miércoles, 16 de octubre de 2019

¿Alguien da menos?

Resulta inevitable en estos días de claro clima electoral valorar algunas de las propuestas que empiezan a escucharse por boca de algunos ¿lideres? empeñados en cautivar al personal a base de grandes señuelos o, más bien, de caramelos envenenados.

El recién llegado a la competición, Errejón, desde su nueva plataforma verde, que evidentemente no titula con la palabra España - que ahora muchos manosean- sino con la de País, nos dice que hay que rebajar la edad de votación a los 16, trabajar un día menos a la semana pero seguir cobrando lo mismo, o suprimir viajes en avión porque contaminan mucho.

Propone rebajar a 16 años la edad de votación en momentos en que los expertos advierten de una mayor tardanza de los jóvenes a la hora de madurar e independizarse de sus padres. Defiende trabajar 4 en lugar de 5 días a la semana pero sin que ello suponga reducir el salario, es decir, reducir la competitividad y rentabilidad de todas las actividades empresariales y económicas, lo que tiene su traducción inmediata en el cierre de más empresas y en la pérdida de miles de empleos. Curiosamente a esto ellos le llaman empleo “sostenible”.

Proponen volar menos y coger más el tren para evitar contaminar. ¿A estos chicos quiénes les asesoran? Si quieren dejamos también los coches aparcados y pedaleamos de Lugo a Madrid. Está bien proteger nuestro medio natural pero sin ser más papistas que el papa. Las transiciones ecológicas hay que hacerlas de manera progresiva, que no es lo mismo que progresista, evitando como en el caso de Endesa en As Pontes un cierre y la pérdida de miles de trabajos.

Otro actor principal que ya lleva tiempo en esta guerra de propuestas disparatadas, Sánchez, nos propone reducir las jornadas de trabajo en el campo para tener derecho a cobrar el ya famoso PER. No creo necesario hacer más comentarios.

Subir las pensiones con el IPC, reducir el 75% las listas de espera de la dependencia, volver a subir el salario mínimo... Todo esto supone caminar en la dirección del incremento del gasto público, del todo gratis con el mínimo esfuerzo y que lo paguen los que vengan detrás que yo ya me habré marchado ¿Les suena?

Los síntomas empiezan a ser cada día más claros, la economía se enfría, los índices de confianza empresariales y de los consumidores siguen bajando. El panorama internacional no está para tranquilizarse entre el Brexit y las guerras de aranceles... Y en medio de este ambiente aquí nos proponen irnos de fiesta.

España es la cuarta economía de la Unión Europea, pero en lugar de pelearla y mejorarla, nos quieren entretener recuperando para nuestra ya maltrecha memoria histórica acontecimientos de hace 44 años. Lástima de no hacerle caso a Unamuno cuando decía “Deberíamos ser los padres de nuestro futuro en lugar de los descendientes de nuestro pasado”.

Sánchez y sus imitadores han entrado en una subasta a la baja de propuestas para España o para el País, como cada uno quiera llamarla según convenga. Más servicios, más prestaciones con menos impuestos, más salarios con menos jornadas trabajadas, más derechos con menos obligaciones ¿Alguien da menos? 

Alguén dá menos?

Resulta inevitable nestes días de claro clima electoral valorar algunhas das propostas que empezan a escoitarse por boca dalgúns lideres? empeñados en cativar ao persoal a base de grandes reclamos ou, máis ben, de caramelos envelenados.

O recentemente chegado á competición, Errejón, desde a súa nova plataforma verde, que evidentemente non titula coa palabra España - que agora moitos manosean- senón coa de País, dinos que hai que rebaixar a idade de votación aos 16, traballar un día menos á semana pero seguir cobrando o mesmo, ou suprimir viaxes en avión porque contaminan moito.

Propón rebaixar a 16 anos a idade de votación en momentos en que os expertos advirten dunha maior tardanza dos mozos á hora de madurar e independizarse dos seus pais. Defende traballar 4 en lugar de 5 días á semana pero sen que iso supoña reducir o salario, é dicir, reducir a competitividade e rendibilidade de todas as actividades empresariais e económicas, o que ten a súa tradución inmediata no peche de máis empresas e na perda de miles de empregos. Curiosamente a isto eles chámanlle emprego “sustentable”.

Propoñen voar menos e coller máis o tren para evitar contaminar. A estes mozos quen lles asesora? Se queren deixamos tamén os coches aparcados e pedaleamos de Lugo a Madrid. Está ben protexer o noso medio natural pero sen ser máis papistas que o papa. As transicións ecolóxicas hai que facelas de maneira progresiva, que non é o mesmo que progresista, evitando como no caso de Endesa nas Pontes un peche e a perda de miles de traballos.

Outro actor principal que xa leva tempo nesta guerra de propostas disparatadas, Sánchez, proponnos reducir as xornadas de traballo no campo para ter dereito a cobrar o xa famoso PER. Non creo necesario facer máis comentarios.

Subir as pensións co IPC, reducir o 75% as listas de espera da dependencia, volver subir o salario mínimo... Todo isto supón camiñar na dirección do incremento do gasto público, do todo gratis co mínimo esforzo e que o paguen os que veñan detrás que eu xa me marcharei Sóalles?

Os síntomas empezan a ser cada día máis claros, a economía arrefríase, os índices de confianza empresariais e dos consumidores seguen baixando. O panorama internacional non está para tranquilizarse entre o Brexit e as guerras de aranceis... E no medio deste ambiente aquí propóñennos irnos de festa.

España é a cuarta economía da Unión Europea, pero en lugar de pelexala e mellorala, quérennos entreter recuperando para nosa xa maltreita memoria histórica acontecementos de hai 44 anos. Mágoa de non facerlle caso a Unamuno cando dicía “Deberiamos ser os pais do noso futuro en lugar dos descendentes do noso pasado”.

Sánchez e os seus imitadores entraron nunha poxa á baixa de propostas para España ou para o País, como cada un queira chamala segundo conveña. Máis servizos, máis prestacións con menos impostos, máis salarios con menos xornadas traballadas, máis dereitos con menos obrigacións Alguén dá menos?

miércoles, 2 de octubre de 2019

Los árboles y el bosque

Es muy normal que los problemas que más escuecen en la vida diaria tengan que ver con lo cercano o inmediato a nuestro domicilio o lugar de trabajo. 

Estos días la mayoría de los medios de comunicación y por ende la mayoría de los mortales lucenses debatimos y opinamos sobre si está bien o mal trasladar una estación de autobuses, magníficamente situada, a una mayor distancia, y añadiría profundidad, del casco histórico. Si quien tiene que remediar este dislate no lo remedia, pronto el debate será ya definitivamente estéril.

Mientras, nos distraen con dibujos - el papel lo aguanta todo - de lo bonito que quedará el espacio que ocupa actualmente la estación, convirtiéndola en una gran plaza en un lugar que, para aquellos que todavía no se han percatado de nuestra climatología, es muy ventoso y en verano un solárium. Lo triste es que algunos lo ven bien porque dicen que traerá actividad a la zona. De locos.

También nos entretenemos a ratos intentando que las autoridades municipales no escojan la vía mas fácil para solucionar cualquier conflicto. Me estoy refiriendo a querer cerrar un aparcamiento de casi 400 plazas en el centro de Lugo antes de utilizar todos los mecanismos que le otorga la ley para dar solución a la falta de licencia. 

Estos y algunos más que ya no me caben son ejemplos de los árboles que tenemos delante de nuestros ojos y que por su cercanía nos impiden ver con una mínima claridad el bosque. Un bosque provincial donde las sombras ocupan mucho mayor espacio que la claridad, un bosque cuyo futuro está claramente amenazado por la acción de algunos responsables irresponsables que, por acción u omisión, hacen más daño que las llamas de un incendio.

Solo dos ejemplos de este magnifico bosque a punto de extinguirse: Alcoa en la Mariña y Endesa en As Pontes. Dos motores capaces de alimentar la vida diaria de miles de familias de A Mariña y la Terra Chá solamente en nuestra provincia, pero también la comarca de Ferrol Terra o en la de A Coruña. Dos grandes industrias, las más grandes y de mayor impacto económico provincial, que pueden desaparecer de la noche a la mañana si el Gobierno de España no adopta urgentemente las medidas que desde hace tiempo debió adoptar y que solamente están en sus manos.

Las industrias ya tomaron las medidas que estaban bajo su responsabilidad, y así Endesa en As Pontes invirtió más de 200 millones de euros en los últimos años para cumplir con la normativa europea en lo que a emisiones se refiere. En Alcoa llevan meses esperando un Real Decreto que ponga negro sobre blanco el precio de la energía eléctrica, principal escollo para hacer rentable esta planta.

El cierre de estas dos industrias acarreará en pocos días el incendio de todo el bosque. Lo diré sin retorica: su cierre desencadenará la desaparición inmediata de cientos de empresas auxiliares, la pérdida de miles de puestos de trabajo, y con ello la muerte de muchos pequeños negocios como talleres, bares o comercios no solamente en esas comarcas sino, y esto es lo que reviste mayor gravedad, la muerte de nuestra provincia.

Que los arboles no nos impidan ver el bosque porque las llamas ya están aquí.

As árbores e o bosque

É moi normal que os problemas que máis molestan na vida diaria teñan que ver co próximo ou inmediato ao noso domicilio ou lugar de traballo. 

Estes días a maioría dos medios de comunicación e polo tanto a maioría dos mortais lucenses debatemos e opinamos sobre se está ben ou mal trasladar unha estación de autobuses, magníficamente situada, a unha maior distancia, e engadiría profundidade, do centro histórico. Se quen ten que remediar este dislate non o remedia, pronto o debate será xa definitivamente estéril.

Mentres, distráennos con debuxos - o papel aguántao todo - do bonito que quedará o espazo que ocupa actualmente a estación, converténdoa nunha gran praza nun lugar que, para aqueles que aínda non se decataron da nosa climatoloxía, é moi ventoso e no verán un solárium. O triste é que algúns o ven ben porque din que traerá actividade á zona. De tolos.

Tamén nos entretemos a intres tentando que as autoridades municipais non escollan a vía mais fácil para solucionar calquera conflito. Estou a referirme a querer pechar un aparcamento de case 400 prazas no centro de Lugo antes de utilizar todos os mecanismos que lle outorga a lei para dar solución á falta de licenza. 

Estes e algúns máis que xa non me caben son exemplos das árbores que temos diante dos nosos ollos e que pola súa proximidade impídennos ver cunha mínima claridade o bosque. Un bosque provincial onde as sombras ocupan moito maior espazo que a claridade, un bosque cuxo futuro está claramente ameazado pola acción dalgúns responsables irresponsables que, por acción ou omisión, fan máis dano que as chamas dun incendio.

Só dous exemplos deste magnifico bosque a piques de extinguirse: Alcoa na Mariña e Endesa nas Pontes. Dous motores capaces de alimentar a vida diaria de miles de familias da Mariña e a Terra Chá soamente na nosa provincia, pero tamén a comarca de Ferrol Terra ou na da Coruña. Dúas grandes industrias, as máis grandes e de maior impacto económico provincial, que poden desaparecer da noite para a mañá se o Goberno de España non adopta urxentemente as medidas que desde hai tempo debeu adoptar e que soamente están nas súas mans.

As industrias xa tomaron as medidas que estaban baixo a súa responsabilidade, e así Endesa nas Pontes investiu máis de 200 millóns de euros nos últimos anos para cumprir coa normativa europea no que a emisións refírese. En Alcoa levan meses esperando un Real Decreto que poña negro sobre branco o prezo da enerxía eléctrica, principal escollo para facer rendible esta planta.

O peche destas dúas industrias carrexará en poucos días o incendio de todo o bosque. Direino sen retorica: o seu peche desencadeará a desaparición inmediata de centos de empresas auxiliares, a perda de miles de postos de traballo, e con iso a morte de moitos pequenos negocios como talleres, bares ou comercios non soamente nesas comarcas senón, e isto é o que reviste maior gravidade, a morte da nosa provincia.

Que os arboles non nos impidan ver o bosque porque as flamas xa están aquí.