miércoles, 24 de junio de 2020

Brochazos verdes

Desde hace unos meses la inquietud y la preocupación es máxima entre los diferentes colectivos de empresarios y trabajadores ligados a la cadena mar-industria de nuestra tierra gallega.

Las intenciones del Gobierno socialista, recogidas en sus propuestas legislativas, son alterar las condiciones en las que los usuarios de concesiones o permisos administrativos de actividades situadas dentro del dominio público marítimo terrestre vienen trabajando desde hace décadas. Estos cambios endurecerán las condiciones a la hora de autorizar prórrogas o nuevas concesiones, reduciendo sus plazos de duración total al cambiar los criterios que hasta ahora se venían aplicando desde la administración competente, con lo que en muchos casos la continuidad se hará inviable para muchas actividades.

Tras presionar desde el sector, el Gobierno gallego o desde el Grupo Popular en el Congreso, la ministra Teresa Ribera trataba de tranquilizarnos afirmando que presentaría una nueva Ley de Costas. Le pedimos entonces y ahora que antes de hacerlo propiciara un diálogo con las partes implicadas y la búsqueda de consensos que lograran estabilidad, viabilidad y seguridad jurídica. En febrero en el Congreso nos dijo “Queremos actuar sobre la base del diálogo, la participación, la escucha y la transparencia”. Nunca lo hubo.

La semana pasada contestó a una pregunta que le hice en el Pleno diciendo que no hay problemas, que no es para tanto y que siguen con sus planes iniciales, con un artículo colado en el Proyecto de Ley de Cambio Climático presentado en el Congreso en pleno estado de alarma que tira por tierra las esperanzas de una rectificación a su política de brochazos verdes.

Las consecuencias inmediatas, de aprobarse la introducción de estas modificaciones legislativas, serán que solo en Galicia unas mil empresas podrían ver en serio riesgo su continuidad, o ser desahuciadas. Estamos hablando de depuradoras y cocederos de mariscos, cetáreas, piscifactorías, conserveras, pequeños astilleros, unas 5.000 edificaciones… afectando también seriamente la vida de bateeiros y mariscadores. Hablamos de poner en riesgo los trabajos de más de 40.000 profesionales del mar.

En momentos como los que estamos viviendo, donde la pandemia se ha cobrado demasiadas vidas y está dejando por el camino muchos puestos de trabajo, cuando lo necesario y urgente es ayudar a reconstruir, la aportación del gobierno de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias es dar un nuevo brochazo de color verde a sus políticas, un golpe definitivo a miles de familias y a un modo de vida arraigado en nuestras villas marineras.

Todos estamos a favor de cuidar nuestro litoral y de conservar nuestro medio natural, pero las políticas socialistas solo tienen en cuenta la parte ideológica, el marketing de lo verde, y esos brochazos no pueden ignorar la parte humana y social. Es como querer conservar los peces prohibiendo su pesca, tendríamos un mar lleno de peces pero un serio problema de alimentación.

Después de los brochazos a la industria en As Pontes, y ahora a ALCOA, parece que le llega el turno a las mariscadoras, conserveras y a toda la actividad que desde hace siglos genera riqueza y un modo de vida en las costas gallegas. Si no rectifica, Galicia será más verde pero estará más vacía porque no habrá trabajo.


Brochadas verdes

Desde hai uns meses a inquietude e a preocupación é máxima entre os diferentes colectivos de empresarios e traballadores ligados á cadea mar-industria da nosa terra galega.

As intencións do Goberno socialista, recollidas nas súas propostas lexislativas, son alterar as condicións nas que os usuarios de concesións ou permisos administrativos de actividades situadas dentro do dominio público marítimo terrestre veñen traballando desde hai décadas. Estes cambios endurecerán as condicións á hora de autorizar prórrogas ou novas concesións, reducindo os seus prazos de duración total ao cambiar os criterios que ata o de agora viñan aplicando desde a administración competente, co que en moitos casos a continuidade farase inviable para moitas actividades.

Tras facer presión desde o sector, o Goberno galego ou desde o Grupo Popular no Congreso, a ministra Teresa Ribeira trataba de tranquilizarnos afirmando que presentaría unha nova Lei de Costas. Pedímoslle entón e agora que antes de facelo propiciase un diálogo coas partes implicadas e a procura de consensos que lograsen estabilidade, viabilidade e seguridade xurídica. En febreiro no Congreso díxonos “Queremos actuar sobre a base do diálogo, a participación, escóitaa e a transparencia”. Nunca o houbo.

A semana pasada contestou a unha pregunta que lle fixen no Pleno dicindo que non hai problemas, que non é para tanto e que seguen cos seus plans iniciais, cun artigo coado no Proxecto de Lei de Cambio Climático presentado no Congreso en pleno estado de alarma que tira por terra as esperanzas dunha rectificación á súa política de brochadas verdes.

As consecuencias inmediatas, de aprobarse a introdución destas modificacións lexislativas, serán que só en Galicia unhas mil empresas poderían ver en serio risco a súa continuidade, ou ser desafiuzadas. Estamos a falar de depuradoras e cocedeiros de mariscos, cetarias, piscifactorías, conserveiras, pequenos estaleiros, unhas 5.000 edificacións… afectando tamén seriamente a vida de bateeiros e mariscadores. Falamos de poñer en risco os traballos de máis de 40.000 profesionais do mar.

En momentos como os que estamos a vivir, onde a pandemia cobrouse demasiadas vidas e está a deixar polo camiño moitos postos de traballo, cando o necesario e urxente é axudar a reconstruír, a achega do goberno de Pedro Sánchez e Pablo Iglesias é dar unha nova brochada de cor verde ás súas políticas, un golpe definitivo a miles de familias e a un modo de vida arraigado nas nosas vilas mariñeiras.

Todos estamos a favor de coidar o noso litoral e de conservar o noso medio natural, pero as políticas socialistas só teñen en conta a parte ideolóxica, o márketing do verde, e esas brochadas non poden ignorar a parte humana e social. É como querer conservar os peixes prohibindo a súa pesca, teriamos un mar cheo de peces pero un serio problema de alimentación.

Despois das brochadas á industria nas Pontes, e agora a ALCOA, parece que lle chega a quenda ás mariscadoras, conserveiras e a toda a actividade que desde hai séculos xera riqueza e un modo de vida nas costas galegas. Se non rectifica, Galicia será máis verde pero estará máis baleira porque non haberá traballo.


miércoles, 10 de junio de 2020

Desesperanza

Esta semana en mi correo electrónico he recibido una carta de una ciudadana llamada Carmen a quien no he tenido el gusto de conocer y que con sus comentarios ha inspirado este artículo. 

Carmen me escribe que en el Parlamento lo que vemos son “insultos, mentiras, chulería, absolutamente nada de autocrítica, solo la defensa a ultranza de una postura, que no es ni ideológica: la propia postura, la autodefensa, la humillación y el ninguneo del que no piensa como yo, aunque yo no piense nada.” Palabras duras que seguramente compartirán más ciudadanos.Comparto con ella la preocupación por el clima de crispación que se viene generando en medio de la crisis sanitaria,social y económica más dura que a muchos nos ha tocado vivir.

En estos meses la política española está mostrando lo peor de sí misma. Nos estamos acostumbrando a ver a ministros atacar la independencia de la prensa, del poder judicial, socavar instituciones centenarias, tensar la convivencia entre españoles volviendo a la división en bandos: los buenos y los malos. Estamos aceptando que el engaño y la mentira se cuelen a diario en nuestras vidas como algo normal.

Los graves errores de gestión del Gobierno de la Nación durante la pandemia merecen todo tipo de reproches políticos, sociales y puede que jurídicos, algo que le corresponderá a la justicia determinar en su momento y a los ciudadanos valorar en las urnas. Pero los espectáculos parlamentarios deberían evitarse, como bien dijo el Presidente Feijoo, porque los ciudadanos lo que nos piden a sus legítimos representantes es que busquemos entendimiento y les demos soluciones a sus problemas.

Hoy gobierna en España una coalición de dos partidos con importantes diferencias entre ellos en muchos aspectos, sin voluntad de alcanzar acuerdos de Estado con otros grupos que buscan el bien de su país por encima del éxito particular. En los debates han buscado la tensión y la crispación como método de culpabilizar al contrario de sus errores, lo han hecho con descalificaciones o insultos, vertiendo palabras gruesas y logrando que la provocación en ocasiones obtuviera el resultado que apetecían.

Resulta difícil lograr acuerdos en este escenario, también hacer llegar propuestas alternativas y mucho más que éstas se aprueben. Pero ello no debiera ser motivo para caer en su juego provocativo y formar parte del espectáculo que solo a ellos les aportará algún rédito, además de darles la repercusión mediática que buscan. 

Como me escribe Carmen en su carta “El insulto, la prepotencia, la ideología por encima del valor inalienable del ser humano, son signos alarmantes de posiciones totalitarias que no presagian nada bueno” y nada bueno puede aportar esta forma de hacer política.

Entré en la política hace ya años porque era una herramienta y una forma útil de ayudar a los demás a resolver problemas y mejorar la sociedad, por ello me abochornan estas situaciones y modos de practicar esta noble tarea.

Les ha sido dado un privilegio, representar al pueblo español, velar por su seguridad, y servirlo con diligencia. Les ha sido dado el privilegio de servir, porque eso es la política, vocación de servicio, donación de sí mismo, búsqueda del bien común..”,dice Carmen y por eso, como a ella, este tipo de espectáculos parlamentarios me llenan de desesperanza.


Desesperanza

Esta semana no meu correo electrónico hei recibido unha carta dunha cidadá chamada Carmen a quen non tiven o gusto de coñecer e que cos seus comentarios inspirou este artigo. 

Carmen escríbeme que no Parlamento o que vemos son “insultos, mentiras, chulería, absolutamente nada de autocrítica, só a defensa sen concesións dunha postura, que non é nin ideolóxica: a propia postura, a autodefensa, a humillación e o ninguneo do que non pensa como eu, aínda que eu non pense nada.” Palabras duras que seguramente compartirán máis cidadáns.Comparto con ela a preocupación polo clima de crispación que vén xerando no medio da crise sanitaria,social e económica máis dura que a moitos nos tocou vivir.

Nestes meses a política española está a mostrar o peor de si mesma. Estamos a afacernos a ver a ministros atacar a independencia da prensa, do poder xudicial, socavar institucións centenarias, tensar a convivencia entre españois volvendo á división en bandos: os bos e os malos. Estamos a aceptar que o engano e a mentira cóense a diario nas nosas vidas como algo normal.

Os graves erros de xestión do Goberno da Nación durante a pandemia merecen todo tipo de reproches políticos, sociais e poida que xurídicos, algo que lle corresponderá á xustiza determinar no seu momento e aos cidadáns valorar nas urnas. Pero os espectáculos parlamentarios deberían evitarse, como ben dixo o Presidente Feijoo, porque os cidadáns o que nos piden aos seus lexítimos representantes é que busquemos entendemento e deámoslles solucións aos seus problemas.

Hoxe goberna en España unha coalición de dous partidos con importantes diferenzas entre eles en moitos aspectos, sen vontade de alcanzar acordos de Estado con outros grupos que buscan o ben do seu país por encima do éxito particular. Nos debates buscaron a tensión e a crispación como método de culpar ao contrario dos seus erros, fixérono con descualificacións ou insultos, verquindo palabras grosas e logrando que a provocación en ocasións obtivese o resultado que apetecían.

Resulta difícil lograr acordos neste escenario, tamén facer chegar propostas alternativas e moito máis que estas se aproben. Pero iso non debese ser motivo para caer no seu xogo provocativo e formar parte do espectáculo que só a eles achegaralles algún rédito, ademais de darlles a repercusión mediática que buscan. 

Como me escribe Carmen na súa carta “O insulto, a prepotencia, a ideoloxía por encima do valor inalienable do ser humano, son signos alarmantes de posicións totalitarias que non presaxian nada bo” e nada bo pode achegar esta forma de facer política.

Entrei na política hai xa anos porque era unha ferramenta e unha forma útil de axudar aos demais a resolver problemas e mellorar a sociedade, por iso me abochornan estas situacións e modos de practicar esta nobre tarefa.

Foilles dado un privilexio, representar ao pobo español, velar pola súa seguridade, e servilo con dilixencia. Foilles dado o privilexio de servir, porque iso é a política, vocación de servizo, doazón de si mesmo, procura do ben común..”, di Carmen e por iso, como a ela, este tipo de espectáculos parlamentarios énchenme de desesperanza.

miércoles, 27 de mayo de 2020

En las peores manos

Durante estas semanas de encierro he procurado mantenerme sereno y no caer en la critica fácil, en la demagogia o en el “y tú más”, siguiendo la línea que me he intentado marcar en mi trayectoria política. Hoy he de reconocer que ese esfuerzo requiere de una ración doble de paciencia y generosidad para no ser grueso en mis palabras. 

Cada 15 días se renueva el estado de alarma, y ya van 5 prórrogas logradas a golpe de negociaciones que parecen subastas. Da igual lo que haya que pactar o ceder desde el Gobierno con tal de seguir con este control extraordinario al conjunto de la sociedad creando un autentico mercado persa comprando voluntades.

Lo peor, las mentiras y engaños sucesivos. No repetiré aquí todas y cada una de las ya conocidas y a veces olvidadas de Pedro Sánchez, desde su fraude de tesis doctoral, su pérdida de sueño de solo pensar en cohabitar con Pablo Iglesias y un largo etcétera, hasta la última de la pasada semana, firmando con los herederos de Batasuna tras sus “no pactaremos nunca con Bildu” repetidas 20 veces ante las cámaras,

Materializa un pacto que mantiene en secreto incluso a sus propios ministros, ningunea a sus demás socios de investidura, y cuando estalla el escándalo y una buena parte de la sociedad, incluidos insignes socialistas, se echa las manos a la cabeza sorprendida por semejante bajeza, su reacción no es la de rectificar, pedir disculpas o reconocer una equivocación. No, nada de todo eso, La reacción y la estrategia es decir que se vio obligado a pactar con Bildu porque el Partido Popular no quiso votar a favor de esta nueva prórroga. Una vez más, y van muchas, las culpas al contrario. Olvida que ya pactó con los herederos de Batasuna en dos ocasiones anteriores: primero para lograr su investidura y después para gobernar en Navarra. En aquellas no se acordó de echarle la culpa al PP, y ahora resulta grotesco. 

Esta forma de actuar ratifica la verdadera personalidad de quien solo se gusta a sí mismo, quien le encanta mirarse a diario en el espejo del poder, que miente compulsivamente, que engaña hasta a sus propios socios, que hace una cosa con una mano mientras con la otra practica la contraria, que embauca y juega constantemente con las cartas marcadas, en definitiva se confirma que los trágicos acontecimientos de estos meses han acaecido cuando la dirección de nuestro país está en las peores manos imaginables para hacerles frente y lo saben. Ni siquiera aguanta la mirada del líder de la oposición cuando éste le habla desde la tribuna.

Pensarán que hoy no he podido contenerme, pero créanme que lo he hecho. Escribiría cosas más duras cuando pienso en que nuestro actual presidente solo tiene un objetivo, y es mantenerse en el poder a cualquier precio y culpando a los demás de sus desmanes. Me agobia pensar en el futuro que nos aguarda cuando quien tiene que dirigir la orquesta no sabe solfeo y cada músico tiene delante una partitura diferente… 

Pero a pesar de ello, y con gran esfuerzo, los españoles sabremos suplir las carencias de nuestro Gobierno.

Nas peores mans

Durante estas semanas de peche procurei manterme sereno e non caer en critícaa fácil, na demagoxia ou no “e ti máis”, seguindo a liña que me tentei marcar na miña traxectoria política. Hoxe hei de recoñecer que ese esforzo require dunha ración dobre de paciencia e xenerosidade para non ser groso nas miñas palabras. 

Cada 15 días renóvase o estado de alarma, e xa van 5 prórrogas logradas a golpe de negociacións que parecen poxas. Dá igual o que haxa que pactar ou ceder desde o Goberno con tal de seguir con este control extraordinario ao conxunto da sociedade creando un autentico mercado persa comprando vontades.

O peor, as mentiras e enganos sucesivos. Non repetirei aquí todas e cada unha das xa coñecidas e ás veces esquecidas de Pedro Sánchez, desde a súa fraude de tese doutoral, a súa perda de soño de só pensar en cohabitar con Pablo Iglesias e un longo etcétera, ata a última da pasada semana, asinando cos herdeiros de Batasuna tras as súas “non pactaremos nunca con Bildu” repetidas 20 veces #ante as cámaras,

Materializa un pacto que mantén en segredo mesmo aos seus propios ministros, ningunea aos seus demais socios de investidura, e cando estala o escándalo e unha boa parte da sociedade, incluídos insignes socialistas, bótase as mans á cabeza sorprendida por semellante bajeza, a súa reacción non é a de rectificar, pedir desculpas ou recoñecer unha equivocación. Non, nada de todo iso, A reacción e a estratexia é dicir que se viu obrigado a pactar con Bildu porque o Partido Popular non quixo votar a favor desta nova prórroga. Unha vez máis, e van moitas, as culpas ao contrario. Esquece que xa pactou cos herdeiros de Batasuna en dúas ocasións anteriores: primeiro para lograr a súa investidura e despois para gobernar en Navarra. Naquelas non se acordou de botarlle a culpa ao PP, e agora resulta grotesco. 

Esta forma de actuar ratifica a verdadeira personalidade de quen só se gusta a si mesmo, quen lle encanta mirarse a diario no espello do poder, que mente compulsivamente, que engana ata aos seus propios socios, que fai unha cousa cunha man mentres coa outra practica a contraria, que embauca e xoga constantemente coas cartas marcadas, en definitiva confírmase que os tráxicos acontecementos destes meses acaeceron cando a dirección do noso país está nas peores mans imaxinables para facerlles fronte e sábeno. Nin sequera aguanta a mirada do líder da oposición cando este fálalle desde a tribuna.

Pensarán que hoxe non puiden conterme, pero créanme que o fixen. Escribiría cousas máis duras cando penso en que o noso actual presidente só ten un obxectivo, e é manterse no poder a calquera prezo e culpando aos demais dos seus desmáns. Angústiame pensar no futuro que nos agarda cando quen ten que dirixir a orquestra non sabe solfexo e cada músico ten diante unha partitura diferente… 

Pero a pesar diso, e con gran esforzo, os españois saberemos suplir as carencias do noso Goberno.

miércoles, 13 de mayo de 2020

Escenarios incompletos

Hay algo en el ambiente que lo hace todavía más insoportable. Cuando se cumplen 60 días de confinamiento en nuestros domicilios, las horas se han cubierto con espacios para el trabajo, el orden, y sobre todo para pensar y repensar nuestras vidas.

Pero una sensación extraña me ronda en la cabeza. Percibo mensajes institucionales y un ambiente casi alegre, no diré festivo, en todo ello. Se aplaude, se canta, se pasea, se hace deporte, se nos dice que ya estamos saliendo, que si esta o la otra fase, que ya podemos viajar… Caramelos para endulzarnos esta pesadilla.

Pero lo que resulta llamativo, extraño, diría incomprensible es la ausencia de otros escenarios en este relato. Parece como si quisieran pasar de puntillas o quizás en ocasiones ocultar la cara trágica y dolorosa de esta tremenda situación. Pareciese que más de 26.000 muertes no han sucedido entre nosotros, que nos son ajenas, y me rebelo contra ese proceder.

Hace unos días en la Comisión de Agricultura y Pesca del Congreso de la que formo parte, el presidente de la misma (PNV) al comenzar la sesión justificaba de esta manera el no permitir que se guardase un minuto de silencio por todos los fallecidos por este maldito virus: “hacemos una especie de minuto de silencio propio e interno, sin necesidad de hacerlo, porque creo que ya se han hecho muchos”. Sí, “se han hecho muchos” dijo. Me gustaría pensar en un desliz pero yo no lo veo así. Nuestra sociedad guarda un minuto de silencio cada vez que ocurre una tragedia individual o colectiva, cada vez que una persona es asesinada victima de la violencia machista, cuando un personaje importante nos deja... Un minuto tras otro. Si tuviésemos que guardar un minuto de silencio por cada una de las victimas que por ahora nos ha arrebatado el virus harían falta 20 días completos sin pausa guardando silencio, y para algunos “ya se han hecho muchos”. Les cuesta declarar luto nacional, ponerse una corbata negra, poner banderas a media asta, en definitiva mostrar el dolor y guardarles respeto.

A ellos les digo que para superar el dolor, para hacer frente a estas tragedias, no es buena estrategia la de esconderlas. Se debe y se puede superar este luto con respeto, con dignidad y con valores.

Ahora que nos encaminamos hacia la recuperación de nuestras vidas fuera de casa, es más necesario que nunca no equivocarnos de escenarios. No todo son música y aplausos, porque el virus sigue entre nosotros. No nos confundamos y seamos prudentes, respetemos las distancias, utilicemos las medidas de protección y también recordemos todos los días que los nuevos escenarios estarán ya para siempre incompletos, porque en ellos faltarán miles, muchos miles de personas, en su mayoría aquellos que más sufrieron y dieron a nuestra nación para que hoy disfrutemos del bienestar al que espero que desde ahora demos más valor.

En estos nuevos escenarios incompletos suplamos sus ausencias con sus recuerdos pero también con nuestro civismo y responsabilidad colectiva. Todavía podemos compartir escenario agradeciendo su trabajo y siguiendo sus ejemplos.

Escenarios incompletos

Hai algo no ambiente que o fai aínda máis insoportable. Cando se cumpren 60 días de confinamento nos nosos domicilios, as horas cubríronse con espazos para o traballo, a orde, e sobre todo para pensar e repensar as nosas vidas.

Pero unha sensación estraña róldame na cabeza. Percibo mensaxes institucionais e un ambiente case alegre, non direi festivo, en todo iso. Apláudese, cántase, paséase, faise deporte, dinnos que xa estamos a saír, que se esta ou a outra fase, que xa podemos viaxar… Caramelos para facernos máis doce este pesadelo.

Pero o que resulta rechamante, estraño, diría incomprensible é a ausencia doutros escenarios neste relato. Parece coma se quixesen pasar no bico dos pés ou quizais en ocasións ocultar a cara tráxica e dolorosa desta tremenda situación. Parecese que máis de 26.000 mortes non sucederon entre nós, que nos son alleas, e rebélome contra ese proceder.

Hai uns días na Comisión de Agricultura e Pesca do Congreso da que formo parte, o presidente da mesma (PNV) ao comezar a sesión xustificaba desta maneira o non permitir que se gardase un minuto de silencio por todos os falecidos por este maldito virus: “facemos unha especie de minuto de silencio propio e interno, sen necesidade de facelo, porque creo que xa se fixeron moitos”. Si, “fixéronse moitos” dixo. Gustaríame pensar nun descoido pero eu non o vexo así. A nosa sociedade garda un minuto de silencio cada vez que ocorre unha traxedia individual ou colectiva, cada vez que unha persoa é asasinada vítima da violencia machista, cando un personaxe importante déixanos... Un minuto tras outro. Se tivésemos que gardar un minuto de silencio por cada unha das vítimas que por agora nos arrebatou o virus farían falta 20 días completos sen pausa gardando silencio, e para algúns “xa se fixeron moitos”. Cústalles declarar loito nacional, poñerse unha gravata negra, poñer bandeiras a medio mastro, en definitiva mostrar a dor e gardarlles respecto.

A eles dígolles que para superar a dor, para facer fronte a estas traxedias, non é boa estratexia a de escondelas. Débese e pódese superar este loito con respecto, con dignidade e con valores.

Agora que nos encamiñamos cara á recuperación das nosas vidas fóra de casa, é máis necesario que nunca non equivocarnos de escenarios. Non todo son música e aplausos, porque o virus segue entre nós. Non nos confundamos e sexamos prudentes, respectemos as distancias, utilicemos as medidas de protección e tamén lembremos todos os días que os novos escenarios estarán xa para sempre incompletos, porque neles faltarán miles, moitos miles de persoas, na súa maioría aqueles que máis sufriron e deron á nosa nación para que hoxe gocemos do benestar ao que espero que desde agora demos máis valor.

Nestes novos escenarios incompletos suplamos as súas ausencias cos seus recordos pero tamén co noso civismo e responsabilidade colectiva. Aínda podemos compartir escenario agradecendo o seu traballo e seguindo os seus exemplos.

miércoles, 29 de abril de 2020

Tiempo de reinventarse

Cuando era estudiante de Biología en la Universidad de Santiago, leí y aprendí de algunos libros relacionados con la evolución de las distintas especies, y de manera especial al gran Darwin, quedando siempre en mi cabeza su teoría en la que afirmaba que ante los cambios que se producen en la naturaleza no sobreviven mejor las especies más fuertes ni las más inteligentes, sino aquellas que mejor se adaptan a esos cambios.

Llevamos demasiados días escuchando aplausos y caceroladas, unas instrucciones y las contrarias, debates poco edificantes, nada constructivos y sobre todo, muchos engaños. Pero hoy mientras me ponía a la tarea de escribir este artículo, el silencio de la calle, que habitualmente solo rompían algunos pájaros con sus trinos primaverales y el motor de los escasos coches que estos días circulaban, fue quebrado por un sonido más alegre, las risas y gritos de los niños saliendo a correr y jugar. Me ha recordado que no todo está escrito ni previsto en este macabro guion.

Si algo deberíamos haber aprendido tras semanas de confinamiento, sería que lo que nos espera a la vuelta de la esquina son cambios, muchos cambios. Ya quedó dicho, las cosas no volverán a ser iguales que antes de esta grave crisis sanitaria, social, laboral y económica, tampoco en la manera de relacionarnos.

Como en esa evolución de las especies a las que se refería Darwin cuando hablaba de los que sobrevivían a los cambios, ahora también nos toca ser de los que mejor nos adaptemos a estas nuevas circunstancias. Solo hay dos caminos: quedarnos en la lamentación y en la resignación, o reinventarnos convirtiéndonos en protagonistas de nuestras vidas, buscando nuevas oportunidades, ampliando nuestro horizonte de pensamientos. 

De esos dos caminos, elijamos el de centrarnos en nuestros pensamientos positivos. Me ha gustado leer algunas opiniones de emprendedores lucenses diciendo cosas como: “Habrá que marcar prioridades, pensar más en la felicidad y menos en lo material y reinventarse”, o también “tenemos que ser protagonistas, recuperar el tiempo perdido”, y finalmente “No va a ser abrir la puerta y trabajar como antes. Lo tenemos claro. Vamos a tener que adaptarnos y cambiar”. Son solo tres ejemplos que cito de manera anónima pero que se han pronunciado en boca de personas que viven y trabajan en Lugo. Coincidimos: protagonistas, reinventarse, adaptarnos y cambiar. Esas son las claves para sobrevivir mejor a la nueva situación.

El otro camino, quedarse en la queja y en la resignación sabemos a dónde nos lleva. Como en otros muchos campos de la vida no hay recetas, ni soy quién para dar consejos ni recomendaciones, tampoco lo pretendo. Solo sé que hoy y ahora, en estas circunstancias, es mejor centrarnos en nuestros pensamientos positivos, poner todo el foco en lo que queremos conseguir y no en nuestros miedos y temores.

Preguntémonos qué cosas podemos hacer a partir de ahora, de qué maneras diferentes las podemos hacer, en qué podemos mejorar. Buscar respuestas a estas preguntas en momentos de reinventarse, porque como dijo Einstein: “Entre las dificultades se esconde la oportunidad”.

Tempo de reinventarse

Cando era estudante de Bioloxía na Universidade de Santiago, lin e aprendín dalgúns libros relacionados coa evolución das distintas especies, e de maneira especial ao gran Darwin, quedando sempre na miña cabeza a súa teoría na que afirmaba que #ante os cambios que se producen na natureza non sobreviven mellor as especies máis fortes nin as máis intelixentes, senón aquelas que mellor se adaptan a eses cambios.

Levamos demasiados días escoitando aplausos e caceroladas, unhas instrucións e as contrarias, debates pouco edificantes, nada construtivos e sobre todo, moitos enganos. Pero hoxe mentres me poñía á tarefa de escribir este artigo, o silencio da rúa, que habitualmente só rompían algúns paxaros cos seus trinos primaverais e o motor dos escasos coches que estes días circulaban, foi crebado por un son máis alegre, as risas e berros dos nenos saíndo a correr e xogar. Lembroume que non todo está escrito nin previsto neste macabro guión.

Se algo deberiamos aprender tras semanas de confinamento, sería que o que nos espera ao virar a esquina son cambios, moitos cambios. Xa quedou devandito, as cousas non volverán ser iguais que antes desta grave crise sanitaria, social, laboral e económica, tampouco na maneira de relacionarnos.

Como nesa evolución das especies ás que se refería Darwin cando falaba dos que sobrevivían aos cambios, agora tamén nos toca ser dos que mellor nos adaptemos a estas novas circunstancias. Só hai dous camiños: quedarnos na lamentación e na resignación, ou reinventarnos converténdonos en protagonistas das nosas vidas, buscando novas oportunidades, ampliando o noso horizonte de pensamentos. 

Deses dous camiños, elixamos o de centrarnos nos nosos pensamentos positivos. Gustoume ler algunhas opinións de emprendedores lucenses dicindo cousas como: “Haberá que marcar prioridades, pensar máis na felicidade e menos no material e reinventarse”, ou tamén “temos que ser protagonistas, recuperar o tempo perdido”, e finalmente “Non vai ser abrir a porta e traballar como antes. Témolo claro. Imos ter que adaptarnos e cambiar”. Son só tres exemplos que cito de maneira anónima pero que se pronunciaron en boca de persoas que viven e traballan en Lugo. Coincidimos: protagonistas, reinventarse, adaptarnos e cambiar. Esas son as claves para sobrevivir mellor á nova situación.

O outro camiño, quedar na queixa e na resignación sabemos onde lévanos. Como noutros moitos campos da vida non hai receitas, nin son quen para dar consellos nin recomendacións, tampouco o pretendo. Só sei que hoxe e agora, nestas circunstancias, é mellor centrarnos nos nosos pensamentos positivos, poñer todo o foco no que queremos conseguir e non nos nosos medos e temores.

Preguntémonos que cousas podemos facer a partir de agora, de que maneiras diferentes podémolas facer, en que podemos mellorar. Buscar respostas a estas preguntas en momentos de reinventarse, porque como dixo Einstein: “Entre as dificultades escóndese a oportunidade”.

miércoles, 15 de abril de 2020

En los próximos días

Eso fue lo que nos dijeron hace semanas, ya casi un mes: que en los próximos días estarían disponibles las mascarillas, respiradores y los medios necesarios para hacer frente a esta propagación vírica. Nos lo dijeron las máximas autoridades del país, aquellas que en estos momentos están al timón del barco en el que vamos todos. Nos lo repitieron en las sucesivas comparecencias de los miembros del gobierno, dirigentes “competentes”, apariciones diarias, o de varias veces al día, especialmente en fines de semana donde el Presidente del Gobierno ocupa horas y horas para decir lo que cabría en un discurso de cinco minutos.

También que en los próximos días llegaría el pico, venceríamos la curva, invertiríamos la tendencia… cifras frías, estadísticas más propias de otros escenarios y no de cuando se habla de miles de personas fallecidas.

Los próximos días se han convertido en semanas, camino de meses. Ya no confío en más anuncios. Apelar a la decencia, la prudencia, humildad y veracidad suena a ilusorio, pero lo hago.

Ante la necesidad de mantener y transmitir ánimos y buenas vibraciones para superar este tránsito hacia una forma de vida que, estoy seguro, será diferente a la vivida hasta ahora, utilizando la misma escala de medir el paso del tiempo que utiliza el Gobierno, voy a soñar e imaginar como serán los próximos días.

En esos días, con o sin mascarillas, abriré la puerta de casa y vestido con atuendo de caminar me acercaré hasta la Muralla, daré dos vueltas por su adarve, regresaré al Parque para rodearlo varias veces, bajaré y volveré a subir el sendero de las cuestas y así hasta terminar cansado de andar, sin los limites que ahora me impone un pasillo. Y saludaré a todos cuantos cruce en mi camino.

En los próximos días volveré a las calles en compañía de mi mujer sin separarme metro y medio de ella, haremos recados y me sentaré a tomar una cerveza en su compañía y la de algunos amigos. También podré volver al Congreso y dejaré de seguir las sesiones en el ordenador, participaré de manera presencial en las propuestas e iniciativas que hasta ahora hacía telemáticamente. 

En los próximos días quiero ayudar de manera diferente, donde se necesite mi presencia sin necesidad de seguir recurriendo a donaciones, cartas a pacientes desconocidos o aplausos diarios desde la ventana. Ayudar en vivo y en directo.

En los próximos días podré abrazar a mis seres queridos, a mis amigos y compañeros. Valorar el tiempo que viva sin necesidad de mirar el reloj a cada instante, darle a las cosas sencillas la importancia que realmente tienen, apurar al máximo las conversaciones, pasear por cualquier calle.

Estas y otras cosas que aquí no caben quiero hacerlas en los próximos días, que no quisiera ver convertidos en semanas ni en meses. Pero esto dependerá de que nos digan la verdad, de nos digan cual es el verdadero significado de “próximos días”, porque hoy, mucho tiempo después de aquellos compromisos, siguen siendo muchas las personas que pelean a diario todavía sin mascarillas, sin respiradores, sin medios adecuados para esta sangría que diariamente nos arrebata tantas vidas.

Seguro que todo esto habrá terminado en los próximos días.

Nos próximos días

Iso foi o que nos dixeron hai semanas, xa case un mes: que nos próximos días estarían dispoñibles as máscaras, respiradores e os medios necesarios para facer fronte a esta propagación vírica. Dixéronnolo as máximas autoridades do país, aquelas que nestes momentos están ao temón do barco no que imos todos. Repetíronnolo nas sucesivas comparecencias dos membros do goberno, dirixentes “competentes”, aparicións diarias, ou de varias veces ao día, especialmente en fins de semana onde o Presidente do Goberno ocupa horas e horas para dicir o que cabería nun discurso de cinco minutos.

Tamén que nos próximos días chegaría o pico, venceriamos a curva, investiriamos a tendencia… cifras frías, estatísticas máis propias doutros escenarios e non de cando se fala de miles de persoas falecidas.

Os próximos días convertéronse en semanas, camiño de meses. Xa non confío en máis anuncios. Apelar á decencia, a prudencia, humildade e veracidade soa a ilusorio, pero fágoo.

Fronte a necesidade de manter e transmitir ánimos e boas vibracións para superar este tránsito cara a unha forma de vida que, estou seguro, será diferente á vivida ata o de agora, utilizando a mesma escala de medir o paso do tempo que utiliza o Goberno, vou soñar e imaxinar como serán os próximos días.

Neses días, con ou sen máscaras, abrirei a porta de casa e vestido con vestimenta de camiñar achegareime ata a Muralla, darei dúas voltas pola súa adarve, regresarei ao Parque para rodealo varias veces, baixarei e volverei subir o carreiro das costas e así ata terminar canso de andar, sen limítelos que agora me impón un corredor. E saudarei a todos cuantos cruce no meu camiño.

Nos próximos días volverei ás rúas en compañía da miña muller sen separarme metro e medio dela, faremos recados e sentareime a tomar unha cervexa na súa compañía e a dalgúns amigos. Tamén poderei volver ao Congreso e deixarei de seguir as sesións no computador, participarei de maneira presencial nas propostas e iniciativas que ata o de agora facía telematicamente. 

Nos próximos días quero axudar de maneira diferente, onde se necesite a miña presenza sen necesidade de seguir recorrendo a doazóns, cartas a pacientes descoñecidos ou aplausos diarios desde a xanela. Axudar en vivo e en directo.

Nos próximos días poderei abrazar aos meus seres queridos, aos meus amigos e compañeiros. Valorar o tempo que viva sen necesidade de mirar o reloxo a cada pouco, darlle ás cousas sinxelas a importancia que realmente teñen, apurar ao máximo as conversacións, pasear por calquera rúa.

Estas e outras cousas que aquí non caben quero facelas nos próximos días, que non quixese ver convertidos en semanas nin en meses. Pero isto dependerá de que nos digan a verdade, de dígannos cal é o verdadeiro significado de “próximos días”, porque hoxe, moito tempo despois daqueles compromisos, seguen sendo moitas as persoas que pelexan a diario aínda sen máscaras, sen respiradores, sen medios adecuados para esta sangría que diariamente nos arrebata tantas vidas.

Seguro que todo isto terminaría nos próximos días.

miércoles, 1 de abril de 2020

Moral de victoria

Emociones y sentimientos contradictorios saturan nuestras vidas en las largas jornadas de confinamiento. Los telediarios y las portadas de los periódicos no cesan de reproducir cifras, estadísticas, gráficas… todas relacionadas con la crueldad de la pandemia.

Cabalgamos a diario todas estas emociones y todos queremos hacer más, más y más por salir cuanto antes de este encierro forzoso .

Nos dijeron que esta lucha era como la de una guerra y puede que la comparación sea válida, lo cual me lleva a incrementar todavía más mi propio estado de alerta emocional. La victoria en las guerras se produce al final como consecuencia de aplicar durante un tiempo las estrategias correctas que diseñan los mandos expertos, acompañadas de las correctas transmisiones y coordinación de las órdenes a las tropas, la eficacia de las armas utilizadas y la moral de victoria. En las guerras también cuenta mucho la actitud e implicación de la sociedad civil desarrollando tareas de apoyo económico, social y moral.

En esta particular guerra contra el coronavirus, ya salió la palabra, nuestras tropas son de auténtica élite, su empeño en la lucha que libran a diario algún día se compensará mucho más que con el puñado de aplausos de todas las tardes. Pero las dificultades para la victoria final están en otros lugares del campo de batalla, quizás en los cuarteles generales. Seguramente en este particular alto estado mayor.

Quien tiene todos los poderes desde la entrada en vigor del estado de alarma y sus respectivas prórrogas ha enviado al frente, a la primera línea de combate, a magníficas personas sin los medios necesarios para combatir un virus y al tiempo protegerse de su contagio. Soldados sin metralletas, o con ellas pero sin munición. Soldados sin cascos ni chalecos, o quizá sin botas para caminar en el barro. ¿Y la sociedad civil?. Confinada en sus casas con paralización de todas las producciones “no imprescindibles”, sin poder aportar a esta pelea más que el quedarse en casa.

Si a esta situación de simulación bélica añadimos generales que cada día improvisan sobre la táctica adecuada, que a cada orden emiten una contraorden, y que en cada arenga a la tropa en lugar de transmitir con empatía palabras de aliento y animo, se limitan a lanzar soflamas vacías de contenido, frases enlatadas incapaces de llegar al corazón de la población, si solamente añadimos estas variables, nunca habrá moral de victoria.

Se está diciendo que no es momento de reproches, pero es posible que todavía estén permitidas las reflexiones en voz alta. La mía no puede ser más que la de pedirle al mando que deje de culpabilizar a otros de sus desatinos y que permita ayudar a quienes tienen experiencia y conocimiento en situaciones similares, que los hay. Que no engañen a la población con mensajes poco creíbles y cambiantes, y lo más importante, que doten YA a la primera línea del frente de las herramientas necesarias para protegerse y así poder proteger con eficacia a los demás. Que nos dé motivos para compartir todos una moral de victoria.

Moral de vitoria


Emociones e sentimentos contraditorios saturan as nosas vidas nas longas xornadas de confinamento. Os telexornais e as portadas dos xornais non cesan de reproducir cifras, estatísticas, gráficas… todas relacionadas coa crueldade da pandemia.

Cabalgamos a diario todas estas emocións e todos queremos facer máis, máis e máis por saír canto antes deste peche forzoso .

Dixéronnos que esta loita era como a dunha guerra e poida que a comparación sexa válida, o cal me leva a incrementar aínda máis o meu propio estado de alerta emocional. A vitoria nas guerras prodúcese ao final como consecuencia de aplicar durante un tempo as estratexias correctas que deseñan os mandos expertos, acompañadas das correctas transmisións e coordinación das ordes ás tropas, a eficacia das armas utilizadas e a moral de vitoria. Nas guerras tamén conta moito a actitude e implicación da sociedade civil desenvolvendo tarefas de apoio económico, social e moral.

Nesta particular guerra contra o coronavirus, xa saíu a palabra, as nosas tropas son de auténtica elite, o seu empeño na loita que libran a diario algún día compensarase moito máis que co puñado de aplausos de todas as tardes. Pero as dificultades para a vitoria final están noutros lugares do campo de batalla, quizais nos cuarteis xerais. Seguramente neste particular alto estado maior.

Quen ten todos os poderes desde a entrada en vigor do estado de alarma e as súas respectivas prórrogas enviou á fronte, á primeira liña de combate, a magníficas persoas sen os medios necesarios para combater un virus e ao tempo protexerse do seu contaxio. Soldados sen metralletas, ou con elas pero sen munición. Soldados sen cascos nin chalecos, ou quizá sen botas para camiñar no barro. E a sociedade civil?. Confinada nas súas casas con paralización de todas as producións “non imprescindibles”, sen poder achegar a esta pelexa máis que o quedarse na casa.

Se a esta situación de simulación bélica engadimos xenerais que cada día improvisan sobre a táctica adecuada, que a cada orde emiten unha contraorde, e que en cada arenga á tropa en lugar de transmitir con empatía palabras de alento e animo, limítanse a lanzar soflamas baleiras de contido, frases enlatadas incapaces de chegar ao corazón da poboación, se soamente engadimos estas variables, nunca haberá moral de vitoria.

Está a dicirse que non é momento de reproches, pero é posible que aínda estean permitidas as reflexións en voz alta. A miña non pode ser máis que a de pedirlle ao mando que deixe de culpar a outros dos seus desatinos e que permita axudar a quen ten experiencia e coñecemento en situacións similares, que os hai. Que non enganen á poboación con mensaxes pouco cribles e cambiantes, e o máis importante, que doten XA á primeira liña da fronte das ferramentas necesarias para protexerse e así poder protexer con eficacia aos demais. Que nos dea motivos para compartir todos unha moral de vitoria.

miércoles, 18 de marzo de 2020

La hora de obedecer

En pocos días hemos pasado de la sorpresa a no dar crédito a la situación que se nos ha venido encima como una ola gigante, un tsunami que deja efectos devastadores a su paso. Muchos hablan de lo que se tenía que haber hecho y no se hizo, otros de lo que todavía queda por hacer y es urgente acometer. Tiempo habrá de analizar y enjuiciar aciertos y errores, no lo duden.

Pero hoy estamos en la hora de la verdad, en la que toda sociedad demuestra, como ya lo hizo en situaciones similares a lo largo de la historia, si es madura, si está a la altura de las circunstancias, aunque puedan fallar los que más responsabilidades ostentan.

En toda situación crítica está demostrado que la salida y la respuesta es más rápida y eficaz cuando quienes lideran esa sociedad son capaces de transmitir confianza y determinación con sus mensajes y medidas, también con su ejemplo. Pero tampoco es menos cierto que en ausencia de esas circunstancias deseables son los ciudadanos y los colectivos profesionales más directamente implicados en la lucha contra estas eventualidades los que, con su saber estar y dedicación profesional, no solo suplen sino que enderezan los rumbos erráticos provocados por la falta de liderazgos.

En plena guerra por atajar y vencer al enemigo común, este maldito virus con nombre de campaña de marketing, en estas horas muy difíciles, que sin duda preceden a otras muchas también complicadas, toca obedecer, demostrar todo nuestro civismo y responsabilidad. No es momento para cuestionar a quienes dirigen a la tropa, a nuestros generales, por muchos errores y desatinos que puedan cometer. Eso solo agravaría más esta situación de la que todos estamos deseando salir con los menores daños posibles.

Primero centrémonos en colaborar acatando las instrucciones que se nos están dando para que los problemas de salud, los auténticamente prioritarios, se atajen eficazmente y para que la curva de contagios y fallecidos se invierta cuanto antes. En esta fase cumplir con las indicaciones del Gobierno está en nuestras manos.

La reclusión en los hogares, para aquellos que no tengan la obligación de acudir a centros de trabajo o a prestar servicios esenciales, es una tarea que no representa un castigo, tan solo una incomodidad. No se está pidiendo mucho más. Si con seguir estas normas liberamos los hospitales para que sus profesionales centren todos sus esfuerzos y recursos en atender a los verdaderamente enfermos, será mucho lo conseguido.

Superada la parte relativa a nuestra salud, deberemos hacer frente a las graves consecuencias económicas provocadas por la paralización de muchas actividades, algo que puede llevarse por delante miles de puestos de trabajo, especialmente de autónomos y pequeños negocios. El coste será muy alto y las medidas para paliarlo no deben hacerse esperar.

Los buenos marineros saben perfectamente como hacer frente a las malas condiciones de la mar. Hoy nos enfrentamos a un escenario similar a la tormenta perfecta, y solo obedeciendo las ordenes y remando todos en la misma dirección podremos salir con el menor daño posible para nosotros y cuantos nos rodean. Ya lo hicimos antes, hagámoslo una vez más.


A hora de obedecer

En poucos días pasamos da sorpresa a non dar crédito á situación que se nos veu encima como unha onda xigante, un tsunami que deixa efectos devastadores ao seu paso. Moitos falan do que se tiña que facer e non se fixo, outros do que aínda queda por facer e é urxente acometer. Tempo haberá de analizar e axuizar acertos e erros, non o dubiden.

Pero hoxe estamos na hora da verdade, na que toda sociedade demostra, como xa o fixo en situacións similares ao longo da historia, se é madura, se está á altura das circunstancias, aínda que poidan fallar os que máis responsabilidades ostentan.

En toda situación crítica está demostrado que a saída e a resposta é máis rápida e eficaz cando quen lidera esa sociedade son capaces de transmitir confianza e determinación coas súas mensaxes e medidas, tamén co seu exemplo. Pero tampouco é menos certo que en ausencia desas circunstancias desexables son os cidadáns e os colectivos profesionais máis directamente implicados na loita contra estas eventualidades os que, co seu saber estar e dedicación profesional, non só suplen senón que endereitan os rumbos erráticos provocados pola falta de liderados.

En plena guerra por atallar e vencer ao inimigo común, este maldito virus con nome de campaña de márketing, nestas horas moi difíciles, que sen dúbida preceden a outras moitas tamén complicadas, toca obedecer, demostrar todo o noso civismo e responsabilidade. Non é momento para cuestionar a quen dirixe á tropa, aos nosos xenerais, por moitos erros e desatinos que poidan cometer. Iso só agravaría máis esta situación da que todos estamos a desexar saír cos menores danos posibles.

Primeiro centrémonos en colaborar acatando as instrucións que se nos están dando para que os problemas de saúde, os autenticamente prioritarios, atállense eficazmente e para que a curva de contaxios e falecidos invístase canto antes. Nesta fase cumprir coas indicacións do Goberno está nas nosas mans.

A reclusión nos fogares, para aqueles que non teñan a obrigación de acudir a centros de traballo ou a prestar servizos esenciais, é unha tarefa que non representa un castigo, tan só unha incomodidade. Non se está pedindo moito máis. Se con seguir estas normas liberamos os hospitais para que os seus profesionais centren todos os seus esforzos e recursos en atender aos verdadeiramente enfermos, será moito o conseguido.

Superada a parte relativa á nosa saúde, deberemos facer fronte ás graves consecuencias económicas provocadas pola paralización de moitas actividades, algo que pode levar por diante miles de postos de traballo, especialmente de autónomos e pequenos negocios. O custo será moi alto e as medidas para palialo non deben facerse esperar.

Os bos mariñeiros saben perfectamente como facer fronte ás malas condicións da mar. Hoxe enfrontámonos a un escenario similar á tormenta perfecta, e só obedecendo ordénelas e remando todos na mesma dirección poderemos saír co menor dano posible para nós e cuantos rodéannos. Xa o fixemos antes, fagámolo unha vez máis.

miércoles, 4 de marzo de 2020

Esto huele bien

Escuchando este domingo en Ourense a tres líderes políticos no he podido evitar que durante el viaje de vuelta a casa mis pensamientos repasaran varios capítulos de la historia de la ultima década.

Conmemoramos los 11 años (parece que fue ayer) de la primera victoria de Feijoo en Galicia. Una victoria rotunda, contra pronóstico, que desalojó del gobierno autonómico a un bipartito (PSOE + BNG) que no será recordado como positivo para los gallegos.

Si algo resulta innegable es que en estos 11 años el presidente Feijoo ha ido forjando su personalidad política, quedando reflejado en su tarea y capacidad de trabajo, también en su liderazgo.

A Galicia también le han venido muy bien estos 11 años en que los gallegos hemos comprobado que nuestro gobierno se dedica solo a resolver los problemas que nos preocupan y nunca a enredar ni a generar tensiones territoriales.

Durante ese acto nos fueron desveladas anécdotas que para algunos no resultaron sorpresivas. Así supimos que Feijoo pudo ser ministro de Rajoy y no quiso, que pudo ser vicepresidente del PP de España y no quiso, que pudo ser candidato serio a presidir el PP de España y no quiso. No quiso porque, como dijo, prefiere ser el presidente de Galicia, de su tierra.

También nos enteramos de algo que podíamos presuponer, que Rajoy tiene buen olfato político, y nos lo desveló Feijoo recordando que cuando Rajoy había venido a Galicia a participar junto a él en la última campaña electoral de las gallegas, lejos de interesarse por las encuestas diarias y su interpretación, Rajoy le decía “esto me huele bien”, vaticinando lo que luego sería un nuevo triunfo electoral de Feijoo.

Estableciendo un símil con otro tipo de actividades y sensaciones, algo más culinarias, pienso que cuando uno entra en una cocina donde los expertos trabajan con máximo cariño productos de primera calidad, vigilando la temperatura y los tiempos de preparación en las ollas al fuego, el aroma que allí nos embriaga nos abre el apetito y vaticina una deliciosa comida.

Siguiendo con la comparación, en estas elecciones se presentan varios “cocineros” . Los hay de nueva factura que hablan mucho de lo que van a hacer pero que carecen de currículo y experiencia en los fogones. Llevan cosido en su delantal las mismas letras que el partido que hoy ¿gobierna? España, lo que nos hace temer por el resultado de su guiso.

También los hay que se presentan coaligados discutiendo permanentemente sobre qué aceites y en qué cantidades deben utilizar para un sofrito, y qué añadir a lo que otros compañeros de viaje están cocinando. Lo peor sería que si Feijoo no consigue hacerse de manera clara y rotunda con la dirección de la cocina, y lo hacen los cocineros perdedores poniéndose de acuerdo, es muy posible que el ambiente que allí se respire sea parecido al del camarote de los hermanos Marx, con el resultado previsible que están imaginándose, tirándose los trastos a la cabeza y sirviendo platos intragables.

Por suerte esto “huele bien” y si el sentidiño de los gallegos no se pierde, nuestro experto cocinero seguirá siendo 4 años más el mismo que ha puesto, con mucho esfuerzo, orden y empeño en la cocina gallega. 

Isto arrecende

Escoitando este domingo en Ourense a tres líderes políticos non puiden evitar que durante a viaxe de volta a casa os meus pensamentos repasasen varios capítulos da historia de ultímaa década.

Conmemoramos os 11 anos (parece que foi onte) da primeira vitoria de Feijoo en Galicia. Unha vitoria rotunda, contra prognóstico, que desaloxou do goberno autonómico a un bipartito (PSOE + BNG) que non será lembrado como positivo para os galegos.

Se algo resulta innegable é que nestes 11 anos o presidente Feijoo foi forxando a súa personalidade política, quedando reflectido na súa tarefa e capacidade de traballo, tamén no seu liderado.

A Galicia tamén lle viñeron moi ben estes 11 anos en que os galegos comprobamos que o noso goberno dedícase só a resolver os problemas que nos preocupan e nunca a enredar nin a xerar tensións territoriais.

Durante ese acto fóronnos desveladas anécdotas que para algúns non resultaron sorpresivas. Así soubemos que Feijoo puido ser ministro de Rajoy e non quixo, que puido ser vicepresidente do PP de España e non quixo, que puido ser candidato serio a presidir o PP de España e non quixo. Non quixo porque, como dixo, prefire ser o presidente de Galicia, da súa terra.

Tamén nos decatamos de algo que podiamos presupoñer, que Rajoy ten bo olfacto político, e desvelóunolo Feijoo lembrando que cando Rajoy viñera a Galicia a participar xunto a el na última campaña electoral das galegas, lonxe de interesarse polas enquisas diarias e a súa interpretación, Rajoy dicíalle “isto úleme ben”, vaticinando o que logo sería un novo triunfo electoral de Feijoo.

Establecendo un símil con outro tipo de actividades e sensacións, algo máis culinarias, penso que cando un entra nunha cociña onde os expertos traballan con máximo agarimo produtos de primeira calidade, vixiando a temperatura e os tempos de preparación nas potas ao lume, o aroma que alí nos embriaga ábrenos o apetito e vaticina unha deliciosa comida.

Seguindo coa comparación, nestas eleccións preséntanse varios “cociñeiros” . Hainos de nova factura que falan moito do que van facer pero que carecen de currículo e experiencia nos fogóns. Levan cosido no seu mandil as mesmas letras que o partido que hoxe goberna? España, o que nos fai temer polo resultado do seu guiso.

Tamén os hai que se presentan coaligados discutindo permanentemente sobre que aceites e en que cantidades deben utilizar para un sofrito, e que engadir ao que outros compañeiros de viaxe están a cociñar. O peor sería que se Feijoo non consegue facerse de maneira clara e rotunda coa dirección da cociña, e fano os cociñeiros perdedores poñéndose de acordo, é moi posible que o ambiente que alí se respire sexa parecido ao do camarote dos irmáns Marx, co resultado previsible que están a se imaxinar, tirándose os trastes á cabeza e servindo pratos intragables.

Por sorte isto arrecende e se o sentidiño dos galegos non se perde, o noso experto cociñeiro seguirá sendo 4 anos máis o mesmo que puxo, con moito esforzo, orde e empeño na cociña galega.

miércoles, 26 de febrero de 2020

Intervención de Joaquín García Díez en la Comisión de Agricultura, Pesca y Alimentación



miércoles, 19 de febrero de 2020

La mejor decisión

La vida de cada uno se compone de un conjunto de etapas y en el paso de una a la otra siempre resultan determinantes las decisiones que tomamos ante las opciones o caminos que se nos ofrecen o buscamos.

Para escribir sobre lo que hoy es actualidad, tengo que remontarme a momentos vividos ahora hace cuatro años. Corría el año 2016 y en el panorama político eran muchas las especulaciones en torno a la decisión que adoptaría el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, sobre su futuro político y personal. Las quinielas y cábalas sobre el camino que elegiría eran noticia diaria en aquellos momento. Así hasta que un sábado 2 de abril despejo la incógnita. Lo hizo en un discurso sentido y sincero, entrecortado por una enorme emoción que se desbordaba por momentos, lo que ponía en evidencia la enorme responsabilidad que pesaba en su cabeza y la certeza de saber que no podía elegir el camino más cómodo por el compromiso contraído con su tierra y por no querer defraudarla. 

En aquel momento y desde estas mismas páginas el 8 de abril de aquel año tuve ocasión de escribir que me alegraba la decisión que había tomado ya que eligió “ponerse a disposición de los gallegos, porque a pesar de las renuncias piensa que la política merece la pena por el mero echo de poder ayudar a las personas con dificultades, porque no está para lucir el cargo ni para acomodarse, porque cree en sus errores y aciertos, porque entiende y practica que cuanta más alta es la responsabilidad mayor debe ser la humildad, porque tiene la cabeza y el corazón en Galicia”. Estas fueron mis palabras recogidas de aquel emotivo discurso.

Aquel año, el domingo 25 de septiembre Feijoo conseguía el premio a todo su esfuerzo personal y político. Conseguía su tercera mayoría absoluta en unas elecciones gallegas. Lo hacía en un escenario muy complicado, donde a pesar de la precariedad presupuestaria a la que obligaba la grave crisis económica y social a la que nos habían llevado los gobiernos socialistas, a pesar de un escenario donde el prestigio y reputación de la política tocaba suelo, Feijoo había cumplido con la palabra dada a los gallegos, y por ello el mérito y el premio de las urnas era suyo.

Hoy, cuatro año después, Feijoo ha vuelto a tomar una decisión difícil y comprometida. Ha vuelto a renovar su compromiso con Galicia con el aval de casi 12 años de políticas certeras que han conseguido que los gallegos notasen la recuperación, al tiempo que se convertía en referente y ejemplo para muchos dentro y fuera de Galicia.

El próximo 5 de abril tengo la seguridad de que los gallegos nuevamente, y por cuarta vez, otorgaremos la confianza a la persona que mejor puede seguir rigiendo los destinos de Galicia unos años más. Porque la alternativa asusta más que inquieta y porque cada día quedan menos lideres comprometidos con su tierra y con los problemas reales que demandan soluciones reales. 

Feijoo ya tomó su decisión. La nuestra se la diremos el 5 de abril y estoy seguro que tomaremos la mejor decisión.

A mellor decisión

A vida de cada un componse dun conxunto de etapas e no paso dunha á outra sempre resultan determinantes as decisións que tomamos fronte as opcións ou camiños que se nos ofrecen ou buscamos.

Para escribir sobre o que hoxe é actualidade, teño que remontarme a momentos vividos agora fai catro anos. Corría o ano 2016 e no panorama político eran moitas as especulacións ao redor da decisión que adoptaría o presidente da Xunta, Alberto Núñez Feijoo, sobre o seu futuro político e persoal. As quinielas e cábalas sobre o camiño que elixiría eran noticia diaria naqueles momento. Así ata que un sábado 2 de abril despexo a incógnita. Fíxoo nun discurso sentido e sincero, entrecortado por unha enorme emoción que se desbordaba por momentos, o que poñía en evidencia a enorme responsabilidade que pesaba na súa cabeza e a certeza de saber que non podía elixir o camiño máis cómodo polo compromiso contraído coa súa terra e por non querer defraudala. 

Naquel momento e desde estas mesmas páxinas o 8 de abril daquel ano tiven ocasión de escribir que me alegraba a decisión que tomara xa que elixiu “poñerse ao dispor dos galegos, porque a pesar das renuncias pensa que a política merece a pena polo mero boto de poder axudar ás persoas con dificultades, porque non está para lucir o cargo nin para acomodarse, porque cre nos seus erros e acertos, porque entende e practica que canta máis alta é a responsabilidade maior debe ser a humildade, porque ten a cabeza e o corazón en Galicia”. Estas foron as miñas palabras recollidas daquel emotivo discurso.

Aquel ano, o domingo 25 de setembro Feijoo conseguía o premio a todo o seu esforzo persoal e político. Conseguía a súa terceira maioría absoluta nunhas eleccións galegas. Facíao nun escenario moi complicado, onde a pesar da precariedade orzamentaria á que obrigaba a grave crise económica e social á que nos levaban os gobernos socialistas, a pesar dun escenario onde o prestixio e reputación da política tocaba chan, Feijoo cumprira coa palabra dada aos galegos, e por iso o mérito e o premio das urnas era seu.

Hoxe, catro ano despois, Feijoo volveu a tomar unha decisión difícil e comprometida. Volveu a renovar o seu compromiso con Galicia co aval de case 12 anos de políticas certeiras que conseguiron que os galegos notasen a recuperación, á vez que se convertía en referente e exemplo para moitos dentro e fóra de Galicia.

O próximo 5 de abril teño a seguridade de que os galegos novamente, e por cuarta vez, outorgaremos a confianza á persoa que mellor pode seguir rexendo os destinos de Galicia uns anos máis. Porque a alternativa asusta máis que inquieta e porque cada día quedan menos lideres comprometidos coa súa terra e cos problemas reais que demandan solucións reais. 

Feijoo xa tomou a súa decisión. A nosa dirémoslla o 5 de abril e estou seguro que tomaremos a mellor decisión.

miércoles, 5 de febrero de 2020

Por el mar corren las liebres…

Cuando era niño y en el Colegio nos llevaban de excursión recuerdo con claridad algunas de las canciones que de manera incansable cantábamos o gritábamos hasta el agotamiento. Que si “Para ser conductor de primera…”, que si “Qué buenos son los padres jesuitas que nos llevan de excursión”, y un largo repertorio. Pero hoy me viene que ni pintada una de las letras de aquellas canciones para tratar de poner en clave de humor algo que, por su gravedad y seriedad, solo en esa clave puedo tratar de digerir. 

De lo dicho en los mítines electorales de la última campaña o en el correspondiente debate televisivo, a lo que escuchamos y vemos unas semanas después no encontramos atisbos de coincidencia, y menos de coherencia. No cabrían en este espacio tantas contradicciones y mentiras como las que estamos poco a poco evidenciando de una persona, o de un partido, que en su día utilizó la famosa frase de “los españoles no merecen un gobierno que les mienta”. 

Nos decía hace poco Sánchez aquello de que “no podemos permitir que la gobernabilidad de España descanse en partidos independentistas”, así literalmente. Resulta que ahora descansa en esos partidos la gobernabilidad de España, pero también la de Navarra, la de Cataluña y las que vengan y hagan falta a cambio de perpetuarse en la Moncloa. Cuando algunos entrevistadores desconfiaban de esa afirmación, él insistía con voz de cabreo diciendo “No es no, nunca es nunca, falso es falso” en referencia a esa posibilidad de pactar con separatistas. 

Hay una frase que a mí me quedó grabada a fuego, también salida de esa boquita, “Ni antes ni después ni durante va a pactar el PSOE con el populismo de Podemos. Con Iglesias a ningún lado”. Sin comentarios, solo hay que ver como se quieren y abrazan ahora. 

No menos célebre y contundente resultó escucharle decir en su día aquello de “Sería incapaz de pactar con el populismo que nos lleva a la Venezuela de cartilla de racionamiento”. Hasta que pactaron con ellos y ahora se reúnen con miembros del gobierno de Maduro en aviones, aeropuertos, y pronto nos contarán la décima versión en la que igual se fueron a tomar chocolate con churros a San Ginés. Cualquier cosa ya es posible en este ambiente de mentiras, mentiras y más mentiras. 

No dejo de imaginar las reacciones que se estarían produciendo si cualquiera de estas mentiras, engaños y tomaduras de pelo a los ciudadanos las hubiera propiciado un miembro del Partido Popular. Arderían las redes sociales y posiblemente las calles. 

La Legislatura acaba de arrancar, con desplantes al Rey de los mismos en los que se apoya el gobierno, y estos precedentes auguran tardes de gloria, muchos días de tensión que requerirán calma y réplica firme, pero que espero sirvan para que muchos españoles distingan entre la realidad de los hechos y los eslóganes de campaña, las promesas y compromisos sellados a fuego bajo un manto de mentiras. 

Me pregunto si en las reuniones multitudinarias del Consejo de Ministros cantarán sus 23 integrantes: “Por el mar corren las liebres, por el mar corren las liebres, y por el monte las sardinas, tralará y por el monte las sardinas”, así empezaba aquella canción que después añadía “vamos a contar mentiras tralará, vamos a contar mentiras”… 


Polo mar corren as lebres…. 

Cando era neno e no Colexio levábannos de excursión lembro con claridade algunhas das cancións que de maneira incansable cantabamos ou gritabamos ata o esgotamento. Que se “Para ser condutor de primeira…”, que se “Que bos son os pais xesuítas que nos levan de excursión”, e un longo repertorio. Pero hoxe vénme que nin pintada unha das letras daquelas cancións para tratar de poñer en clave de humor algo que, pola súa gravidade e seriedade, só nesa clave podo tratar de dixerir. 

Do devandito nos mitins electorais da última campaña ou no correspondente debate televisivo, ao que escoitamos e vemos unhas semanas despois non atopamos indicios de coincidencia, e menos de coherencia. Non caberían neste espazo tantas contradicións e mentiras como as que estamos aos poucos evidenciando dunha persoa, ou dun partido, que no seu día utilizou a famosa frase de “os españois non merecen un goberno que lles minta”. 

Dicíanos hai pouco Sánchez aquilo de que “non podemos permitir que a gobernabilidade de España descanse en partidos independentistas”, así literalmente. Resulta que agora descansa neses partidos a gobernabilidade de España, pero tamén a de Navarra, a de Cataluña e as que veñan e fagan falta a cambio de perpetuarse na Moncloa. Cando algúns entrevistadores desconfiaban desa afirmación, el insistía con voz de cabreo dicindo “Non é non, nunca é nunca, falso é falso” en referencia a esa posibilidade de pactar con separatistas. 

Hai unha frase que a min quedoume gravada a lume, tamén saída desa boca, “Nin antes nin despois nin durante vai pactar o PSOE co populismo de Podemos. Con Iglesias a ningún lado”. Sen comentarios, só hai que ver como se queren e abrazan agora. 

Non menos soado e contundente resultou escoitarlle dicir no seu día aquilo de “Sería incapaz de pactar co populismo que nos leva á Venezuela de cartilla de racionamento”. Ata que pactaron con eles e agora reúnense con membros do goberno de Maduro en avións, aeroportos, e pronto nos contarán a décima versión na que igual se foron a tomar chocolate con churros a San Ginés. Calquera cousa xa é posible neste ambiente de mentiras, mentiras e máis mentiras. 

Non deixo de imaxinar as reaccións que se estarían producindo se calquera destas mentiras, enganos e tomaduras de pelo aos cidadáns propiciounas un membro do Partido Popular. Arderían as redes sociais e posiblemente as rúas. 

A Lexislatura acaba de arrincar, con desplantes ao Rey dos mesmos nos que se apoia o goberno, e estes precedentes auguran tardes de gloria, moitos días de tensión que requirirán calma e réplica firme, pero que espero sirvan para que moitos españois distingan entre a realidade dos feitos e os eslóganes de campaña, as promesas e compromisos selados a lume baixo un manto de mentiras. 

Pregúntome se nas reunións multitudinarias do Consello de Ministros cantarán os seus 23 integrantes: “Polo mar corren as lebres, polo mar corren as lebres, e polo monte as sardiñas, tralará e polo monte as sardiñas”, así empezaba aquela canción que despois engadía “imos contar mentiras tralará, imos contar mentiras”...

miércoles, 22 de enero de 2020

El tren

Desde niño tuve ocasión de conocer el ambiente de las estaciones y los viajes en tren. No miento si les digo que mi percepción es que hoy, 45 años después, los servicios ferroviarios en Lugo son de peor calidad.

Vengo de una reunión celebrada en la estación de Monforte, mi antigua casa, donde con compañeros de mi Partido he manifestado nuestra gran preocupación por el deterioro rápido e imparable de los servicios ferroviarios convencionales en nuestra provincia. Siendo una asignatura pendiente de todos los gobiernos, no es menos cierto que solo cuando gobernamos nosotros se han introducido mejoras en este servicio. Solo recordar que nosotros duplicamos las conexiones con Madrid, disponiendo en la actualidad de 4. Pero queda mucho por hacer. 

La lista de incidencias en los últimos meses es larga y variada. Retrasos, caídas de piedras o arboles sobre las vías, traslados de viajeros en autobús por cortes en las vías, roturas en la catenaria, maquinas con más de 35 años que dicen basta y se niegan a seguir su camino dejando tirados a cientos de viajeros que ven como se les abandona sin información y sin alternativas de traslado durante horas...

A estas situaciones se han sumado recientemente la eliminación de la venta presencial de billetes en tres estaciones de nuestra provincia, que se suman a otras mucha en España. La alternativa dicen que es la compra de billetes en maquinas expendedoras que, o no funcionan, o todavía no se han instalado.

Hasta aquí una breve reseña de lo que acontece a diario con el ferrocarril convencional. Para que esto pase desapercibido se habla de los plazos de la llegada del AVE a Galicia y se polemiza con las posibles fechas. El humo que oculta la otra cara del tren, el convencional, que podría utilizar una parte importante de la población si tuviera un servicio digno de los tiempos que vivimos.

Para el desarrollo de los territorios, y así lo han entendido desde hace muchos años en otros países, la apuesta por un servicio ferroviario convencional es una de las claves para evitar el vaciado de muchos de nuestros pueblos y lograr su desarrollo. 

Es más importante contar con un numero suficiente de frecuencias a lo largo del día para poder trasladarse entre Lugo y A Coruña o entre nuestra capital y Monforte y Ourense, que contar con estaciones intermodales que nada útil van a aportar a los escasos viajeros que cada día utilizan el tren. 

Hago nuevamente una llamada a la responsabilidad de los que tienen en sus manos la toma de decisiones para que vuelquen sus esfuerzos en empezar la casa por los cimientos. Que primero consigan frenar la sangría del deterior de nuestros trenes y servicios ferroviarios en Lugo y aumenten el numero de trenes, es decir de opciones de poder subirse a uno. Así lo hicimos cuando tuvimos el gobierno de la nación incrementando las frecuencias con Madrid. Después podrán pensar en la necesidad de planificar nuevas estaciones, cuando haya viajeros. Y por favor, mientras ese día lejano no llega, no desmantelen infraestructuras que a día de hoy prestan servicios a miles de usuarios que a diario se desplazan desde muchos pueblos de la provincia hasta Lugo. No desmantelen su estación de autobuses. No contribuyan también a deteriorar otro servicio básico en nuestras comunicaciones. 

O tren

Desde neno tiven ocasión de coñecer o ambiente das estacións e as viaxes en tren. Non minto se lles digo que a miña percepción é que hoxe, 45 anos despois, os servizos ferroviarios en Lugo son de peor calidade.

Veño dunha reunión celebrada na estación de Monforte, a miña antiga casa, onde con compañeiros do meu Partido manifestei nosa gran preocupación pola deterioración rápida e imparable dos servizos ferroviarios convencionais na nosa provincia. Sendo unha materia pendente de todos os gobernos, non é menos certo que só cando gobernamos nós introducíronse melloras neste servizo. Só lembrar que nós duplicamos as conexións con Madrid, dispoñendo na actualidade de 4. Pero queda moito por facer. 

A lista de incidencias nos últimos meses é longa e variada. Atrasos, caídas de pedras ou arboles sobre as vías, traslados de viaxeiros en autobús por cortes nas vías, roturas na catenaria, maquinas con máis de 35 anos que din basta e néganse a seguir o seu camiño deixando tirados por centos de viaxeiros que ven como se lles abandona sen información e sen alternativas de traslado durante horas...

A estas situacións sumáronse recentemente a eliminación da venda presencial de billetes en tres estaciones da nosa provincia, que se suman a outras moita en España. A alternativa din que é a compra de billetes en maquinas expendedoras que, ou non funcionan, ou aínda non se instalaron.

Ata aquí unha breve recensión do que acontece a diario co ferrocarril convencional. Para que isto pase desapercibido fálase dos prazos da chegada do AVE a Galicia e polemízase coas posibles datas. O fume que oculta a outra cara do tren, o convencional, que podería utilizar unha parte importante da poboación se tivese un servizo digno dos tempos que vivimos.

Para o desenvolvemento dos territorios, e así o entenderon desde hai moitos anos noutros países, a aposta por un servizo ferroviario convencional é unha das claves para evitar o baleirado de moitos dos nosos pobos e lograr o seu desenvolvemento. 

É máis importante contar cun numero suficiente de frecuencias ao longo do día para poder trasladarse entre Lugo e A Coruña ou entre a nosa capital e Monforte e Ourense, que contar con estacións intermodais que nada útil van achegar aos escasos viaxeiros que cada día utilizan o tren. 

Fago novamente unha chamada á responsabilidade dos que teñen nas súas mans a toma de decisións para que envorquen os seus esforzos en empezar a casa polos cimentos. Que primeiro consigan frear a sangría do deterior dos nosos trens e servizos ferroviarios en Lugo e aumenten o numero de trens, é dicir de opcións de poder subirse a un. Así o fixemos cando tivemos o goberno da nación incrementando as frecuencias con Madrid. Despois poderán pensar na necesidade de planificar novas estacións, cando haxa viaxeiros. E por favor, mentres ese día afastado non chega, non desmantelen infraestruturas que a día de hoxe prestan servizos a miles de usuarios que a diario se desprazan desde moitos pobos da provincia ata Lugo. Non desmantelen a súa estación de autobuses. Non contribúan tamén a deteriorar outro servizo básico nas nosas comunicacións.

miércoles, 8 de enero de 2020

Dignidad y decencia

Escribo embargado por la resaca provocada por las difíciles jornadas del debate de investidura, con un resultado conocido por todos. Lo hago después de escuchar intervenciones con diferentes niveles de oratoria y contenido, en un ambiente enrarecido por las circunstancias excepcionales y nunca anteriormente vistas en la actual etapa democrática.

Tengo que reconocer que por momentos mis sentimientos experimentaron mezcla de preocupación y tristeza, a lo que se sumaba un nudo en el estómago, sintiendo la impotencia de no poder evitar el final previsto.

Síntomas que supongo son normales después de escuchar decir al entonces candidato a Presidente del Gobierno de la Nación que “la Ley no es suficiente”, después de oír a la presidenta del Congreso justificar y amparar los insultos vertidos contra el Rey, a las instituciones del Estado y hacia la bancada conservadora, todo ello en aras a la “libertad de expresión”. No olvido añadir a la lista los apelativos de “enemigos” dedicados a jueces, empresarios y medios de comunicación.

Sánchez sabe que si los independentistas y los herederos de ETA lo han preferido a él es porque ven la mejor oportunidad que se les ha presentado para conseguir sus fines. Quizás él también piensa que es su única y última oportunidad.

Frente a las tragaderas del que ya es Presidente que, con sus silencios atronadores blanqueó las palabras de Bildu, la CUP o ERC, cabe preguntarse quién puede confiar en que durante su mandato defienda la dignidad de nuestra tierra y sus instituciones. En sus intervenciones durante la investidura faltaron aclaraciones y réplicas a los agravios que otros vertieron. Igual que sobraron actitudes de soberbia, rencor y venganza.

Muchos recordamos el ya famoso debate electoral televisado en 2015 entre Rajoy y Sánchez en el que este último le dijo a Rajoy que para ser Presidente del Gobierno hay que ser una persona decente. Hoy afirmo sin dudar que después de ver y escuchar todo lo vivido en estos últimos días, Sánchez no es una persona decente, ni merece presidir el Gobierno de España. Le faltan dignidad y decencia y le sobran arrogancia y soberbia.

Sus discursos y propuestas, que desde ayer dirigen el país, van sustituyendo la concordia de la transición del 78 por la revancha y el enfrentamiento entre “bandos”, palabra esta utilizada también en el debate.

Pasamos de la emoción que se vivió en las intervenciones escuchadas en esta misma Cámara en las primeras Cortes y de los abrazos por la reconciliación, a la indignación que muchos diputados hemos sentido al escuchar palabras de agravio dedicadas contra las instituciones del Estado y su máximo representante, como “autoritario o represor”. No es exagerar por lo tanto si ya se escuchan muchas voces pronosticando la voladura de aquel espíritu de la Transición y la vuelta a las andadas.

Pareciera, finalmente, que una vez más la historia reciente de España no nos haya servido para evitar volver a cometer los mismos errores que en el pasado nos llevaron a escribir páginas muy tristes. Mi esperanza reside en que todavía somos muchos los que no nos resignamos a que esto pueda ocurrir, uniendo fuerzas para revertir este camino de sinrazón que ahora quieren emprender.

Dignidade e decencia

Escribo embargado pola resaca provocada polas difíciles xornadas do debate de investidura, cun resultado coñecido por todos. Fágoo despois de escoitar intervencións con diferentes niveis de oratoria e contido, nun ambiente enrarecido polas circunstancias excepcionais e nunca anteriormente vistas na actual etapa democrática.

Teño que recoñecer que por momentos os meus sentimentos experimentaron mestura de preocupación e tristeza, ao que se sumaba un nó no estómago, sentindo a impotencia de non poder evitar o final previsto.

Síntomas que supoño son normais despois de escoitar dicir ao entón candidato a Presidente do Goberno da Nación que “a Lei non é suficiente”, despois de oír á presidenta do Congreso xustificar e amparar os insultos vertidos contra o Rey, ás institucións do Estado e cara á bancada conservadora, todo iso en aras á “liberdade de expresión”. Non esquezo engadir á lista os apelativos de “inimigos” dedicados a xuíces, empresarios e medios de comunicación.

Sánchez sabe que se os independentistas e os herdeiros de ETA preferírono a el é porque ven a mellor oportunidade que se lles presentou para conseguir os seus fins. Quizais el tamén pensa que é a súa única e última oportunidade.

Fronte ás tragadeiras do que xa é Presidente que, cos seus silencios atronadores branqueou as palabras de Bildu, a CUP ou ERC, cabe preguntarse quen pode confiar en que durante o seu mandato defenda a dignidade da nosa terra e as súas institucións. Nas súas intervencións durante a investidura faltaron aclaracións e réplicas aos agravios que outros verquiron. Igual que sobraron actitudes de soberbia, rancor e vinganza.

Moitos lembramos o xa famoso debate electoral televisado en 2015 entre Rajoy e Sánchez no que este último díxolle a Rajoy que para ser Presidente do Goberno hai que ser unha persoa decente. Hoxe afirmo sen dubidar que despois de ver e escoitar todo o vivido nestes últimos días, Sánchez non é unha persoa decente, nin merece presidir o Goberno de España. Fáltanlle dignidade e decencia e sóbranlle arrogancia e soberbia.

Os seus discursos e propostas, que desde onte dirixen o país, van substituíndo a concordia da transición do 78 polo desquite e o enfrontamento entre “bandos”, palabra esta utilizada tamén no debate.

Pasamos da emoción que se viviu nas intervencións escoitadas nesta mesma Cámara nas primeiras Cortes e dos abrazos pola reconciliación, á indignación que moitos deputados sentimos ao escoitar palabras de agravio dedicadas contra as institucións do Estado e o seu máximo representante, como “autoritario ou represor”. Non é esaxerar por tanto se xa se escoitan moitas voces prognosticando a voadura daquel espírito da Transición e a volta ás andadas.

Parecese, finalmente, que unha vez máis a historia recente de España non nos servira para evitar volver cometer os mesmos erros que no pasado leváronnos a escribir páxinas moi tristes. A miña esperanza reside en que aínda somos moitos os que non nos resignamos a que isto poida ocorrer, unindo forzas para reverter este camiño de despropósito que agora queren emprender.