿Os podéis imaginar lo que podríamos hacer con una mayoría?”Puestos a imaginar, en primer lugar, que esa mayoría estaría formada por escaños procedentes además de las filas socialistas, por diputados de extrema izquierda de Podemos, independentistas catalanes o de otras comunidades en las que ya cobra protagonismo la palabra independencia o república, de diputados herederos de organizaciones etarras, en definitiva de una amalgama de ideologías que tienen en común pasarse por el forro la Constitución española y perseguir la desintegración de nuestro Estado. Suena fuerte pero más duro será si se llega a producir.

Puestos a imaginar,imagino que su posible gobierno tendrá a Pablo Iglesias y a otras figuras entre sus ministros, que aplicará una política económica consistente en subir impuestos, generar inseguridad económica y jurídica que alejará a los inversores,que disparará el gasto incrementando nuestro déficit e incumplirá los objetivos fijados por Bruselas. Consecuencia inmediata, incremento del paro y puesta en riesgo de todo el estado de bienestar, especialmente las pensiones y las prestaciones sanitarias o a la dependencia.

Puedo imaginarlo perfectamente, pero también que serán muchos los españoles los que lo imaginen y lo eviten con su voto.

Postos a imaxinar

Hai uns días nun dos numerosos actos electorais que a diario se celebran ao longo e ancho da nosa xeografía, houbo unha frase que me quedou gravada e deume pé para escribir estas liñas. Tratábase das palabras que o presidente socialista Sánchez dirixía aos seus seguidores ao lembrarlles a cantidade de cousas que ao seu xuízo conseguira facer con soamente 84 deputados e finalizaba facéndolles esta pregunta: “podédesvos imaxinar o que poderiamos facer cunha maioría?”. Seguramente el mesmo contestou á súa pregunta e recibiu o aplauso dos asistentes.

Do que estou seguro é de que no balance que presentou sobre os seus logros con só 84 deputados esqueceuse de incluír algunhas cousas, pódomas imaxinar.

Postos a imaxinar supoño que non lles contou que mentiu sobre a súa tese doutoral, sobre a autoría do seu libro, sobre os pactos ocultos con Torra, que se negou a aclarar en sede parlamentaria asuntos tan graves como os posibles indultos aos políticos cataláns que agora están a ser xulgados, ou sobre as súas cesións ás presións independentistas doutros territorios.

Postos a imaxinar, e sen ser mal pensado, seguramente obviou contarlles que desde que el goberna investiuse a tendencia no mercado laboral. Están a destruírse postos de traballo que antes se creaban a maior ritmo e xa alarman as cifras de diminución nos contratos indefinidos. Quizá tamén que conseguiu disparar novamente o gasto da administración, algo sen importancia porque como eles din,o diñeiro público non é de ninguén. Tamén que xa son moitos os organismos os que advirten da freada na nosa economía e de que se deben tomar medidas urxentes para evitar caer nunha nova crise. Seguramente non lle daría tempo a falar destas cousas.

“Podédesvos imaxinar o que poderiamos facer cunha maioría?” Postos a imaxinar, en primeiro lugar, que esa maioría estaría formada por escanos procedentes ademais das filas socialistas, por deputados de extrema esquerda de Podemos, independentistas cataláns ou doutras comunidades nas que xa cobra protagonismo a palabra independencia ou república, de deputados herdeiros de organizacións etarras, en definitiva dunha amálgama de ideoloxías que teñen en común pasarse polo forro a Constitución española e perseguir a desintegración do noso Estado. Soa forte pero máis duro será se chega a se producir.

Postos a imaxinar,imaxino que o seu posible goberno terá a Pablo Igrexas e a outras figuras entre os seus ministros, que aplicará unha política económica consistente en subir impostos, xerar inseguridade económica e xurídica que afastará aos investidores,que disparará o gasto incrementando o noso déficit e incumprirá os obxectivos fixados por Bruxelas. Consecuencia inmediata, incremento do paro e posta en risco de todo o estado de benestar, especialmente as pensións e as prestacións sanitarias ou á dependencia.

Podo imaxinalo perfectamente, pero tamén que serán moitos os españois os que o imaxinen e evíteno co seu voto.

miércoles, 3 de abril de 2019

Amnesia

Si en algo coinciden muchas de las encuestas que estos días se dan a conocer en relación a las intenciones de los españoles a la hora de depositar su voto en las próximas elecciones, es en que aproximadamente un 20% todavía está indeciso, no sabe a día de hoy a que partido votará.

Resulta difícil entender que con los acontecimientos que hemos vivido en los últimos meses y las experiencias no muy lejanas de las consecuencias de políticas similares que nos llevaron en 2008 a la grave crisis vivida en España, hoy las encuestas pronostiquen resultados favorables para quienes causaron tanto daño o que muchos españoles todavía no sepan a quien votar.

La amnesia se presenta en una persona cuando se comprueba que ha perdido o tiene debilitada la memoria, es decir que no es capaz de almacenar ni de recuperar información recibida anteriormente. Sin duda alguna ese 20% no padece amnesia pero sí es posible que necesiten que les ayudemos a recordar.

Convendría recordar algunos acontecimientos del 2008 y siguientes. Recordar cómo el entonces presidente Zapatero ocultó las claras señales de alarma de una crisis que estaba ya encima y que dejaría las secuelas por todos conocidas. En plena alarma se ocultó detrás de un Plan E con un gasto público disparatado. Ahora Sánchez lo emula con la misma estrategia y así, todos los viernes desde el Consejo de Ministros, aprueba gastos millonarios sin respaldo presupuestario y que pronto pulverizarán los limites exigidos por Bruselas para el déficit público.

También convendría recordar que aunque en estas semanas Sánchez se fotografíe delante de decenas de banderas de España y evite hablar de economía o de Cataluña, hasta hace muy poco él o su partido actuaban de manera bien diferente.

Recordemos cómo hace días la mano derecha de Sánchez en Cataluña admitía un horizonte viable con calendario incluido para la separación de Cataluña. También sus instrucciones a la abogacía del Estado para rebajar la acusación a los presos separatistas; sus guiños constantes para modificar la Constitución; su mirar para otro lado cuando tocaba defender al Rey de tantos desprecios para no incomodar a los que le apoyan; la ocultación de sus planes con Torra recogidos en el famoso documento de 21 puntos que incluía la exigencia de un mediador internacional; sus trabas para que el buque insignia de la Armada atracara en un puerto de la Comunidad Autónoma Vasca; sus constantes guiños y acercamientos hacia quienes pueden apoyarle, aunque sean promotores de intereses muy perjudiciales para el conjunto de nuestra nación; sus giros y contradicciones en política migratoria; tantas y tantas cosas que tendríamos que volver a recuperar de nuestra memoria.

Si no somos conscientes de lo que está en juego, todo esto y más volverá a ocurrir. Solo recuperando la memoria y reflexionando con sensibilidad colectiva nuestros próximos votos podremos impedirlo.

Las lamentaciones posteriores no tendrán valor porque aquí no hay hojas de reclamaciones, ni opción a devolver el producto y por lo tanto tampoco a cambiar la papeleta cuando conozcamos el resultado. Conseguir sacar a muchos de esta amnesia temporal será clave en el resultado.

Amnesia

Se en algo coinciden moitas das enquisas que estes días danse a coñecer en relación ás intencións dos españois á hora de depositar o seu voto nas próximas eleccións, é en que aproximadamente un 20% aínda está indeciso, non sabe a día de hoxe a que partido votará.

Resulta difícil entender que cos acontecementos que vivimos nos últimos meses e as experiencias non moi afastadas das consecuencias de políticas similares que nos levaron en 2008 á grave crise vivida en España, hoxe as enquisas prognostiquen resultados favorables para quen causou tanto dano ou que moitos españois aínda non saiban a quen votar.

A amnesia preséntase nunha persoa cando se comproba que perdeu ou ten debilitada a memoria, é dicir que non é capaz de almacenar nin de recuperar información recibida anteriormente. Sen ningunha dúbida ese 20% non padece amnesia pero si é posible que necesiten que lles axudemos a lembrar.

Conviría lembrar algúns acontecementos do 2008 e seguintes. Lembrar como o entón presidente Zapatero ocultou os claros sinais de alarma dunha crise que estaba xa encima e que deixaría as secuelas por todos coñecidas. En plena alarma ocultouse detrás dun Plan E cun gasto público disparatado. Agora Sánchez emúlao coa mesma estratexia e así, todos os venres desde o Consello de Ministros, aproba gastos millonarios sen respaldo orzamentario e que pronto pulverizarán limítelos esixidos por Bruxelas para o déficit público.

Tamén conviría lembrar que aínda que nestas semanas Sánchez fotográfese diante de decenas de bandeiras de España e evite falar de economía ou de Cataluña, ata fai moi pouco el ou o seu partido actuaban de maneira ben diferente.

Lembremos como hai días a man dereita de Sánchez en Cataluña admitía un horizonte viable con calendario incluído para a separación de Cataluña. Tamén as súas instrucións á avogacía do Estado para rebaixar a acusación aos presos separatistas; as súas chiscadelas constantes para modificar a Constitución; o seu mirar para outro lado cando tocaba defender ao Rey de tantos desprezos para non incomodar aos que lle apoian; a ocultación dos seus plans con Torra recolleitos no famoso documento de 21 puntos que incluía a esixencia dun mediador internacional; as súas trabas para que o buque insignia da Armada atracase nun porto da Comunidade Autónoma Vasca; as súas constantes chiscadelas e achegamentos cara a quen pode apoiarlle, aínda que sexan promotores de intereses moi prexudiciais para o conxunto da nosa nación; os seus xiros e contradicións en política migratoria; tantas e tantas cousas que teriamos que volver recuperar da nosa memoria.

Se non somos conscientes do que está en xogo, todo isto e máis volverá ocorrer. Só recuperando a memoria e reflexionando con sensibilidade colectiva os nosos próximos votos poderemos impedilo.

As lamentacións posteriores non terán valor porque aquí non hai follas de reclamacións, nin opción a devolver o produto e por tanto tampouco a cambiar a papeleta cando coñezamos o resultado. Conseguir sacar a moitos desta amnesia temporal será clave no resultado.

miércoles, 20 de marzo de 2019

Ceda el paso

Ya desde niños solemos aprender las señales de tráfico cuando, viajando con nuestros padres, preguntamos o jugamos a adivinarlas.Más adelante al sacar el carnet de conducir será el momento de memorizarlas. Recientemente han vuelto a mi memoria porque a alguien se le ocurrió cambiar las de 120 por 110 o las de 100 por 90, fueron las grandes aportaciones de algunos ministros. La última noticia relacionada con una señal de tráfico la pude leer hace pocos días y podría haber sido publicada en una web de noticias humorísticas mejor que en un periódico porque lo que decía es que en alguna localidad de Cataluña habían decidido sustituir las señales de STOP por otras con el texto“Pareu” (Parad).

En la vida, como en la carretera, hay señales que a modo de prohibiciones, sugerencias, limitaciones… que nos van acompañando en toda nuestra ruta desde que nacemos hasta que nos vamos definitivamente.

Primero en cada hogar, después en la escuela y posteriormente en la universidad de la vida, todos empezamos a asimilar lo que se puede y no se puede hacer, lo que es más recomendable para superar los obstáculos de nuestra particular ruta, las pautas para comportarse con respeto a los demás y de manera educada en la sociedad.

Empezamos a convivir con otros conductores que respetan las señales pero también nos encontraremos con quienes harán caso omiso a las mismas, que jugarán sucio o que solamente pensarán en ellos y en sus intereses personales, importándoles poco lo que ocurra a su alrededor. Así como en la carretera hay quien no se detiene a prestar auxilio a un accidentado, en la ruta de la vida los hay que despreciarán al necesitado o darán la espalda al amigo o a la familia.

En este símil que hago entre el tráfico de la vida y las señales que regulan las rutas en carretera, hay una señal a la que me quiero referir hoy de manera especial, la señal de “Ceda el paso”, que como su propio nombre indica nos obliga a dejar pasar a los que viene por una vía diferente. Se diferencia del stop en que no exige detenerse totalmente si no fuese necesario, ya que en la mayoría de las ocasiones es suficiente con reducir la velocidad.

En los caminos de la política esta señal no suele ser habitual y raramente se practica. A lo largo de mi vida, tanto en mi trayectoria personal como en la política, me enseñaron a saber dejar paso, a respetar los tiempos y a las personas.

Desde niño escuché los consejos que, mis padres primero y mi familia después, me fueron dando para respetar a los demás. Uno de los primeros ceda el paso que aprendí fue que, al atravesar una puerta por la que había que pasar de uno en uno, procurase siempre no ser yo el primero. Hay muchos ejemplos, cada uno que piense el primero que pase por su imaginación.

Como en la carretera, en la política hay que mirar al frente y trazarse objetivos en favor de la comunidad, pero también mirar por el retrovisor y ver lo que viene detrás, facilitando el adelantamiento cuando sea conveniente. 

Hoy vivo uno de esos momentos en mi vida política en los que he intuido desde hace algún tiempo que hay otros conductores en la misma carretera que vienen más deprisa, y piden paso, y por eso he querido, libremente y por mis convicciones personales, facilitarles el adelantamiento. Sin detenerme totalmente por ahora, reduzco la velocidad y hago caso a la señal, cedo el paso.

Ceda o paso

Xa desde nenos adoitamos aprender os sinais de tráfico cando, viaxando cos nosos pais, preguntamos ou xogamos a adiviñalas.Máis adiante ao sacar o carné de conducir será o momento de memorizalas. Recentemente volveron á miña memoria porque a alguén se lle ocorreu cambiar as de 120 por 110 ou as de 100 por 90, foron as grandes achegas dalgúns ministros. A última noticia relacionada cun sinal de tráfico púidena ler hai poucos días e podería ser publicada nunha web de noticias humorísticas mellor que nun xornal porque o que dicía é que nalgunha localidade de Cataluña decidiran substituír os sinais de STOP por outras co texto“ Pareu” (Parade).

Na vida, como na estrada, hai sinais que a modo de prohibicións, suxestións, limitacións… que nos van acompañando en toda a nosa ruta desde que nacemos ata que nos imos definitivamente.

Primeiro en cada fogar, despois na escola e posteriormente na universidade da vida, todos empezamos a asimilar o que se pode e non se pode facer, o que é máis recomendable para superar os obstáculos da nosa particular ruta, as pautas para comportarse con respecto aos demais e de maneira educada na sociedade.

Empezamos a convivir con outros condutores que respectan sinálelas pero tamén nos atoparemos con quen fará caso omiso ás mesmas, que xogarán sucio ou que soamente pensarán neles e nos seus intereses persoais, importándolles pouco o que ocorra ao seu ao redor. Así como na estrada hai quen non se detén a prestar auxilio a un accidentado, na ruta da vida hainos que desprezarán ao necesitado ou darán as costas ao amigo ou á familia.

Neste símil que fago entre o tráfico da vida e os sinais que regulan as rutas na estrada, hai un sinal á que me quero referir hoxe de maneira especial, o sinal de “Ceda o paso”, que como o seu propio nome indica obríganos a deixar pasar aos que vén por unha vía diferente. Diferénciase do stop en que non esixe deterse totalmente se non fose necesario, xa que na maioría das ocasións é suficiente con reducir a velocidade.

Nos camiños da política este sinal non adoita ser habitual e raramente practícase. Ao longo da miña vida, tanto na miña traxectoria persoal como na política, ensináronme a saber deixar paso, a respectar os tempos e ás persoas.

Desde neno escoitei os consellos que, os meus pais primeiro e a miña familia despois, foron dando para respectar aos demais. Un dos primeiros ceda o paso que aprendín foi que, ao atravesar unha porta pola que había que pasar dun nun, procurase sempre non ser eu o primeiro. Hai moitos exemplos, cada un que pense o primeiro que pase pola súa imaxinación.

Como na estrada, na política hai que mirar á fronte e trazarse obxectivos en favor da comunidade, pero tamén mirar polo retrovisor e ver o que vén detrás, facilitando o adiantamento cando sexa conveniente. 

Hoxe vivo un deses momentos na miña vida política nos que intuín desde hai algún tempo que hai outros condutores na mesma estrada que veñen máis rápido, e piden paso, e por iso quixen, libremente e polas miñas conviccións persoais, facilitarlles o adiantamento. Sen determe totalmente por agora, reduzo a velocidade e fago caso ao sinal, cedo o paso.

miércoles, 6 de marzo de 2019

Valió la pena

Cuando estas letras vean la luz el Congreso de los Diputados y el Senado llevarán unas horas disueltas y se habrán convocado las elecciones generales para el próximo día 28 de abril.

Termina precipitadamente la XII Legislatura, que arrancó el 19 de julio de 2016 y que ha dejado para la historia reciente de nuestra democracia páginas difíciles de olvidar. Desde su inicio, tras el fracaso para investir presidente del gobierno en la anterior y ser el propio Felipe VI quien, de manera insólita, tuvo que convocar las elecciones generales de junio de 2016, hasta la moción de censura presentada por Pedro Sánchez un año después de erigirse como nuevo líder de los socialistas, moción que prosperaría gracias al apoyo de partidos como Podemos, Esquerra Republicana de Cataluña, PNV o Bildu. En la Legislatura más breve de la democracia fueron excepcionales los acontecimientos acaecidos y muchas las emociones vividas.

La moción de censura al presidente Rajoy marcó el comienzo de los momentos más llamativos. Véanse la toma de posesión del gobierno de Cataluña y el levantamiento de la aplicación del artículo 155 en junio de 2018, el pacto entre Sánchez y el lehendakari para acercar presos etarras a las cárceles vascas, la elección de pablo Casado como nuevo presidente del PP, el inicio del largo periplo de viajes internacionales de Sánchez que todavía a día de hoy continúa, la firma entre éste y Pablo Iglesias de un acuerdo para aprobar los presupuestos de 2019 que después se rechazarían, el relevo en el gobierno de Andalucía tras 36 años del PSOE en el poder, los pactos al descubierto entre gobierno y Quim Torra, el comienzo del juicio al “procés” en el Tribunal Supremo, el rechazo a los Presupuestos de 2019 el pasado 13 de febrero y el anuncio de disolución de las Cortes el 15 de febrero son solo algunos ejemplos de los acontecimientos que en este periodo de tiempo España y los españoles hemos vivido.

En lo personal he de decirles que después de haber tenido el honor de ser representante de los lucenses y de los españoles en la sede donde reside la soberanía nacional desde hace casi 15 años, estos últimos años me han parecido los más crispados, los menos fructíferos y por ende los más negativos para el conjunto de los intereses de los españoles, piensen como piensen y vivan donde vivan. Desde el ya famoso “no es no” hasta el uso y abuso de medios públicos para cultivar una imagen narcisista y ególatra de un presidente de gobierno que sobrevive y actúa exclusivamente pensando en sus propios intereses personales, pocas cosas pueden calificarse de positivas.

Por finalizar en positivo termino con las mismas palabras con que lo hizo la presidenta del Congreso, Ana Pastor, el pasado jueves al termino del último Pleno y recordando las palabras de uno de los padres constituyentes al rememorar el proceso de elaboración de nuestra Carta Magna, “Pensando en aquellos días y en aquel trabajo de todos, con lo mejor que cada uno podía dar, se puede pensar sin temor a equivocarnos -a equivocarme- que valió la pena por ustedes, por España y por los españoles”.

Valeu a pena

Cando estas letras vexan a luz o Congreso dos Deputados e o Senado levarán unhas horas disoltas e convocáronse as eleccións xerais para o próximo día 28 de abril.

Termina precipitadamente a XII Lexislatura, que arrincou o 19 de xullo de 2016 e que deixou para a historia recente da nosa democracia páxinas difíciles de esquecer. Desde o seu inicio, tras o fracaso para investir presidente do goberno na anterior e ser o propio Felipe VI quen, de maneira insólita, tivo que convocar as eleccións xerais de xuño de 2016, ata a moción de censura presentada por Pedro Sánchez un ano despois de erixirse como novo líder dos socialistas, moción que prosperaría grazas ao apoio de partidos como Podemos, Esquerra Republicana de Cataluña, PNV ou Bildu. Na Lexislatura máis breve da democracia foron excepcionais os acontecementos acaecidos e moitas as emocións vividas.

A moción de censura ao presidente Rajoy marcou o comezo dos momentos máis rechamantes. Véxanse a toma de posesión do goberno de Cataluña e o levantamento da aplicación do artigo 155 en xuño de 2018, o pacto entre Sánchez e o lehendakari para achegar presos etarras aos cárceres vascos, a elección de Pablo Casado como novo presidente do PP, o inicio do longo periplo de viaxes internacionais de Sánchez que aínda a día de hoxe continúa, a firma entre este e Pablo Igrexas dun acordo para aprobar os orzamentos de 2019 que despois se rexeitarían, a substitución no goberno de Andalucía tras 36 anos do PSOE no poder, os pactos ao descuberto entre goberno e Quim Torra, o comezo do xuízo ao “procés” no Tribunal Supremo, o rexeitamento aos Orzamentos de 2019 o pasado 13 de febreiro e o anuncio de disolución das Cortes o 15 de febreiro son só algúns exemplos dos acontecementos que neste período de tempo España e os españois vivimos.

No persoal hei de dicirlles que despois de ter a honra de ser representante dos lucenses e dos españois na sede onde reside a soberanía nacional desde hai case 15 anos, estes últimos anos parecéronme os máis crispados, os menos frutíferos e polo tanto os máis negativos para o conxunto dos intereses dos españois, pensen como pensen e vivan onde vivan. Desde o xa famoso “non é non” ata o uso e abuso de medios públicos para cultivar unha imaxe narcisista e ególatra dun presidente de goberno que sobrevive e actúa exclusivamente pensando nos seus propios intereses persoais, poucas cousas poden cualificarse de positivas.

Por finalizar en positivo termino coas mesmas palabras con que o fixo a presidenta do Congreso, Ana Pastor, o pasado xoves ao termino do último Pleno e lembrando as palabras dun dos pais constituíntes ao rememorar o proceso de elaboración da nosa Carta Magna, “Pensando naqueles días e naquel traballo de todos, co mellor que cada un podía dar, pódese pensar sen temor a equivocarnos -a equivocarme- que valeu a pena por vostedes, por España e polos españois”.

miércoles, 20 de febrero de 2019

Pensando en él

Estos últimos días se han caracterizado por la incertidumbre y las especulaciones en torno a si finalmente Sánchez se decidiría a poner fin a su periplo por tierra, mar y sobre todo aire, que ya ha durado 8 meses. Diversas fechas se manejaban y como siempre y una vez más, la elegida ha sido el resultado de la estrategia que más convenía a su persona, no a su Partido o, lo que sería más razonable, al interés general de los españoles y al manejo de los dineros públicos, aplicando la tesis defendida por alguna ministra de que esos dineros “no son de nadie”.

El coste medio de la organización y celebración de un proceso electoral en España en los últimos años viene alcanzando la nada despreciable cifra de 130 millones de euros. De esa cifra unos 55 millones se destinan a pagar los gastos de personal de la Administración que interviene en el proceso y de los miembros de los operativos especiales de seguridad. Otros 50 millones se van en envíos electorales desde Correos. 13 millones en dispositivos de telecomunicaciones...

Es posible que para la mayoría de nosotros hablar de millones represente un ejercicio complicado a la hora de relativizar y acertar en la verdadera dimensión e importancia de esta cifra.

Trataré de ayudarles a entender a que equivaldría este gasto, que como explicaré después se podría evitar. Con esos 130 millones se podrían construir 52 Centros de Salud bien equipados; se podría costear el servicio telefónico del 016 de asesoramiento y ayuda contra el maltrato durante más de 144 años; se podrían pagar las nóminas de unos 3.000 policías municipales durante todo un año o la construcción de más de 150 guarderías o escuelas infantiles con capacidad para 100 niños cada una. Son solo algunos ejemplos. 

Este gasto sería evitable. Entre las elecciones que se han convocado para el 28 de abril y las que ya estaban fijadas desde hace años (europeas, municipales y autonómicas en algunas Comunidades Autónomas, a celebrar el 26 de mayo) median únicamente 28 días. Entonces ¿por qué no se celebran todas el mismo día? Nos ahorraríamos esa importante cantidad de dinero, además de evitar someter a los ciudadanos a dos campañas electorales consecutivas, comenzando la primera el viernes de Dolores coincidiendo con el inicio de la semana Santa, con una extensa e importante proyección en muchos pueblos y ciudades de España.

Las respuestas a estas preguntas son múltiples pero sencillas con un denominador común. Porque le conviene a él, a Pedro Sánchez.

Le conviene entre otras razones, porque podrá utilizar los resultados de muchos ayuntamientos para “cambiar cromos” y lograr los apoyos que necesite para ser investido presidente del gobierno a cambio de otorgar alcaldías y otras piezas mayores a quienes necesiten del apoyo de su Partido.

Estas y otras razones son las que espero que tengamos en cuenta muchos españoles cuando vayamos a depositar nuestras papeletas en la urnas, pero lo que espero y deseo es que cuando lo hagamos pensemos también en él y le demos la respuesta adecuada. No lo olvidemos, también nosotros podemos actuar pensando en él. 


Pensando nel

Estes últimos días caracterizáronse pola incerteza e as especulacións ao redor de se finalmente Sánchez decidiríase a poñer fin ao seu periplo por terra, mar e sobre todo aire, que xa durou 8 meses. Diversas datas manexábanse e como sempre e unha vez máis, a elixida foi o resultado da estratexia que máis conviña á súa persoa, non ao seu Partido ou, o que sería máis razoable, ao interese xeral dos españois e ao manexo dos diñeiros públicos, aplicando a tese defendida por algunha ministra de que eses diñeiros “non son de ninguén”.

O custo medio da organización e celebración dun proceso electoral en España nos últimos anos vén alcanzando a nada despreciable cifra de 130 millóns de euros. Desa cifra uns 55 millóns destínanse a pagar os gastos de persoal da Administración que intervén no proceso e dos membros dos operativos especiais de seguridade. Outros 50 millóns vanse en envíos electorais desde Correos. 13 millóns en dispositivos de telecomunicacións...

É posible que para a maioría de nós falar de millóns represente un exercicio complicado á hora de relativizar e acertar na verdadeira dimensión e importancia desta cifra.

Tratarei de axudarlles a entender a que equivalería este gasto, que como explicarei despois poderíase evitar. Con eses 130 millóns poderíanse construír 52 Centros de Saúde ben equipados; poderíase custear o servizo telefónico do 016 de asesoramento e axuda contra os malos tratos durante máis de 144 anos; poderíanse pagar as nóminas duns 3.000 policías municipais durante todo un ano ou a construción de máis de 150 garderías ou escolas infantís con capacidade para 100 nenos cada unha. Son só algúns exemplos. 

Este gasto sería evitable. Entre as eleccións que se convocaron para o 28 de abril e as que xa estaban fixadas desde hai anos (europeas, municipais e autonómicas nalgunhas Comunidades Autónomas, a celebrar o 26 de maio) median unicamente 28 días. Entón por que non se celebran todas o mesmo día? Aforrariámonos/Aforrariámosnos esa importante cantidade de diñeiro, ademais de evitar someter aos cidadáns a dúas campañas electorais consecutivas, comezando a primeira o venres de Dores coincidindo co inicio da semana Santa, cunha extensa e importante proxección en moitos pobos e cidades de España.

As respostas a estas preguntas son múltiples pero sinxelas cun denominador común. Porque lle convén a el, a Pedro Sánchez.

Convenlle entre outras razóns, porque poderá utilizar os resultados de moitos concellos para “cambiar cromos” e lograr os apoios que necesite para ser investido presidente do goberno a cambio de outorgar alcaldías e outras pezas maiores a quen necesite do apoio do seu Partido.

Estas e outras razóns son as que espero que teñamos en conta moitos españois cando vaiamos depositar as nosas papeletas na urnas, pero o que espero e desexo é que cando o fagamos pensemos tamén nel e deámoslle a resposta adecuada. Non o esquezamos, tamén nós podemos actuar pensando nel.

miércoles, 6 de febrero de 2019

Que no salgan con dos

El pasado sábado estuve en Santiago en el acto de presentación de los 313 candidatos de mi Partido a las alcaldías de todos los ayuntamientos de Galicia. La importancia del evento no residía tanto en la fuerza que representa el número, sino en lo que cada uno de ellos representa. Tampoco en los intervinientes, porque los verdaderos protagonistas estaban sentados entre el público y a ellos dedico estas líneas.

Cuando una persona decide dar el paso de salir del anonimato y vestir la camiseta de un partido político para tratar de defender a sus vecinos y lograr lo mejor para su pueblo o ciudad está siendo una persona muy generosa, porque a partir de ese instante sus prioridades ya no serán las personales, sino las de sus vecinos. 

No son estos momentos fáciles para la política ni la vida pública, aunque posiblemente nunca lo fueron, pero entre todas estas personas encontramos también renuncias para dejar paso a relevos no siempre fáciles. También personas que ganaron las elecciones en anteriores comicios pero a los que les faltaron un puñado de votos para tener una mayoría suficiente para no depender de otras fuerzas.

Pude ver a jóvenes que con veintidós años quieren ser el alcalde de su pueblo sentados al lado de otros que llevan cuarenta contando con la confianza inalterada de sus paisanos. En común tienen que no son personas intransigentes, no son intolerantes, no imponen sus ideas, solamente convencen a sus vecinos con su ejemplo y compromiso diario. 

Son candidatos que pisan el terreno, que lo conocen bien, que saben escuchar a sus vecinos y pelean por conseguir los recursos, siempre escasos, que palien sus problemas. Problemas que no son solamente de infraestructuras, porque hoy es más importante escuchar y apoyar en las dificultades que muchos atraviesan.

Los vecinos esperan de sus futuros representantes municipales a personas que sepan hacer funcionar la maquinaria municipal, en muchos sitios paralizada, y que no vengan a los ayuntamientos a crear nuevos problemas sino a resolver los que ya tienen, que sean moderadas pero que a la vez tengan la determinación de defender con argumentos los intereses de todos a los que representan.

En mi experiencia vital figuran diez años de trabajo en un Ayuntamiento, el de Lugo. Estuve como concejal en el gobierno y en la oposición, también como alcalde de todos mis vecinos. 

Cuando en1995 realizaba una de las campañas electorales coincidí con un gran compañero, Gregorio Ordoñez, también como yo concejal y candidato a la alcaldía, en su caso la de San Sebastián. Una de las veces que estuvimos juntos, poco antes de ser asesinado por los criminales de ETA, me dijo algo que nunca olvidé y que repetí en muchas ocasiones. Hoy lo vuelvo a hacer. Gregorio decía que cuando un vecino entra en un ayuntamiento lo hace porque tiene un problema que resolver, y que los alcaldes tienen que lograr que ese vecino que entra con un problema no salga con dos.

Queridos alcaldes y candidatos a ostentar esa responsabilidad, permitidme que esto mismo sea lo que hoy yo os pida con mayor fuerza: que vuestros vecinos cuando acudan al ayuntamiento con un problema, no salgan con dos

Que non saian con dous

O pasado sábado estiven en Santiago no acto de presentación dos 313 candidatos do meu Partido ás alcaldías de todos os concellos de Galicia. A importancia do evento non residía tanto na forza que representa o número, senón no que cada un deles representa. Tampouco nos intervenientes, porque os verdadeiros protagonistas estaban sentados entre o público e a eles dedico estas liñas.

Cando unha persoa decide dar o paso de saír do anonimato e vestir a camiseta dun partido político para tratar de defender aos seus veciños e lograr o mellor para o seu pobo ou cidade está a ser unha persoa moi xenerosa, porque a partir dese instante as súas prioridades xa non serán as persoais, senón as dos seus veciños. 

Non son estes momentos fáciles para a política nin a vida pública, aínda que posiblemente nunca o foron, pero entre todas estas persoas atopamos tamén renuncias para deixar paso a substitucións non sempre fáciles. Tamén persoas que gañaron as eleccións en anteriores comicios pero aos que lles faltaron un puñado de votos para ter unha maioría suficiente para non depender doutras forzas.

Puiden ver a mozos que con vinte e dous anos queren ser o alcalde do seu pobo sentados á beira doutros que levan corenta contando coa confianza inalterada dos seus paisanos. En común teñen que non son persoas intransixentes, non son intolerantes, non impoñen as súas ideas, soamente convencen aos seus veciños co seu exemplo e compromiso diario. 

Son candidatos que pisan o terreo, que o coñecen ben, que saben escoitar aos seus veciños e pelexan por conseguir os recursos, sempre escasos, que palien os seus problemas. Problemas que non son soamente de infraestruturas, porque hoxe é máis importante escoitar e apoiar nas dificultades que moitos atravesan.

Os veciños esperan dos seus futuros representantes municipais a persoas que saiban facer funcionar a maquinaria municipal, en moitos sitios paralizada, e que non veñan aos concellos para crear novos problemas senón a resolver os que xa teñen, que sexan moderadas pero que á vez teñan a determinación de defender con argumentos os intereses de todos aos que representan.

Na miña experiencia vital figuran dez anos de traballo nun Concello, o de Lugo. Estiven como concelleiro no goberno e na oposición, tamén como alcalde de todos os meus veciños. 

Cando en1995 realizaba unha das campañas electorais coincidín cun gran compañeiro, Gregorio Ordoñez, tamén como eu concelleiro e candidato á alcaldía, no seu caso a de San Sebastián. Unha das veces que estivemos xuntos, pouco antes de ser asasinado polos criminais de ETA, díxome algo que nunca esquecín e que repetín en moitas ocasións. Hoxe vólvoo a facer. Gregorio dicía que cando un veciño entra nun concello faio porque ten un problema que resolver, e que os alcaldes teñen que lograr que ese veciño que entra cun problema non salga con dous.

Queridos alcaldes e candidatos a ostentar esa responsabilidade, permitídeme que isto mesmo sexa o que hoxe eu pídavos con maior forza: que os vosos veciños cando acudan ao concello cun problema, non saian con dous

miércoles, 23 de enero de 2019

¿Hasta cuándo?

Hace tiempo que no he dedicado este espacio a escribir sobre Lugo. He de reconocer que es una decisión personal que en ocasiones me cuesta respetar. Hoy es una de ellas.

Que dando un paseo por sus calles la visión de locales que hasta hace poco daban vida a alguna actividad económica y ahora reclaman su alquiler o su compra, es algo que no se escapa a nadie. ¿Hasta cuándo esta sangría?

Que dando un paseo por el adarve de la muralla la visión a izquierda y derecha del monumento sigue mostrando abandono y escasos avances en la rehabilitación y conservación de cuanto la vista alcanza, tampoco creo que sea una afirmación que puede sorprender. ¿Hasta cuándo tanta indiferencia?

Que el caos y la desorganización imperan en la organización de los departamentos administrativos de la Casa Consistorial no es una observación personal, son las noticias más reiteradas en los medios de comunicación locales y en ocasiones nacionales. La policía municipal sigue sin jefe y parece que nadie está interesado o no sabe cómo ponerse a la tarea de alcanzar su paz interior y mejorar su eficacia en la calle. ¿Hasta cuándo esta parálisis?

Que el patrimonio municipal, es decir el que pertenece a todos los lucenses, está abandonado en una gran parte, que su inventario permanece sin actualización desde hace años, y, según las noticias, bienes valorados en 11 millones de euros están en total abandono. El cuartel de San Fernando o la Fábrica de la Luz, son solo dos ejemplos de bienes lucenses que parecen no tener dueño, mientras ustedes y yo sabemos que por lo que tenemos debemos pagar entre otros impuestos municipales el IBI o vado del garaje, además de estar obligados por las ordenanzas municipales a mantener en buen estado las fachadas de los inmuebles, esas que en los bienes municipales presentan malezas o un estado ruinoso. ¿Hasta cuándo tanto agravio e irresponsabilidad?

Que la falta de ideas, proyectos y propuestas viables de futuro se vea sustituida a diario por pequeñas obras sin ambición de ciudad, denota esa falta de ilusión del gobierno municipal que poco a poco parece contagiarse a gran parte de la sociedad. Grandes letras en la entrada a Lugo a modo de bienvenida parece la última aspiración para mejorar nuestra bimilenaria ciudad. Cuatro letras. ¿Hasta cuándo este vacío de liderazgo?

La falta de energías en el cuerpo conlleva a su paralización, la de combustibles a la parada de los motores, la de viento a la inacción de los molinos, la de caudal en los ríos a la muerte de los peces, la falta de lluvias a las restricciones en el consumo de agua y a la desertización de los campos… En las ciudades la falta de iniciativas públicas y privadas conlleva la pérdida de oportunidades, su retroceso frente a las que sí siguen creciendo y ganado población. 

La falta de ilusión colectiva conlleva a la pérdida del orgullo ciudadano por sus señas de identidad. ¿Cuánto tiempo más cabe esperar para revertir este rumbo? Me pregunto, ¿hasta cuándo hay que esperar?

Ata cando?


Hai tempo que non dediquei este espazo para escribir sobre Lugo. Hei de recoñecer que é unha decisión persoal que en ocasións cústame respectar. Hoxe é unha delas.

Que dando un paseo polas súas rúas a visión de locais que ata hai pouco daban vida a algunha actividade económica e agora reclaman o seu aluguer ou a súa compra, é algo que non se escapa a ninguén. Ata cando esta sangría?

Que dando un paseo polo adarve da muralla a visión a esquerda e dereita do monumento segue mostrando abandono e escasos avances na rehabilitación e conservación de canto a vista alcanza, tampouco creo que sexa unha afirmación que pode sorprender. Ata cando tanta indiferenza?

Que o caos e a desorganización imperan na organización dos departamentos administrativos da Casa Consistorial non é unha observación persoal, son as noticias máis reiteradas nos medios de comunicación locais e en ocasións nacionais. A policía municipal segue sen xefe e parece que ninguén está interesado ou non sabe como poñerse á tarefa de alcanzar a súa paz interior e mellorar a súa eficacia na rúa. Ata cando esta parálise?

Que o patrimonio municipal, é dicir o que pertence a todos os lucenses, está abandonado nunha gran parte, que o seu inventario permanece sen actualización desde hai anos, e, segundo as noticias, bens valorados en 11 millóns de euros están en total abandono. O cuartel de San Fernando ou a Fábrica da Luz, son só dous exemplos de bens lucenses que parecen non ter dono, mentres vostedes e eu sabemos que polo que temos debemos pagar entre outros impostos municipais o IBI ou vao do garaxe, ademais de estar obrigados polas ordenanzas municipais a manter en bo estado as fachadas dos inmobles, esas que nos bens municipais presentan malezas ou un estado ruinoso. Ata cando tanto agravio e irresponsabilidade?

Que a falta de ideas, proxectos e propostas viables de futuro véxase substituída a diario por pequenas obras sen ambición de cidade, denota esa falta de ilusión do goberno municipal que aos poucos parece contaxiarse a gran parte da sociedade. Grandes letras na entrada a Lugo a modo de benvida parece a última aspiración para mellorar a nosa bimilenaria cidade. Catro letras. Ata cando este baleiro de liderado?

A falta de enerxías no corpo comporta á súa paralización, a de combustibles á parada dos motores, a de vento á inacción dos muíños, a de caudal nos ríos á morte dos peixes, a falta de choivas ás restricións no consumo de auga e á desertización dos campos… Nas cidades a falta de iniciativas públicas e privadas comporta a perda de oportunidades, o seu retroceso fronte ás que si seguen crecendo e gañado poboación. 

A falta de ilusión colectiva comporta á perda do orgullo cidadán polos seus acenos de identidade. Canto tempo máis cabe esperar para reverter este rumbo? Pregúntome, ata cando hai que esperar?

miércoles, 9 de enero de 2019

Propósitos

Acaba de comenzar un nuevo año y estamos en días de nuevos propósitos para cumplir durante el año. Los más generalizados: ir al gimnasio, apuntarse a clases de idiomas, comenzar una dieta sana, perder kilos, ordenar la casa, dejar de fumar, ahorrar... Listas con cosas con las que nos proponemos cada comienzo de año ser más felices. Listas que un alto porcentaje de personas irán reduciendo con el paso de los meses y que ya en febrero sufrirá las primeras bajas, en ocasiones por ponernos el listón muy alto o bien por falta de constancia.

La recomendación de los expertos, como en otros aspectos de la vida, se basa en no abarcar más de lo que podemos acometer. Mejor pocos propósitos y llevarlos a buen fin que una larga lista que acabará siendo de fracasos. Seamos realistas, concretemos al máximo nuestros retos y dejemos de lado todo lo que no sea tangible y no esté en nuestras manos cumplir.

Todos queremos ser más felices, mejores personas y un largo etcétera de abstracciones que planteadas como tales propósitos son fracasos antes de empezar. Por vivir en Lugo y tener todos los días delante de nuestras narices impresionantes vestigios con más de 2.000 años de antigüedad puede que nuestros propósitos se acerquen a los de aquellos romanos que tenían otro tipo de metas al comenzar cada año: pedir perdón a sus enemigos, que trasladado a nuestros tiempos actuales sería algo así como empezar el año siendo buenas personas.

Hasta aquí lo que como personas y cada uno bajo sus circunstancias y situaciones personales quiera y pueda hacer, pero y como sociedad, de forma colectiva, ¿qué propósitos nos podrían beneficiar más? ¿qué y quiénes pueden mejorar nuestras vidas? Son muchas las variables, pero como persona que participa activamente en la vida política, consciente de la importancia de cada una de las decisiones que toma un gobierno o un Parlamento y de su repercusión en los ciudadanos me atreveré a proponer dos únicos propósitos que quisiera ver puestos en práctica en 2019.

El primero, una mayor y mejor capacidad de dialogo entre el conjunto de las fuerzas políticas. Verdadera voluntad de sentarse en una mesa para buscar acuerdos pensando en el interés general y no exclusivamente en el rédito electoral.

El segundo, que en todos los planteamientos, vengan del gobierno o de la oposición, lo que impere sea la cordura. Cordura viene de cuerdo, que nuestro diccionario define como prudencia, sensatez o buen juicio. 

Mayor capacidad de dialogo y cordura, dos propósitos aparentemente obvios que todos los partidos y gobernantes deberían fijarse como prioritarios e irrenunciables en su lista para cumplir desde ahora hasta el próximo 31 de diciembre.


Propósitos

Acaba de comezar un novo ano e estamos en días de novos propósitos para cumprir durante o ano. Os máis xeneralizados: ir ao ximnasio, apuntarse a clases de idiomas, comezar unha dieta sa, perder quilos, ordenar a casa, deixar de fumar, aforrar... Listas con cousas coas que nos propoñemos cada comezo de ano ser máis felices. Listas que unha alta porcentaxe de persoas irán reducindo co paso dos meses e que xa en febreiro sufrirá as primeiras baixas, en ocasións por poñernos o listón moi alto ou ben por falta de constancia.

A recomendación dos expertos, como noutros aspectos da vida, baséase en non abarcar máis do que podemos acometer. Mellor poucos propósitos e levalos a bo fin que unha longa lista que acabará sendo de fracasos. Sexamos realistas, concretemos ao máximo os nosos retos e deixemos de lado todo o que non sexa tanxible e non estea nas nosas mans cumprir.

Todos queremos ser máis felices, mellores persoas e un longo etcétera de abstraccións que expostas como tales propósitos son fracasos antes de empezar. Por vivir en Lugo e ter todos os días diante dos nosos narices impresionantes vestixios con máis de 2.000 anos de antigüidade poida que os nosos propósitos achéguense aos daqueles romanos que tiñan outro tipo de metas ao comezar cada ano: pedir perdón aos seus inimigos, que trasladado aos nosos tempos actuais sería algo así como empezar o ano sendo boas persoas.

Ata aquí o que como persoas e cada un baixo as súas circunstancias e situacións persoais queira e poida facer, pero e como sociedade, de forma colectiva, que propósitos poderíannos beneficiar máis? que e quen poden mellorar as nosas vidas? Son moitas as variables, pero como persoa que participa activamente na vida política, consciente da importancia de cada unha das decisións que toma un goberno ou un Parlamento e da súa repercusión nos cidadáns atrevereime a propoñer dous únicos propósitos que quixese ver postos en práctica en 2019.

O primeiro, unha maior e mellor capacidade de dialogo entre o conxunto das forzas políticas. Verdadeira vontade de sentar nunha mesa para buscar acordos pensando no interese xeral e non exclusivamente no rédito electoral.

O segundo, que en todas as formulacións, veñan do goberno ou da oposición, o que impere sexa a cordura. Cordura vén de cordo, que o noso dicionario define como prudencia, sensatez ou bo xuízo. 

Maior capacidade de dialogo e cordura, dous propósitos aparentemente obvios que todos os partidos e gobernantes deberían fixarse como prioritarios e irrenunciables na súa lista para cumprir desde agora ata o próximo 31 de decembro.